Entre los métodos comúnmente utilizados para conseguir una mejor textura de la piel y eliminar imperfecciones, el láser ha conseguido convertirse en uno de los más populares, sobre todo a la hora de reducir las estrías.

Pero ¿realmente sirve para acabar de una vez por todas con estas líneas tan antiestéticas? Y sobre todo, ¿cómo funciona y qué efectos secundarios tiene? Lo descubrimos a continuación.

¿Qué es la terapia con láser?

Muchos profesionales recurren al láser como solución eficaz para mitigar la apariencia y formación de las estrías. ¿Porqué? El láser calienta el tejido de manera controlada mediante la aplicación directa de un haz de luz, de forma que estimula la producción de colágeno.

El láser llega mejor a la dermis, modificando profundamente la actividad celular presente en esta zona, y obteniendo con ello los efectos deseados.

Es necesario tener en cuenta que solo un profesional puede usarlo -en la mayoría de las ocasiones el tratamiento es aplicado por un dermatólogo-, así que la intervención únicamente se llevará a cabo en una clínica a manos de un especialista.

Dependiendo de la extensión y forma de las líneas, el dermatólogo propondrá un tipo de tratamiento u otro, pues la longitud de onda del láser es la que determinará sus efectos, y en definitiva, el resultado final.

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Tipos de láseres

Existen diferentes tipos de láseres -ablativos, no ablativos y vasculares- que el especialista puede utilizar a la hora de tratar las estrías. La elección de uno u otro dependerá de diferentes factores, por lo que será el dermatólogo quien decida. A continuación tienes sus características más importantes.

Láser fraccional ablativo

Tiene la función de eliminar áreas microscópicas de la dermis con la finalidad de promover una regeneración celular, a la vez que calienta la capa dérmica más profunda para desencadenar la respuesta que nos interesa: generar una cicatrización progresiva.

No obstante, es un tratamiento algo más agresivo, pues produce pequeñas lesiones dérmicas como enrojecimiento, inflamación e hinchazón. Incluso podrían formarse pequeñas costras que desaparecerán pasados unos días o algunas semanas.

Por eso es una opción de tratamiento ideal para cuando las cicatrices se han vuelto blancas, que es la etapa más difícil y complicada de tratar.

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Láser de CO2

Un buen ejemplo de este tipo es el láser de CO2, un láser de dióxido de carbono que ayuda a que la piel se renueve y resurja mediante la utilización de haces de luz dirigidos.

La electricidad pasa a través de un tubo lleno de gas, con la finalidad de producir luz, la cual es emitida en haces cortos y muy concentrados, que son dirigidas a las diferentes moléculas de agua y vaporizan las células cutáneas.

Así, es capaz de eliminar las células presentes en la epidermis, revelando una piel más nueva, a la vez que penetra en la dermis, una capa más profunda, para estimular la producción de colágeno, tensando y rellenando.

Por este motivo, este tratamiento es útil no solo para las estrías, sino también para líneas finas y arrugas, cicatrices de acné, decoloración, y textura desigual.

Es un procedimiento bastante intenso, por lo que en algunos casos será necesario la aplicación de un anestésico tópico; y es aconsejable principalmente para tonos de piel medios o claros, dado que puede causar problemas de pigmentación.

Los resultados son notables, aunque es posible que sea necesario realizar distintas sesiones repartidas a lo largo del tiempo.

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laser estrias

Láser de CO2 fraccional

Una tecnología de rejuvenecimiento más nueva, con menos dolor y menor tiempo de inactividad. Actúa entregando un haz de luz parcial que apunta únicamente a una sola fracción, en una especie de patrón pixelado.

Se puede ajustar el porcentaje del área a tratar, así como la profundidad. De esta manera, únicamente elimina la parte que queremos. Por esto se considera menos agresivo que el anterior.

Este tipo también puede desencadenar una regeneración profunda, pero es sobre todo ideal para mejorar la epidermis.

Antes del procedimiento es común que el médico adormezca el área con un anestésico local, pues es posible sentir ligeras molestias.

Una vez terminada la sesión, la piel tratada se cubrirá con un ungüento espeso para mantener la zona protegida y debidamente humectada. Notarás que la zona está ligeramente enrojecida, hinchada y con picazón, lo que puede acabar resultando un poco doloroso.

La velocidad con la que pueden verse resultados depende de la intensidad del tratamiento, y del tiempo de curación. No obstante, no se verán resultados reales hasta que la piel se haya sanado por completo.

Pueden pasar semanas para los tratamientos con láseres fraccionados, y bastantes meses para los completamente ablativos.

