El proceso regular de exfoliación de la piel se convierte, no hay duda, en uno de los pasos más importantes de una rutina de cuidado de la piel. Y es que si mantener una rutina determinada -o un régimen de belleza- a la hora de cuidar la piel cada día, en el que la limpiamos en profundidad, la tonificamos y la hidratamos activa e intensamente con la finalidad de aportarle todos los nutrientes esenciales que tanto necesita después de un día en el que ha sufrido los estragos propios de la contaminación ambiental, la acción directa de los rayos ultravioleta y la continua acumulación de células muertas, es esencial, la exfoliación también se convierte en otro paso importantísimo.

No en vano, tal y como coinciden en señalar la mayoría de los especialistas, no debemos olvidarnos de algo imprescindible: la exfoliación es una parte importante de cualquier rutina de cuidado de la piel. Y lo es independientemente del tipo de piel que tengamos, lo que significa que una piel excesivamente grasa, o una piel sensible y deshidratada, también necesitará exfoliarse para eliminar la gruesa capa de células muertas que se han ido acumulando en su superficie con el paso de los días, así como la propia contaminación ambiental, el exceso de grasa y las impurezas.

Cómo hacer un exfoliante facial casero

Tanto la piel de nuestro rostro como la de nuestro cuerpo en general (efectivamente, también existen exfoliantes corporales diseñados exclusivamente para su aplicación sobre la piel del cuerpo) se benefician cuando la exfoliación es regular, dado que de nada servirá aplicarnos el producto exfoliante una única vez en la vida. Al contrario, mantener la exfoliación dentro de la rutina de cuidado de la piel, como un paso más, se convierte en una de las mejores opciones a la hora de aprovecharnos de todas sus ventajas y beneficios. Es más, agregar un exfoliante a nuestro régimen de belleza regular puede mejorar la apariencia de nuestra piel de muy diferentes maneras.

Y es que no debemos debemos olvidarnos de en qué consiste y qué es la exfoliación. Básicamente se trata de la eliminación de las células muertas de la superficie de la piel. Si bien es cierto que nuestra piel tiende a renovarse y a regenerarse cada 30 días aproximadamente, cada día se acumulan células que la piel no es capaz de eliminar completamente. Esto es aún más común cuando envejecemos, de tal manera que, cuando vamos cumpliendo años y nos acercamos a la vejez, es tremendamente habitual que nuestra piel acabe no siendo del todo capaz de regenerarse tan completa y activamente como lo hacía antes, cuando éramos jóvenes. El resultado es más que evidente: la acumulación de células muertas de la piel puede resultar en la aparición de una piel áspera, opaca, sin brillo y desigual.

Fundamentalmente existen dos tipos de exfoliaciones que incluso podemos aplicar fácilmente en casa, aunque es cierto que algunos de los mejores resultados los podremos conseguir siempre en la consulta de un dermatólogo. En cualquier caso, aplicados en casa, también disfrutaremos de la mayoría de sus excelentes beneficios. Por un lado nos encontramos con la exfoliación mecánica, que significa eliminar las células de la piel físicamente, mediante la utilización de un dispositivo, un producto exfoliante o un sistema de microdermabrasión casero. Este tipo de productos contienen pequeños gránulos o perlas que, debido fundamentalmente a su textura y consistencia granular, al aplicarlos sobre la piel mediante suaves masajes actúan exfoliándola, ayudando a que la piel se desprenda más fácilmente.

Por otro lado, también existe la exfoliación química, que funciona disolviendo las céllas muertas de la piel con el uso de determinados ingredientes químicos, más potentes, como es el caso de los AHA (ácidos alfa-hidroxiácidos) o BHA (ácidos beta-hidroxiácidos). Estos ácidos tienden a actuar aflojando los enlaces que sujetan las células muertas de la piel, eliminando los enlaces que las mantienen unidas entre sí, y también que las mantienen unidas a la piel. Lo cierto es que estos ácidos también los podemos encontrar fácilmente en una amplia variedad de productos, como tónicos, sérums, limpiadores, peelings y humectantes. Aunque es cierto que los AHA se caracterizan por ser exfoliantes químicos de acción más suave, motivo por el cual es común utilizarlos con una mayor frecuencia. Es más, funcionan prácticamente para cualquier tipo de piel, y son más versátiles y fáciles de incluir en la rutina de cuidado de la piel.

También podemos mencionar otro tipo de exfoliación que se ha vuelto enormemente popular en los últimos años. Se trata de la exfoliación enzimática, ideal para aquellas personas que tienen la piel demasiado sensible, dado que es un método de exfoliación que incluye la utilización de determinados ingredientes naturales, como por ejemplo podría ser el caso de la fruta, utilizando exclusivamente para ello determinadas enzimas que encontramos naturalmente presentes en su composición. Por lo general, es una opción efectiva y suave, en comparación con el uso de ácidos.

Aunque es cierto que podemos encontrar en el mercado, principalmente en grandes supermercados y en tiendas de belleza especializadas, diferentes exfoliantes faciales, los cuales en su gran mayoría poseen formulaciones a base exclusivamente de ingredientes de origen cien por cien natural, no hay duda que siempre es de sumo interés aprender a hacer nuestros propios exfoliantes naturales en casa. ¿Sabes por qué? Fundamentalmente porque nos ofrece la posibilidad de utilizar únicamente aquellos ingredientes activos que más nos interesen, en función ya no solo del tipo de piel que tengamos, sino, sobre todo, de cuáles sean las necesidades de la misma y de los objetivos que deseemos conseguir.

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Cómo hacer el mejor exfoliante facial casero

En lo que a los exfoliantes faciales caseros se refiere, es cierto que existen muchísimas formas de exfoliar la piel de forma total y completamente natural. Un buen ejemplo lo encontramos en el azúcar (blanco o moreno), la sal marina (gruesa o finamente molida), la canela molida, los posos de café y la avena. De hecho, se convierten en algunos de los mejores ingredientes que podríamos utilizar a la hora de preparar un exfoliante casero, por lo que es bastante probable que algunos de ellos los encuentres en las distintas recetas de exfoliantes faciales caseros que te mencionaremos próximamente a lo largo de los siguientes apartados.

Los exfoliantes faciales con azúcar, por ejemplo, son capaces de iluminar la piel apagada, estimular la renovación celular y combatir algunos de los principales signos del envejecimiento (en especial el envejecimiento prematuro, como manchas de la edad, líneas de expresión y primeras arrugas), debido a su elevado contenido en ácido glicólico. También actúa eliminando las células muertas de la piel y previene su acumulación en la superficie, revelando con ello una piel muchísimo más nueva y saludable, acelerando por tanto el proceso de renovación natural de la piel.

Eso sí, cuando utilizamos azúcar en la preparación de nuestros exfoliantes caseros, es esencial asegurarnos de que los diferentes gránulos están y se encuentran finamente molidos, y que sean lo suficientemente pequeños como para que no puedan irritar la delicada piel de la cara.

No obstante, cuando se trata de intentar encontrar el que podríamos considerar como el mejor exfoliante facial casero, todo depende de cómo sea nuestro tipo de piel; es decir, del tipo de piel que tengamos. Por tanto, a la hora de escoger un exfoliante facial, ya sea casero o no, es fundamental buscar siempre uno que sea adecuado para nuestro tipo de cutis, y que, además, haya sido específicamente diseñado para tratar los problemas específicos que tenga nuestra piel. Así, si tenemos la piel generalmente grasa o con cierta propensión a los brotes de acné, ingredientes naturales como la sal o el bicarbonato de sodio tienden a convertirse en las opciones más adecuadas y recomendadas.

Mientras que, si disponemos de piel seca o demasiado sensible, lo más adecuado es elegir exfoliantes mucho más suaves, donde la avena se convierte en uno de los más útiles, interesantes y recomendados. ¿Y si tenemos la piel normal, o mixta? En este caso, tanto los posos de café como el propio azúcar en sí proporcionarán un efecto exfoliante equilibrado.

Una vez tengamos en cuenta todo lo que hemos mencionado a lo largo de las líneas anteriores, llega el turno de descubrir de qué manera podemos preparar un exfoliante facial casero básico, entendiendo como básico a un exfoliante que puede ser adecuado y apto para prácticamente cualquier tipo de piel. Y que, además, se caracteriza por ser tremendamente sencillo de elaborar.

Receta de exfoliante casero básico

Recetas de exfoliantes caseros

Además de la receta de exfoliante facial básico sobre el que te hablábamos en el apartado anterior, también es posible elaborar una amplia variedad de recetas en función del tipo de piel que tengamos, o bien, de las necesidades que tenga nuestra piel, diseñándolo incluso dependiendo de los resultados que deseemos conseguir en todo momento.

Exfoliante facial para el acné

Se trata de un exfoliante facial especialmente diseñado para combatir el acné, previniendo o incluso tratando los granos de acné que ya se han formado. Es una opción única para tratar sobre todo los brotes persistentes o los síntomas más comúnmente asociados tanto a las pieles grasas como opacas, lo que ayudará positivamente a la hora de eliminar las impurezas, limpiar y reducir la presencia de bacterias de la superficie, e iluminar activa e intensamente.

Ingredientes: 1 taza de yogur natural, ½ taza de puré de fresas, ½ taza de harina de almendras y un chorrito de vinagre de sidra de manzana.

Elaboración: Comenzaremos lavando bien las fresas, luego retiramos la parte superior y las cortamos a la mitad. Las introducimos en un procesador de alimentos y las trituramos ligeramente. Luego, añadimos el yogur natural, la harina de almendras y el chorrito de vinagre, y mezclamos hasta que se forme una pasta.

Aplicación: Aplicamos con suavidad sobre la piel del rostro, aplicando mediante suaves masajes circuales (teniendo especial cuidado con la delicada zona del contorno de ojos). Dejamos actuar esta maravillosa y nutritiva mezcla durante 15 minutos, y terminamos enjuagando la piel con agua tibia. Ahora simplemente continúa con tu rutina de cuidado de la piel.

