Debemos tener en cuenta que la piel se caracteriza por ser el órgano más grande y más pesado de nuestro cuerpo. Es esencial para la protección y el adecuado funcionamiento de nuestro cuerpo, por lo que es importantísimo cuidarla bien. Y, de hecho, una parte de hacerlo consiste en exfoliar las células muertas. Por ejemplo, ayuda a mantener nuestra temperatura interna regulada, contiene millones de terminaciones nerviosas que le indican a nuestro cerebro acerca de los estímulos existentes fuera del organismo, especialmente lo que es seguro y lo que no lo es tanto.

Y una rutina de cuidado de la piel pasa a convertirse en una opción tan útil como adecuada, dentro de la cual no solo nos encontramos con la limpieza, más o menos profunda, la aplicación de un tónico o sérum y el uso de un producto hidratante y / o humectante. Pero también debemos mencionar la exfoliación.

Y es que no hay duda que la exfoliación regular de la piel siempre nos proporciona excelentes beneficios, puesto que con el proceso de exfoliación conseguimos eliminar la gruesa capa de células muertas que se han ido acumulando sobre la superficie con el paso del tiempo, a la vez que también retiramos las impurezas, la suciedad ambiental, la mugre y el exceso de sebo.

Guante exfoliante

Pero antes de hablar de la exfoliación manual de la piel, es imprescindible tener en cuenta que, en promedio, entre 30.000 a 40.000 células cutáneas tienden a desprenderse de nuestra piel cada hora. Así, a lo largo de un día entero, la piel pierde cerca de un millón de células. Sin embargo, a medida que vamos cumpliendo años y vamos envejeciendo, nuestra piel acaba perdiendo la capacidad de exfoliarse de forma total y absolutamente natural, reduciéndose su eficacia y efectividad.

Es algo similar a lo que sucede con la producción del ácido hialurónico, la elastina o el colágeno. Por ejemplo, a partir de los 20 años de edad es común que la producción normal del colágeno disminuya en torno a un 1 por ciento cada año. De ahí que, cuando alcanzamos los 35-40 años, es tremendamente común que en determinadas áreas del rostro ya se hayan empezado a formar las primeras líneas de expresión y las arrugas. Por este motivo, es común que la piel también tienda a perder cierta efectividad a la hora de renovar las células envejecidas, de tal manera que, al final, acaban por acumularse en su superficie.

Pero lo cierto es que la edad -o el paso en sí de los años- no solo tiende a influir en este sentido. El daño solar (es decir, la acción negativa de los rayos ultravioleta) y los cambios hormonales también pueden terminar ralentizando el proceso de muda natural del organismo, por lo que las células envejecidas que la piel no es capaz de eliminar por sí sola como sí lo hacía antes, terminan acumulándose.

El resultado es más que evidente. De hecho, cuando la piel está repleta de células muertas e impurezas (lo que vendría a ser una señal clara evidente de que precisamos exfoliárnosla con mayor regularidad), lo más habitual es que presente un aspecto áspero y una textura más bien rugosa. Además, es normal que se muestre con una textura y un tono desiguales, descoloridos, con un riesgo mayor de aparición de manchas solares y también manchas de la edad. Y no solo eso. También es habitual que la piel se torne mucho más seca y escamada, y que incluso llegue a irritarse con demasiada facilidad.

Debido a todo lo mencionado anteriormente, la exfoliación regular nos asegura la eliminación de toda esa capa gruesa de células muertas, impurezas y suciedad sobre la piel, proporcionándonos no solo los beneficios añadidos de esa eliminación. Al conseguir acabar con esa gruesa capa, el resto de productos que conforman la rutina de cuidado de la piel se vuelven todavía más efectivos, dado que pueden penetrar mejor y son mejor absorbidos por la piel. A su vez, ayuda a prevenir la aparición de líneas finas de expresión y arrugas, y la piel se vuelve muchísimo más tersa, saludable, suave, rejuvenecida y luminosa.

Pero las cualidades de exfoliarnos regularmente no quedan aquí. Por ejemplo, es de cierta utilidad a la hora de conseguir que la piel se vuelva más capaz de absorber la humedad tanto presente naturalmente en el ambiente como a través de los diferentes productos que aplicamos sobre ella, reteniéndola de forma más sencilla y simple. También es ideal para prevenir la formación de los incómodos y molestos vellos encarnados, una cualidad especialmente útil cuando optamos por usar un exfoliante corporal, dado que este problema tiende a ser más común en el área de las piernas o de los pies, donde se utilizan la depilación o el afeitado como medios útiles para su eliminación.

Es más, al eliminar esa gruesa capa de células muertas también conseguimos eliminar las bacterias presentes en la piel, por lo que es de cierta ayuda a la hora de reducir y prevenir los brotes habitualmente asociados al acné.

Respecto al proceso de exfoliar en sí mismo, lo cierto es que es posible hacerlo con diferentes herramientas. Por ejemplo, los métodos más comunes que habitualmente podemos utilizar en nuestro día a día son los exfoliantes físicos o los exfoliantes químicos. Mientras que los primeros funcionan eliminando las células muertas de la superficie de la piel de forma total y absolutamente manual, los exfoliantes químicos son de mucha ayuda a la hora de disolver las conexiones existente entre las diferentes células de la piel, con la finalidad de poder eliminarlas de manera mucho más sencilla.

Así, los exfoliantes físicos suelen ser, por lo general, de textura y / o consistencia granulosa, como podría ser el caso de los exfoliantes de azúcar, café molido o sal (solo por citar algunos sencillos ejemplos). Sin embargo, los exfoliantes químicos suelen contener ácidos, en forma de líquido o incluso estar ocultos en el interior de un sérum o una crema. En cualquier caso, escoger una opción u otra dependerá directamente de nuestro tipo de piel.

Así, los exfoliantes físicos funcionan bastante mejor para la piel sensible (principalmente por el hecho de que podemos controlar el nivel de exfoliación del producto en cuestión), ya sea frotando ligera y suavemente, o de forma mucho más agresiva. No obstante, en caso de disponer de una piel madura, envejecida o con cierta propensión al acné, la mayoría de expertos aconsejan utilizar exfoliantes químicos, como por ejemplo podría ser el caso del ácido salicílico, el cual consiste en un beta-hidroxiácido capaz de exfoliar las células muertas de la piel e incluso ayudar positivamente a la hora de reducir el exceso de grasa de la piel.

Pero también podemos encontrarnos con otras opciones útiles que pueden ser de cierta utilidad a la hora de exfoliarnos la piel. Es el caso, por ejemplo, del guante exfoliante, una herramienta doméstica sobre la que deseamos hablarte en esta ocasión, y que puede ser de mucha ayuda, especialmente porque se convierte en una opción no solo efectiva, sino tremendamente simple y sencilla de usar.

No te pierdas: Mejor exfoliante corporal

¿Qué es el guante exfoliante? ¿En qué consiste?

Tal y como te hemos comentado en diferentes ocasiones, no hay duda que, dentro de cualquier rutina de cuidado de la piel, la exfoliación pasa a convertirse en un paso esencial, aunque en muchas ocasiones, debido a que no se caracteriza por ser un paso tan regular como la aplicación de una crema hidratante, es común olvidarnos de ello. De hecho, tal y como recomiendan muchos expertos en belleza, es fundamental que la exfoliación tanto de la piel del rostro como del cuerpo únicamente se lleve a cabo entre 2 a 3 veces a la semana, como mucho. Esto es debido a que, por lo general, la exfoliación tiende a ser un poco agresiva con la piel, de tal manera que una exfoliación demasiado excesiva y regular en el tiempo no le proporciona el tiempo suficiente y necesario para poder recuperarse y regenerar la capa nueva de células a la que hemos conseguido dar paso.

¿Y qué significa exfoliar? Básicamente consiste en un proceso sencillo en el que se eliminan las células muertas de la piel, presentes en las capas más externas (esto es, en su superficie). Es una opción ideal cuando nuestra piel se muestra habitualmente seca, opaca y apagada, ayudando a su vez a conseguir una mejor apariencia de la misma en general, y aumentar la circulación sanguínea.

Hasta el momento existen distintas opciones y métodos de exfoliación, por lo que, en realidad, es nuestro tipo de piel y la frecuencia los dos elementos que deberían determinar qué método utilizar. Dentro de la exfoliación física lo más común es optar por ingredientes exfoliantes, que podemos aprender a preparar fácilmente en casa o bien comprarlos ya elaborados en tiendas especializadas, y su aplicación es tan sencilla como aplicarlo directamente sobre la piel mediante un movimiento circular suave.

