Si eres mujer es muy probable que ya sepas que la celulitis tiende a afectar más al sexo femenino que al masculino. Aunque es verdad que no es considerado como un problema médico en sí mismo (a menos que se vuelva grave), debemos tener en cuenta que no se caracteriza por ser un trastorno único. No obstante, sí es cierto que los diferentes tipos de celulitis presentan algo en común: todos afectan a las mujeres con mayor frecuencia que a los hombres.

Es habitual que este problema tienda a evolucionar muy lentamente, afectando incluso a la vez a distintas partes del cuerpo. Debido a ello, es posible también que una misma persona sufra más de un tipo distinto, por lo que el proceso de identificación por parte del médico es fundamental, puesto que el tratamiento más adecuado dependerá ya no solo del tipo de celulitis, sino de la etapa en la que se encuentra su desarrollo.

Tipos de celulitis

Por este motivo, siempre que surjan -y notemos- los primeros síntomas es imprescindible acudir a la consulta del especialista. Aunque siempre es de mucha ayuda conocer cuáles son las características más típicas de los tipos de celulitis más comunes, identificados hasta el momento.

La inflamación del tejido celular suele desarrollarse de manera gradual. Es decir, no es algo que ocurra en cuestión de días, sino que se desarrolla poco a poco, a lo largo del tiempo.

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Celulitis edematosa

La conocida como celulitis edematosa suele afectar sobre todo a mujeres jóvenes con edades comprendidas entre los 20 a los 30 años de edad. Suele asociarse habitualmente a la existencia de una mala circulación sanguínea, la cual, además se ve ciertamente agravada por una importante retención de líquidos.

Debido principalmente a estas dos características básicas (deficiente circulación sanguínea y acumulación de líquidos), es considerada como uno de los tipos de celulitis más complicadas y difíciles de tratar.

Suele formarse sobre todo en el área de las piernas, preferiblemente en los muslos, nalgas, gemelos y rodillas. Y, debido a ello, es común que las piernas puedan acabar perdiendo su contorno, y también tiendan a hincharse, apareciendo derrames venosos. Es más, es habitual que la piel también se vuelva rojiza, enrojecida y adquiera una textura como esponjosa al tacto.

Es también conocida como celulitis acuosa, y es el resultado de una mala circulación venosa y distintos problemas de origen linfático. Básicamente, el agua absorbida se elimina mal, por lo que termina acumulándose o almacenándose.

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Tratamiento de la celulitis edematosa

Puesto que este tipo de celulitis se encuentra estrechamente relacionada con la existencia no solo de una mala circulación sanguínea, sino también de una acumulación o retención de líquidos, es imprescindible que el tratamiento a seguir se dirija principalmente a estas dos afecciones.

El uso de prendas de compresión pueden ser útiles para promover una mejor circulación sanguínea, reduciendo con ello la hinchazón existente en las piernas.

A su vez, durante el momento de la ducha o el baño, los expertos aconsejan alternar entre chorros de agua caliente y agua tibia, aplicados directamente en las áreas del cuerpo más afectadas (no olvides que las piernas suelen ser las partes más comunes). Esto es de mucha utilidad, puesto que estimula la circulación a la vez que favorece un mejor drenaje linfático.

Eso sí, en caso de grados avanzados de celulitis edematosa, los especialistas recomiendan optar por tratamientos tópicos más intensivos y específicos. Por ejemplo, las sesiones de drenaje linfático pueden ser ciertamente beneficiosas, al abrir los distintos conductos ubicados en la rodilla, el tobillo y la ingle, favoreciendo con ello el paso del líquido que se ha retenido en las piernas hacia la linfa, para conseguir que, posteriormente, pueda ser eliminado por el organismo.

A su vez, este tipo de tratamiento debe complementarse cada día con la aplicación regular tanto de cremas como de aceites con cualidades drenantes, en forma de suaves masajes, puesto que ayudarán a mejorar el estado general de los tejidos.

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Celulitis dura o sólida

Es considerada como uno de los tipos de celulitis más comunes en mujeres más jóvenes. Se encuentra principalmente situada en la parte superior de los muslos y alrededor de las caderas. No en vano, se caracteriza incluso por ser uno de los principales síntomas externos de la celulitis: la piel se tensa, y aparecen signos granulados o con hoyuelos (piel de naranja). Además, esta apariencia no suele verse alterada al moverse o al caminar, debido principalmente a que la piel parece encontrarse firmemente adherida al músculo.