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Exfoliante facial hidratante

Lo cierto es que la mayoría de ingredientes dulces se convierten en excelentes agentes activos para hidratar la piel intensamente. Es el cas, por ejemplo, de la miel, que además de hidratar la piel con suavidad actúa como un antimicrobiano cien por cien natural, ayudando no solo a proporcionar un impulso nutritivo, sino también exfoliante, todo ello al mismo tiempo. Además, el yogur es tremendamente rico en ácido láctico, el cual actúa exfoliando la piel y estimulando la renovación celular.

Ingredientes: 5 fresas, 1 cucharada de harina de almendras, ¼ taza de miel, 1 cucharada de azúcar moreno y 3 cucharadas de yogur natural.

Elaboración: Lavamos bien las fresas, retiramos la parte superior y las cortamos por la mitad. Las trituramos ligeramente y, luego, en un cuenco o tazón, añadimos todos los ingredientes para combinarlos y mezclarlos entre sí, hasta formar una pasta más bien granulosa.

Aplicación: Frotamos suavemente sobre la piel del rostro durante 30 segundos a 1 minuto, dejando actuar 2 minutos. Luego, enjuagamos con agua tibia y continuamos con nuestra rutina de cuidado de la piel.

Exfoliante facial contra las espinillas

Si además de incómodos y molestos granos sufres continuamente por la presencia de espinillas, no hay duda que este exfoliante facial casero es para ti. Y es que para su elaboración utilizamos jugo de limón, que proporciona interesantes cualidades antisépticas útiles para eliminar las bacterias, reducir la presencia excesiva de sebo y disminuir la inflamación cutánea. Eso sí, debemos tener en cuenta algo fundamental: es necesario usar una pequeña cantidad de jugo de limón, puesto que demasiada cantidad puede acabar irritando la piel, y hacer que se vuelva más sensible al sol. Por tanto, después de aplicarte el exfoliante, sobre todo si vas a salir a la calle unas horas después o a la mañana siguiente, es conveniente aplicarte un protector solar.

Ingredientes: ½ cucharadita de jugo de limón, 1 cucharada de sal y 1 cucharada de agua purificada.

Elaboración: Una de las formas más simples y sencillas de obtener agua purificada es hirviendo un poco de agua. Para ello, únicamente debemos poner agua en una cacerola al fuego y dejar que hierva durante algunos minutos. Luego, dejamos enfriar completamente antes de proceder al siguiente paso, que es elaborar nuestra receta de exfoliante facial para las espinillas. Una vez el agua se ha enfriado completamente (para no quemarnos durante el proceso de elaboración y evitar que el calor pueda disolver la sal), debemos partir un limón por la mitad y exprimirlo para obtener su jugo. Atendiendo a las cantidades indicadas en el apartado anterior, en un cuenco mezclamos todos los ingredientes, hasta formar una pasta.

Aplicación: Solo debemos frotar esta maravillosa pasta aclarante sobre la piel con la ayuda de movimientos circulares. Se recomienda frotar con suma suavidad, durante dos o tres minutos, teniendo especial cuidado no solo de frotar muy fuerte, sino de evitar colocarlo muy cerca del contorno de los ojos. Enjuagamos con agua tibia y continuamos con el resto de la rutina de cuidado de la piel.

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Exfoliante facial matificante

Si tienes la piel grasa, significa que las glándulas sebáceas presentes en la piel tienden a producir un exceso de sebo o aceite, que dan como resultado la aparición de una piel brillante, con tendencia a parecer grasosa. Por suerte, existen alimentos que pueden ser de mucha ayuda en este sentido, como por ejemplo es el caso del kiwi, el cual está repleto de aminoácidos y antioxidantes naturales como por ejemplo es el caso de la vitamina C, que ayudan positivamente a la hora de disminuir el exceso de producción de grasa en la piel. Por otro lado, combinamos este ingrediente con el azúcar moreno, que debido a su textura granulada actúa como exfoliante mientras que gracias a su contenido en ácido glicólico ayuda no solo a exfoliar la piel sino a estimular la renovación celular. Y nos encontramos finalmente con el aceite de oliva, repleto de ácidos grasos esenciales nutritivos y humectantes, que también confiere propiedades antibacterianas, ayudando a su vez a la hora de evitar que la piel secrete exceso de sebo. En definitiva, se convierte en una receta casera ideal para brindar a la piel un brillo más saludable, ligeramente matificante.

Ingredientes: 1 kiwi entero, 2 cucharaditas de azúcar moreno y unas gotitas de aceite de oliva.

Elaboración: Pelamos un kiwi y lo trituramos bien con la ayuda de un tenedor. Luego, en un cuenco, añadimos todos los demás ingredientes en las cantidades indicadas, y revolvemos bien hasta que se mezclen.

Aplicación: Frotamos suavemente este maravilloso exfoliante de kiwi sobre la piel, con suaves masajes circulares, durante tres a cinco minutos aproximadamente. Para terminar, enjuagamos con agua tibia y continuamos con la rutina de cuidado de la piel.

Exfoliante facial antienvejecimiento

Si buscas un exfoliante facial que proporcione interesantes beneficios antienvejecimiento, útiles por ejemplo a la hora de combatir algunas de las principales señales asociadas al envejecimiento prematuro, no hay duda que esta receta te encantará. En su elaboración utilizamos aceite de semilla de uva, que actúa hidratando la piel intensamente, cierra los poros y reduce la inflamación, consiguiendo con ello que la tez se vuelva más luminosa y brillante. El aceite de rosa mosqueta está repleto de ácidos grasos omega 3 y omega 6, que nutren la piel y la humectan, mientras que gracias a su alto contenido en vitaminas A y E ayudan a evitar el estrés oxidativo y reducir al máximo la acción negativa de los radicales libres. Por último nos encontramos con las almendras molidas, cuya textura actúa directa y específicamente como exfoliante, suavizando las arrugas y las líneas finas de expresión.

Ingredientes: 3 cucharadas de aceite de semillas de uva, 3 gotas de aceite de rosa mosqueta, 6 cucharaditas de almendras molidas y 1 cucharadita de miel caliente.

Elaboración: Calentamos ligeramente la miel. En caso de que dispongas de almendras enteras, simplemente debes triturarlas ligeramente, o molerlas con la ayuda de un procesador de alimetos o un molinillo manual o eléctrico. Luego, en un tazón o cuenco pequeño, añadimos todos los ingredientes en las cantidades indicadas. Los mezclamos todos, hasta conseguir una pasta suave.

Aplicación: Aplicamos sobre la piel con la ayuda de un suave masaje circular, dejando actuar durante algunos minutos. Luego, enjuagamos con agua tibia y seguimos con la rutina de cuidado de la piel.

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Exfoliante humectante

Lo cierto es que con dos únicos ingredientes naturales es perfectamente posible aprender a preparar un exfoliante simple y sencillo, pero tremendamente hidratante y con intensas cualidades humectantes. ¿Y qué significa, precisamente, que un exfoliante es, a su vez, humectante? Básicamente que se encarga de restaurar la humedad, por lo que es ideal en caso de tener la piel seca. Es lo que ocurre, por ejemplo, con la miel y con el azúcar, que se caracterizan fundamentalmente por ser humectantes de origen cien por cien natural, de tal manera que ayudan a conservar la humedad al máximo, a la vez que gracias a su efecto exfoliante, son ideales para eliminar las escamas, las células muertas y las asperezas, limpiando los poros y reteniendo la humedad, pero de forma suave.

Ingredientes: 1 cucharada de azúcar moreno y 1 cucharada de miel.

Elaboración: El proceso de elaboración de este exfoliante humectant es tan simple como sencillo. Basta con combinar en un cuenco o tazón pequeño el azúcar moreno y la piel, hasta formar una pasta más bien suave, aunque que conserve todavía un poco de consistencia granulada (para exfoliar la piel suavemente). En caso de ser necesario, puedes añadir una mayor cantidad de azúcar. Luego reserva hasta su uso.

Aplicación: Solo tienes que ponerte un poco de este exfoliante con la yema de los dedos limpios sobre la piel del rostro, aplicando muy suavemente con pequeños movimientos circulares, de esta manera conseguirás ayudar en el proceso de exfoliación natural de la piel, pero sin dañarla. Una vez aplicado, enjuaga con la ayuda de agua tibia y utiliza un paño limpio para retirar la miel que haya podido quedar de forma residual.

Exfoliante limpiador

Si buscas un exfoliante con una textura ligeramente más fina pero que sea eficaz no solo a la hora de exfoliar la piel en sí, sino también a la hora de limpiarla, no hay duda que este exfoliante sobre cuya receta queremos hablarte en esta ocasión te encantará. Y es que para su elaboración utilizamos principalmente bicarbonato de sodio, que actúa como una microdermoabrasión casera, perfectamente apto para cualquier tipo de piel. Se trata, de hecho, de un ingrediente natural sumamente económico, pero que es muy efectivo porque absorbe el exceso de grasa presente en la piel. Por este motivo, es sumamente útil para quienes tienen la piel grasa, con exceso de sebo, así como para quienes tienen también la piel mixta.

Ingredientes: 1 cucharadita de bicarbonato de sodio y un limpiador cutáneo (el que utilices habitualmente).

Elaboración: Se trata posiblemente en uno de los exfoliantes caseros más fáciles, simples y sencillos de hacer. Solo debes añadir en un cuenco una pequeña cantidad de tu limpiador facial favorito y 1 cucharadita de bicarbonato de sodio. Combina y mezcla bien, hasta formar una pasta suave.

Aplicación: Tan solo debes ponerte un poco de este exfoliante en las manos y aplicártelo sobre la piel del rostro mediante suaves masajes, presionando ligeramente para disfrutar de las cualidades limpiadoras de este maravilloso y simple exfoliante casero. Una vez hecho esto, deja actuar 3 minutos, y para terminar, enjuaga con abundante agua tibia. Continúa con tu rutina de cuidado de la piel.