No obstante, también podemos encontrarnos, dentro de este grupo perteneciente a la exfoliación física, con otros métodos igual de útiles e interesantes, como por ejemplo es el caso de los cepillos exfoliantes y las esponjas exfoliantes. Mientras que el primero, como su propio nombre indica, consiste en un cepillo de cerdas que se utiliza sobre la piel del rostro o del cuerpo con la finalidad de eliminar las capas de células muertas de la piel (incluso algunos están diseñados para su uso en seco), mediante su aplicación con agua tibia, gel de baño en la ducha o con jabón. El segundo consiste en una esponja y se convierte en una de las formas más suaves a la hora de exfoliar la piel; su uso es igual de simple, puesto que básicamente debemos enjabonarla con agua tibia y jabón, y frotarla sobre la piel.

Pero existe otra opción ideal cuando el uso de los cepillos y las esponjas exfoliantes se nos resisten un poco. Es el caso de los guantes exfoliantes, muchísimo más sencillos de utilizar porque simplemente debemos introducir la mano en él y usarlo de la misma manera que si fuera un guante. No en vano, han sido especialmente diseñados para ser utilizados con o sin ingredientes exfoliantes. Y, es más, la gran mayoría pueden ser utilizados en cualquier parte del cuerpo, lo que incluye también la piel del rostro, aunque en este último caso lo ideal entonces es escoger un guante exfoliante de textura más suave, en lugar de tan áspero. En cualquier caso, es ideal para utilizar en las piernas y en otras áreas grandes donde el uso de la esponja puede llevar más tiempo, y los exfoliantes granulosos en sí pueden ser mucho más costosos.

Lo cierto es que cualquier tipo de piel puede disfrutar de los beneficios limpiadores del guante exfoliante, aunque es cierto que es más útil e interesante para quienes tienen la piel normal, mixta o grasa. No obstante, es evidente que incluso las pieles más delicadas o sensibles también precisan de exfoliación, puesto que en ellas también se tienden a acumular células muertas a medida que va pasando el tiempo, además de impurezas, suciedad y restos de maquillaje. Pero, en estos casos, lo aconsejable es optar por guantes de textura suave, que actuarán exfoliando la piel pero no de forma muy intensa o abrasiva, por lo que el guante en sí hará su función exfoliante y limpiadora, pero sin causar incómodas o molestas reacciones adversas (como inflamación, enrojecimiento y una mayor y dolorosa irritación).

Por otro lado, también debemos tener en cuenta que una de las principales ventajas, como conoceremos a continuación, lo encontramos en su facilidad de uso, puesto que basta simplemente con colocarlos el guante en las manos, enjuagarlo bien y aplicarlo directamente sobre la piel (húmeda o seca), siempre mediante la aplicación se suaves movimientos circulares, sin apretar demasiado ni de manera muy intensa.

Descubre: Exfoliante de café: beneficios y cómo hacerlo

Principales ventajas de usar un guante exfoliante (y algunas desventajas)

Si todavía no estás del todo convencida de por qué deberías utilizar un guante exfoliante en tu rutina de cuidado de la piel (evidentemente, no diariamente, pero sí al menos 2 o 3 veces por semana), a continuación te descubrimos algunas de sus principales ventajas:

  • Facilidad de uso. No hay duda que una de las principales ventajas que encontramos en añadir un guante exfoliante a cualquier rutina de cuidado de la piel es la facilidad que se caracteriza su uso. No en vano, basta simplemente con introducir la mano en el guante y empezar a aplicarlo suavemente con la piel, siempre mediante movimientos circulares (recuerda, nunca de arriba hacia abajo, dado que lo único que conseguiremos haciéndolo así es irritar la piel todavía más). Ya está. Eso sí, aún cuando su uso sea tan simple como sencillo, no significa que no debamos preparar la piel para la utilización del guante exfoliante. Es conveniente humedecerla ligeramente con agua tibia, e incluso optar por la aplicación primero de un limpiador facial o corporal (dependiendo del área de la piel donde vayamos a aplicar el guante exfoliante), con lo que conseguiremos que los resultados que consigamos con el proceso exfoliante sean todavía más efectivos si cabe.
  • Exfoliación completa. Como ocurre con otros tipos de exfoliantes domésticos, como por ejemplo podría ser el caso de los ingredientes exfoliantes con textura granular (y cuyas recetas podemos aprender a hacer en casa, con azúcar moreno o blanco, café molido o sal marina, por citar solo algunos sencillos ejemplos), los guantes exfoliantes, aplicados de manera correcta, permiten eliminar al máximo la capa gruesa de células muertas acumulada en la superficie de la piel, por lo que con unos simples y sencillos pasos, conseguiremos exfoliar la piel al máximo.
  • Apto para cualquier tipo de piel. Aunque es cierto que escoger entre la amplia variedad de guantes exfoliantes que existen actualmente en el mercado dependerá del tipo de piel que tengamos, la realidad es que cualquier tipo de piel puede disfrutar al máximo de todas las cualidades que podría proporcionar una herramienta manual de este tipo. Eso sí, debemos tener especial cuidado con usar un guante demasiado grueso, áspero o rugoso sobre la piel delicada y sensible. Por tanto, en el momento de la compra, es necesario atender específicamente a qué tipo de piel tenemos. Y, sobre todo, cómo tiende a reaccionar a la exfoliación (especialmente si ya hemos optado por exfoliarla antes, aún cuando no hayamos utilizado un guante exfoliante). De esta manera nos aseguraremos siempre de usar aquel guante cuyo material y rugosidad será aceptable y respetuoso para nuestro tipo de piel.
  • Prepara la piel para la rutina de cuidado. Como ocurre con cualquier otro exfoliante, no debemos olvidarnos que la exfoliación de la piel, siempre y cuando haya sido bien aplicada, nos ayuda positivamente a la hora de preparar la piel para que esté más receptiva al resto de productos que conforman la rutina de cuidado de la piel. Es decir, al retirar esa capa gruesa de células envejecidas y muertas que tiende a acumularse en la superficie, dando lugar a una capa más renovada y saludable, se consigue que esa capa nueva pueda absorber mejor, más fácilmente y con mayor rapidez, el resto de productos que vayamos a aplicar después de la exfoliación, lo que incluye la aplicación de un tónico, un sérum y una crema hidratante si es en la cara, y en el cuerpo, un sérum corporal y una crema nutritiva, loción corporal o aceite vegetal.

Aún cuando, como vemos, son muchas las ventajas que nos podría proporcionar el uso del guante exfoliante, también existe alguna que otra desventaja (o contra) que deberíamos tener igualmente en cuenta:

  • Riesgo de exfoliación excesiva. Cada vez que nos vamos a exfoliar la piel, independientemente del utensilio, producto o herramienta que se vaya a utilizar con tal fin, podemos correr el riesgo de exfoliarla muy intensamente, apretando mucho, de forma excesiva o, incluso, más veces de lo aconsejado a la semana. El resultado al final podría acabar siendo lo contrario de lo que en realidad se persigue, de tal forma que es posible que acabemos irritando la piel, inflamándola y enrojeciéndola. Como vemos, lo contrario de los beneficios que se desean conseguir con la exfoliación. Por tanto, es imprescindible hacerlo siempre suavemente, nunca arrastrando sino aplicando en forma de movimientos circulares, nunca de manera excesiva ni durante mucho tiempo, y tampoco diariamente.
  • Limpieza y mantenimiento inadecuados. Utilizar cada cierto tiempo un guante exfoliante requiere saber cómo limpiarlo, conservarlo y mantenerlo adecuadamente, ya que en caso contrario podría terminar estropeándose rápidamente; y lo que es aún peor, el resultado podría ser un riesgo mayor de infección, especialmente cuando el guante, continuamente húmedo y mal conservado, empieza a acumular suciedad, bacterias y moho. No debemos olvidarnos que, en ocasiones, una exfoliación demasiado intensa puede originar ciertas lesiones, incluso casi invisibles. Mientras que si optamos por aplicarnos el guante sucio sobre la piel herida o lesionada, es evidente que el riesgo de infección es muy considerable. Para evitarlo, es importantísimo conservar bien el guante; y aunque no es difícil, sí es conveniente saber cómo hacerlo correctamente.

Lee también: Cómo hacer un exfoliante corporal casero

Cómo elegir el mejor guante exfoliante

Lo cierto es que lo más recomendable es tomarnos un tiempo y escoger con calma el guante exfoliante que vayamos a utilizar posteriormente sobre la piel. Incluso es aconsejable elegir dos siempre que sea posible, por ejemplo uno con una textura más áspera para aplicar sobre la piel del cuerpo en general, y otro más suave para utilizar directamente sobre la piel del rostro, que como de buen seguro sabrás, se caracteriza por ser más sensible, fina y delicada.