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Láser fraccional no ablativo

Un tratamiento mucho más suave, dado que no daña la piel. No obstante, su aplicación da como resultado una reacción inflamatoria en la dermis, que sirve para estimular la producción de colágeno, lo que tendrá un efecto interesante a la hora de tensar la epidermis.

Es un proceso recomendado para pequeñas estrías, de apariencia blanca, gracias a que no desnaturaliza la dermis.

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Láser Fraxel

Una de las marcas más conocidas de láser fraccionado. En lugar de tratar el cien por cien de la superficie, el rayo se divide en diferentes fracciones, apuntando a un 25-40% de la piel, dejando intacto el resto de la piel circundante.

La piel intacta circundante apoya el proceso de curación de las áreas tratadas. Y, gracias a ello, el tiempo de inactividad y los efectos secundarios suele ser menor.

Este láser actúa causando microlesiones en la zona, estimulando la producción de nuevo colágeno y de nuevas células. Por lo tanto, la etapa de curación es esencial, puesto que el láser actúa como una especie de catalizador, y la piel se tratará a sí misma.

Mientras que algunos pacientes no experimentan ningún tipo de dolor, otros sí suelen sentirse bastante incómodos, dependiendo de la intensidad de la energía aplicada.

Para tratar las cicatrices serán necesarias varias sesiones -habitualmente entre 3 a 5-. Las estrías se reducen visiblemente, aunque no desaparecerán por completo, y tendrás que esperar unos tres meses después de la última sesión para ver resultados.

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Láser vascular

Es la mejor opción cuando las líneas son todavía recientes. El haz de luz calienta las distintas áreas a tratar, por lo que los vasos sanguíneos que le dan a la cicatriz ese color rojizo tienden a coagularse, desapareciendo a lo largo de las sesiones.

Antes del tratamiento, lo más normal es que se aplique una crema anestésica tópica, lo que ayudará a reducir las molestias. No es que duela, pero sí podría ser ligeramente incómodo.

El número de sesiones varía según la extensión de las estrías. En la mayoría de las ocasiones son necesarias entre 3 y 5, espaciadas con un mes de diferencia.

Aunque es cierto que los primeros signos de mejora se aprecian desde el primer mes, los resultados se observarán de 6 a 9 meses después. Y éstos se mantienen entre 12 y 24 meses, aunque si se desarrolla algún factor de riesgo, es probable que las cicatrices vuelvan a surgir nuevamente.

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Después del tratamiento con láser

Si te acabas de someter a un tratamiento con láser para reducir las estrías, es probable que estés un poco preocupada, sobre todo con la “nueva” apariencia que han adquirido. Es normal que después de cada sesión las cicatrices tengan un aspecto peor.

La piel está más enrojecida e hinchada, mientras que también se puede dar hiperpigmentación post inflamatoria, un tipo de pigmentación temporal.

Este tipo de efectos adversos pueden minimizarse con la administración de cremas especiales.

Así, con cada fase de tratamiento, las líneas irregulares vuelven a mezclarse con la piel circundante, de tal forma que acaban volviéndose cada vez menos notorias.

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Contraindicaciones y efectos secundarios

Por lo general, existen pocas contraindicaciones para realizar el láser, pero si estás embarazada, es mejor que lo evites por precaución. Lo mismo ocurre si tienes alguna infección cutánea, si tienes cualquier tipo de implante de metal, o si te acabas de broncear.

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En estos casos, lo mejor es que te limites a utilizar una crema antiestrías como las que te recomendamos aquí.

En cuanto a sus efectos secundarios, los más comunes son sensación de quemazóncalor, hinchazón y enrojecimiento, que se producirán durante la sesión; y sobrecalentamiento, edema y pequeñas costras, que aparecerán varias horas después del tratamiento.

La intensidad de estos efectos secundarios dependerán básicamente del tipo de láser aplicado.

Recomendaciones posteriores

Después del tratamiento, el dermatólogo te aconsejará seguir unas pautas para ayudar al proceso de curación de la piel, y minimizar el riesgo de efectos secundarios o infecciones.

Es aconsejable no exponerse al sol durante el mes siguiente a la sesión, y aplicar siempre protector solar durante el día en la zona.

También se aconseja no practicar deporte ni actividad física intensa durante las siguientes 24 horas, además de no utilizar la sauna durante los siguientes 7 días.

Finalmente, es recomendable usar una crema reparadora durante 5 días para regenerar la piel, y complementar el tratamiento con una crema antiestrías.