Exfoliante de café y aceite de jojoba

Sobre las cualidades exfoliantes y limpiadoras del café ya te hemos hablado antes, especialmente si se trata de café recién molido, lo que permite aprovechar al máximo todos sus beneficios antioxidantes, útiles para hidratar la piel y evitar el estrés oxidativo sobre la piel, a la vez que disminuyen la acción negativa de los radicales libres. Además, actúa tan suavemente que es ideal cuando lo aplicamos incluso en áreas más sensibles de la cara. De hecho, como los posos del café están repletos de cafeína, y antioxidantes de origen cien por cien natural, actúan en conjunto dejando la piel perfectamente limpia, iluminada, tonificada y alegre. Además, el aceite de jojoba se caracteriza sobre todo por ser un aceite vegetal sumamente interesante para quienes tienen la piel grasa, debido a que imita el sebo o aceite naturalmente presente en la piel, por lo que una vez aplicado sobre la piel del rostro, las glándulas sebáceas no producen más cantidad de aceite.

Ingredientes: 1 cucharada de posos de café y 1 cucharada de aceite de jojoba

Elaboración: En esta ocasión debemos de reutilizar y reciclar. No en vano, lo que debes hacer es no tirar los posos de café usados después de haber preparado tu café matutino. No obstante, en caso de que no lo hayas elaborado, o te hayas encontrado con esta receta ahora y deseas elaborarla, tan solo tienes que preparar un café en la cafetera como habitualmente lo haces. Es decir, pon agua en la cafetera, añade el café y ponla al fuego. Una vez el café haya subido, simplemente reserva hasta que se haya enfriado por completo. Una vez frío, en un cuenco pon 1 cucharada de posos de café y 1 cucharada de aceite de jojoba, y mezcla suavemente.

Aplicación: Una vez preparado, simplemente aplícatelo mediante suaves masajes circulares sobre la piel del rostro, hasta que hayas acabado con toda la receta. Finalmente, deja actuar durante unos pocos minutos, y retira con abundante agua tibia. Sigue con tu rutina de cuidado de la piel.

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Exfoliante facial de café y aceites esenciales

Si te ha gustado el exfoliante de café sobre cuya receta te hemos hablado en el apartado anterior, lo cierto es que es perfectamente posible añadir otros ingredientes que brindarán todavía más cualidades interesantes. Es el caso, por ejemplo, del aceite de coco, que en esta ocasión sustituye al aceite de coco original de la receta anterior, mientras que también optamos por añadir sal marina (si deseas un exfoliante más intenso, en caso contrario puedes sustituirla por azúcar), distintos aceites esenciales que proporcionan no solo cualidades únicas a nuestra receta sino también un magnífico y maravilloso aroma, y aceite de vitamina E, repleta de antioxidantes naturales que ayudan no solo a hidratar la piel y suavizarla, sino que disminuyen la acción nociva de los radicales libres en la piel, protegiéndola activamente.

Ingredientes: 1 taza de posos de café recién hecho, ½ taza de sal marina (puedes sustituir por azúcar, blanco o moreno), ⅓ taza de aceite de coco, 15 gotas de aceite esencial de incienso, 15 gotas de aceite esencial de limón y 1 cucharadita de aceite de vitamina E.

Elaboración: Si no dispones todavía de los posos de café debemos preparar una cafetera. Para ello, pon agua y café (a ser posible recién molido), y colócala al fuego hasta que el café suba completamente. Luego, una vez hecho, deja que se enfríe completamente (si lo usas caliente, a la hora de preparar la receta, acabará estropeando las cualidades exfoliantes, puesto que disolverá el azúcar o la sal). Una vez frío, como probablemente el aceite de coco se encuentre sólido, debes derretirlo ligeramente al microondas. Ahora, en un cuenco o tazón pequeño, pon todos los ingredientes en las cantidades indicadas, y mezcla y combina bien hasta formar una pasta. Reserva.

Aplicación: Para usar este excelente exfoliante repleto de antioxidantes, debes aplicarte una pequeña cantidad sobre la piel húmeda, masajeando ligeramente con la finalidad de eliminar escamas, células muertas de la piel, impurezas y suciedad, y mejorar tanto el tono como la propia textura de la piel. Para terminar, una vez aplicado por toda la piel del rostro, simplemente retira con agua tibia. Prosigue con tu rutina de cuidado de la piel.

Exfoliante de arroz y clara de huevo

¿Sabías que el arroz puede convertirse en un excelente exfoliante y limpiador natural, ideal para iluminar el cutis de forma totalmente natural, y aclarar las decoloraciones y los problemas asociados a la hiperpigmentación de la piel? Lo cierto es que se convierte en un ingrediente natural único, debido principalmente a su suavidad. En esta ocasión utilizamos harina de arroz integral, que no solo brinda beneficios suavizantes, también actúa como un antiinflamatorio natural y como absorbente del aceite, por lo que es ideal no solo a la hora de tratar la piel grasa en sí, sino también las pieles más sensibles. También utilizamos en esta receta clara de huevo, repleta de proteínas, la cual actúa como un ingrediente protector y nutritivo, al formar una suave película sobre la piel.

Ingredientes: 2 cucharadas de arroz integral y 1 clara de huevo

Elaboración: Con la ayuda de un molinillo de café (eléctrico o manual), debemos moler los granos de arroz integral hasta que estén perfectamente finos. Una vez convertidos los granos de arroz en harina, debemos poner en un cuenco o tazón pequeño un total de 2 cucharadas, y añadir la clara de huevo. Batimos y mezclamos bien para crear una pasta más bien suave. Reservamos hasta su uso.

Aplicación: Después de habernos limpiado la piel, simplemente debes masajear con suavidad sobre la piel del rostro este exfoliante con la ayuda de pequeños movimientos circulares. De esta forma, conseguirás exfoliar al máximo las células muertas. Una vez aplicado, enjuaga con agua tibia para eliminar el exfoliante, y continúa con tu rutina de cuidado de la piel.

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Exfoliante facial iluminador

Como te hemos mencionado brevemente en una ocasión anterior, la avena se constituye también como otro ingrediente activo con interesantes cualidades exfoliantes. No en vano, es una opción excelente para pieles muy sensibles y delicadas, especialmente para aquellas que tienden a irritarse con demasiada facilidad, debido a que actúa exfoliando la piel con mucha suavidad. No en vano, cuando lo combinamos con otros ingredientes se puede obtener una maravillosa pasta cremosa, ideal y perfecta para pieles apagadas y cansadas, dado que actúa suavizando, calmando el enrojecimiento y, en definitiva, proporcionando a la piel un impulso tan cuidado como necesario. Eso sí, en esta ocasión en concreto optamos por combinar la avena con la leche, que es tremendamente rica en ácido láctico, un ácido que además de exfoliar, estimula la renovación celular.

Es más, sus cualidades exfoliantes se comopletan con la presencia del azúcar moreno, repleto de ácido glicólico con cualidades estimulantes y renovadoras de las células cutáneas y la miel, que además de suavidad, actúa como antimicrobiano y limpiador completamente natural.

Ingredientes: ¼ taza de miel, ½ cucharada de azúcar moreno, ½ taza de avena cocida (gachas de avena o porridge) y ¼ taza de leche.

Elaboración: En primer lugar procedemos a cocinar los copos de avena. Para ello, añadimos un poco de leche (o agua) en una cacerola al fuego, agregamos los copos de avena y cocinamos a fuego lento, removiendo constantemente para evitar que se pegue a los lados y al fondo, hasta que la avena se haya cocido completamente. Reservamos y dejamos enfriar. Una vez se haya enfriado por completo, combinamos en un cuenco el resto de los ingredientes, y mezclamos ligeramente hasta formar una pasta de textura más bien espesa, pero granulada.

Aplicación: Después de limpiar la piel en profundidad, procedemos a aplicar este maravilloso exfoliante facial suave, aplicando con la ayuda de suaves masajes circulares, sin presionar demasiado, durante algunos minutos. Finalmente, enjuagamos con agua tibia y continuamos con nuestra rutina de cuidado de la piel regular.

Exfoliante facial de café

Es muy probable que ya sepas que el café se convierte en uno de los ingredientes activos más conocidos, populares e interesantes a la hora de preparar cualquier tipo de receta de exfoliante casera. Y con razón. No en vano, mientras que el café molido en sí, por su textura granular, es capaz de exfoliar la piel retirando y eliminando tanto las células muertas acumuladas como las impurezas, mientras que es rico en antioxidantes naturales, de tal manera que también brinda beneficios protectores anti-radicales libres y cualidades rejuvenecedoras únicas. La cafeína, no en vano, es capaz incluso de despertar instantáneamente la piel del rostro, mientras que se exfolia con suavidad. También debemos mencionar la presencia en la formulación de este exfoliante de yogur (o leche), rico en ácido láctico, que renueva las células, y miel, con propiedades antimicrobianas, hidratantes y suavizantes.

Ingredientes: ½ taza de café recién molido, ½ taza de yogur natural (o leche) y 1 cucharada de miel.

Elaboración: Si no disponemos de café recién molido, y sí de granos de café, es perfectamente posible (de hecho es lo más aconsejable) optar por molerlos directamente antes de la preparación de nuestra receta exfoliante con la ayuda de un molinillo eléctrico o manual. Una vez hecho esto, colocamos todos los ingredientes en un cuenco o tazón, y mezclamos con suavidad hasta conseguir formar una pasta más bien granulada.

Aplicación: Aplicamos con suavidad sobre la piel, mediante suaves masajes circulares, frotando suavemente. Para terminar, enjuagamos con agua tibia y continuamos con la rutina de cuidado de la piel.

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Exfoliante facial rápido de azúcar y aceite esencial de naranja

Lo cierto es que si no dispones tampoco de mucho tiempo y necesitas aprender a preparar un exfoliante facial rápido, que puedas elaborar en pocos minutos, a continuación te ofrecemos una receta tan simple como rápida con la que aprenderás a hacer un exfoliante con azúcar de caña (orgánica, si es posible), agua y unas gotas de aceite esencial de naranja, el cual proporcionará un agradable aroma a cítricos. ¿Te animas a elaborarlo con nosotros? Solo necesitas unos pocos minutos.

Ingredientes: 1 cucharada de azúcar de caña, 2 gotas de agua y 2 gotas de aceite esencial de naranja.