También es posible elegir un guante exfoliante de dos caras, que se caracterizan por disponer de una cara más suave y otra cara más áspera, de tal forma que su uso es todavía más sencillo y simple si cabe, porque no nos veremos en la obligación de tener que estar cambiándonos los guantes continuamente (además, nos ahorraremos dinero cada vez que tengamos que cambiarlos).

Se deben evitar los guantes exfoliantes muy ásperos, dado que pueden terminar dañando la piel. ¿Lo más recomendable? Si es posible, y nos encontramos físicamente en la tienda de belleza o especializada (en lugar de comprarlo online), antes de adquirirlo es probárnoslo para asegurarnos de que nos queda bien, y de que su tamaño tiende a ser el más adecuado.

Descubre: Exfoliante natural: los mejores y cómo hacer uno casero

¿Cuántas veces usar un guante exfoliante a la semana?

Como te hemos explicado en diferentes momentos, no es conveniente excedernos en la exfoliación, lo que significa no solo utilizarlos con suavidad sobre la piel sin apretar o frotar de forma muy intensa, sino usarlos el número de veces recomendado a la semana.

Muchos especialistas recomiendan utilizar el guante exfoliante únicamente 1 a 2 veces por semana, aunque dependiendo de nuestra piel, algunos expertos indican que es posible usarlo hasta 3 veces como mucho. No obstante, como dependerá principalmente de cómo reaccione nuestra piel, especialmente en las primeras veces que lo usemos, lo ideal es probar 1 o 2 veces como mucho, sin excedernos.

Ventajas del guante exfoliante

Recuerda que usar guantes exfoliantes con mayor frecuencia, o incluso aplicar demasiada presión durante el proceso de exfoliación solo podría generar una irritación significativa en la piel. Es más, podría terminar empeorando algunos problemas cutáneos más o menos comunes, como por ejemplo podría ser el caso del acné o cualquier otra afección de la piel.

Aprende: Mejor exfoliante facial

Cómo usar correctamente un guante exfoliante

Encontrando nuestra mejor opción

Aunque podemos pensar que todos los guantes exfoliantes son iguales, lo cierto es que es perfectamente posible encontrarnos con distintas variedades que pueden acabar incidiendo de forma directa en su utilización. Además, es común que, dependiendo del tipo de guante exfoliante que vayamos a utilizar, es normal incluso correr el riesgo de dañar la piel en exceso, por ejemplo si optamos por usar un guante demasiado áspero, y además, tenemos la piel demasiado sensible o delicada. En estos casos, lo más aconsejable siempre es optar por un guante exfoliante pero que disponga de una textura algo más suave, para evitar ocasionar daños innecesarios a la piel.

Es evidente que es fundamental que el guante exfoliante debe tener algo de textura y aspereza, dado que, en caso contrario, simplemente nos encontraremos con un guante sin mayor utilidad o uso. Pero dependiendo de cuál sea nuestro tipo de piel, entonces podría ser más adecuado simplemente escoger uno más suave (si tenemos la piel delicada), o uno un poco más áspero si tenemos la piel normal o más grasa.

Es más, muchos expertos aconsejan optar por un guante suave de fibra natural en caso de tener la piel sensible o delicada. Y optar por un guante exfoliante más áspero con la finalidad de conseguir una exfoliación ligeramente un poco más intensa, especialmente útil cuando tenemos la piel áspera. De esta forma, conseguiremos que el guante sea más efectivo a la hora de exfoliar la piel de manera un poco más extrema, eliminando con ello todas las impurezas y las células muertas que deseamos retirar.

Eso sí, debido a que en el mercado podemos encontrarnos con una amplia variedad de guantes exfoliantes, también debemos tener en cuenta no solo el tipo de exfoliante en sí, sino incluso el área de la piel donde lo vayamos a aplicar. Por ejemplo, la piel del cuerpo, en especial la de las piernas y los pies, se caracteriza por ligeramente más gruesa y resistente que la de otras áreas, como por ejemplo podría ser la zona del rostro.

De ahí que, para estas zonas, sea mucho más adecuado optar por un guante más áspero. No obstante, esto no tiene por qué significar que debamos de tener en el baño una docena de guantes exfoliantes con los que exfoliarnos cada parte o área de la piel del cuerpo. Al contrario: podría ser útil invertir en un guante exfoliante de doble cara, especialmente diseñados para hacer el proceso exfoliante más simple y sencillo, puesto que disponen de un lado mucho más suave y otro bastante más áspero.

Receta de belleza: Cómo hacer un exfoliante facial casero

La importancia de humedecer la piel antes de usarlo

No hay duda que el mejor momento para exfoliarnos la piel del cuerpo (utilicemos o no un guante exfoliante) es siempre durante la ducha, puesto que esto nos ayuda a ahorrar mucho tiempo, al exfoliarnos y ducharnos al mismo tiempo, en lugar de exfoliarnos primero y tener que lavarnos después.

Como ocurre cuando nos aplicamos un exfoliante físico (como por ejemplo podría ser el caso de las distintas recetas exfoliantes que podemos aprender a hacer fácilmente en casa, o incluso los que podemos comprar en tiendas especializadas para su aplicación posterior sobre la piel), es fundamental tener la piel humedecida antes del uso del exfoliante, independientemente de cuál sea el tipo.

En el caso particular de los guantes exfoliantes, de hecho, han sido especialmente diseñados para ser utilizados con agua y con un agente exfoliante. Aunque también es cierto que en distintas ocasiones bastará únicamente con el uso de agua y un simple gel o jabón de baño. En cualquier caso, es de vital importancia siempre humedecernos la piel del cuerpo, especialmente en aquellas áreas donde deseamos disfrutar de las diferentes cualidades que nos podría proporcionar el proceso exfoliante, antes de empezar a frotar.

Eso sí, ten en cuenta que la temperatura del agua es también fundamental. Al igual que cuando nos aplicamos un exfoliante físico lo recomendable es enjuagarnos la piel y retirarlo siempre con agua tibia, en esta ocasión también es aconsejable humedecernos la piel con agua tibia. A menos que nos guste, una ducha fría no es muy adecuada en esta ocasión, y el agua caliente podría acabar irritando la piel en exceso, de tal forma que el guante exfoliante tenderá a ser más intenso.

Sin embargo, optar por agua tibia ayudará a humedecer las diferentes células de la piel, con la finalidad de conseguir que se suavicen para, finalmente, facilitar el proceso de exfoliación primero, y su eliminación posterior cada vez que nos pasemos el guante exfoliante y terminemos con el agua tibia.

Utilizar un exfoliante o un gel de baño suave

Como te hemos mencionado, el guante exfoliante es el exfoliante en sí que frotamos sobre la piel con la finalidad de limpiarla y eliminar todas las impurezas y células muertas que se han ido acumulando con el paso del tiempo sobre su superficie. Sin embargo, también es posible utilizar algún ingrediente exfoliante adicional, especialmente si deseamos intensificar el proceso.

Evidentemente, en esta ocasión en concreto también dependerá de cuál sea nuestro tipo de piel, puesto que si nuestra piel vuelve a ser delicada o sensible, posiblemente el uso de un guante exfoliante más una receta o producto exfoliante adicional podría ser demasiado. Y, como de buen seguro sabrás, el exceso de exfoliación no es ni mucho menos positivo, puesto que podríamos terminar por conseguir el efecto contrario (la piel se tornará enrojecida, irritada e inflamada).

Una vez nos hayamos humedecido la piel, es el momento de empezar a humedecer también el guante. Luego, es conveniente aplicarnos una pequeña cantidad de gel de baño con cualidades humectantes sobre la palma de la mano que tengamos enguantada (esto es, directamente sobre el guante).

De hecho, tal y como coinciden en señalar los expertos, podemos sentirnos perfectamente libres de sustituir el jabón o gel de ducha humectante por un exfoliante, lo que nos será de mucha utilidad a la hora de conseguir esa aspereza adicional útil para que la exfoliación sea más directa e intensa.

Empezamos masajeándonos con el guante exfoliante desde los hombros hasta los dedos de los pies

Después de aplicarnos el gel de baño sobre el guante humedecido es el momento de aplicarlo directamente sobre la piel, con cuidado y suavidad. Como nuestro objetivo es conseguir eliminar la mayor cantidad posible de impurezas, suciedad y células muertas de la piel, pero no deseamos precisamente irritar o inflamar la piel en exceso, es conveniente utilizar el guante exfoliante siempre mediante movimientos circulares, no siendo tan adecuado frotar hacia arriba y hacia abajo (como es habitual que realicemos, sobre todo las primeras veces que usamos este tipo de herramientas, no tenemos experiencia y no sabemos muy bien cuál es la forma correcta de hacerlo).

