¿Sabías que las estrías son en realidad más comunes de lo que se piensa? Aunque es cierto que el embarazo es considerado habitualmente como una de las etapas más habituales y con mayor incidencia, lo cierto es que pueden aparecer en cualquier momento y etapa de la vida. Y aunque se tiende a creer que el aumento de peso (el sobrepeso y la obesidad) son las causas más específicas y directas, la realidad es que no son las únicas. Incluso los expertos creen que el aumento de peso y de volumen durante la gestación no es la única causa relacionada, aunque sobre ello te hablaremos más detalladamente en un próximo apartado.

Sea como fuere, lo cierto es que la mayoría de las mujeres embarazadas tendrán estrías en algún momento de su embarazo, aunque es cierto que lo más probable es que estas aparezcan y se formen a partir del segundo trimestre, a medida que el crecimiento del bebé se acelera, y hace que el vientre también crezca y se haga más evidente. Mientras que la preparación de los senos para la producción de leche materna también ocasiona un aumento de volumen en ellos, lo que, a su vez, también influye en la aparición de estrías también en esta área. De hecho, se estima que entre un 60 y un 90 por ciento de las embarazadas las tendrán durante la gestación.

Cómo evitar las estrías en el embarazo

Esto significa que las estrías tienden a desarrollarse en nueve de cada diez embarazos. Mientras que lo más común es que se formen generalmente a partir del sexto o séptimo mes, cuando el crecimiento del vientre es más evidente a medida que el bebé también crece y continúa desarrollándose.

No en vano, pensar en las estrías es pensar en un embarazo. Si bien es cierto que el embarazo es considerado como una de las causas más comunes de estrías, especialmente aquellas que se forman tanto en el vientre o en el abdomen como en los senos, la realidad es que son tan comunes en general que pueden aparecer en prácticamente cualquier persona e incluso a cualquier edad, lo que incluye no solo los propios adolescentes durante la pubertad (en los conocidos como brotes de crecimiento), sino también en los niños, en particular cuando experimentan un aumento de peso muy rápido y brusco.

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¿Qué son exactamente las estrías?

Conocidas médicamente bajo el nombre de Stritae distensae, las estrías no son más que un síntoma de una afección cutánea que involucra principalmente la aparición de distintas lesiones inflamatorias en la piel, las cuales se muestran como bandas de líneas paralelas, pudiendo llegar a presentar un color y una textura evidentemente distintas a las del resto de la piel normal, y su color varía desde las tonalidades rojiza o rosa brillante al blanco, gris claro o plateado. Además, cuando las tocamos con los dedos lo más probable es que notemos una ligera hendidura o una cresta que se la formado en la piel.

Si bien es cierto que no producen síntomas molestos o dolorosos, sí pueden llegar a picar o a doler ligeramente, aunque esto suele ocurrir fundamentalmente durante la conocida como etapa inflamatoria, que es precisamente cuando aparecen. Por otro lado, debemos tener en cuenta que, aún cuando no pongan en peligro la vida, sí pueden afectar muchísimo a la calidad de vida de la persona afectada, así como a su propia autoestima, puesto que pueden llegar a ser tremendamente evidentes, y cuando se forman muchas, en especial en áreas de la piel muy visibles, pueden convertirse en un auténtico problema estético.

Tal y como opinan muchos expertos, las estrías tienden a desarrollarse en dos etapas. Una primera etapa, que es cuando se forman y aparecen sobre la piel, cursa con una apariencia roja e inflamada. Precisamente, es justo en esta etapa cuando es posible reducir su aparición, ya que son nuevas (o, como los expertos denominan, “frescas”). Posteriormente, a medida que pasa el tiempo, especialmente cuando no son debidamente tratadas, pasan a una etapa crónica, en la que ese color rojizo desaparece para dar lugar a una tonalidad blanquecina o grisácea (lo que dependerá específicamente de cuál sea el color de la piel de la persona), que recuerda muchísimo a una cicatriz. No en vano, no debemos olvidarnos que las estrías no son más que cicatrices, que se forman en la piel a consecuencia de un estiramiento excesivo, lo que ha originado la aparición de un desgarro, y las estrías son, precisamente, el resultado de ese desgarro o lesión a modo de cicatriz.

Adquieren en un principio esa característica tonalidad rojiza o púrpura porque justo debajo nos encontramos con una enorme cantidad de vasos sanguínenos, que son, precisamente, los que le confieren ese color. No obstante, con el paso del tiempo, esos vasos sanguíneos comienzan a estrecharse, a medida que el proceso de curación / cicatrización avanza, de ahí que pierdan esa tonalidad y se vuelvan blancas o ligeramente plateadas. Cuando esto ocurre, el tratamiento puede no ser tan efectivo como en un principio, cuando la existencia de vasos sanguíneos puede ayudar a que la estimulación tanto de la producción de colágeno como de elastina sea mucho más sencillo, y con ello la generación de piel nueva y tersa, lo que podría acabar mejorando muchísimo su apariencia.

¿Y por qué se forman las estrías? Como te hemos mencionado brevemente en las líneas anteriores, ocurren cuando la piel tiende a lesionarse y se repara sola, motivo por el cual es más correcto denominar a las estrías como un tipo de cicatriz que se forma cuando la piel se estira o se encoge rápidamente. Dicho estiramiento o contracción originan la degradación de las diferentes proteínas de la piel (tanto el colágeno como la elastina, esenciales para mantener su estructura, para mantenerla firme, tersa y lo más elástica posible). Cuando esto sucede, la piel intenta estirarse curándose por sí misma, originando desgarros que, en el proceso de curación, deja unas estrías que conocemos bajo el nombre de estrías.

Es decir, estas rayas de color rosado se forman alrededor del estómago, los senos y las caderas cuando el colágeno y la elastina se estiran y acaban desgarrándose o rompiéndose durante la gestación, debido principalmente a la presión originada por un rápido aumento de peso.