Elaboración: El proceso es tan simple como reunir todos los ingredientes, en las cantidades indicadas, y combinarlos bien en un tazón o cuenco pequeño.

Aplicación: Simplemente, después de haber limpiado la piel del rostro, con la ayuda de la yema de los dedos, frota con suavidad este exfoliante sobre la piel del rostro limpio, teniendo especial cuidado con los ojos y con la delicada área del contorno de los mismos. Finalmente, una vez exfoliada la piel suavemente, retira enjuagando con agua fría. Ahora, para terminar, simplemente continúa con tu rutina de cuidado de la piel. En caso contrario, solo puedes ñadir una capa de aceite como humectante (el aceite de rosa mosqueta es maravilloso, ya que gracias a su alto contenido en vitamina C, estimula la renovación celular y la producción de nuevo colágeno).

Exfoliante de leche de coco y almendras

La bebida de coco (habitual y popularmente conocida como leche de coco) se convierte en una opción excelente a la hora de elaborar una receta de exfoliante casera, debido a que proporciona suavidad a la receta. En esta ocasión lo combinamos con almendras molidas, que brindan en este caso su efecto exfoliante, y avena molida, que también actúa como exfoliante pero ligeramente más suave. Por último nos encontramos con otro ingrediente sumamente interesante y poco mencionado hasta el momento: arcilla blanca, la cual ayuda a absorber el aceite naturalmente presente en la piel, convirtiéndose así en una opción única excelente para quienes tienen la piel grasa.

Ingredientes: 2 tazas de arcilla blanca, 1 taza de avena molida, 4 cucharadas de almendras molidas y leche de coco.

Elaboración: En primer lugar molemos finamente los copos de avena con la ayuda de un molinillo de café o un procesador de alimentos. Reservamos y hacemos lo mismo con las almendras. Una vez hecho esto, combinamos en un cuenco o tazón pequeño la avena molida, las almendras molidas, la arcilla blanca y la leche de coco. Mezclamos bienhasta formar una pasta más bien suave.

Aplicación: Simplemente debemos utilizar este maravilloso exfoliante suave, aplicando sobre la piel del rostro con suaves masajes circulares. Dado que en esta ocasión deseamos que la arcilla blanca actúe atrapando las impurezas y el exceso de aceite, es conveniente dejarlo actuar como si de una mascarilla facial se tratara, durante 15 a 30 minutos. Pasado este tiempo, lo retiramos con agua tibia y continuamos con nuestra rutina de cuidado de la piel.

Exfoliante facial de frutas frescas (exfoliante enzimático)

Las enzimas naturalmente presentes en las frutas pueden actuar también como unos exfoliantes naturales suaves cuando las aplicamos sobre la piel, debido fundamentalmente a sus interesantes cualidades limpiadoras. Un buen ejemplo lo encontramos en los exfoliantes enzimáticos, que, precisamente, se aprovechan de las cualidades limpiadoras de las enzimas presentes en alimentos como las frutas. En esta ocasión aprendemos a elaborar un maravilloso exfoliante enzimático utilizando para ello papaya, repleta en papaína tan nutritiva como suavizante, plátano, que actúa como limpiador natural a la vez que nutre la piel y naranja, ideal por su contenido en antioxidantes para evitar el estrés oxidativo y reducir la acción de los radicales libres, a la vez que actúa para disminuir las líneas de expresión y las arrugas. De hecho, las proteínas y los nutrientes presentes en la pulpa de la fruta proporcionarán un excelente brillo a la piel, a la vez que la mantiene hidratada de forma totalmente natural.

Ingredientes: Varios trozos de papaya, ½ plátano y 1 naranja.

Elaboración: Lo cierto es que la preparación de esta receta es tan simple como sencilla. Tan solo debemos pelar la papaya, retirar las semillas, y triturarla con un tenedor. Luego pelamos un plátano, trituramos la mitad y lo añadimos a la papaya. Y, finalmente, pelamos una naranja y la exprimimos ligeramente. Si deseas utilizarla entera, podemos añadirla a una licuadora o a un procesador de alimentos, y batir ligeramente hasta formar una pasta.

Aplicación: Solo debemos aplicar este maravilloso exfoliante enzimático elaborado con frutas naturales aplicándolo sobre la piel del rostro con suaves masajes circulares, y dejamos actuar durante 30 minutos, mientras hacemos alguna actividad que nos relaje. Pasado el tiempo, enjuaga con agua tibia y continúa con la rutina de cuidado de la piel.

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Exfoliante facial aclarante tomate y yogur

El yogur natural, gracias a su contenido en ácido láctico, es ideal como exfoliante puesto que ayudará a estimular la renovación celular a la vez que es de utilidad a la hora de eliminar las impurezas y la suciedad. Por otro lado, combinado con pulpa de tomate, actúa además como un blanqueador natural, ideal para combatir de forma totalmente natural las manchas de la edad y las manchas ocasionadas por el bronceado desigual.

Ingredientes: 2 cucharaditas de pulpa de tomate, 2 cucharadas de yogur y 1 cucharada de jugo de limón.

Elaboración: Pelamos un tomate y trituramos su pulpa. Luego partimos el limón por la mitad y lo exprimimos para obtener su jugo. En un cuenco o tazón pequeño combinamos todos los ingredientes, en las cantidades indicadas en el apartado anterior, y los combinamos bien. Reservamos en caso de que no vayamos a utilizarlo inmediatamente (aunque lo ideal siempre es utilizarlo al momento).

Aplicación: Después de habernos limpiado la piel del rostro con la ayuda de un limpiador, aplicamos esta mezcla exfolinte de tomate y yogur sobre la piel del rostro, con suaves masajes circulares. Dejamos secar y actuar durante algunos minutos. Y, finalmente, retiramos con agua tibia. Evidentemente, debemos proseguir con nuestra rutina de cuidado de la piel. Ten en cuenta que es normal que, después de aplicarte la pulpa de tomate sobre la piel, esta pique ligeramente. No obstante, una vez se seque y sobre todo después de retirarlo, esta sensación desaparecerá.

Exfoliante facial calmante

Especialmente concebido para aquellos momentos en los que nos hemos pasado un día completo expuestos al sol, es común que nuestra piel se encuentre enrojecida, e incluso que pueda llegar a doler ligeramente. Con la finalidad de calmar la piel en momentos como estos, nos encontramos con un maravilloso exfoliante con cualidades calmantes, debido fundamentalmente a que es elaborado con gel de áloe vera, que como de buen seguro sabrás, proporciona interesantes cualidades calmantes al actuar como antiinflamatorio. Sus cualidades se completan con la presencia del aceite de oliva, que al estar repleto de ácidos grasos proporciona también beneficios hidratantes y nutritivos, y el azúcar moreno, que brinda en esta ocasión sus cualidades exfoliantes no solo por su textura granular, sino sobre todo por su alto contenido en ácido glicólico.

Ingredientes: ¼ taza de azúcar moreno, 1 cucharada de gel de áloe vera fresco y 1 cucharada de aceite de oliva (si es aceite de oliva virgen extra mucho mejor)

Elaboración: El proceso de elaboración de este exfoliante es tan simple como sencillo. Si dispones de gel de áloe vera, entonces simplemente debes añadir todos los ingredientes en un cuenco o tazón, y combinar bien hasta mezclarlos. En caso de que tengas una planta de áloe vera, puedes obtener por ti misma el gel, cortando una hoja y colocándola sobre un tazón, con la finalidad de extraer poco a poco su contenido. Luego, simplemente debes utilizar una cucharada y añadirlo a la receta.

Aplicación: Simplemente masajéate la piel con este maravilloso exfoliante suave con cualidades calmantes, dejando actuar durante unos minutos para conseguir que el áloe vera proporcione sus cualidades refrescantes y calmantes. Como te hemos explicado, se convierte en una opción natural ideal para el verano, sobre todo para después de haber tomado el sol.

No te vayas sin hacer: Cómo hacer una mascarilla exfoliante casera

Exfoliante de coco hidratante

Como ya hemos visto, y te hemos mencionado en diferentes momentos, el aceite de coco se convierte en un maravilloso aceite vegetal, ideal para ser utilizado sobre la piel del cuerpo, tremendamente valorado no solo por su enorme versatilidad a la hora de elaborar una amplia diversidad de recetas de belleza, debido también a sus interesantes cualidades nutritivas. No en vano, proporciona ácidos grasos nutritivos que también actúan humectando la piel, a la vez que estimulan la producción de nuevo colágeno. Estas cualidades, combinadas con el ácido glicólico presente en el azúcar, nos permiten elaborar un simple y sencillísimo exfoliante de coco, con altas cualidades hidratantes. Además, es tremendamente simple, rápido y sencillo de preparar.

Ingredientes: ⅓ taza de azúcar (puede ser blanco o moreno) y 2 cucharadas de aceite de coco.

Elaboración: Dado que lo más probable es que el aceite de coco se encuentre en estado sólido, en primer lugar debemos calentarlo ligeramente en el microondas con la finalidad de derretirlo. Una vez hecho esto, dejamos que se enfríe un poco y, en un cuenco pequeño, combinamos el azúcar con el aceite de coco en las cantidades indicadas. Reservamos.

Aplicación: Tan solo debes mezclar y frotar esta pasta sobre la piel del rostro, mediante suaves masajes. Eso sí, recuerda que el aceite de coco se caracteriza por ser un aceite comedogénico, no recomendado para quienes tienen la piel grasa, dado que puede acabar obstruyendo los poros, y con ello aumentará el riesgo de producción de acné.

Exfoliante de té verde, yogur y almendras

El té verde se convierte también en un ingrediente natural indispensable en la elaboración de una amplia variedad de recetas de belleza. Y, como no podría ser menos, también podría ser un ingrediente interesante más en la elaboración de nuestro exfoliante. No en vano, el té verde se caracteriza por ser un ingrediente repleto de antioxidantes naturales, entre los que se encuentran los polifenoles. Como ya hemos visto, los antioxidantes son ideales para cuidar y proteger la piel al máximo ya que disminuyen la acción de los radicales libres, que tan comúnmente se asocian al estrés oxidativo y a la aparición de enfermedades crónicas. Por otro lado, las almendras, por su textura, proporcionan el efecto exfoliante tan necesario y útil en esta ocasión, aunque en este caso ayudan a dejar la piel del rostro muchísimo más suave e hidratada. Por último, el yogur está repleto en ácido láctico, un ácido alfa-hidroxiácido ideal para reforzar las cualidades exfoliantes de las almendras molidas, a la vez que estimula la renovación celular.