Por tanto, es fundamental presionar el guante exfoliante con suavidad, mientras masajeamos la piel con movimientos circulares. ¿Y por qué movimientos circulares, en lugar de hacerlo de arriba a abajo? Los movimientos circulares son muchísimo más recomendados porque garantizan a eliminación de la mayor cantidad posible de piel muerta, sin alterar o irritar la piel en exceso.

Aunque podemos pensar en un primer momento que se trata de una buena idea, no es recomendable utilizar el guante exfoliante sobre la piel del rostro, dado que se caracteriza por ser más sensible y delicada que el resto de la piel del cuerpo, de manera que es tremendamente probable que el guante, al ser demasiado áspero para la mayoría de los tipos de piel, lo único que podríamos conseguir es irritarla en exceso.

En cualquier caso, es conveniente comenzar por los hombros y continuar hacia abajo, siempre mediante movimientos circulares, asegurándonos de masajear también el área del pecho, la espalda (hasta donde alcancemos, evidentemente), el abdomen, los brazos, los muslos, las nalgas, las piernas y las plantas de los pies. De hecho, la mayoría de expertos recomiendan acabar siempre con el área de los pies. Y es que, ¿quién desea empezar al revés, y utilizar el guante exfoliante en el abdomen después de haberlo aplicado sobre los pies en primer lugar? Por este motivo, es sumamente aconsejable empezar siempre de abajo hacia arriba; esto es, desde los hombros hasta los pies.

También es imprescindible la forma cómo lo hagamos. Por ejemplo, debemos asegurarnos de exfoliar y “barrer” literalmente cada área de nuestra piel unas cuantas veces con el guante exfoliante. Eso sí, esto no significa necesariamente que debamos exfoliarnos cada área o parte de la piel durante mucho tiempo, y mucho menos de forma intensa. Al contrario, bastará con pararnos durante algunos segundos por cada área, y siempre aplicando el guante en forma de masajes circulares suaves, antes de pasar a la siguiente área.

Por otro lado, es adecuado centrarse en determinadas partes del cuerpo, puesto que tienen la particularidad de que suelen endurecerse más. Es el caso de las rodillas, los codos y los talones de los pies. En estas áreas lo mejor es exfoliar la piel durante un poco más de tiempo; pero, igualmente, sin excedernos.

Conoce también: Cómo hacer un exfoliante capilar en casa

Secar con una toalla suave

Una vez hayamos terminado con la aplicación del guante exfoliante, debemos enjuagarnos ligeramente con un poco de agua tibia, y secarnos con la ayuda de una toalla suave, mediante suaves palmaditas.

Hidratación y humectación inmediata

Eso sí, hay quien recomienda la aplicación de un sérum con vitamina C inmediatamente después de la exfoliación, dado que, como conoceremos detalladamente en un futuro apartado, ayuda a acelerar el proceso de renovación celular, al estimular -además- la producción de nuevo colágeno. Y, posteriormente, humectar la piel de forma inmediata con la aplicación de una crema corporal nutritiva, una loción nutritiva o un aceite humectante.

Incluso aunque no tendamos normalmente a aplicarnos una crema o loción hidratante después del baño, definitivamente no deseamos saltarnos este paso. ¿Sabes por qué? Porque la hidratación posterior nos ayudará a restablecer la barrera protectora de la piel que ha podido verse afectada normalmente por el proceso de exfoliación.

Además, ayudará a acelerar el proceso conseguido con la exfoliación -y también sus beneficios-, puesto que la piel estará más suave y flexible, lo que le brindará a las células nuevas la protección que necesitan en un momento en el que todavía pueden ser un poco más sensibles (no debemos olvidarnos que el objetivo de cualquier proceso exfoliante es el de retirar la gruesa capa de células muertas que se ha formado en la superficie, para dar paso a la capa renovada de células que encontramos debajo). Por tanto, es normal que la nueva piel se encuentre más sensible, y sea también mucho más delicada. Por tanto, debemos asegurarnos de aplicarnos un hidratante y / o humectante en cada área de la piel que nos exfoliamos con el guante.

Si tienes dudas acerca de qué hidratante utilizar, lo cierto es que todo dependerá de tus gustos personales. Por ejemplo, hay quien prefiere una crema corporal nutritiva o una loción corporal como por ejemplo podría ser el caso del body milk (o leche corporal). Y hay quien opta directamente por la aplicación de un aceite corporal. Independientemente de cuál deseemos usar, no hay duda que su aplicación después de la exfoliación es, cuanto menos, sumamente importante. No obstante, este paso es tan importante que dedicaremos un apartado más detallado próximamente.

No te vayas sin haber leído: Cepillo exfoliante: qué es, cómo utilizarlo y cómo elegir uno

Colgando nuestro guante exfoliante para dejar que se seque

Una vez que hemos terminado con el proceso, y nuestra piel se encuentra completamente exfoliada, hidratada y seca, es esencial asegurarnos de cuidar y proteger nuestro guante exfoliante al máximo. Es fundamental enjuagarlo bien para retirar toda la suciedad y las impurezas que se han podido acumular en la tela durante el proceso de exfoliación, y debemos colgarlo en algún lugar limpio para conseguir que se seque adecuadamente.

Eso sí, muchos especialistas recomiendan encarecidamente optar por dejarlo secar en cualquier otro lugar que no sea la ducha, dado que si está muy cerca del lugar donde nos duchamos, cada vez que nos bañemos acabaremos por humedecerlo ligeramente. Y el exceso de humedad tan común y normal que encontramos en esta área de la casa puede acabar fomentando el crecimiento de bacterias, lo que puede dar como resultado la aparición de un incómodo y desagradable olor. Y posiblemente no quieras aplicarte posteriormente sobre la piel un guante humedecido y maloliente repleto de bacterias.

Por otro lado, puesto que los guantes exfoliantes persiguen la finalidad de eliminar las células muertas y las impurezas de la piel, incluso después de haberlos enjuagado tras el proceso regular de exfoliación, es normal que las impurezas y la suciedad permanezca en las fibras del guante. Es cierto que se trata de algo no visible a simple vista, pero que está. Por tanto, muchos expertos recomiendan reemplazar el guante exfoliante cada tres o cuatro semanas, como mucho. De hecho, aún cuando mantengamos el guante en un lugar alejado de la humedad del baño con la finalidad de dejar que siempre se seque completa y correctamente, con el uso regular y el paso del tiempo es absolutamente normal que acaben creciendo bacterias, moho y levaduras en los guantes. Y si utilizamos esos guantes en cualquier área de la piel donde se haya producido algún tipo de herida o pequeño corte, el riesgo de que surja irritación y una incómoda infección es bastante grande.

Por todo ello, siempre es mejor ir a lo seguro y reemplazar el guante exfoliante todos los meses. No hay duda que se convierte siempre en la opción más recomendada. Y, además, nos ayudará a estar más tranquilos cada vez que lo utilicemos sobre la piel, puesto que estaremos cien por cien seguros que el guante se encuentra perfectamente limpio, y sobre todo, en un estado óptimo para su nueva aplicación sobre la piel.

Guante exfoliante para el rostro: cuál usar y cómo

Aunque hasta el momento nos hemos ocupado de hablarte de los guantes exfoliantes corporales, y ya te hemos indicado que no es una buena idea aplicarnos dicho guante sobre la delicada piel del rostro (precisamente porque es mucho más sensible y menos gruesa, en comparación con la piel del resto del cuerpo), esto no significa que no existan determinados guantes que sí podrían ser usados sobre la piel de la cara. En estos casos, un guante más suave se convierte en el primer paso a la hora de asegurarnos que somos suaves y respetuosos con la piel del rostro. ¿Lo mejor? Encontrar un guante exfoliante específicamente diseñado para el área de la cara. O, bien, optar por un guante de nailon, que se caracteriza por tener una textura bastante más suave.

Nuevamente, el proceso de aplicación del guante exfoliante en la piel del rostro es muy parecido al que seguimos para la aplicación del guante exfoliante corporal en el cuerpo. Pero hay que hacer algunos matices, por lo que a continuación te explicamos paso a paso las instrucciones a seguir para hacerlo correctamente y sin causar problemas. De hecho, casi podríamos decir que el uso de un guante exfoliante facial comprende unos pasos parecidos a si optáramos por aplicar un exfoliante físico, por lo que es conveniente hacerlo siempre durante la rutina de cuidado de la piel, de la misma manera que haríamos con cualquier producto exfoliante.