Así, si tenemos una estría, lo más probable al tocarla es que sintamos como una pequeña muesca o hendidura cuando la tocamos, ya que siempre suelen tener una apariencia sumamente característica y similar en todos los casos. Luego, las cicatrices que tienden a formarse en la parte superior de la piel pueden llegar a sentirse como una especie de bulto, mientras que aquellas que se forman debajo de la capa superior de la piel suelen dejar una especie de hendidura. Por este motivo, es habitual que incluso una misma persona tenga distintas estrías, con diferentes apariencias y formas, lo que dependerá directamente de la capa de la piel en la que originalmente se formó.

También es tremendamente común que puedan verse ligeramente diferentes entre distintas personas, dado que mientras que algunas desarrollan determinadas líneas que se caracterizan por ser delgadas y largas, otras tienen estrías que aparecen en forma de racimos. A su vez, estas líneas también pueden llegar a ser gruesas y de aspecto realmente evidente. Aunque todo dependerá incluso del tono de piel que tenga la embarazada. Así, para las mujeres con la piel más clara, lo más común es que esas líneas tiendan a ser rojizas o moradas en un principio, para luego desvanecerse con el paso del tiempo hasta adquirir una tonalidad blanca o plateada realmente característica. Mientras que, si la embarazada tiene la piel más oscura, las estrías tenderán a mostrarse más claras, en comparación con el color de piel habitual.

Aún cuando la gestación sea considerada como una etapa tremendamente común o habitual para la formación de estas molestas y antiestéticas marcas, también pueden ocurrir durante otras etapas de la vida, o por diferentes motivos. Incluso podría ser posible que ya las tengas, y que sin embargo no hayas sido consciente de su presencia hasta que te has fijado en ellas (y, por tanto, te has percatado de su existencia). En cualquier caso, es posible tenerlas cada vez que se experimenta un cambio de peso demasiado abrupto, tanto subidas como bajadas, o durante un período de crecimiento, como ocurre habitualmente durante la adolescencia. A continuación podemos establecer algunos de los momentos más frecuentes, como: durante la pubertad (es decir, durante la adolescencia en sí), durante el embarazo y durante determinados períodos de aumento de peso significativo.

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¿Por qué las estrías se forman en el embarazo?

Aunque el embarazo tiende a ser considerado como una de las causas más comunes para la aparición de las estrías (o, mejor dicho, una de las etapas en la que incidencia respecto a la formación de estrías se incrementa notablemente), cuando se forman durante la gestación suelen denominarse estrías gravídicas. Pero, ¿por qué se forman y por qué son tan comunes durante esta importante etapa de la vida de la mujer?

Debemos tener en cuenta que, durante la gestación, el abdomen crece para poder acomodarse -y dar espacio- al bebé en crecimiento, con lo que la piel empieza a estirarse y estirarse. Esto evidentemente también ocurre con los senos, dado que los senos se preparan para producir leche cuando el bebé nazca. A ese aumento de volumen propio de la gestación también debemos sumarle el incremento de peso, absolutamente normal y común, que puede ocasionar un aumento de volumen, de manera que es habitual que las estrías también aparezcan en otras áreas del cuerpo (y no solo en el vientre o en los senos), como los muslos, nalgas, caderas y en la espalda baja.

Sobre las causas, si bien es cierto que la más evidente tiene relación con el estiramiento de la piel a consecuencia del crecimiento del vientre y de los senos, y del aumento de volumen en sí en general debido al aumento de peso, los expertos creen que las hormonas del embarazo tienen muchísima influencia, y bastante que ver en ello. ¿Por qué? Alguna teoría señala que estas hormonas pueden hacer que la piel se vuelva más vulnerable al desgarro, lo que originará una mayor incidencia de estrías.

Y es que debemos tener en cuenta que las estrías consisten en realidad en pequeños desgarros que se forman en las capas de tejido de soporte que encontramos debajo de la piel, y que ocurren a medida que la piel se estira hasta el límite durante la gestación. Es cierto que, durante esta etapa, además de las hormonas la genética también tiene mucho que ver, de manera que es más probable que las tengas si tu mamá y / o tu abuela las tuvo, mientras que si tuvieron embarazos con la piel perfectamente suave e intacta, lo más posible es que tu tampoco las tengas. En cualquier caso, no debemos olvidarnos que consisten en realidad en diferentes factores que influyen y se combinan entre sí. Y es que a la acción de las hormonas y la propia genética en sí también debemos tener en cuenta el aumento de peso rápido, tan común durante esta etapa, lo que puede acabar haciendo que se sea más propensa a las estrías.

Como coinciden en señalar muchos expertos, la mayoría de las futuras mamás tienden a ganar entre 10 a 15 kilos durante los 9 meses que suele durar un embarazo, a la vez que incluso otras mujeres pueden aumentar más de peso. Pero quienes desde un principio tienen un peso más saludable, deben intentar aumentar entre 11 a 15 kg como máximo. Y es que no solo no es mala idea intentar mantenerse siempre dentro de ese rango, sino que también es fundamental que la ganancia de peso sea lenta y constante, en lugar de que ocurra rápidamente, lo que puede hacer que la piel no pueda ser capaz de adaptarse a ese crecimiento y aumento de volumen abrupto.

No en vano, existen diferentes factores que pueden influir en la aparición de las estrías durante la gestación, y no solo la tasa de aumento de peso y la cantidad de aumento de peso influyen de forma directa. También podemos mencionar otros factores como es el caso de la elasticidad de la piel, la nutrición que se siga cada día, el nivel de hidratación (es decir, la cantidad de líquidos que se toman diariamente así como la propia humectación e hidratación regular de la piel), y el uso de determinados productos para la piel que pueden incidir también en su aparición, como es el caso de algunos fármacos específicos.