Ingredientes: 5 almendras, 1 cucharada de yogur natural y 1 cucharada de té verde.

Elaboración: En primer lugar debemos proceder a moler las almendras. Para ello, las molemos con la ayuda de un molinillo de café o un procesador de alimentos, hasta que queden finamente molidas. Eso sí, evita molerlas demasiado, ya que podrían acabar convirtiéndose en mantequilla. Ahora, en un cuenco o tazón pequeño, combina las almendras molidas con el yogur natural y el té verde, mezclando suavemente hasta formar una pasta.

Aplicación: Con la piel limpia, simplemente aplícate esta maravillosa mezcla sobre la piel del rostro, aplicando mediante suaves masajes circulares, mientras las almendras actúan exfoliando la piel, y el té verde proporciona y añade antioxidantes naturales sumamente valiosos a la barrera natural de la piel. Para terminar, enjuaga con agua tibia y continúa con la rutina de cuidado de la piel.

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Exfoliante facial brillante

¿Tienes la piel cansada y no sabes muy bien qué hacer para iluminarla? En esta ocasión en concreto te proponemos una receta de un exfoliante facial único para brindar a tu piel un brillo radiante. Es ideal para pieles cansadas, pero también para quienes desean reducir el acné y combatir los principales signos del envejecimiento, dado que el café es capaz de aumentar los niveles de colágeno y proteger la piel contra la acción de los radicales libres, reduciendo con ello el daño solar. Además, aplicado con suavidad sobre la piel situada debajo de los ojos ayuda incluso a reducir los círculos oscuros (ojeras), a la par que disminuye la inflamación. También debemos mencionar algunas de las cualidades proporcionadas por la cafeína, que actúa mejorando la circulación sanguínea y estimula también la piel, añadiendo luminosidad y juventud. También utilizamos yogur natural, que contiene ácido láctico. No obstante, en caso de que tengas la piel seca, lo ideal es reemplazarlo por leche entera.

Ingredientes: 3 cucharaditas de café recién molido, media taza de yogur (o leche entera para pieles secas) 1 cucharadita de miel.

Elaboración: En un cuenco pequeño combinamos café recién molido con yogur natural (o leche). En caso de que dispongas de café en grano, lo ideal es molerlo inmediatamente antes de la preparación de la receta, ya que aprovecharemos al máximo todas sus cualidades y beneficios tanto nutritivos como antioxidantes. Una vez molido, mezclamos piel en una batidora, y dejamos reposar durante 5 minutos. Una vez que la mezcla haya espesado, añadimos la miel, y volvemos a mezclar nuevamente hasta que se forme una pasta.

Aplicación: Simplemente debes aplicarte esta mezcla sobre la piel del rostro, frotando con suavidad con la ayuda de movimientos circulares ascendentes, entre 8 a 10 minutos aproximadamente. Para acabar con el proceso, lava y enjuaga con abundante agua fría, y continúa con la rutina de cuidado de la piel. Si lo deseas, puedes aplicarte este exfoliante dos veces por semana, con la finalidad de conseguir los mejores resultados.

Exfoliante enzimático de papaya y piña

Es cierto que sobre los exfoliantes enzimáticos ya te hemos hablado en otras ocasiones. Incluso te hemos ofrecido alguna que otra receta. ¿Y en qué consisten? Básicamente con exfoliantes elaborados con frutas frescas, las cuales contienen una serie de enzimas que pueden acabar convirtiéndose en una alternativa muchísimo más suave a los exfoliantes químicos. No en vano, aún cuando la receta que te proponemos ahora no se caracteriza por ser un exfoliante en sí, gracias a la presencia de las enzimas de frutas como la papaya, la piña y el limón, disfrutaremos de sus cualidades a la hora de retirar las impurezas y las células muertas acumuladas en la piel, y al ser más suave es ideal para quienes tienen la piel muy sensible o delicada. Finalmente, disfrutaremos de las cualidades como exfoliante suave no solo a través de las enzimas provenientes de las frutas mencionadas, sino del azúcar, que en esta ocasión en concreto es bastante más fina.

Ingredientes: 1 papaya, 1 cucharada de jugo de puña, 2 cucharadas de jugo de limón y 1 cucharadita de azúcar fina.

Elaboración: En primer lugar debemos pelar una papaya, eliminar sus semillas, y triturar un poco. Partimos un limón por la mitad y lo exprimimos para obtener su jugo. Ahora pelamos con cuidado una piña, cortamos algunos trozos y los pasamos por una licuadora. Finalmente, en un cuenco, añade todos los ingredientes en las cantidades indicadas, y mezcla bien.

Aplicación: Solo debes aplicarte esta maravillosa mezcla enzimática sobre la piel del rostro, dejándola actuar como si de una mascarilla se tratarse durante al menos 20 minutos. Finalmente, enjuaga con agua tibia y continúa con la rutina de cuidado de la piel. Debido a la acción de las enzimas, es posible que la piel pique un poco. Si es así, y te sientes muy incómoda, simplemente debes enjuagártela antes.

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Exfoliante de aceite de jojoba y aceite esencial de lavanda

Sobre el aceite de jojoba ya te hemos hablado en otros momentos. Y es que se convierte en una de las opciones más interesantes para aplicar sobre la piel grasa y en pieles propensas a los brotes, no solo debido a que no es comedogénico (como sí ocurre con el aceite de coco), sino porque posee una consistencia bastante similar o parecida al aceite naturalmente presente en la piel. De tal forma que, al aplicarlo sobre ella, las glándulas sebáceas no producen un excedente de aceite, ayudando por tanto a matificar las pieles grasas y a evitar la sobreproducción de sebo. En esta ocasión utilizamos azúcar moreno por su riqueza en ácido glicólico, y aceite esencial de lavanda, que brinda interesantes cualidades relajantes, gracias a sus aroma calmante.

Ingredientes: 1 cucharadita de aceite de jojoba, 1 cucharada de azúcar moreno y 2 gotas de aceite esencial de lavanda.

Elaboración: En un cuenco o tazón pequeño combinamos el aceite de jojoba con el azúcar moreno, y una vez combinados ambos ingredientes, añadimos el aceite esencial de lavanza, volviendo a combinar de nuevo.

Aplicación: Después de haber limpiado la piel del rostro en profundidad, es el momento de aplicarnos el exfoliante de aceite de jojoba. Para ello simplemente debes añadirlo a la piel con suaves masajes circulares, frotando ligeramente. Una vez que hayamos terminado, enjuagamos con agua tibia y continuamos con nuestra rutina normal de cuidado de la piel. Al tratarse de un exfoliante altamente hidratante y humectante, disfrutaremos de sus cualidades humectantes prácticamente al momento.

Exfoliante facial de semillas de lino

Las semillas de lino se convierten en un alimento nutritivo maravilloso, repleto de ácidos grasos esenciales, además de proporcionar interesantes cualidades antiinflamatorias, nutritivas y antioxidantes, sobre todo cuando las aplicamos sobre la piel, de tal manera que son ideales a la hora de disminuir la apariencia de las líneas de expresión y las arrugas. En la elaboración de este exfoliante, además de lino, elaboramos también arcilla blanca, que actúa atrapando el exceso de impurezas, células muertas, suciedad ambiental y grasa; azúcar moreno, que brinda a su vez las claras cualidades exfoliantes y estimulantes de la renovación celular debido a su alto conteniod en ácido glicólico; y jugo de limón, que además actúa aclarando la piel.

Ingredientes: ⅓ taza de semillas de lino, 1 cucharada de glicerina (en caso de que no tengas puedes sustituir por aceite de jojoba o aceite de aguacate), 1 cucharada de arcilla blanca, 1 cucharadita de azúcar moreno y un chorrito de jugo de limón.

Elaboración: En primer lugar partimos el limón por la mitad y lo exprimimos para obtener su jugo. Reservamos. Ahora ponemos las semillas de lino y una cucharada de glicerina (aceite de jojoba o aceite de aguacate) en un cuenco, y molemos hasta que quede bien suave. Luego añadimos la arcilla blanca, el azúcar y el jugo de limón recién exprimido. Y combinamos todos los ingredientes. Reservamos hasta que vayamos a usarlo.

Aplicación: Una vez hayas limpiado la piel del rostro en profundidad, simplemente debes aplicarte este exfoliante con suavidad, deslizándolo suavemente sobre la cara. Dado que contiene arcilla blanca, es ideal dejarlo actuar durante 15 a 30 minutos, como si se tratara de una mascarilla. Luego, retiramos con agua tibia, y continuamos con la rutina de cuidado de la piel.

Exfoliante facial de chocolate

¿Hay algo más maravilloso que el chocolate? Sí, aplicarlo sobre la piel, de tal manera que no solo disfrutamos de su aroma y fragancia únicas, sino que también podremos beneficiarnos de todas y cada una de sus propiedades antioxidantes y antienvejecimiento. De hecho, es capaz de aumentar la producción natural de colágeno, a la vez que actúa hidratando la piel de forma cien por cien natural y brinda un brillo a la piel mucho más suave y sedoso. Lo combinamos en esta ocasión con aceite de coco, repleto de ácidos grasos nutritivos e hidratantes, azúcar moreno (repleto de ácido glicólico), que proporciona las cualidades exfoliantes y limpiadoras a nuestra receta, y café molido, que exfolia con suavidad.

Ingredientes: 3 cucharadas de chocolate negro, 1 taza de azúcar moreno, 2 cucharadas de café molido y ½ taza de aceite de coco.