1. Limpieza del rostro

Como te hemos mencionado anteriormente, es esencial utilizar el guante exfoliante facial dentro de la rutina de cuidado de la piel. Y si recuerdas lo que te hemos indicado en otros momentos, la exfoliación de la piel debe llevarse a cabo después de su limpieza. Por tanto, cuando se trata de exfoliarnos la piel del rostro, es conveniente empezar desde cero con la finalidad de evitar tapar u obstruir los poros con suciedad, impurezas, exceso de sebo y maquillaje.

Esto es debido a que la piel del rostro tiende a estar mucho más expuesta a la suciedad y a la mugre, en comparación con la piel presente en el resto del cuerpo. Y, además, sin olvidar las capas de maquillaje que puedes llegar a aplicarte sobre la piel de la cara, y que necesitan también limpieza.

Por tanto, es imprescindible comenzar con la rutina aplicándote un limpiador profundo, con la finalidad precisamente de retirar todas las impurezas, la suciedad, el exceso de sebo y cualquier resto de maquillaje que haya podido quedar después del uso de un desmaquillante. Respecto a qué limpiador utilizar, todo dependerá de si tienes maquillaje o no, así como del tipo de piel que se tenga. En cualquier caso, escoger la fórmula más adecuada nos ayudará positivamente a la hora de limpiar nuestra piel de impurezas, suciedad y restos de exceso de aceite, pero sin eliminar los aceites esenciales naturalmente presentes en ella.

Por ejemplo, si tienes la piel grasa o con propensión a la formación de acné lo más recomendable es elegir un líquido limpiador espumoso, que al aplicarlo directamente sobre la piel genere espuma, dado que es la textura ideal para conseguir arrastrar la suciedad presente en el interior de los poros. Para activarlo, bastará con ponerte un poco en la palma de las manos y aplicarlo directamente sobre la piel del rostro ligeramente humedecida. En caso de que tengas la piel seca o áspera, lo recomendable es elegir una crema limpiadora o loción, formuladas con emolientes como por ejemplo la glicerina o la manteca de karité, útiles para limpiar las impurezas a la vez que hidratan la piel. Si tienes la piel sensible, lo más adecuado es usar un limpiador a base de aceite, como podría ser el caso del aceite de argán, que se caracteriza por ser una opción adecuada no comedogénica. No obstante, el agua micelar se convierte en una de las opciones más interesantes al ser apta para cualquier tipo de piel, ya que contiene una serie de pequeñas moléculas capaces de atraer y atrapar literalmente las impurezas, la suciedad y el exceso de sebo.

Independientemente de la opción limpiadora que escojamos, la aplicación del limpiador en sí es tan sencillo como simple. Basta con enjuagarnos la piel del rostro ligeramente con agua tibia, y seguidamente aplicar el limpiador.

Una vez limpiada la piel del rostro en profundidad, debemos pasar al siguiente paso. Aunque como opinan muchos expertos, también es perfectamente posible optar por aplicarte el limpiador en lugar de jabón o gel de ducha. No en vano, es una opción ideal para cuidar al máximo la delicada piel del rostro.

No te vayas sin hacer: Cómo hacer una mascarilla exfoliante casera

2. Humedece el guante con agua tibia

Como te hemos mencionado brevemente al final del apartado anterior, es posible optar por un limpiador en lugar de un jabón o gel de ducha. No obstante, una vez aplicado el limpiador sobre la piel, le llega el turno a humedecer el guante exfoliante facial con un poco de agua tibia. De esta forma conseguiremos que se vuelva un poco más suave.

3. Masajéate el rostro con mucha suavidad, siempre con movimientos circulares

Como ocurre con la aplicación del guante exfoliante corporal, en el caso del rostro es también recomendable empezar desde la parte superior. En este caso, es conveniente empezar desde la frente, masajeando siempre con la ayuda de movimientos circulares suaves, evitando apretar o presionar demasiado, a través de las mejillas hasta llegar a la barbilla. Eso sí, es fundamental asegurarnos de que no nos saltamos ninguna parte del rostro.

También debemos concentrarnos en las áreas más problemáticas, como podría ser el caso de la nariz y la conocida como zona T, que comprende la frente, la nariz y la zona del mentón. Es adecuado incluso aplicar más presión pero a la vez que somos muy suaves, ya que el objetivo es exfoliar la piel sin irritarla.

Además, los movimientos circulares ayudan a no fomentar la formación de más arrugas en la piel, por lo que debemos evitar la tentación de arrastrar el guante exfoliante de arriba a abajo (como ocurre con la aplicación del guante exfoliante corporal).

En esta ocasión no es conveniente aplicar el guante exfoliante a la vez que cualquier otro producto o ingrediente exfoliante, como sí podríamos hacer sobre la piel del cuerpo (en caso claro está de que no tengamos la piel muy sensible o delicada). ¿Por qué? Muy sencillo: podría terminar siendo demasiado áspero para la delicada piel del rostro, de tal manera que el resultado sería mayor irritación, enrojecimiento y mucha inflamación. Por lo que deberíamos evitarlo siempre, aún cuando tengamos la piel normal o grasa.

No te pierdas: Exfoliante químico: qué es y las mejores opciones

4. Enjuágate el rostro con agua tibia

Aún cuando no nos hayamos aplicado sobre la piel del rostro ningún ingrediente exfoliante, salvo la aplicación del propio guante en sí, es conveniente volver a enjuagarnos la piel del rostro con un poco de agua tibia. Para ello, simplemente debes remojarte la cara con agua ni muy caliente ni muy fría.

5. Sigue con un sérum con vitamina C

En esta ocasión sí es sumamente recomendable continuar con la rutina de cuidado de la piel, lo que significa seguir con los pasos que faltan. Uno de ellos es la aplicación de un sérum facial, siendo una de las opciones más útiles la administración de un sérum facial de vitamina C, como por ejemplo es el caso del desarrollado por la marca española Nezeni Cosmetics.

No en vano, contiene ácido hialurónico, y otros ingredientes activos tremendamente útiles para hidratar la piel de forma fácil y sencilla. Se trata, de hecho, de un sérum facial que combina todo el poder de la vitamina C junto con el ácido hialurónico y, además, con el áloe vera, de manera que es un producto ideal para integrar en la rutina de cuidado de la piel diaria, al rehidratar, redensificar y devolver a la piel tanto su flexibilidad como todo su esplendor. No en vano, puede ser utilizado tanto por el día como por la noche. Mientras que la presencia de gel de áloe vera puro (el cual, además, destaca por ser de origen ecológico), proporciona un beneficio regenerante a la piel.

Pero no solo posee ácido hialurónico, vitamina C y áloe vera, como descubriremos detalladamente en el próximo apartado. También contiene una maravillosa combinación de aceite de oliva, glicerina y fucogel, que se unen entre sí para obtener unos resultados óptimos. Además, gracias a su textura, su aplicación es tan simple como sencilla. A continuación conocemos los principales beneficios de todos y cada uno de los distintos ingredientes activos que encontramos en su composición:

  • Ácido hialurónico de alto peso molecular. Las moléculas de hialuronano de alto peso tienden a brindar una hidratación intensiva e inmediata en las capas superficiales de la piel, lo que permite conseguir un efecto instantáneo tanto reafirmante como alisante. En esta ocasión, en este sérum facial nos encontramos principalmente con hialurónico de alto peso molecular, el cual ha sido obtenido biotecnológicamente, y proporciona cualidades hidratantes, protectoras y filmógenas. En este sentido, es capaz de atraer toda la humedad presente en el ambiente, para formar una especie de película protectora hidratante en la superficie, humectándola e hidratándola activamente.
  • Activo precursor endógeno de hialurónico. Además de hialurónico de alto peso molecular (que, como hemos visto, hidrata sobre todo en las capas más superficiales de la piel, originando un efecto liso y reafirmante de manera prácticamente instantánea), nos encontramos con un activo precursor engódeno el cual proporciona a la piel una acción reestructurante e hidratante, que va desde la capa basal hasta alcanzar el estrato córneo. No obstante, posee una ventaja añadida, y es que aunque posee una acción similar al ácido hialurónico, al ser capaz de atrapar las diferentes moléculas de agua en la superficie de la piel para así hidratarla, su acción es muchísimo más rápida y eficaz. De hecho, puede hidratar la piel no solo desde la primera aplicación, sino que incluso continúa hidratándola activamente tras 2 semanas de aplicaciones regulares y diarias.
  • Gel de áloe vera. Procedente de agricultura ecológica, el gel de áloe vera consiste en un líquido de textura y consistencia mucilaginosa, el cual se obtiene exclusivamente a partir de la pulpa de las hojas de Aloe Barbadensis. Sus propiedades son calmantes, suavizantes e hidratantes, motivo por el cual es ideal tanto para las pieles secas y deshidratadas como para las pieles más sensibles. De hecho, actúa también como un antiinflamatorio natural, reepitelizante e inmunomodulador. Por otro lado, cuenta con certificado COSMOS.
  • Fucogel. Consiste en un polisacárido, con un elevadísimo contenido en fructosa, obtenido biotecnológicamente a través de biofermentación. De acuerdo a la eficacia demostrada en diferentes estudios in vivo, proporciona una completísima hidratación tanto inmediata como a largo plazo. Gracias a sus propiedades humectantes, prolonga el efecto hidratante en la delicada zona del contorno de los ojos, brindando además un tacto lo más suave posible.