En resumidas cuentas, cuando se trata de prevenir la aparición de las incómodas y molestas estrías, la rapidez con la que se gane peso puede ser incluso tan importante como la cantidad de peso que se aumente a lo largo del embarazo (y en definitiva no solo a lo largo de la gestación, sino también en cualquier momento y etapa de la vida).

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Consejos útiles para prevenir la formación de estrías en el embarazo

Debemos tener en cuenta que no siempre es posible prevenir la formación de estrías, especialmente en una etapa tan común o habitual, como por ejemplo durante el embarazo, donde casi parece algo inevitable. Y como opinan muchos expertos, entre los que se encuentran -de hecho- la mayoría de dermatólogos, no existe una crema, loción, gel o bálsamo milagroso que pueda hacerlo, salvo seguir una serie de pautas y consejos básicos que pueden ayudar, al menos, a la hora de reducir el riesgo de aparición.

Por este motivo, tal y como conoceremos a lo largo del próximo apartado, siempre es una excelente idea intentar mantener la piel lo más hidratadamente posible, con la ayuda de una loción o crema tan rica como nutritiva, dado que la piel no solo se verá mejor (esto es, más suave, saludable y tonificada), sino que una mejor hidratación ayudará a conseguir que la piel se encuentre más hidratada y humectada, y con ello también estará más elástica. Y lo que es aún mejor: la típica picazón que suele surgir a medida que el vientre crece podrá controlarse -y disminuir- más fácilmente.

Aunque a continuación te ofrecemos algunas pautas específicas, útiles en función del trimestre de embarazo en el que te encuentres, te resumimos en las siguientes líneas algunas ideas básicas que deberás tener siempre en cuenta:

  • Cuidado con el aumento de peso. Es probable que ya te hayamos hablado de ello en algunos momentos anteriores, y que incluso volvamos a hacerlo próximamente. Pero es que, tal y como opinan la mayoría de especialistas, lo cierto es que se trata de algo importantísimo, que no solo incide en la aparición / formación de estrías, sino también en el riesgo de determinadas enfermedades, como por ejemplo podría ser el caso de la conocida como diabetes gestacional. Es imprescindible tratar de ganar peso de forma lenta, constante y progresiva, poco a poco y nunca de forma abrupta. Es decir, se debe evitar el aumento de peso excesivo, sobre todo cuando ocurre rápidamente.
  • Comer y nutrirse bien. Una piel saludable suele tener menos cantidad de estrías, y además de cuidar la piel externamente, también es imprescindible nutrirla desde dentro. ¿Y cómo podemos conseguirlo? Siguiendo una alimentación variada pero sobre todo equilibrada y saludable, lo que ayudará a su vez a prevenir las estrías porque la piel igualmente se mostrará más suave y sana.
  • Utilizar cremas y lociones. Desde las primeras semanas de gestación, muchos expertos aconsejan hidratar y humectar la piel con cremas y lociones ricas y nutritivas, con regularidad, cada día y de forma habitual.

Eso sí, desde un primer momento es necesario tener en cuenta algo fundamental: en caso de que estés embarazada, recuerda siempre consultar con tu médico o dermatólogo de confianza antes de utilizar cualquier producto útil para tratar o prevenir la formación de estrías, puesto que algunos ingredientes activos podrían no ser tan adecuados o recomendados.

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Primer trimestre de embarazo

No hay mejor tratamiento para las estrías que su prevención. Debemos tener en consideración que las estrías tienen un determinado ciclo de vida. En un principio, adquieren una tonalidad rojiza cuando son nuevas, aunque este color puede ser púrpura o morado, de colores brillantes. Justo en esta etapa las marcas son conocidas bajo el nombre de estrías rubras. Durante esta etapa, son mucho más fáciles de tratar, lo que hace que sea más flexible optar por determinados tratamientos a la hora de lidiar con ellas. Pero vayamos por partes.

La mayoría de expertos coinciden en señalar que, una vez que la prueba de embarazo ha dado positiva, es una buenísima idea empezar a hidratar aquellas áreas donde tiende a ser más común que se desarrollen las estrías, lo que incluye principalmente el abdomen, senos, caderas y la espalda baja. Eso sí, es más recomendable incidir especialmente en las zonas donde sí es mucho más habitual, como los senos y el vientre o abdomen. Debemos recordar que las estrías ocurren cuando las fibras que encontramos situadas justo debajo de la superficie de la piel -colágeno y elastina, principalmente- se rompen como consecuencia de la presión ejercida por el rápido aumento de peso, sobre todo cuando ocurre de forma muy abrupta e intensa, como sucede habitualmente durante la gestación.

Aplicar un humectante sencillo y simple, como por ejemplo podría ser el caso del aceite de coco, se convierte en una opción natural ideal a la hora de mantener la piel no solo debidamente hidratada sino también más elástica, de manera que tiende a ser menos probable que la piel se desgarre cuando el cuerpo empiece a expandarse a medida que avanzan los meses de gestación. De hecho, como ya te hemos explicado en diferentes ocasiones, debemos tener en cuenta que lo más normal es que las primeras estrías se formen sobre todo a partir del quinto, sexto o séptimo mes, por lo que es ideal comenzar desde un primer momento a hidratar y humectar la piel con regularidad cada día desde un principio, con la finalidad de tener la piel perfectamente preparada para cuando el vientre sí empiece a expandirse a medida que el bebé continúa creciendo y desarrollándose.

Por la mañana, los expertos aconsejan aplicarse una crema que brinde una hidratación lo más duradera posible, sobre todo que contenga algunos ingredientes activos muy útiles e interesantes en este sentido, como por ejemplo es el caso del aceite de coco, la manteca de karité y la vitamina E. Estos ingredientes proporcionan cualidades humectantes e hidratantes, que ayudan no solo a hidratar la piel, sino que son tremendamente útiles a mantener su elasticidad natural, haciendo menos probable que se desgarre justo a partir de aquellos momentos en los que el cuerpo empieza a expandirse.