Elaboración: En primer lugar debemos derretir el chocolate negro. Para ello, ponemos la mitad de una tableta de chocolate negro en un tazón y lo colocamos en el microondas, calentando durante 20-30 segundos y removiendo cada vez, hasta que se haya derretido completamente. Hacemos lo mismo con el aceite de coco, especialmente si se encuentra en estado sólido. Una vez derretidos tanto el chocolate negro como el aceite de coco en sí, los combinamos en un cuenco. Añadimos café recién molido y azúcar moreno, en las cantidades indicadas en el apartado anterior. Mezclamos todos los ingredientes hasta obtener una pasta más bien suave, y los reservamos en un frasco de cristal que podamos cerrar herméticamente.

Aplicación: En caso de que el exfoliante se haya solidificado, debemos siempre colocar algunas cucharadas en un recipiente apto para microondas, y calentarlo al microondas entre 6 a 8 segundos aproximadamente. Una vez derretido, y sin que queme, lo aplicamos sobre la piel del rostro, frotando suavemente para conseguir revelar una piel muchísimo más suave y flexible.

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Exfoliante facial de chocolate

Exfoliante facial suavizante

Lo cierto es que, en los últimos años, el azúcar de coco (también conocido habitualmente como azúcar de palma de coco) ha pasado a convertirse en un azúcar muy popular, sobre todo en la elaboración de diferentes postres, como sustituto y alternativa al azúcar blanquilla común. Como ocurre con cualquier azúcar, destaca por ser un exfoliante tremendamente habitual, que ayuda a suavizar la piel y eliminar las células muertas acumuladas, pero sin resecarla ni actuar de forma tan intensiva o abrasiva (como ocurre con la sal). Además, lo combinamos con aceite de coco, que gracias a sus ácidos grasos omega 3 y omega 6 es capaz de ayudar a calmar, suavizar e hidratar la piel en profundidad, mientras que el té verde matcha proporciona interesantes cualidades antioxidantes, debido a su elevado contenido en polifenoles, que además de proteger frente a los radicales libres, también ayudan a aumentar el crecimiento de las células de la piel.

Ingredientes: ⅓ taza de aceite de coco, 1 taza de azúcar de coco (azúcar de palma de coco), 1 cucharada de té matcha y 1 cucharadita de miel.

Elaboración: Como es bastante probable que el aceite de coco se encuentre en estado sólido, debemos calentarlo ligeramente para volverlo líquido. Bastará con ponerlo unos segundos en el microondas. Reservamos y dejamos enfriarlo un poco. Luego, en un cuenco o tazón, mezclamos todos los ingredientes en las cantidades indicadas, y combinamos bien hasta formar una pasta.

Aplicación: Una vez tengamos la piel del rostro limpia (con la aplicación de un limpiador profundo), aplicamos con cuidado este exfoliante facial con beneficios nutritivos y suavizantes, aplicando suavemente en forma de masajes, sin presionar demasiado. Luego, simplemente acabamos enjuagando con agua tibia, y continuamos con la rutina de cuidado de la piel. Eso sí, es conveniente utilizar este exfoliante entre dos a tres veces por semana, para disfrutar al máximo de todas sus propiedades.

Exfoliante facial simple de avena

Aunque sobre los exfoliantes de avena ya tehemos hablado en una ocasión anterior, en esta ocasión nos encontramos con una receta tan sencilla como simple, en la que únicamente utilizamos dos ingredientes: copos de avena (sin cocer) y agua. Es una opción rápida excelente para esos momentos en los que deseamos disponer de un exfoliante suave en pocos minutos, pero no tenemos el tiempo suficiente como para poder utilizar más ingredientes. Es adecuada para pieles sensibles, gracias a que la avena actúa como un ingrediente activo con beneficios calmantes, además de ser antiinflamatoria. Por otro lado, la avena molida es capaz de destapar con suavidad los poros obstruídos, mientras que las saponinas presentes en su composición son capaces de limpiar y absorber tanto el aceite (o exceso de sebo) como la suciedad.

Eso sí, si deseas añadir algún que otro ingrediente más con la finalidad de completar al máximo las cualidades de este exfoliante natural, es posible añadir ingredientes interesantes como la leche o el yogur, que contienen ácido láctico, el cual, como ya te hemos mencionado en algún que otro momento anterior, se caracteriza precisamente por ser un exfoliante químico (al ser un ácido alfa-hidroxiácido) capaz de estimular la renovación celular. O, bien, añadir vinagre de sidra de manzana, que aunque su olor no sea muy agradable que digamos, contiene en su composición ácido málido, otro exfoliante químico útil para proporcionar cualidades iluminadoras únicas.

Ingredientes: ½ taza de copos de avena (sin cocer) y agua.

Elaboración: En primer lugar procedemos a triturar los copos de avena secos con la ayuda de un procesador de alimentos o una licuadora, hasta conseguir que se vuelva finamente molida. Colocamos ahora una pizca de esta avena recién molida en la palma de nuestra mano, y añadimos un poco de agua, mezclando hasta formar una pasta.

Aplicación: Seguidamente, dado que lo más probable es que ya tengamos la piel limpia, debemos masajear con suavidad este exfoliante sobre la piel del rostro y del cuello, aplicando con suaves masajes. Luego, retiramos con agua tibia y proseguimos con la rutina de cuidado de la piel. Eso sí, como probablemente nos sobrará, debemos guardar el resto conservándolo en un recipiente que pueda ser cerrado herméticamente. Es recomendable aplicarse este exfoliante entre 2 a 3 veces por semana. Mientras que la avena restante se conservará perfectamente en la nevera durante un máximo de 30 días (siempre y cuando no hayas utilizado leche en su elaboración, en cuyo caso lo ideal es utilizarlo a lo largo de los 7 días restantes).

Exfoliante facial de arándanos

Los arándanos son unas frutas maravillosas, nutritivas y deliciosas, que están llenos tanto de antioxidantes naturales como de vitamina C, un nutriente esencial indispensable para la salud de la piel, debido a que ayuda a hidratarla, suavizarla y, además, estimula la producción de colágeno y la renovación celular. Lo cierto es que combinados con la miel, que brinda cualidades antisépticas y antiinflamatorias (ideal por tanto para todo tipo de imperfecciones, incluyendo granos y forúnculos), y el azúcar fino ayudará a eliminar las células muertas y a reducir la opacidad de la piel, todo ello de forma natural y sin necesidad de frotar.

Ingredientes: ⅓ taza de arándanos frescos, 2 cucharadas de miel y 1 cucharadita de azúcar fino.

Elaboración: En primer lugar procedemos a lavar los arándanos. Luego los trituramos con la ayuda de un tenedor. Introducimos ahora todos los ingredientes en el vaso de una licuadora, y los licuamos bien, removiendo un poco. Reservamos.

Aplicación: Solo debes aplicarte sobre la piel una capa generosa de este completísimo exfoliante repleto de vitamina C y antioxidantes naturales, cubriendo tanto la piel del rostro como la del cuello (e incluso la del escote si así lo deseas). Deja actuar durante 15 minutos, y pasado este tiempo enjuaga con agua tibia, siempre con suaves movimientos circulares. Para terminar, continúa y prosigue con tu rutina de cuidado de la piel.

Recetas de exfoliantes faciales según tu tipo de piel

Aunque a lo largo de los apartados anteriores te hemos ofrecido distintas recetas de exfoliantes faciales, es cierto que siempre es de mucha ayuda disponer de recetas de exfoliantes según nuestro tipo de piel, de tal forma que tenemos la seguridad de que han sido concebidos específica y exclusivamente para nuestro tipo de piel, no existiendo riesgos ni produciéndose ningún tipo de efecto adverso. A continuación te descubrimos algunas opciones útiles.

¿Qué beneficios nos proporciona utilizar un exfoliante facial regularmente?

Es evidente que exfoliarnos la piel del rostro regularmente, cada cierto tiempo, nos proporciona excelentes beneficios. Siempre y cuando, eso sí, no cometamos el error de excedernos en la aplicación del producto exfoliante en sí, no solo en cantidad, sino también en úmero de veces a la semana, puesto que usarlo excesivamente, aún cuando nuestra piel lo soporte, puede acabar haciendo el efecto contrario, y en lugar de disfrutar de una piel más suave, iluminada y saludable, terminará convirtiéndose en una piel continuamente enrojecida, irritada e inflamada. Aplicado con regularidad, pero solo el número de veces recomendado a la semana en función de nuestro tipo de piel, nos proporcionará los beneficios que te comentamos a continuación.

Ayuda a iluminar la piel del cutis

A medida que vamos envejeciendo, tal y como te mencionábamos brevemente en alguna línea anterior, la renovación natural de las células de nuestra piel empieza a disminuir, y las células muertas terminan acumulándose en la superficie de la piel, formando una gruesa capa de células ásperas y secas. De hecho, esta acumulación hace que la piel se vuelva desigual y opaca. Utilizar un exfoliante, de forma regular, ayudará de forma tremendamente positiva a la hora de eliminar estas células muertas, iluminando nuestra tez.

Eso sí, es necesario tener presente que encontraremos exfoliantes específicamente diseñados para nuestro tipo de piel. Por lo que si, por ejemplo, tenemos la piel sensible, lo más recomendable es optar por un exfoliante tan suave como delicado, que ayude a suavizar y alisar la piel al eliminar las células muertas y las impurezas que se han ido acumulado, pero sin sentirla áspera y sin irritaciones.

Puede ayudar a disfrutar de una apariencia más juvenil

Dado que la exfoliación facial promueve la renovación de las células de la piel, al eliminar las células muertas y envejecidas dando paso a unas células más nuevas, conseguimos revelar un cutis muchísimo más saludable y radiante.

En definitiva, conseguimos que la piel se vea mucho más uniforme, tersa y suave. Por ejemplo, en caso de que tengamos una piel más madura, algunos exfoliantes útiles son aquellos diseñados para pieles maduras, que contengan ácidos de frutas naturales y orgánicos, capaces de disolver las células muertas de la piel y proporcionar un extra de antioxidantes, vitaminas y minerales.