Descubre además: Esponja exfoliante: qué es, cómo utilizarla y cómo elegir una

Para aplicarlo sobre la piel del rostro recuerda que tan solo necesitas una pequeñísima cantidad, puesto que los sérums faciales se caracterizan principalmente por contener una concentración bastante alta de los diferentes ingredientes activos que encontramos en su formulación, por lo que solo debes ponerte una pequeña cantidad del producto entre los dedos y aplicarlo seguidamente sobre el rostro, mediante la ayuda de suaves masajes circulares.

6. Continúa inmediatamente con la aplicación de una crema hidratante

Ten en cuenta que la aplicación del sérum facial (con o sin vitamina C) no se convierte en un paso indispensable. De hecho, muchos expertos consideran que no es obligatorio. Pero sí es cierto que proporcionará excelentes beneficios después de la exfoliación (independientemente incluso de que nos hayamos o no exfoliado la piel en sí, dado que siempre será útil), especialmente porque el exfoliante prepara la piel para que el resto de productos que conforman la rutina de cuidado de la piel penetren mejor, sean mejor absorbidos y, sobre todo, tiendan a ser más efectivos.

De esta forma, optando por un sérum facial con vitamina C se convierte en una opción excelente porque la vitamina C estimula la regeneración celular, favoreciendo precisamente la creación de una nueva piel, mucho más renovada y saludable.

Una vez aplicado el sérum, es fundamental la aplicación de un buen humectante. No en vano, aún cuando no optemos por la aplicación de un sérum, siempre es imprescindible continuar con una buena crema hidratante y humectante. ¿Sabes por qué? Debemos tener en cuenta que, durante el proceso de exfoliación, no solo eliminamos la mayor parte de la capa gruesa de células muertas e impureza. También es posible que, en el proceso, se eliminen otros elementos indispensables para la salud de la piel, como por ejemplo podría ser el caso de los aceites naturalmente presentes en ella, y la propia barrera hidrolipídica puede verse igualmente seriamente afectada. Por tanto, con la aplicación de una crema o aceite conseguimos brindar la hidratación que la piel siempre necesita después de la exfoliación, no solo proporcionando humedad, sino sellando y reteniendo la ya existente.

En lo que se refiere a la elección en sí del hidratante o humectante, todo dependerá igualmente del tipo de piel que tengamos. No en vano, si ya de por sí sigues regularmente una rutina de cuidado de la piel, recuerda que simplemente debes seguir con el régimen de belleza después de la exfoliación, por lo que únicamente debes proseguir con la aplicación de tu crema hidratante facial común. En caso de que no dispongas de una, recuerda que escoger una u otra tiene relación con las necesidades de la piel. Y es que no es lo mismo las necesidades que puede tener la piel grasa con la piel seca o normal.

Así, si nuestra piel tiende a ser grasa, lo ideal es optar por un gel humectante, preferiblemente formulado en agua, lo que ayudará a que la piel pueda absorber toda su formulación de forma mucho más rápida y efectiva. Si nuestra piel es mixta o normal, lo aconsejable es elegir un hidratante en forma de loción. Si la piel está continuamente inflamada, es muy delicada o simplemente es sensible (y sin propensión al acné), lo mejor son los bálsamos hidratantes, aunque las cremas nutritivas también son ideales. Finalmente, si nuestra piel es seca o reseca (algo muy común cuando, además, tenemos un exceso de células muertas acumuladas sobre la piel, lo que puede acabar ocasionando que la piel se torne más áspera y reseca que de costumbre), lo más útil es elegir cremas nutritivas pesadas.

No dejes de leer: Exfoliante enzimático: qué es y las mejores opciones

7. Aplícate un protector solar

Debemos tener en cuenta que la exfoliación elimina la capa superior de la piel, lo que la hace más vulnerable tanto al daño causado por los rayos ultravioleta como a las quemaduras solares; en definitiva, el riesgo de quemadura solar es muchísimo mayor. Por tanto, es fundamental siempre aplicarse un protector solar cada vez que vayamos a salir a la calle.

Cómo usar un guante exfoliante

Qué hacer después de usar el guante exfoliante corporal y facial

Después de cada uso, no olvides que no es muy recomendable guardar los guantes húmedos. Ni tampoco mantenerlos en el baño o en la ducha, puesto que esto solo hará que continuamente estén mojados y humedecidos, lo que podría terminar estimulando el crecimiento de peligrosas bacterias y hongos, aumentando el riesgo de desarrollar una infección. Por tanto, no solo es importante saber dónde deberíamos guardar y conservar nuestros guantes exfoliantes, sino, sobre todo, cómo debemos proceder para limpiarlos correctamente. No en vano, la realidad es que es tan importante limpiar los guantes exfoliantes adecuadamente como la propia exfoliación en sí. Por lo que, cuando hayamos terminado, es conveniente asegurarnos de cuidarlos y almacenarlos correctamente.

En la mayoría de las ocasiones, bastará con exprimirlos bien para retirar cualquier exceso de agua que puedan contener en su interior, y dejarlos secar debidamente, a ser posible en cualquier otro lugar que no se encuentre cerca de la ducha o de la bañera, dado que en caso contrario correremos el riesgo de que continúen humedeciéndose, de tal manera que nunca se secarán, por lo que el riesgo de generación de bacterias y hongos aumentará considerablemente. Pero también dependerá del tipo de material que tenga el guante exfoliante que hayamos comprado.

Guantes exfoliantes de nailon

Algunos guantes exfoliantes fabricados con nailon pueden tener doble textura, lo que significa que un lado puede ser liso y otro rugoso o más áspero. A pesar de esta diferencia, lo cierto es que ambos labos utilizan el mismo material (es decir, son básicamente fabricados con el mismo material).

Debido principalmente a las distintas propiedades de este material en concreto, es cierto que este guante ha sido especialmente diseñado con cualidades higiénicas que lo convierten en un material antibacteriano y resistente al moho. De ahí que sean considerados como uno de los mejores guantes exfoliantes del mercado, no solo por el hecho de que puedan ser más seguros, sino porque su mantenimiento y conservación es bastante más simple y sencillo.

Pero esto no significa que no debamos limpiarlos. Independientemente de lo que hayamos usado junto con el guante exfoliante (sales, loción, gel de ducha o jabón), es necesario seguir una rutina de limpieza y cuidado sencilla. Solo debes enjuagarlos bien hasta que el agua salga perfectamente limpia, y luego proceder a eliminar cualquier exceso de agua que haya podido quedar. Eso sí, no es ni mucho menos conveniente retorcerlos ya que esto podría hacer que se estiren y terminen perdiendo su forma. También es posible lavarlos en la lavadora, aunque en esta ocasión lo recomendable es utilizar un ciclo de lavado lo más suave posible, para evitar que se rompan.

Guantes exfoliantes de silicona

Aunque como ocurre con los guantes de nailon, los guantes exfoliantes de silicona también han sido diseñados para estar cien por cien libres de gérmenes, es conveniente limpiarlos con regularidad, lo que significa limpiarlos cada vez que los usemos. Eso sí, simplemente debemos enjuagarnos con agua corriente; incluso es posible usar un jabón suave con la finalidad de eliminar cualquier suciedad o impureza más rebelde.

Es recomendable incluso limpiarlos en profundidad al menos una vez a la semana, ya sea bajo el agua corriente o bien en la lavadora, utilizando también el ciclo de lavado suave.

Guantes exfoliantes de algodón

Podríamos decir que suelen ser los guantes exfoliantes más comunes. Debido principalmente a que aunque la mayoría de los guantes de este tipo presentan texturas originalmente poco ideales para ser utilizados sobre la piel del rostro, el cuello, y en definitiva en cualquier tipo de piel sensible o delicada, este tipo de guantes en concreto están elaborados con materiales de algodón, y se caracterizan por ser lo suficientemente suaves como para ser utilizados con la finalidad de retirar tanto el maquillaje como cualquier residuo en crema que haya podido quedar sobre el rostro.