Por la noche, es recomendable añadir unas gotas de cualquier aceite nutritivo con cualidades igualmente humectantes, como el aceite de coco, que de hecho se convierte en uno de los ingredientes naturales más útiles y recomendados a la hora de nutrir la piel y prevenir la formación de estrías. Después de un baño tibio, se aconseja aplicar este aceite corporal en las áreas donde es más habitual que aparezcan.

Por otro lado, también se aconseja tratar de ganar peso de manera lenta, progresiva y constante, sin aumentar más de lo recomendado por el médico, ni aumentarlo de forma abrupta. Por ello, es fundamental controlar el peso, aumentando únicamente la cantidad de peso saludable durante la gestación, lo que podría ayudar positivamente a la hora de mantener las estrías al mínimo, lo que evitará a su vez que la piel se estire demasiado.

Segundo y tercer trimestre de embarazo

Si a pesar de la hidratación y humectación regular y constante, alguna que otra estría ha hecho acto de aparición, es necesario tener presente que las estrías pueden ser mejor tratadas cuando acaban de aparecer; es decir, cuando son todavía nuevas, frescas o muy recientes, de tal forma que cuando se han vuelto blancas tienden a ser extremadamente difíciles y complicadas de tratar.

A pesar de ello, todavía sigue siendo importante continuar aplicándose la crema hidratante y el aceite corporal, tanto por la mañana como por la noche, lo que ayudará de forma muy positiva a la hora de evitar o prevenir que sigan formándose nuevas estrías, en especial a medida que el vientre continúa creciendo para acomodarse al tamaño igualmente creciente del bebé.

Es más, es imprescindible tener en cuenta algo fundamental: continúa siendo igual de importante ser diligente aplicándolo diariamente, aunque es cierto que es probable tener que esperar unas semanas hasta ver alguna mejora, pero lo mejor de todo es que seguirás haciendo todo lo posible para evitar que se sigan formando nuevas.

Después del nacimiento del bebé

¿Sabías que después del nacimiento del bebé también pueden continuar formándose estrías? Esto es debido a que la contracción de la piel, algo que ocurre a medida que el cuerpo intenta volver a su estado original o anterior a la gestación tras el parto, tiende también a influir en la aparición de nuevas lesiones. Además, las cicatrices que ya se han formado suelen ser más notorias cuando la piel es más suave, por lo que ahora es el momento ideal de incorporar un suero reafirmante a la rutina de cuidado de la piel corporal.

Especialmente pensados y concebidos para el período posparto, puedes encontrar en el mercado diferentes productos (geles y cremas, principalmente) que son perfectamente seguros a la hora de utilizarlos durante la lactancia materna, y que contienen ingredientes activos útiles para proporcionar cierto efecto tensor en la piel, como por ejemplo es el caso de la centella asiática, uno de los agentes activos más interesantes en este sentido.

También es cierto que, después del parto, las estrías suelen desvanecerse hasta adquirir una tonalidad plateada o grisácea clara, lo que puede hacer que, a medida que pasa el tiempo, apenas se noten. A pesar de ello, es posible que tú sí continúes notándolas, y que además no estés tan a gusto con su presencia. Si es así, algunos dermatólogos aconsejan utilizar alguna crema recetada, habitualmente con retinoides como ingrediente activo principal, dado que son los más efectivos a la hora de minimizar al máximo la apariencia de las estrías, aunque e scierto que son todavía más útiles cuando las marcas son todavía bastante nuevas.

Posteriormente, mientras que algunas estrías se desvanecen de forma total y completamente natural hasta convertirse en líneas plateadas, grisáceas y tenues, otras pueden terminar siendo oscuras, y por tanto continuarán siendo demasiadas llamativas. Si bien es cierto que tratar las estrías en su etapa más rojiza (esto es, cuando están frescas y hace poco que han aparecido) es el mejor momento a la hora de tratarlas, después del parto todavía puede ser posible intentar, al menos, disminuirlas lo máximo posible. En este momento, una combinación de extracto de cebolla y ácido hialurónico pasa a convertirse en una opción útil, tal y como demostró un estudio en el que las mujeres utilizaron este gel. Después de 12 semanas de uso diario, afirmaron que sus marcas se habían desvanecido casi por completo.

También existe otra opcion útil, sobre la que te hemos hablado en otra ocasión anterior: los retinoides, que deben ser siempre recetados por un dermatólogo, puesto que, tras aplicarlos sobre la piel, pueden irritarla y causar reacciones adversas (normales, todo hay que decirlo, pero que deben controlarse).

Los retinoides son derivados de la vitamina A, que actúan acelerando la renovación celular, a la vez que estimulan el crecimiento de nuevo colágeno, lo que podría ayudar a que se forme una piel muchísimo más tersa y saludable. Eso sí, debes tener en cuenta algo imprescindible: no son adecuados ni durante el embarazo ni durante la lactancia materna, de manera que solo pueden ser usados después del parto, siempre y cuando la futura mamá no esté amamantando al bebé. O, bien, usarlo después de la lactancia materna, cuando el dermatólogo considere que todavía podría ser útil aplicarlos sobre la piel, porque cree que seguirían siendo efectivos.

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La importancia de la hidratación para prevenir las estrías en el embarazo

En lo que a la prevención de las estrías se refiere, no hay duda que la hidratación se convierte en un paso sumamente importante, vital y, casi podríamos decir, incluso inevitable. Y es que si bien es cierto que ya te hemos indicado que el mejor tratamiento para una estría es la prevención, dentro de la propia prevención en sí, la hidratación pasa a destacar como uno de los elementos más interesantes. Es más, muchos expertos coinciden en ello: el mejor remedio contra las estrías es prevenir su aparición, de tal manera que es aconsejable hacer todo lo posible para evitar que se formen.