Son ideales para limpiar la piel de impurezas

Debemos tener en cuenta que las células muertas presentes en la piel tienden a bloquear los poros, y atrapar el sebo, de tal forma que contribuyen a la aparición de distintas manchas, como por ejemplo podría ser el caso de los puntos blancos (acné), los puntos negros y, finalmente, incómodas y molestas manchas rojas. En estos casos, la utilización de un exfoliante químico puede ser particularmente útil e interesante, puesto que ayuda a eliminar las células muertas a la vez que promueve la renovación celular de la piel.

Un buen ejemplo lo encontramos en el caso del ácido glicólico, proveniente de la caña de azúcar (por tanto, se caracteriza por ser un ingrediente activo de origen cien por cien natural), el cual consiste en un AHA (ácido alfa-hidroxiácido) capaz de estimular la renovación celular a la vez que exfolia la piel naturalmente. O el ácido salicílico, en esta ocasión un ácido beta-hidroxiácido que también actúa incluso aclarando las imperfecciones que se han formado en la piel con el paso del tiempo.

En este sentido, y a diferencia de los ácidos alfa-hidroxiácidos (AHA), los ácidos beta-hidroxiácidos (BHA) son capaces de exfoliar la piel directamente en el interior del poro, debido fundamentalmente a que poseen unas moléculas de menor tamaño, capaces de penetrar más profundamente en la piel. Debido a ello, también es más habitual que tiendan a ser ligeramente más intensos, y un poco más abrasivos. Aunque es cierto que el resultado es más que efectivo.

Útiles para eliminar la piel seca y áspera

Como hemos visto, agregar un exfoliante facial a nuestra rutina de cuidado de la piel es ideal a la hora de controlar al máximo la existencia de una piel seca y áspera. Por ejemplo, podemos aprender a preparar -o comprar- un exfoliante con cualidades hidratantes (elaborado en esta ocasión con ingredientes cien por cien naturales con efectos humectantes), diseñados principalmente para las pieles secas, que pueden actuar de forma muy activa hidratando la spieles más resecas.

En este sentido, si además de la piel de la cara también tendemos a tener seca la piel del cuerpo, los expertos aconsejan encarecidamente utilizar exfoliantes específicamente diseñados para usar en el cuerpo (es decir, exfoliantes corporales en sí mismos), dado que por lo general se caracterizan por ser más abrasivos y gruesos. No en vano, a menos que el fabricante especifique que ese determinado producto es también apto para la piel del rostro, los exfoliantes corporales nunca deben ser utilizados sobre la piel de la cara.

Ayudan a que el resto de productos actúen y penetren mejor

Dado que la exfoliación es conveniente hacerla dentro de la rutina de cuidado de la piel, principalmente antes de la aplicación del sérum y del humectante, lo cierto es que pocas personas saben que los exfoliantes son capaces de permitir que el resto de productos del régimen de belleza puedan penetrar mejor y ser absorbidos más fácilmente por la piel. Dicho de otra forma, el exfoliante prepara la piel para conseguir que el resto de productos actúen sobre esta de manera mucho más efectiva.

Debemos tener en cuenta que la exfoliación regular elimina las células muertas acumuladas en la superficie de la piel, las cuales tienden a obstruir los poros. Por ejemplo, es necesario pensar en las células muertas como una barrera entre la piel y el resto de productos utilizados en el cuidado de la piel. Por tanto, una vez eliminada y retirada esta gruesa capa de células muertas y envejecidas, los tratamientos para la piel pueden penetrar muchísimo mejor. Es decir, ayuda a que todo funcione mucho mejor. Y esto proporciona excelentes beneficios, no hay duda. Y es que cuando algo que es rico en ingredientes nutritivos e hidratantes penetran más profundamente en la piel, no hay duda que pueden acabar funcionando de forma muchísimo más completa y efectiva.

Por este motivo, es fundamental que, después del proceso de exfoliación en sí de la piel, continuemos con la aplicación de un sérum hidratante y un humectante nutritivo, dado que no solo ayudarán a proteger y a restablecer la piel tras un procedimiento ligeramente abrasivo, sino que hidratarán y nutrirán a esa nueva capa de piel recién descubierta, que se caracteriza principalmente por ser más sensible en un principio. Eso sí, si optamos por usar un exfoliante químico, es conveniente asegurarnos de aplicar por la mañana un protector solar sobre la piel, puesto que los AHA, sobre todo, tienden a aumentar la sensibilidad de esta al sol.

Pueden prevenir el acné

Dado que la desobstrucción de los poros ayuda positivamente a la hora de evitar la formación de puntos blancos y puntos negros, ¿sabías que la exfoliación regular también es ideal para prevenir la aparición e otras incómodas y antiestéticas imperfecciones? Es el caso, por ejemplo, del acné. De hecho, dado que la exfoliación ayuda a destapar los poros, el beneficio es más que evidente: reduce el riesgo de formación de acné.

Por este motivo, mantener una exfoliación regular, teniendo en cuenta sobre todo nuestro tipo de piel en sí, es fundamental a la hora de prevenir la formación de brotes de acné, pero siempre y cuando optemos por exfoliantes suaves, de forma segura y no irritantes, ya que entonces conseguiríamos el efecto contrario. Esto significa básicamente que no es aconsejable frotar el exfoliante sobre la piel lesionada y herida, puesto que terminará dañando la piel todavía más, ocasionando una mayor cantidad de problemas.

En caso de tener acné, los expertos recomiendan utilizar un exfoliante físico que contenga granos pequeños o perlas, una o dos veces por semana como mucho. Mientras que, dependiendo de su fuerza, también se podría utilizar un exfoliante químico diariamente, pero siempre y cuando sea lo más suave posible. De hecho, en caso de que la piel se vuelva más sensible, enrojecida o irritada después de la exfoliación, entonces deberíamos reducir su frecuencia.

Ayuda a unificar el tono de piel

Si tienes manchas oscuras, problemas asociados con la hiperpigmentación, cicatrices causadas por el acné o textura de la piel rugosa, es muy posible que ya hayas descubierto lo tremendamente frustrante que podría ser tratar todos estos problemas e intentar, al menos, disimularlos un poco. Pero lo cierto es que la exfoliación regular puede ayudar mucho en este sentido, al descomponer la piel seca y muerta a la vez que suaviza su textura, por lo que la piel parece lucir más uniforme con el paso del tiempo, a medida que nos continuamos aplicando el exfoliante regularmente.

No en vano, los problemas asociados a la hiperpigmentación incluye casi prácticamente cualquier cosa, desde manchas solares a manchas de la edad, pasando por manchas oscuras (como el cloasma que surge habitualmente durante la gestación) o texturas irregulares. Por tanto, la exfoliación regular proporciona resultados únicos, puesto que al revelar una piel más sana y radiante que encontramos debajo, la pigmentación del rostro tiende a disminuir poco a poco.

Aumenta y mejora tanto la circulación como el drenaje linfático

No hay duda, como estamos viendo, que la exfoliación proporciona excelentes beneficios para la piel del cutis, lo que incluye la estimulación del drenaje linfático, favoreciendo con ello una limpieza y desintoxicación interna mucho más efectiva, y la estimulación de la sangre rica en oxígeno, con la finalidad de aumentar y nutrir la superficie de la piel.

Y, precisamente, la desintoxicación de la piel al eliminar las toxinas y otros desechos nocivos y no tan positivos para la salud ayudan a su vez a mejorar la salud celular, con la finalidad de revelar una piel mucho más radiante.

Por otro lado, este beneficio también proporciona a la piel un brillo más saludable, de tal manera que la piel empezará a lucir mucho más brillante y radiante, gracias a la existencia de unas células más saludables, sanas y nuevas, que reemplazan a las viejas, dando como resultado una tez prácticamente impecable.

Aumenta la renovación celular

Además de conseguir un aumento y una mejora de la circulación sanguínea, la exfoliación también tiende a proporcionar excelentes beneficios a la hora de aumentar la luminosidad natural de piel. ¿Sabes cómo? Ayudando a la renovación celular al estimular la creación y la generación de nuevas células, consiguiendo con ello que la piel luzca muchísimo más radiante y luminosa.

Esto es debido a que la exfoliación ofrece la posibilidad de dar paso a una capa de la piel más renovada y nueva, de tal forma que la piel mantiene las células más frescas y sanas en la superficie, eliminando con ello las células muertas, envejecidas y secas. Esto se traduce en que, en términos de apariencia, permite conseguir una tez ultra húmeda, suave y tersa.

Estimula la síntesis de nuevo colágeno

Finalmente, nos encontramos con uno de los beneficios más importantes, además de, claro está, todos y cada uno de los que ya hemos mencionado en los momentos anteriores. La exfoliación regular ayuda a estimular la síntesis de colágeno, lo que mejora de forma muy positiva la textura y la integridad cutánea, con la finalidad de mantenerla con un aspecto más terso y joven. De esta forma, la exfoliación proporciona beneficios antienvejecimiento, ayudando a disminuir la apariencia tanto de las líneas finas de expresión como de las arrugas.

Beneficios de los exfoliantes faciales

Qué hacer después de la aplicación de nuestro exfoliante facial casero

Una vez te has aplicado sobre la piel del rostro tu exfoliante facial casero, recuerda que es importantísimo continuar con la rutina de cuidado de la piel, ya que no debemos olvidarnos que el proceso de exfoliación regular ayuda de forma tremendamente positiva a la hora de preparar la piel para recibir mejor el resto de productos que conforman nuestro régimen de belleza, lo que ayudará a que sean bastante más efectivos y beneficiosos. Por tanto, es fundamental continuar con la aplicación de un sérum y un humectante nutritivo.

La importancia de aplicarte un sérum (con vitamina C)

Lo cierto es que muchos expertos coinciden en señalar que es sumamente importante la aplicación de un sérum facial con vitamina C siempre que nos apliquemos un exfoliante sobre la piel del rostro. ¿Sabes por qué? Principalmente porque la vitamina C actúa estimulando la creación de nuevo colágeno, y el colágeno se convierte en una proteína importantísima que proporciona estructura a la piel, siendo esencial a la hora de mantener la piel tersa y flexible. Si tenemos en cuenta que, a medida que vamos cumpliendo años, el colágeno disminuye y nuestro cuerpo no es capaz de producirlo tan activamente como cuando éramos jóvenes, una opción interesante es estimular esa síntesis y esa producción.

