Un exfoliante químico es una opción ideal para exfoliar nuestra piel, aunque es cierto que puede no ser una opción apta para cualquier tipo de piel. Es un tipo de exfoliante diferente a los exfoliantes físicos.

Y es que, en lugar de eliminar físicamente las células muertas (como sí hacen los exfoliantes físicos), en el caso de los químicos lo que hacen básicamente es disolver el “pegamento” intercelular que mantiene unidas las células muertas a la piel.

Por este motivo, este tipo de exfoliantes tienden a ser capaces de penetrar más profundamente en la piel, convirtiéndose así en una opción excelente para quienes sufren de cierta congestión cutánea, más o menos profunda, la capa gruesa de células muertas se caracteriza por ser más resistente o, bien, no es capaz de tolerar el frotado físico continuo que supone la aplicación de un exfoliante físico.

Exfoliante químico

¿Qué es un exfoliante químico y para qué sirve?

Los exfoliantes químicos consisten en un tipo de exfoliantes que utilizan productos o sustancias químicas suaves pero ciertamente eficaces a la hora de disolver las células muertas de la piel del rostro, dando paso con ello a una nueva capa de piel que encontramos debajo.

Es una opción útil para quienes tienen la piel ultra sensible, y no se adaptan bien a otros tipos de exfoliantes, como por ejemplo podría ser el caso de los exfoliantes físicos.

Básicamente son exfoliantes a base de ácidos que actúan inmediatamente con la piel, disolviendo el pegamento presente entre las células (y que también mantiene unida las células muertas a la capa superficial o epidermis).

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¿Qué beneficios proporciona la exfoliación química?

Es normal que, cuando vemos la palabra químico en cualquier producto destinado al cuidado de la piel, pensemos inmediatamente que nos podríamos encontrar ante una sustancia tóxica u originalmente poco adecuada. Pero, en realidad, los químicos exfoliantes son tan seguros como naturales. De hecho, siempre y cuando nuestra piel acepte su efecto ligeramente más intenso y duro que los exfoliantes químicos, son opciones tan útiles como ideales.

¿Qué podemos hacer siempre después de la aplicación de un exfoliante químico?

Recuerda que si tu piel admite la aplicación de un exfoliante químico, no debes olvidarte de que siempre es esencial proseguir con la rutina de cuidado de la piel regular, lo que implica, al menos, la administración de una crema hidratante o una loción humectante (como por ejemplo podría ser el caso de un aceite vegetal nutritivo).

Lo cierto es que la aplicación de un sérum facial también puede acabar convirtiéndose en una buena opción, ya que se caracteriza por ser un producto en cuya formulación nos encontramos con una elevadísima concentración de diferentes ingredientes activos, de tal manera que, apenas utilizando una mínima cantidad, conseguimos disfrutar de absolutamente todas sus cualidades y beneficios.

Aún cuando muchos expertos en belleza consideran que no es un producto cien por cien indispensable dentro de una rutina regular de cuidado de la pieil, esto no significa que no sea interesante. Al contrario, no solo es sumamente interesante, sino que nos proporcionará muchísimas propiedades, lo que dependerá del tipo de exfoliante ante el que nos encontremos.

En el caso de aplicarlo inmediatamente después de la exfoliación, no debemos olvidarnos que, luego del proceso exfoliante, nuestra piel necesita recuperarse, lo que se traduce en la importancia de nutrirla e hidratarla activamente.

En estos casos, optar por un sérum facial antiedad puede ser interesante, especialmente si contiene ingredientes valiosos en este sentido como por ejemplo podría ser el caso de la vitamina C, capaz de estimular la regeneración celular y favorecer la producción de nuevo colágeno; o ácido hialurónico, indispensable para mantener una hidratación mucho más completa y profunda.

No en vano, encontramos un buen ejemplo en este sérum facial desarrollado por la empresa española Nezeni Cosmetics. La vitamina C se convierte en uno de los mejores ingredientes naturales que podríamos aplicar sobre la piel. De hecho, no solo aporta beneficios útiles cuando la consumimos habitualmente en forma de cítricos (y otros alimentos ricos). Aplicada de forma tópica también aporta excelentes cualidades para la salud.

Además también contiene otros maravillosos ingredientes de origen natural útiles para luchar contra el envejecimiento prematuro de la piel. Y es que no hay duda que la piel del hombre también envejece, aunque los primeros signos tarden un poco más en aparecer. Es el caso del ácido hialurónico y del áloe vera.