No en vano, son tejidos suaves que pueden desgastarse y romperse con bastante facilidad, por lo que se aconseja usar una limpieza más bien suave con la finalidad de mantenerlos en forma. Para conseguirlo, simplemente basta con enjuagarlos con agua tibia siempre después de cada uso. Y, luego, asegurarnos de secarlos al aire, o bien colgarlos bajo el sol. Siempre y cuando no cometamos el error de dejarlos secar en un ambiente tan húmedo como por ejemplo podría ser el caso del baño, esto ayudará a proteger positivamente la tela frente a la acumulación de incómodas bacterias y hongos.

También es perfectamente posible utilizar la lavadora. Eso sí, siempre y cuando se encuentre a 30 grados. En cualquier caso, es imprescindible el uso únicamente de detergentes suaves. De hecho, optar por el ciclo de blanqueamiento o incluso la exposición a detergentes más fuertes solo podría acabar provocando que la tela se deteriore; y, además, que esto ocurra muy rápidamente.

Guantes exfoliantes de tela Kumazasa

Se trata de un exfoliante sumamente curioso, dado que posee una textura rugosa elaborada a partir de fibras Kumazasa, las cuales son extremadamente resistentes y soportan incluso los usos repetidos. Es originaria de Corea, y puede mantenerse perfectamente fresca sin olores. Debido a ello, su mantenimiento se caracteriza generalmente por ser bastante sencillo y simple.

No en vano, es perfectamente posible enjuagar las células muertas de la piel únicamente con agua tibia. Eso sí, con la finalidad de mantener su frescura al máximo, es conveniente evitar que el guante exfoliante con este tipo de tela se mantenga guardado en lugares húmedos. Es más, aún cuando se sabe que esta tela es por lo general extremadamente duradera, su lavado debe llevarse a cabo siempre con cuidado. Es más, se desaconseja secarlo con la ayuda de una secadora, bastará con hacerlo dejándola secar al aire.

Aunque es cierto que las fibras usadas comúnmente para este tipo de guante son por lo general muy resistentes, es común que con el uso aparezcan algunos hilos sueltos. Cuando esto ocurre, lo más conveniente es eliminarlos con la ayuda de una tijera, en lugar de con los dedos, puesto que hacerlo de esta manera podría acabar causando que el resto de los hilos que conforman la tela terminen soltándose.

Guantes exfoliantes de fibra de sisal

Se trata de un guante exfoliante más bien voluminoso, el cual ha sido elaborado y fabricado con tela de sisal natural. Lo cierto es que como opinan la mayoría de expertos, se trata de un guante exfoliante ideal para la piel, debido principalmente a que ha sido elaborado con planta de ágave, se caracteriza por ser biodegradable y además es tremendamente sencillo y simple de utilidad. Eso sí, debido a su naturaleza, es posible que se rompa o incluso se deforme con demasiada facilidad si no lo cuidamos y lo mantenemos de forma adecuada.

No en vano, los mohos y bacterias pueden llegar a acumularse rápidamente en este tipo de tela, motivo por el cual es imprescindible mantener siempre una limpieza lo más completa posible. Por suerte, se trata de un guante que, por lo general, es bastante fácil y simple de limpiar. Basta con enjuagar la tela con jabón, y enjuagar bien con agua corriente para conseguir que cualquier tipo de impureza o residuo desaparezca. Eso sí, cuando el agua se aclare, es conveniente dejar el guante en un área más bien ventilada o bajo el sol, con la finalidad de conseguir que se seque solo.

En caso de preferir utilizar la lavadora, lo cierto es que también es posible hacerlo. Simplemente se aconseja el uso de lejía y jabón suave, lo que ayudará de forma muy positiva a la hora de conseguir mantener en buen estado las distintas fibras que conforman la tela de este guante de origen ciertamente más natural que el resto de los que te hemos mencionado hasta ahora. También es posible secarlo mediante el uso de una secadora, aunque en estos casos lo más recomendable es ser lo más respetuosos posible con la tela, utilizándola a baja temperatura.

Por otro lado, también debemos tener en cuenta que es sumamente recomendable optar por llevar a cabo una limpieza y un lavado profundo al menos una vez a la semana. Para ello, antes de lavarlos, es adecuado remojarlos con agua bien caliente, lo que asegurará que tiendan a desaparecer todas las bacterias y mohos que se hayan podido formar con el tiempo. Finalmente, no olvides la importancia de guardarlos en un lugar fresco y seco siempre después de cada lavado. Y evita mantenerlos en el baño, ya que se podría correr el el riesgo de acumulación de moho, puesto que esta área de la casa tiende a retener la humedad al máximo.

Manopla exfoliante de viscosa o rayón

Se trata posiblemente de uno de los guantes exfoliantes más populares de los últimos años, que hoy en día, de hecho, han pasado a convertirse en una de las herramientas de tendencia más populares en lo que al cuidado de la piel se refiere. Consisten en unos guantes exfoliantes fabricados de viscosa o rayón al cien por ciento, muy comunes en los SPAS coreano, y que ayudan de hecho a conseguir una piel muchísimo más suave. Son fabricados con pulpa de madera, lo que se traduce en que su tejido sea bastante débil. De ahí que sea necesario mantener una limpieza más cuidada para conseguir que el material dure bastante más tiempo.

Los expertos, en este aspecto, aconsejan remojar la tela en agua tibia (nunca caliente) siempre antes de proceder a la limpieza del guante en sí. Luego, es fundamental enjuagarlo con agua caliente con la finalidad de eliminar tanto la piel muerta como las impurezas y el resto de desechos que se han ido acumulando en la superficie de la tela, y que, aunque no son cien por cien visibles, es evidente que están ahí. No obstante, aunque sea un tejido más bien sensible, esto no significa que, cuando se encuentren sucios, no podamos lavarlos con un jabón. Al contrario, es sumamente útil y recomendable, por lo que cuando observemos que este tipo de guantes están sucios, es ideal lavarlos con la ayuda de un jabón suave (como, por ejemplo, podría ser el caso de nuestro jabón de baño).

También es posible o viable lavarlos a mano con la ayuda de un ciclo más bien suave, lo que ayudará positivamente a la hora de evitar que se deformen. Eso sí, no es recomendable utilizar un secador de aire para intentar secar este tipo de guantes, puesto que el calor excesivo acabaría estropeando la calidad de la tela. Al contrario, se aconseja colgarlos en espacios abiertos y adecuadamente aireados. Además, es fundamental asegurarnos de cambiarnos cada dos o tres semanas, como mucho.

Guantes exfoliantes de silicona y tela

Los guantes exfoliantes de silicona también se han convertido en opciones populares en los últimos tiempos. De hecho, se trata de una herramienta útil preferida por muchos usuarios porque se caracteriza principalmente por dos aspectos básicos sumamente útiles e interesantes: son higiénicos y suaves cuando los aplicamos sobre la piel. Además, al ser ecológicos, son también bastante seguros incluso cuando los aplicamos sobre la delicada piel del bebé.

Aunque es cierto que este tipo de guantes han sido especialmente diseñados para estar siempre libres de gérmenes, esto no significa que no debamos limpiarlos con cierta regularidad; más aún, que tengamos a mantener una limpieza regular y aceptable cada vez que los usemos. Por suerte, limpiarnos no tiene por qué convertirse en motivo de estrés, ya que por lo general no suele ser muy complicado. Al contrario, bastará únicamente con enjuagarlos con la ayuda de un poco de agua corriente, y será más que suficiente. A su vez, será posible utilizar un jabón suave con la finalidad de eliminar la suciedad más rebelde, y las impurezas que hayan podido quedar incrustadas en el material.

No obstante, al menos una vez por semana se recomienda limpiarlos en profundidad. Por ejemplo, limpiarlos en la lavadora con la ayuda de un ciclo de lavado suave. Incluso el fabricante indica que es perfectamente posible limpiarlos en el lavavajillas. Para hacerlo, únicamente deberemos situarlos en el estante superior de este electrodoméstico hoy en día tan común en muchas casas, y ejecutar el ciclo de lavado.

Eso sí, en caso de utilizarlo sobre la piel del bebé, se aconseja esterilizarlo con agua hirviendo. Efectivamente, es posible hervir un guante de silicona sin tener el riesgo de derretirlo. Una vez lavados, es conveniente secarlos en una habitación más bien ventilada (recuerda, nunca en el baño), colgándolos desde el orificio que poseen para este fin.

No hay duda que con este tipo de guantes podríamos obtener todos los increíbles beneficios que nos proporcionarían este tipo de herramientas, con la diferencia de que, adecuadamente limpiados y mantenidos, podrían llegar a durar incluso algunos meses.