Sérum con vitamina C de Nezeni Cosmetics

Una opción excelente es optar por un sérum facial con vitamina C como el elaborado por la conocida marca española Nezeni Cosmetics. Se convierte en una de las mejores opciones a la hora de disfrutar de todas y cada una de sus diferentes cualidades antioxidantes e hidratantes.

Pero esto no lo es todo, ya que también contiene ácido hialurónico, gel de áloe vera (de procedencia ecológica, lo que sin duda alguna debemos destacar igualmente desde un primer momento), aceite de oliva, glicerina y fucogel, que se combinan entre sí para proporcionar cualidades rehidratantes y redensificadoras, además de ser eficaces a la hora de devolver el esplendor y la flexibilidad natural a la piel. Es una opción excelente para utilizar también tanto por la mañana como por la noche, por lo que integrado dentro de las rutinas de cuidado de la piel matutina y nocturna conseguiremos disfrutar absolutamente de todos sus beneficios. Toma nota de los distintos ingredientes que encontrarás en su maravillosa fórmula:

  • Vitamina C. En forma estable, como ya te hemos mencionado, se convierte en la mejor opción para poder disfrutar -y aprovechar- al máximo de absolutamente todas las propiedades ofrecidas por este ingrediente activo. Ejerce una función antioxidante, útil para evitar el estrés oxidativo de la piel y para disminuir la acción negativa de los radicales libres. Además, es un ingrediente conocido por sus diferentes cualidades antienvejecimiento, hidratantes, iluminadoras de la piel y redensificadoras.
  • Gel de áloe vera ecológico. Es muy probable que ya conozcas muchas de las cualidades que nos ofrece este ingrediente de origen cien por cien natural. Y es que es difícil no encontrarlo en la fórmula de la mayoría de productos de belleza, gracias a sus beneficios calmantes, suavizantes e hidratantes. No en vano, se convierte en una opción excelente para las pieles más sensibles, gracias a su acción antiinflamatoria, inmunomoduladora y reepitelizante.
  • Ácido hialurónico. En esta ocasión, nos encontramos con hialurónico de alto peso molecular, el cual se encarga de atrapar, atraer y retener la humedad presente en el ambiente para hidratar activamente las capas más superficiales de la piel. No solo ofrece propiedades hidratantes, también filmógenas y protectoras.
  • Precursor de ácido hialurónico. Se trata de un activo precursor endógeno de hialurónico, el cual posee una acción similar al ácido hialurónico naturalmente presente en la piel, útil para atrapar las distintas moléculas de agua en la superficie de la piel, hidratándola y humectándola al máximo. Es más, sus cualidades son todavía más interesantes si cabe. Y es que es mucho más rápido y eficaz si lo comparamos con la acción del ácido hialurónico, ya que no solo hidrata la piel desde prácticamente la primera aplicación, sino incluso después de 2 semanas de uso regular y diario.
  • Fucogel. Consiste en un polisacárido tremendamente rico en fructosa, el cual es obtenido biotecnológicamente por biofermentación. Brinda cualidades hidratantes inmediatas, y también a largo plazo, gracias a sus cualidades humectantes y prolongadoras del efecto hidratante del delicado contorno de los ojos.

Como vemos, se trata de una opción excelente para proporcionar a la piel distintos ingredientes activos con la finalidad de luchar contra algunos de los principales signos del envejecimiento, e hidratarla activa y profundamente. Como es el caso de la vitamina C, un ingrediente eficaz que no puede faltar en la mayoría de sérums faciales.

¿Con qué frecuencia utilizar mi exfoliante facial casero?

La regla general es exfoliarnos la piel regularmente entre dos a tres veces por semana, como mucho. Eso sí, debemos tener en cuenta que la cantidad de veces a la semana que la piel necesite una exfoliación profunda dependerá en gran medida de nuestro tipo de piel.

Por ejemplo, quienes tienen la piel seca o sensible no deben exfoliarse más allá de tres veces por semana, mientras que quienes poseen una piel grasa o mixta pueden aprovecharse al máximo de una aplicación más regular, entre tres a cuatro veces a la semana.

También debemos tener en cuenta muchos de los riesgos y peligros asociados a la exfoliación excesiva. Si bien es cierto que exfoliarnos la piel, como hemos visto, nos brinda excelentes beneficios, es igual de importante conocer algunos de sus inconvenientes. La mayoría de los problemas vienen asociados a la exfoliación excesiva, ya que puede terminar eliminando todos los aceites naturalmente presentes en la piel, lo que al final acabaremos consiguiendo el resultado contrario a lo que originalmente queríamos: la piel se tornará más seca, irritada e incluso enrojecida. Es más, en caso de que, además, tengamos acné, podríamos terminar agravándolo y prolongar el tiempo de recuperación.

Por tanto, la clave está en si la exfoliación nos produce algún tipo de efecto adverso. Así, si notamos algún efecto secundario negativo tras la exfoliación es conveniente dejar de usar ese producto, y exfoliarnos la piel con menor regularidad, menos veces por semana.

¿Qué ingredientes podemos usar en nuestra receta de exfoliante facial casero?

Como hemos visto, lo cierto es que a la hora de elaborar diferentes recetas de exfoliantes caseros, existen una amplia diversidad de ingredientes que podemos utilizar, puesto que, por lo general, se caracterizan por ser recetas tremendamente versátiles, de tal manera que, en función del tipo de piel que tengamos o de los resultados que deseemos conseguir, podremos siempre optar por unos ingredientes o por otros. Eso sí, recuerda que lo más importante es utilizar siempre ingredientes de origen cien por cien natural; y siempre que sea posible, usar ingredientes de origen orgánico o ecológico, dado que nos asegurará que serán de la mejor calidad.

Precisamente, si deseas elaborar tus propios exfoliantes caseros utilizando los ingredientes naturales que más te interesen, a continuación te descubrimos algunos de los más útiles y recomendados:

  • Azúcar. El azúcar es un ingrediente natural muy rico en ácido glicólico, un agente activo que actúa como un ácido alfa-hidroxiácido, el cual se convierte en un maravilloso exfoliante, útil para eliminar la capa de células muertas acumuladas sobre la superficie de la piel, las impurezas y la suciedad, pero de forma más suave y menos abrasiva que otros ingredientes (como podría ser el caso de la sal). No en vano, tanto el azúcar moreno como el azúcar blanco son ideales para quienes tienen la piel sensible o delicada.
  • Sal. Debido fundamentalmente a su textura granular, se convierte en un exfoliante ideal para pieles grasas, debido a que es más intenso que otras opciones exfoliantes más suaves. Además, está repleto de sales minerales, ideales para el cuidado de la piel.
  • Bicarbonato de sodio. Se trata de un ingrediente activo que posee una textura bastante fina, que actúa directamente sobre la piel como una microdermoabrasión casera. Una de sus principales ventajas es que es perfectamente apto para cualquier tipo de piel, aunque funciona de forma ideal para pieles grasas, debido a que es capaz de absorber el exceso de grasa.
  • Harina de avena. Tanto los copos de avena como la harina de avena en sí se convierten en una opción natural ideal para cualquier receta exfoliante, especialmente porque la avena actúa como un exfoliante físico, siendo tremendamente adecuada en caso de tener la piel sensible. No en vano, es capaz de destapar con suavidad los poros, retirando toda la suciedad y la grasa acumulada en ellos, así como calmar la irritación.
  • Arroz. Es cierto que sobre el arroz ya te hemos hablado en algún que otro momento. Y es que se convierte en un maravilloso ingrediente suave, ideal para suavizar el cutis, reducir las arrugas y las líneas de expresión y aclarar incluso las diferentes decoloraciones de la piel. A la hora de elaborar exfoliantes con este ingrediente, lo mejor es optar por polvo de arroz molido (aunque en caso de no disponer de él bastará con moler finamente los granos de arroz crudos).
  • Semillas de lino. Repletas de ácidos grasos esenciales, entre los que se encuentran el omega 3, nos encontramos ante otro ingrediente maravilloso a la hora de exfoliar la piel, aunque actúa de forma verdaderamente suave. Brinda cualidades hidratantes y antiinflamatorias.
  • Aceites vegetales. Existen una amplia variedad de aceites vegetales que podemos utilizar para la elaboración de nuestras recetas de exfoliantes caseros. Aunque todo dependerá del tipo de piel que tengamos. Uno de los aceites más interesantes es el aceite de coco, repleto de grasas que humectan la piel, mientras que su contenido en ácido láurico ayuda a proteger y suavizar la piel activamente. También actúa como un antiséptico natural, ayudando a mantener el nivel de pH más saludable de la piel. Pero tiene un problema: es un aceite comedogénico, de tal manera que no es apto para pieles grasas. En este caso, lo ideal es sustituirlo por otras opciones igual de humectantes, como podría ser el caso del aceite de jojoba, que tiene la particularidad de no ser comedogénico, y además disponer de una consistencia similar al aceite naturalmente presente en la piel. El aceite de almendras dulces también es muy interesante, al estar repleto de ácidos grasos saludables y vitaminas A, C y E.
  • Yogur y leche. Tanto el yogur como la leche destacan por su elevado contenido en ácido láctico, el cual actúa exfoliando la piel naturalmente para revelar una piel mucho más radiante y suave. Además, también contiene grasas y proteínas que actúan rellenando las líneas finas de expresión.
  • Clara de huevo. Se convierte en un ingrediente natural ideal para quienes tienen la piel grasa y envejecida. No en vano, es un ingrediente sumamente nutritivo, que ayuda a tensar y reafirmar la piel, por lo que es ideal para combatir las líneas finas y las arrugas.

Miel. Es un ingrediente antimicrobiano y antiinflamatorio, capaz de rellenar la piel. Además, actúa como un potente y completo humectante, siendo ideal por tanto a la hora de absorber la humedad, y calmar la piel. Es útil cuando lo aplicamos incluso sobre la piel irritada o enrojecida, al ayudar a calmar la información y el enrojecimiento.