Aún cuando la hidratación de la piel es de vital importancia en cualquier etapa y momento de la vida (en definitiva, a lo largo de toda la vida), lo cierto es que durante el embarazo es todavía más importante si cabe.

Debemos tener en cuenta que, como ya te hemos indicado ya, durante el segundo trimestre pueden empezar a formarse las primeras estrías, sobre todo en el vientre o abdomen. De ahí que una excelente recomendación sea la de aplicarse productos altamente hidratantes en aquellas áreas de la piel donde es más común que se formen, lo que significa que es necesario e imprescindible incidir sobre la zona de la barriga. Eso sí, también es fundamental tener en cuenta otro aspecto importante: todos y cada uno de los productos que vayan a ser utilizados durante el embarazo deben ser aptos para su uso por parte de embarazadas, no solo porque contendrán ingredientes activos especialmente útiles para prevenirlas, sino porque no contendrán ingredientes que puedan suponer un riesgo para la salud del bebé.

Es más, la hidratación debe extenderse y mantenerse tanto durante el embarazo como hasta unos meses después del parto, un período importantísimo que nunca debería pasarse por alto, puesto que después del nacimiento del bebé también tiende a ser considerado como una etapa crítica para la formación de nuevas estrías, como consecuencia de la contracción que sufre el cuerpo a medida que se pierden líquidos y se reduce el volumen.

Por tanto, es importante proporcionarle a la piel una dosis extra de hidratación, prácticamente durante todo el embarazo. Algunos expertos incluso aconsejan comenzar desde un poco antes, particularmente si la gestación es programada, ya que la piel estará mucho más preparada para el estiramiento que habitualmente tendrá lugar más adelante, cuando el bebé crezca y se desarrolle (algo que en definitiva será mucho más evidente a partir del segundo trimestre, motivo por el cual las primeras estrías suelen formarse a partir de este momento).

En lo que se refiere a cuáles son algunas de las opciones hidratantes más útiles y recomendadas durante esta etapa, lo más adecuado es optar por aceites vegetales de origen natural, entre los que destacan principalmente el aceite de jojoba y el aceite de rosa mosqueta, mientras que el aceite de coco se caracteriza por ser uno de los más interesantes en la prevención y  tratamiento de las nuevas estrías, gracias a su particular cualidad humectante y altamente hidratante. De hecho, debemos diferenciar los aceites vegetales de las cremas tradicionales, puesto que los aceites, además de ser cien por cien naturales, poseen una capacidad maravillosa sumamente interesante en este momento: tienen la capacidad de penetrar más profundamente en las diferentes capas de la dermis, con lo que se asegura una mayor hidratación.

Y lo que es aún mejor: los aceites corporales vegetales son adecuados para su uso durante el embarazo, dado que están compuestos por aceites naturales, únicamente.

Como ya te hemos mencionado en algunos momentos, aún cuando la prevención es tan fundamental como importante, puede ocurrir que las estrías acaben apareciendo. Y algo aún peor: que durante el tercer trimestre se vuelvan mucho más visibles y evidentes, sobre todo a medida que el abdomen o barriga continúa creciendo. Además, aunque no duelen, sí pueden generar una incómoda y molesta picazón, similar a una sensación de ardor. En estos casos, los aceites vegetales son útiles precisamente porque no solo humectan e hidratan la piel, sino que alivian las sensaciones y síntomas más molestos.

Pero si no dispones de ninguno de los aceites vegetales mencionados anteriormente, y deseas empezar desde ya a tratar la piel de tu abdomen y de los senos, seguramente tengas aceite de oliva en la cocina, y si es virgen extra muchísimo mejor. Y es que este aceite vegetal también ayudará a hidratar la piel, sobre todo cuando se aplica de forma incidiosa sobre las zonas más propensas a la aparición de las estrías. Por tanto, puedes optar por aceite de oliva virgen extra, y combinarlo a lo largo de la semana con otros aceites corporales, cuya aplicación no es solo muy agradable, sino que además tienden a absorberse rápidamente.

Consejos útiles para prevenir estrías en el embarazo

Pero como seguramente sabrás, es cierto que la hidratación no solo debe provenir del exterior, sino también desde el interior. Y es que manteniendo una adecuada hidratación interna, la realidad es que nuestra piel también se mostrará mucho más suave, tersa y saludable. Es aconsejable beber mucha agua, y combinarla con otros líquidos como por ejemplo podría ser el caso de tés de hierbas e infusiones. A su vez, también se aconseja seguir una nutrición rica en nutrientes, vitaminas y minerales. Entre las vitaminas, por ejemplo, destacan especialmente las vitaminas A, E y C, que podrás encontrar en frutas y vegetales.

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Los mejores ingredientes para evitar las estrías en el embarazo

Aunque es cierto que a lo largo de la presente nota, y sobre todo en el apartado anterior, te hemos nombrado algunos de los ingredientes más útiles para la prevención de la formación de estrías durante el embarazo, siempre puede ser interesante conocer qué beneficios y cualidades proporcionan, para descubrir cuáles son los más útiles y recomendados.

Cremas y lociones con retinol o retinoides

Los expertos aconsejan pensar en la prevención y en el tratamiento de las estrías antes incluso de quedar embarazada, puesto que la mayor parte de los diferentes productos comúnmente usados para este fin tienden, como ya te hemos mencionado en algún que otro momento, a no ser seguros durante la gestación. Es el caso, por ejemplo, del retinol o los retinoides, puesto que se ha encontrado que su uso durante el embarazo no es adecuado debido principalmente al riesgo de defectos de nacimiento. Además, es imprescindible tener en cuenta que la mayoría de las cremas y lociones económicas que podemos encontrar en las tiendas para el tratamiento de las estrías suelen estar elaboradas con derivados de la vitamina A, las cuales contienen retinol.