Guantes exfoliantes de poliuretano termoplástico (TPU)

Debido a su duración, más bien larga, y a que son capaces de exfoliar y limpiar el cuerpo de forma tremendamente adecuada, son considerados como uno de los mejores guantes exfoliantes de cuantos existen en este momento en el mercado. Están fabricados a partir de plástico TPU de grado médico, el mismo utilizado, por ejemplo, para la fabricación de vendajes para heridas o incluso en las válvulas cardíacas artificiales. Por tanto, nos encontramos ante un material antifúngico y antibacteriano.

En cualquier caso, la limpieza de los mismos es igual de fundamental que en el resto de guantes exfoliantes sobre cuyo mantenimiento te hemos ido hablado a lo largo de la presente nota. De hecho, existen distintas opciones a la hora de mantenerlos. Aún cuando sean antifúngicos, lo cierto es que un problema que encontraremos habitualmente en este tipo de guantes es el posible riesgo de formación de moho, que se puede prevenir fácilmente lavándolos con regularidad.

También es posible lavarlos a máquina, utilizando para ello el ciclo blanco. En estos casos, un detergente también puede convertirse en una solución única, para asegurarnos de que se encuentran completa y perfectamente limpios. A su vez, remojarlos en lejía podría ayudar igualmente a evitar que se forme y se acumule moho. Eso sí, debemos asegurarnos de no sumergirlos durante demasiado tiempo, dado que podríamos correr el riesgo de que el material se vuelva un poco quebradizo. Por otro lado, también es posible limpiarlos con la ayuda de agua caliente, puesto que no estropeará el material.

No obstante, si preferimos una forma más natural de esterilizarlos, es posible remojarlos a partes iguales de agua y vinagre, lo que conseguirá mantener intacto el material del guante.

Sea como fuere, dado que este tipo de guante se encuentra fabricado con materiales de alta calidad, se suele garantizar que tienda a ser bastante más duradero. Así, con el cuidado y el mantenimiento adecuados, puede permanecer estéril durante un período de tiempo mucho mayor. Eso sí, se recomienda reemplazarlos al menos cada tres a seis meses, como  mucho.

Guantes exfoliantes de fibra de ramio

Y llegamos a uno de los últimos guantes exfoliantes más populares, que se encuentran de hecho entre los más usados. Se caracteriza por ser un tipo de guante ideal para la exfoliación corporal, el cual ha sido fabricado en fibras de ramio de bambú. Debido a ello, se caracteriza por contar con un tipo de tela muchísimo más respetuosa con el medio ambiente. Además, se seca rápidamente, lo que ayuda a que nos encontremos posiblemente ante uno de los guantes exfoliantes más higiénicos que existen en este momento en el mercado. Eso sí, cuando se trata de limpiarlos, se trata también de uno de los más sensibles.

Luego de usar este tipo de guantes, debemos enjuagarlos bien con la ayuda de agua limpia. Una vez enjuagados, es fundamental exprimir el exceso de agua, y secarlos bien. También es posible lavarlos en la lavadora, pero para hacerlo debemos asegurarnos de usar siempre agua fría y un jabón más bien suave. Evidentemente, no se recomienda utilizar lejía porque podría terminar arruinando la textura de las fibras.

Por otro lado, también debemos tener en cuenta que estos guantes presentan el inconveniente de que podrían acabar deformándose fácilmente, por lo que al secarlos debemos colocarlos totalmente planos. Tampoco es recomendable secarlos en el baño, puesto que la humedad ambiental evitaría que se secaran con normalidad, y sobre todo de forma completa.

En su lugar, se aconseja secarlos al aire libre siempre que sea posible. Tampoco se recomienda secarlos con una plancha, porque esto ocasionaría el encogimiento y la rotura de las diferentes fibras que conforman el guante.

¿Con qué frecuencia deberíamos reemplazar los guantes exfoliantes?

Aunque es cierto que en algunos apartados anteriores te hemos hablado de forma resumida y breve acerca de esta cuestión, es verdad que nos encontramos ante un aspecto importantísimo que incidirá ya no solo en la efectividad exfoliante del guante en sí, sino en la seguridad a la hora de usarlo, puesto que un mal mantenimiento, limpieza y uso, podría acabar ocasionando reacciones y problemas incómodos en la piel, como por ejemplo un riesgo mayor de que pudiera producirse algún tipo de infección cutánea.

Aún cuando, como hemos visto, todo dependerá del tipo de material usado para la fabricación del guante, en la mayoría de las ocasiones lo más aconsejable es optar por reemplazar nuestros guantes exfoliantes cada 3 o 4 semanas. Incluso existen algunos guantes cuyos materiales son tan resistentes y duraderos que el fabricante indica que podría extenderse el período máximo de reemplazo hasta los 4 o 5 meses. No obstante, si observamos cualquier decoloración, mal olor, o en definitiva empezamos a ver que los guantes se encuentran por lo general en mal estado, es imprescindible desecharlos y optar por comprar unos nuevos.

¿Cómo elegir el mejor guante exfoliante?

Especialmente si se trata de la primera vez que nos acercamos al interesante mundo de los guantes exfoliantes, es totalmente normal tener algunas dudas sobre qué guante en concreto comprar, especialmente en qué características fijarnos para que sea adecuado en función, por ejemplo, ya no solo de las necesidades específicas que tengamos, sino en relación a nuestro tipo de piel. A continuación te descubrimos algunos aspectos en los que deberías fijarte cuando te planteas la posibilidad de comprar, sobre todo por primera vez, un guante exfoliante:

  • Características y material. Es evidente que una de las características elementales de cualquier tipo de guante exfoliante, como su propio nombre indica, es el de exfoliar y eliminar las distintas células muertas que se han ido acumulando sobre la piel con el paso de los días, a la vez que proporcionan una limpieza más o menos profunda. Pero sus cualidades no quedan aquí, puesto que también se ha encontrado que pueden ser de cierta utilidad a la hora de limpiar el cuerpo, promover una mejor producción de colágeno y, sobre todo, mejorar la circulación sanguínea. Por tanto, es imprescindible escoger una pieza o un par de guantes que se adapte a las necesidades específicas que tenga nuestra piel. Además, también es útil tener especialmente en cuenta si los guantes han sido fabricados con material antialérgico y duradero. De esta forma, nos aseguraremos que su uso no aumentaría el riesgo de formación de reacciones alérgicas y otros efectos adversos, y además, podremos usarlo durante un mayor período de tiempo. Eso sí, siempre y cuando lo mantengamos en buen estado, lo conservemos adecuadamente, y lo limpiemos correctamente, en un lugar fresco y seco alejado de cualquier tipo de humedad ambiental.
  • Tamaño. Se trata de otra característica o elemento indispensable a tener en cuenta. Es cierto que el tamaño del guante exfoliante puede variar ligeramente en función de cada marca, por lo que antes de aventurarnos a comprar aquel que más nos haya gustado, es sumamente recomendable analizar y consultar la tabla de tallas específica de esa marca en particular, sobre todo antes de elegir una pieza o un par. No obstante, en ocasiones algunos guantes vienen con una talla única, lo que significa que el material, por lo general, es más bien flexible, por lo que se adaptará a la perfección a cualquier tamaño de mano.
  • Textura. Es habitual que los guantes exfoliantes, por lo general, se encuentren siempre disponible en distintas texturas y rugosidades. Lo más común es que esa textura sea suave, moderada y gruesa. Aunque es cierto que todas las texturas funcionan adecuadamente bien con cualquier tipo de piel (lo que incluye a su vez las pieles normales, grasas y mixtas), no ocurre lo mismo con la piel sensible o delicada, por lo que en estos casos lo mejor es utilizar siempre un guante que posea una textura menos gruesa, rugosa o áspera (en este caso, lo ideal es escoger un guante con una textura más bien suave).
  • Tipo. Algunos guantes exfoliantes han sido especialmente diseñados para su uso antes, durante o después de la ducha. Por tanto, dependiendo de cuál sea el momento en el que deseemos aplicarlo y utilizarlo, podremos escoger uno u otro atendiendo a las instrucciones dadas por el fabricante del mismo.

Es evidente que, en cualquier caso, todo dependerá también de nuestros propios gustos personales. Y no solo de nuestros gustos personales, sino igualmente de la cantidad de dinero que deseemos invertir en la compra de unos guantes exfoliantes. Por ejemplo, si no deseamos gastar mucho dinero, sobre todo si es la primera vez que los vamos a adquirir, una solución útil es optar por comprar unos que cuenten con una buena valoración por parte de la mayoría de los usuarios, pero no sean demasiado caros.

Sea como fuere, no hay duda que, al menos, optar por usarlos es siempre mejor que no hacerlo, puesto que la exfoliación regular de la piel (independientemente del método o herramienta utilizada para tal fin) proporciona excelentes beneficios para el cuidado de la piel, ayudando a que se vea mucho más saludable, renovada, flexible y suave.