Un exfoliante enzimático puede convertirse en una opción ideal para eliminar las células muertas acumuladas sobre la capa más superficial de la piel, de forma cien por cien natural, debido sobre todo a su procedencia orgánica a partir de las frutas. Especialmente cuando lo aplicamos de manera regular dentro de la propia rutina de cuidado de la piel.

Debemos tener en cuenta que, constantemente, nuestra piel está desprendiendo células cutáneas. Cuando esto ocurre, y el proceso se hace de forma más o menos completa, las células de la piel más suaves y renovadas se abren paso hacia la superficie de la piel.

Sin embargo, a medida que vamos cumpliendo años y envejeciendo, es absolutamente normal que nuestra piel acabe perdiendo su capacidad natural para renovarse completamente. Es más, la velocidad a la que nuestro cuerpo elimina esas células muertas y sin brillo comienza a disminuir.

Exfoliante enzimático

En términos más o menos simples, podríamos decir que la exfoliación básicamente consiste en eliminar las células muertas y opacas de la piel que se han ido acumulando en la superficie con el paso del tiempo, ya sea mediante la exfoliación física o química. Así, es de muchísima utilidad a la hora de acelerar el proceso de la piel, consiguiendo un aspecto bastante más renovado y joven, y disfrutando además de una textura más suave y flexible.

Pero en lo que al proceso de exfoliación se refiere, y más concretamente, al tipo de exfoliante que se vaya a aplicar sobre la piel, debemos tener en cuenta que los exfoliantes físicos tienden a actuar contra las capas superiores de la piel con la finalidad de eliminar las células muertas y opacas superficiales (esto es, presentes en su superficie), mediante la acción de frotar y deslizar, con lo que se consigue el desprendimiento y posterior eliminación de las mismas. Esto incluye el uso de productos elaborados a base de perlas naturales, gránulos microfinos o cristales finos. Es aquí donde nos encontramos con los exfoliantes enzimáticos.

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¿Qué es y en qué consiste un exfoliante enzimático? ¿Para qué sirve?

Mientras que ya sabemos qué es y en qué consiste un exfoliante en sí mismo, antes de descubrir en qué consiste un exfoliante enzimático es necesario saber qué son las enzimas.

Las enzimas son sustancias químicas capaces de acelerar la velocidad de las distintas reacciones químicas al disminuir su energía de activación. Por tanto, un exfoliante enzimático consiste en un tipo de exfoliante en cuya formulación únicamente nos encontramos con este tipo de sustancias químicas.

Es decir, como su propio nombre podría ayudar a sugerir, son exfoliantes que utilizan enzimas en lugar de gránulos más o menos abrasivos. Las enzimas actúan descomponiendo la queratina naturalmente presente en las capas superiores de la piel, lo que podría ser de mucha ayuda a la hora de eliminar las células muertas y el resto de impurezas.

Podemos decir que no arrastran las células muertas o envejecidas, sino que básicamente las digieren literalmente. Debido a este proceso tan particular, es común que no exfolien demasiado el cutis de forma tan evidente o completa como sí lo harían otros productos más abrasivos. Y esto tiene un beneficio añadido: cualquier persona con la piel sensible podría beneficiarse del uso de este tipo de exfoliantes. Y es que nos encontramos ante una exfoliación en sí misma, pero bastante más suave.

Pero otra ventaja añadida la encontramos en que muchos exfoliantes enzimáticos utilizan únicamente enzimas procedentes de las frutas, por lo que se caracterizan por ser exfoliantes naturales. No obstante, debemos tener siempre presente que no todas las enzimas provienen de fuentes vegetales, pero muchas de ellas sí lo son.

Se trata, como vemos, de un tipo de exfoliación química, pero diferente a como actúan los exfoliantes químicos alfa-hidroxiácidos o beta-hidroxiácidos. Y es que mientras que los AHA eliminan directamente las células de la piel acelerando el proceso de exfoliación natural de la piel al descomponer el “pegamento” que las mantiene unidas, la exfoliación enzimática es mucho más suave, gracias a que contienen enzimas proteolíticas, lo que significa que son capaces de descomponer las proteínas.

La queratina que mencionábamos anteriormente es una de esas proteínas, la cual tiende a unirse al estrato córneo presente en la epidermis (la capa más superficial de la piel).