Por otro lado, una vez ha finalizado el embarazo, es posible empezar a buscar determinados productos que pueden ayudar a disminuir las estrías que se han desarrollado a lo largo de la gestación. Y el retinol se convierte en uno de los ingredientes activos más interesantes en esta etapa. Pero ojo, dado que si estás dando el pecho no es una opción adecuada durante la lactancia materna, por lo que es preferible continuar esperando un poco, y preguntar al dermatólogo que otros procedimientos o tratamientos se pueden aplicar en este sentido, y que sobre todo se caractericen por ser seguros.

La principal diferencia que encontramos entre el retinol y los retinoides es que el retinol, aún cuando es igualmente un derivado de la vitamina A, no se convierte en ácido retinoico (es decir, otro retinoide más) hasta que entra en contacto con la piel y se absorbe, por lo que aunque continúa siendo bastante efectivo, al ser menos intenso no origina muchos de los efectos adversos o secundarios que sí producen los retinoides, como la irritación. Por este motivo, podemos encontrar en las tiendas o incluso en farmacias productos de venta libre con retinol -cremas, geles o lociones-, que pueden adquirirse fácilmente sin necesitar la prescripción del dermatólogo. No ocurre lo mismo con los retinoides.

Sea como fuere, es cierto que el retinol lo encontramos con bastante frecuencia en muchas cremas faciales. Si bien es posible usar cremas faciales para el tratamiento de las estrías, en la mayoría de las ocasiones se caracterizan por ser una opción mucho más costosa, puesto que son productos, por lo general más espesos, que están exclusiva o específicamente diseñados para cubrir un área más pequeña del cuerpo (el rostro y el cuello).

Ácido hialurónico

El ácido hialurónico consiste en un carbohidrato (concretamente un glicosaminoglicano) de origen cien por cien natural, que encontramos presente en nuestro cuerpo. Ejerce un papel fundamental tanto en la curación como en la hidratación de la piel seca y dañada, cuya función principal es la de mantener la piel húmeda y debidamente lubricada. De hecho, lo encontramos en mayor cantidad no solo en la piel, sino también en el tejido conectivo y en los ojos, ayudando a mantenerla no solo hidratada, sino también tersa, gracias a que consiste en una molécula capaz de retener hasta mil veces su peso en agua, siendo útil no solo para retener toda esa humedad en nuestra piel, sino que ayudará positivamente a la hora de evitar que toda esa humedad se acabe evaporando en el aire.

Debemos tener en cuenta que el ácido hialurónico es uno de los componentes principales, que proporcionan estructura a la piel, además de ser el principal responsable de su aspecto hidratado y terso. Sin embargo, como ocurre con el colágeno y la elastina, a medida que vamos envejeciendo su cantidad en la piel empieza a disminuir y a agotarse, desencadenando la aparición de líneas finas y arrugas. Así, la piel está menos preparada cuando comienza a estirarse, se desgarra, y empiezan a formarse las temidas estrías.

De acuerdo a muchos estudios, el ácido hialurónico es capaz de unirse hasta mil veces su peso en agua, lo que significa que funciona como un maravilloso y efectivo humectante, reteniendo las moléculas de agua en la superficie de la piel para mantenerla hidratada, firme y tersa. Gracias precisamente a este poder de hidratación y humectación, el ácido hialurónico puede actuar suavizando las estrías, haciéndola menos visibles, a la vez que reafirma la piel y proporciona volumen.

Los estudios han demostrado que el uso del ácido hialurónico podría ser ciertamente útil e interesante en el tratamiento y la reducción de las estrías, especialmente a la hora de disminuir de forma signiticativa la aparición de nuevas estrías. Pero suele ser mucho más efectivo cuando se combina con tretinion, un retinoide. Por ejemplo, un estudio publicado en el año 1996 encontró que un producto de retinoide tópico a base de este principio activo fue capaz de reducir significativamente la aparición de estrías después de 2 meses de tratamiento.

Eso sí, como indican muchos expertos, en realidad los retinoides podrían ser útiles solo en marcas nuevas; es decir, cuando las estrías son todavía rojas, de manera que actúan atenuando el color y reduciendo el tamaño de las mismas, no siendo tan efectivos cuando las estrías ya han adquirido un color blanco o plateado, lo que significa, como ya te hemos indicado, que son de larga duración o más maduras.

De acuerdo a los distintos estudios que han investigado acerca del tretinion, se trata de un derivado de la vitamina A, lo que significa que pertenece a la familia de los retinoides, el cual comúnmente se utiliza para el tratamiento de las espinillas y el acné, y también es capaz de ralentizar -incluso- los signos o síntomas más visibles del envejecimiento prematuro.

Cuando este derivado se aplica de forma tópica sobre las estrías, actúa reconstruyendo el colágeno a la vez que aumenta su producción y también la renovación celular. Si tenemos en cuenta que el colágeno es el principal responsable de la firmeza y elasticidad de la piel, cuando se estimula su producción mejora la piel significativamente, mejorando su textura y, con ello, las estrías se alisan. Eso sí, dado que tiende a resecar la piel, los dermatólogos aconsejan hidratarla constantemente, para lo cual destaca el ácido hialurónico.

Mientras que no se aconseja el uso de retinoides como el propio tretinion durante el embarazo o la lactancia materna, el sérum o la crema de ácido hialurónico puro sí es seguro para las embarazadas y también para las mamás lactantes, dado que al encontrarse de forma natural en nuestro cuerpo, y ser tremendamente versátil, funciona bien con todo tipo de pieles, incluyendo aquellas con cierta propensión al acné o demasiado sensibles.

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Vitamina C

La vitamina C es fundamental a la hora de disfrutar de una piel mucho más saludable. De hecho, ¿sabías que es fundamental para la producción de colágeno? No en vano, nuestro propio organismo lo utiliza para la producción de 18 tipos de colágeno que encontramos en el cuerpo humano, y es necesaria para la formación, además, del precursor de colágeno, conocido con el nombre de pro-colágeno.