Es también conocida con el nombre de celulitis compacta, y es la causa de la aparición de la denominada como piel de naranja, que, de hecho, se caracteriza por la formación de irregularidades visibles en la piel, y por el surgimiento de diferentes surcos y depresiones en los glúteos, muslos y las caderas.

También es habitual que la piel se vuelva sensible al tacto, lo que puede hacer que acabe siendo extremadamente doloroso en ocasiones, debido a que los nódulos de grasa pueden llegar a “asfixiar” los nervios.

En cualquier caso, y de acuerdo a lo que opinan muchos expertos, cuanto antes se trata este tipo de celulitis mejor podrá ser combatida, especialmente de manera eficaz. No en vano, suele comenzar en la adolescencia, por lo que sin un tratamiento temprano tiende a ser común que este tipo de celulitis nunca desaparezca.

Tratamiento de la celulitis dura o sólida

Entre los tratamientos más comunes para este tipo de celulitis, la mesoterapia es considerada como uno de los más habituales. Consiste en la administración de una serie de inyecciones ricas en distintos principios activos en el mesodermo (la capa interna de la piel), que actúan directamente en el origen del problema, produciendo resultados tan efectivos como óptimos. Por ejemplo, se pueden inyectar combinaciones personalizadas de vitaminas, extractos naturales y medicamentos.

Tratamiento de la celulitis

También los especialistas suelen recomendar optar por tratamientos dermocosméticos y cosméticos que ejerzan una acción lipolítica, lo que significa que actúan sobre las células de grasa, pudiendo también resultar ciertamente eficaces para combatir este tipo de celulitis. Las cremas pueden ser de cierta utilidad.

Por otro lado, podemos mencionar igualmente otro tratamiento llevado a cabo por los profesionales en las primeras etapas, realizado en cabina, que sería útil para separar la celulitis del músculo, favoreciendo con ello una mejor movilización de las grasas. O, bien, los tratamientos de endermología con aparatos especializados útiles para “levantar” y “despegar” la celulitis del músculo.

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Celulitis suave o blanda

Es un tipo de celulitis que le confiere a la piel un característico aspecto ondulado, la cual es suave al tacto (de ahí su nombre). Es también conocida bajo el nombre de celulitis blanda o celulitis flácida, y se encuentra principalmente presente en determinadas áreas del cuerpo donde existe una mayor acumulación de grasa, como por ejemplo podría ser el caso de la zona de las piernas y de la parte superior de los brazos. Además, a menudo tiende a acompañarse de arañas vasculares o venas varicosas.

Uno de sus aspectos más característicos es que la celulitis suave tiende a moverse mientras se camina. Además, suele aumentar con el paso de los años (esto es, a medida que se va envejecimiento y se van cumpliendo años), o con el aumento de peso. Se ve agravada por la falta de tono muscular.

Eso sí, tiene un aspecto ciertamente positivo: puede llegar a mejorar cuando la circulación y el tono de piel mejoran, al igual que ocurre con la pérdida de peso. Por otro lado, tiende a ser común en mujeres con edades comprendidas entre los 30 a los 40 años.

Tratamiento de la celulitis suave o blanda

Como te hemos mencionado anteriormente, con un tratamiento adecuado se pueden obtener resultados prometedores con este tipo de celulitis. Esto es debido a que la celulitis suave suele volverse por lo general menos visible cuando se sigue una práctica regular de ejercicio físico y una dieta equilibrada pero saludable.

Por este motivo, es aconsejable seguir una dieta baja en carbohidratos y rica en proteínas, siempre y cuando se asocie con la práctica de ejercicio físico dirigido al fortalecimiento y mejora de la masa muscular. En este sentido, la actividad física anaeróbica por ejemplo es sumamente útil.

Eso sí, a la hora de conseguir resultados más prometedores, se recomienda combinar la práctica de ejercicio físico regular y el mantenimiento de una alimentación saludable con cremas reductoras de acción reafirmante (como el gel anticelulítico desarrollado por Akento Cosmetics) y la realización de masajes estimulantes.

Por otro lado, determinados tratamientos más profesionales, como por ejemplo podría ser el caso de la radiofrecuencia, pueden ser particularmente útiles y efectivos en áreas donde existe una mayor acumulación de grasas, siendo ideal para tratar los distintos tipos de celulitis que se podrían acabar formando.

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