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Beneficios de la exfoliación enzimática y ventajas

Como vemos, dada la suavidad con la que las distintas enzimas trabajan y actúan sobre la piel, una exfoliación enzimática es particularmente ideal para quienes tienen la piel sensible, por lo que no existe riesgo de exfoliar en exceso, porque su funcionamiento es evidentemente diferente. Consisten básicamente en moléculas biológicas que actúan exfoliando la piel, aunque de forma muchísimo más suave. Por tanto, aunque sean suaves, pueden tener efectos muy positivos sobre las pieles opacas y ásperas, el acné, las líneas finas de expresión y las arrugas.

Debemos recordar que las enzimas actúan digiriendo únicamente las células muertas que se encuentran adheridas a la capa superior de la piel, por lo que la piel nueva y más saludable que encontramos debajo no se verá dañada.

Es ideal, por tanto, para quienes tienen la piel muy sensible (por ejemplo, que no soportan la acción tan abrasiva de otros tipos de exfoliantes más intensas), pero todavía continúan experimentando algunos problemas cutáneos, como: obstrucción de los poros, textura de la piel áspera, piel, opaca, brotes de acné y problemas asociados con la hiperpigmentación (manchas solares, cambios hormonales y manchas comúnmente asociadas a la edad).

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Cómo usar la exfoliación enzimática

Aún cuando nos encontremos ante un exfoliante bastante más suave que otras opciones, la sensibilidad se convierte en una preocupación importante siempre que se va a usar cualquier exfoliante, sobre todo si es la primera vez que lo vamos a utilizar.

Por tanto, antes de usar cualquier exfoliante enzimático es imprescindible hacer una prueba de parche. De la misma manera que lo hacemos cada vez que procedemos a probar un producto nuevo dentro de la rutina de cuidado de la piel.

Basta con ponernos por primera vez una pequeña cantidad del producto en cualquier parte del cuerpo que no sea muy visible, y esperar al menos 24 horas para comprobar si se produce o no algún tipo de reacción. Si no ocurre nada, significa que podremos aplicarlo sobre la piel del rostro.

¿Y cómo hacerlo? Es muy sencillo: tan solo debes hacerlo de la misma manera que te aplicas el resto de productos exfoliantes, lo que significa que, antes de proceder a ello, es aconsejable limpiar la piel del rostro con la ayuda de un limpiador.

Luego, nos aplicamos el exfoliante enzimático mediante suaves masajes circulares, teniendo especial cuidado con la delicada zona del contorno de los ojos. Y, finalmente, retiramos con agua tibia. Para terminar, proseguimos con la rutina de cuidado de la piel.

Respecto al número de veces que podríamos usarlo, es aconsejable hacerlo como mucho dos veces por semana. Aunque si es la primera vez que lo vamos a usar, y después de que no se haya producido ningún tipo de reacción adversa, lo recomendable es empezar haciéndolo únicamente una vez por semana.

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¿Quién debería usar un exfoliante enzimático?

Evidentemente, todo dependerá del tipo de piel que tengamos. Es necesario tener en cuenta que, por su suavidad de acción, los exfoliantes de enzimas son ideales para prácticamente cualquier tipo de piel, pero no hay duda que son ideales para quienes tienen la piel sensible y delicada.

En definitiva, es útil y adecuado para aquellas personas que encuentran los exfoliantes AHA o BHA demasiado duros y abrasivos.

Beneficios del exfoliante enzimático

Cuáles son las mejores opciones de exfoliantes enzimáticos

Aunque son varias las sustancias enzimáticas que podemos encontrarnos en los exfoliantes enzimáticos, sí es cierto que existen algunas determinadas que se caracterizan fundamentalmente por ser las más populares, comunes o usadas. Es el caso, por ejemplo, de la bromelina, una enzima que se extrae de la piña (y que de hecho le confiere muchas de sus reconocidas cualidades digestivas).

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La papaína es otra de esas enzimas populares. Como posiblemente ya has adivinado, proviene de la papaya. Y finalmente nos encontramos con la enzima de calabaza (conocida como Cucurbita Pepo, que proviene de esta maravillosa y nutritiva verdura. Pero también existen otras opciones igualmente útiles, como la maracuyá o el limón, por citar solo algunos sencillos ejemplos.

Es más, muchos exfoliantes enzimáticos suelen contener en su formulación a su vez otros ingredientes naturales que ayuden a calmar la piel, como podría ser el caso de la alantoína, almidón de maíz o consuelda.

Además, también es posible que el exfoliante enzimático cuente con otros ingredientes igualmente naturales pero un poco más fuertes, como por ejemplo podría ser el caso de la canela molida, que estimula y calienta la piel a la vez que la exfolia físicamente.

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