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El ácido hialurónico de alto peso molecular brinda cualidades protectoras e hidratantes, capaz de aumentar y retener la humedad naturalmente presente en la piel. Además, también posee un precursor de ácido hialurónico, el cual actúa como activo precursor endógeno de este ácido natural, brindando una piel muchísimo más hidratada, al ser capaz de atrapar moléculas de agua en la superficie de la piel.

Exfoliante químico

Las mejores opciones de exfoliantes químicos

Existen dos tipos principales de exfoliantes químicos: los alfahidroxiácidos (AHA) y los betahidroxiácidos (BHA). Los primeros, por ejemplo, son ideales para quienes tienen la piel seca y áspera, puesto que actúan específicamente interrumpiendo y eliminando los enlaces que mantienen unidas las células muertas de la piel.

Sin embargo, los segundos se caracterizan por presentar una mayor afinidad con la grasa o el aceite naturalmente presente en la piel, por lo que son ideales para personas con la piel grasa y con cierta propensión al acné, al penetrar profundamente en los poros.

Aunque también podemos mencionar otro tipo menos conocido llamado polihidroxiácidos (PHA). Estos últimos se caracterizan principalmente porque cuentan con moléculas de mayor tamaño, por lo que no cuentan con la capacidad de penetrar en la piel; pero, a pesar de ello, continúan siendo útiles para la eliminación de las células muertas acumuladas, siendo perfectos para quienes tienen la piel ultrasensible.

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Tipos de ácidos alfahidroxiácidos

Los ácidos alfahidroxiácidos son ácidos solubles en agua principalmente derivados de plantas y frutas. Son especialmente útiles para quienes desean disfrutar de una acción exfoliante prácticamente instantánea, ideales para los que quieren “refrescar” su piel al momento.

Eso sí, cuentan con un aspecto negativo. Y es que pueden ocasionar una mayor sensibilidad al sol, picazón, irritación leve y descamación. Debido a ello, después de su aplicación es aconsejable utilizar un protector solar de manera regular.

Existen distintos tipos de AHA o ácidos alfahidroxiácidos. A continuación te mencionamos algunos de los más comunes:

  • Ácido glicólico. Se trata de un ácido derivado de la caña de azúcar. Destaca por ser uno de los AHA con unas moléculas más pequeñas, por lo que puede actuar con mayor profundidad en la piel, penetrando con mucha más facilidad y proporcionando resultados brillantes en la misma.
  • Ácido láctico. Es otro alfahidroxiácido que actúa mejorando tanto la textura como el tono en general de la piel. Se obtiene a partir del yogur o de la leche, y puede ser útil para disminuir la aparición de poros dilatados, problemas asociados con la hiperpigmentación y manchas de la edad.
  • Ácido mandélico. Se caracteriza por ser menos irritante que el ácido glicólico, pero es mucho más adecuado para la piel sensible y la hiperpigmentación.
  • Otros tipos. También existen otros tipos de AHA igualmente utilizados en la exfoliación de la piel. Es el caso del ácido tartárico o el ácido málico (procedente, por ejemplo, de las manzanas).

Tipos de ácidos betahidroxiácidos

A diferencia de los AHA, los ácidos betahidroxiácidos son ácidos solubles en aceites. Proporcionan cualidades antiinflamatorias y antibacterianas, y como te hemos mencionado anteriormente, al penetrar más profundamente en los poros pueden eliminar las células muertas responsables de ocasionar la obstrucción de la piel, así como eliminar y reducir el sebo al máximo.

Debido a ello, los BHA son una opción útil para personas con propensión al acné, espinillas y puntos negros, así como para pieles grasas y mixtas, gracias a que trabajan a un nivel más profundo de los poros.

Uno de los más conocidos y populares es el ácido salicílico, útil para la eliminación de las células muertas y opacas de la piel, pero respetando al máximo sus aceites naturales.

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¿Qué exfoliante químico usar?

Como ocurre con cualquier otro tipo de exfoliante, la realidad es que escoger una u otra opción dependerá específicamente de nuestro tipo de piel, y sobre todo, de cómo responda a la exfoliación.

Por ejemplo, el ácido salicílico es definitivamente una de las opciones más útiles para quienes tienen la piel grasa o propensa al acné, gracias a sus cualidades antibacterianas y antiinflamatorias, y a su mayor capacidad para penetrar más profundamente en los poros (mientras que, al ser soluble en aceite, posee incluso una mayor afinidad con el sebo presente en la piel).

Sin embargo, si tenemos la piel muy seca o sensible, dentro de los exfoliantes químicos, el ácido láctico pasa a convertirse en las mejores opciones. Esto es debido a que el ácido glicólico o el ácido cítrico son más duros, pudiendo causar mayores problemas.