Así, sin una administración adecuada de vitamina C a partir de la dieta y la alimentación diarias, nuestro cuerpo no sería capaz de producir el colágeno de manera eficiente. Además, no podemos olvidarnos de otro aspecto fundamental: destaca por ser un potente antioxidante, de origen cien por cien natural, que también es capaz incluso de proteger el colágeno ya existente en la piel de los daños causados por los radicales libres, que comúnmente se relacionan con la aparición de algunas de las principales señales del envejecimiento prematuro, y también suelen asociarse con el estrés oxidativo y con la aparición de determinadas enfermedades crónicas.

Por suerte, la vitamina C se caracteriza por ser un nutriente biodisponible, que encontramos en cantidades suficientes en una amplísima diversidad de alimentos y bebidas. Por tanto, en la mayoría de las ocasiones tiende a ser bastante difícil que se produzca algún tipo de déficit, siendo el escorbuto una de las enfermedades más habituales en este sentido. Pero también es esencial aplicar vitamina C sobre la piel, de forma tópica. Y una de las mejores soluciones la encontramos en los sueros tópicos de vitamina C, los cuales precisamente actúan de la manera que nos interesa, al aumentar la producción de colágeno de la piel.

Eso sí, dado que la vitamina C pura (ácido ascórbico) tiende a ser muy inestable, de forma que puede degradarse rápidamente, muchos fabricantes optan por incluir en muchos productos para el cuidado de la piel formas sintéticas de esta vitamina, los cuales se caracterizan por ser mucho más estables y, además, pueden ser más fácilmente absorbidos por la piel. Los más comunes son el ácido L-ascórbico (considerado de hecho como la mejor forma sintética), palmitato de ascorbilo, fosfato de ascorbilo de magnesio, fosfato de ascorbilo de sodio o palmitato de ascorbilo de sodio. Si encontramos un sérum de citamina C que además de algunos de estos ingredientes activos, contengan otros ingredientes curativos interesantes como el ácido hialurónico o la vitamina E, nos encontraremos sin duda alguna con una de las mejores opciones.

Cómo usarlo: Si optas por utilizar un sérum de vitamina C, solo tienes que limpiar primero el área afectada (es decir, la zona de la piel donde se han formado las estrías, y que en definitiva desees tratar, o bien donde desees prevenir que se formen y aparezcan), masajea con suavidad el sérum directamente sobre esta zona dos veces al día, hasta que se haya absorbido por completo. Antes de utilizar cualquier otro sérum o aceite, recuerda aplicar primero el suero con vitamina C y esperar a que la piel lo haya absorbido por completo.

Aceite de vitamina E

Junto con la vitamina C, la vitamina E también se caracteriza por ser uno de esos ingredientes activos interesantes en lo que al cuidado de la piel se refiere, debido fundamentalmente a sus cualidades antioxidantes, protegiendo la piel frente al estrés oxidativo y también frente a la acción nociva de los radicales libres.

Pero hay algo aún mejor: tiende a trabajar sinérgicamente con la vitamina C, construyendo, reparando y, finalmente, protegiendo el colágeno naturalmente ya presente en la piel. Debido a ello, sin la vitamina E, la vitamina C tiende a ser menos capaz a la hora de estimular la producción de colágeno. Es más, de acuerdo a las investigaciones que se han publicado hasta el momento, la vitamina E juega un papel bastante esencial en la formación de nuevo colágeno y en la disposición -exitosa- de las distintas fibras de colágeno.

Una forma sencilla y cómoda a la hora de disfrutar de las diferentes cualidades que nos proporciona la vitamina E es en forma de aceite. Así, el aceite de vitamina E pasa a convertirse en una opción bastante simple a la hora de aplicarlo sobre la piel, incidiendo especialmente sobre aquellas áreas donde las estrías han empezado a formarse. Además, su utilización es similar a cualquier otro aceite corporal, como por ejemplo podría ser el caso del aceite de coco o el aceite de almendras dulces, aplicándolo con regularidad y de manera constante.

Cómo usarlo: A la hora de utilizarlo, es tan simple y sencillo como masajearte unas gotas de aceite de vitamina E directamente sobre el área de la piel donde se han formado estrías, preferiblemente dos veces al día. No obstante, si deseas reforzar sus cualidades anti-estrías al máximo, también puedes combinarlo con aceite de coco, aceite de argán o aceite de semillas de rosa mosqueta.

Aceite de semilla de rosa mosqueta

Junto con el aceite de coco y el aceite de vitamina E, si existe otro aceite vegetal con interesantes cualidades en la prevención o el tratamiento de las estrías, ese es el aceite de semilla de rosa mosqueta. ¿Sabes por qué? Fundamentalmente porque contiene cantidades interesantes de muchas de las vitaminas sobre las que te hemos hablado ya en las líneas anteriores, y que tan útiles son a la hora de cuidar la piel y evitar la formación de cicatrices: es el caso de la vitamina A, la vitamina C y la vitamina E, además de que también contiene ácidos grasos esenciales, convirtiéndose así en un excelente tratamiento contra las estrías gracias a que todos estos compuestos activos juegan un papel esencial en el desarrollo del colágeno.

Pero no solo eso. Estos compuestos también ayudan a reducir tanto el enrojecimiento como la pigmentación, por lo que son ideales sobre todo en las primeras etapas de las estrías, cuando acaban de aparecer y de formarse.

Es necesario tener en cuenta que el aceite de semilla de rosa mosqueta se caracteriza por ser bastante frágil, y su vida útil es en realidad muy corta: apenas durará en perfecto estado entre 3 a 6 meses después de su envasado. Además, al ser tan frágil, es común encontrarlo envasado en recipientes de vidrio oscuro, para protegerlo al máximo frente a la acción no tan positiva de la radiación ultravioleta. Por ello también es conveniente, una vez adquirido, guardarlo en un lugar fresco y seco, o bien incluso conservarlo en la nevera, para evitar que se ponga rancio.

