¿Has oído hablar del exfoliante enzimático? Este cosmético es el menos conocido dentro del mundo del peeling, y el más infravalorado.

Pero lo cierto es que puede convertirse en una opción ideal para eliminar las células muertas de nuestra piel, sobre todo por su suavidad y eficacia.

Esto quiere decir que no va a rozar o enrojecer la tez como lo hacen los gránulos, y tampoco van a picar o irritar como hacen las versiones químicas.

Entonces, ¿cómo se supone que van a eliminar las células muertas? Te estarás preguntando. Bueno, su modo de actuación es muy particular. Vamos a descubrirlo a continuación.

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¿Qué es un exfoliante enzimático?

Se trata de un tipo de peeling natural llevado a cabo por enzimas.

Las enzimas son moléculas orgánicas que actúan descomponiendo la queratina, una proteína naturalmente presente en las capas superiores de la piel, lo que ayuda a eliminar las células muertas y el resto de impurezas.

Es decir, no arrastran las células muertas o envejecidas como los gránulos, sino que las digieren literalmente.

Se trata, como vemos, de un tipo de exfoliación química, pero diferente a como actúan los ácidos.

Mientras que los AHA eliminan directamente las células cutáneas al descomponer el “pegamento” que las mantiene unidas, las enzimas son capaces de descomponer las proteínas presentes en el estrato córneo.

Debido a este proceso tan particular, no exfolian de forma agresiva como sí lo hacen otros productos más abrasivos.

Y esto tiene un beneficio añadido: cualquier persona con la piel sensible puede beneficiarse de su uso.

Tampoco hay riesgo de exfoliar en exceso, porque su funcionamiento es evidentemente diferente.

Pero no pienses que porque sea suave no hace bien su trabajo. Su uso puede tener efectos muy positivos sobre los cutis opacos y ásperos, el acné, las líneas finas de expresión y las arrugas.

Las enzimas digirieren únicamente las células muertas que se encuentran adheridas a la epidermis por lo que la piel nueva y más saludable que encontramos debajo no se verá dañada.

Además, la mayoría de las enzimas también tienen propiedades antiinflamatorias que calman las irritaciones ¡una gran noticia para las pieles reactivas!

Otra ventaja añadida es que muchos exfoliantes enzimáticos utilizan únicamente enzimas procedentes de las frutas, siendo totalmente naturales. No todas las enzimas provienen de fuentes vegetales, pero esto no es malo en sí mismo.

Sin embargo, hay un problema. Si el producto no tiene una temperatura o pH adecuados, las enzimas no harán su trabajo. Cualquier cambio en su entorno hace que se vuelvan inestables e inútiles.

Es decir, que si guardas el cosmético frente a la luz solar directa o en una habitación en la que hace calor, lo más probable es que se estropeen.

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¿Quién debería utilizarlo?

Evidentemente, todo dependerá del tipo de cutis que tengamos.

Por su suavidad, los exfoliantes de enzimas son buenos para prácticamente cualquier tipo de tez, y para cualquier zona del cuerpo o cara, pero no hay duda que son ideales para quienes tienen la piel sensible y delicada.

En definitiva, para aquellas personas que encuentran los alfahidroxiácidos demasiado duros.

De todas formas, antes de utilizarlo por primera vez es recomendable hacer una prueba.

Basta con ponernos una pequeña cantidad del producto en cualquier parte del cuerpo que no sea muy visible, y esperar al menos 24 horas para comprobar si se produce o no algún tipo de reacción.

Si no ocurre nada, significa que podremos aplicarlo con seguridad.

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Beneficios del exfoliante enzimático

Las mejores opciones de exfoliantes enzimáticos

Aunque son varias las enzimas que podemos encontrarnos en los exfoliantes enzimáticos, existen algunas determinadas que se caracterizan fundamentalmente por ser las más populares.

Es el caso, por ejemplo, de la bromelina, una enzima que se extrae de la piña, y que de hecho le confiere muchas de sus reconocidas cualidades digestivas.

La papaína es otra de ellas. Como posiblemente ya has adivinado, proviene de la papaya.

Y finalmente nos encontramos con la enzima de calabaza, que proviene de esta maravillosa y nutritiva verdura.

Pero también existen otras opciones igualmente útiles, como la lisozima, el lactobacilo del té verde, o el extracto de kiwi, por citar solo algunos sencillos ejemplos.

Es importante tener en cuenta que las enzimas pueden ser más o menos exfoliantes dependiendo de su porcentaje en cualquier fórmula, así como de los otros ingredientes con los que se hayan combinado.

Es posible que el producto cuente con otros ingredientes igualmente naturales pero un poco más fuertes, como por ejemplo podría ser el caso de la canela molida, que estimula y calienta la piel a la vez que la exfolia físicamente.

Los exfoliantes de enzimas de frutas pueden utilizarse como parte de un tratamiento facial semanal, y puedes acompañarse de herramientas como esponjas, cepillos o guantes exfoliantes.

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¿Cómo se usa?

Los productos enzimáticos se presentan en todo tipo de formas y, por lo general, deben utilizarse según las indicaciones del envase.

Muchas versiones se presentan en forma de polvo seco que hace espuma cuando se mezcla con agua; mientras que otras vienen en forma de mascarillas con doble acción.

La clave para que haga bien su trabajo es masajearlo bien sobre la piel mediante suaves masajes circulares, teniendo especial cuidado con la delicada zona del contorno de los ojos. Y dejarlo actuar unos minutos para que haga efecto.

Finalmente, retiramos con agua tibia, y para terminar, proseguimos con la rutina de cuidado de la piel.

Respecto al número de veces que podríamos usarlo, es aconsejable hacerlo como mucho dos veces por semana.

Aunque si es la primera vez que lo vamos a usar, y después de que no se haya producido ningún tipo de reacción adversa, lo recomendable es empezar haciéndolo únicamente una vez por semana.

Los exfoliantes enzimáticos son geniales, pero demasiado inestables todavía. Se estropean con facilidad y no hay forma de saber cuándo ocurrirá. Por eso, quizás quieras probar estas otras opciones.