Cómo usarlo: Es posible masajearte un poco de aceite de semilla de rosa mosqueta directamente sobre las estrías, preferiblemente al menos dos veces al día, o bien combinarlo con cualquier otro aceite nutritivo (como el aceite de coco), y formar así un sérum revitalizante. Además, también tiende a combinarse a la perfección con otros aceites vegetales, como el aceite de argán o el aceite de vitamina E.

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Aceite de argán

Una de sus principales cualidades es su capacidad para reparar daños en la piel, como ocurre no solo con las estrías o con el acné, sino que también es tremendamente útil a la hora de humectar e hidratar la piel seca. El aceite de argán, por ejemplo, es muy rico en vitamina E, la cual penetra profundamentamente en la piel mejorando la elasticidad. Pero no solo eso: también contiene triterpenoides, unos compuestos que actúan directamente sobre los tejidos lesionados o desgarrados, acelerando el proceso de curación de las cicatrices.

En este sentido, por ejemplo, podemos mencionar un estudio científico publicado en el año 2016, en el que se descubrió que el aceite de argán era capaz de aumentar la elasticidad de la piel, pudiendo ser útil no solo para prevenir la formación de nuevas estrías, sino para tratar las ya existentes.

Cómo usarlo: Aunque es posible utilizarlo directamente sobre la piel, muchos expertos aconsejan mezclarlo con cualquier otro aceite útil en el tratamiento de las estrías, como podría ser el caso del aceite de semillas de rosa mosqueta, para completar al máximo sus cualidades estimulantes del colágeno, y conseguir que ayude a rejuvenecer la piel de forma más directa. Una vez combinado y mezclado, debemos masajearnos el área a tratar con un poco de este aceite, preferiblemente dos veces al día durante varios meses.

Aceite de coco

Como ya te hemos mencionado en algunos momentos a lo largo de la presente nota, no hay duda que el aceite de coco ha logrado convertirse en uno de los aceites vegetales y naturales más populares para el cuidado de la piel, gracias a su capacidad a la hora de mejorar la elasticidad y la regeneración de las distintas células cutáneas, lo que se debe fundamentalmente a su elevado contenido en ácidos grasos. Además, algún que otro estudio ha demostrado su efectividad a la hora de hidratar y humectar la piel en profundidad, aunque es cierto que, en lo que a la prevención de las estrías se refiere, puede no ser tan fuerte o efectivo cuando se utiliza solo.

Por tanto, la mayoría de expertos aconsejan utilizarlo combinándolo con cualquier otro aceite natural de reconocida eficacia en el tratamiento anti-estrías, o bien aplicarlo con algún sérum de vitamina C.

Cómo usarlo: Es más interesante combinar o mezclar el aceite de coco con cualquier otro aceite vegetal o algún sérum potenciador de colágeno a la hora de conseguir siempre los mejores resultados, como por ejemplo es el caso del suero de vitamina C. Para ello, bastará con colocar una capa de aceite de coco después de la aplicación del sérum, sobre todo después de que este se haya absorbido. O, bien, combinarlo con aceite de semilla de rosa mosqueta. Sí es aconsejable aplicarlo al menos dos veces al día, especialmente sobre las áreas donde se han formado o pueden aparecer las estrías. Y recuerda que un uso constante, regular y diario es la mejor forma a la hora de aprovecharnos de todas las propiedades anti-estrías e hidratantes del aceite de coco.

Aceite de aguacate

Aunque es común utilizarlo en la cocina, lo cierto es que el aceite de aguacate también destaca por ser un aceite vegetal que podemos aplicar sobre la piel, gracias a su riqueza en ácidos grasos saludables y vitamina E, nutrientes que, como hemos visto, son indispensables para disfrutar de una piel tersa, suave, humectada, hidratada y, en definitiva, más sana.

Cómo usarlo: Solo tienes que aplicarte un poco de aceite de aguacate sobre las áreas de la piel que desees tratar, con la ayuda de un suave masaje para favorecer la absorción del mismo al máximo. Es recomendable utilizarlo cada día, a ser posible dos veces al día.

Manteca de cacao

La manteca de cacao posee un elevadísimo contenido en ácidos grasos y vitamina E, de ahí que se convierta en otra opción excelente y útil para hidratar y nutrir la piel, así como para mejorar su elasticidad, por lo que es ideal para tratar o prevenir la formación de estrías, dado que, una vez aplicada, genera una barrera protectora sobre el área con la finalidad de retener la humedad al máximo. Incluso distintos estudios han encontrado que puede ser de cierta utilidad no solo para prevenir y minimizar la aparición de estrías durante y después del embarazo, sino que podría ayudar a curar determinadas erupciones cutáneas, como por ejemplo es el caso de la dermatitis o el eccema (dermatitis atópica).

Se trata de un producto cien por cien natural, que muchos expertos comparan con la manteca de karité, que también destaca por ser rica en ácidos grasos. De hecho, la manteca de cacao sorprende enormemente por su elevado contenido de grasa, teniendo una textura y consistencia más rica y densa cuando la comparamos con otros humectantes.

Cómo usarla: En la mayoría de las ocasiones podemos encontrar manteca de cacao como un ingrediente activo más en una amplia variedad de cremas y lociones corportales. De tal manera que su utilización es verdaderamente simple y sencilla, puesto que solo tendremos que seguir las indicaciones expuestas por el fabricante. En la mayoría de las ocasiones bastará con aplicarte un poco de la loción o de la crema de manteca de cacao sobre las áreas a tratar, masajeando con suavidad, hasta su completa y total absorción.

Manteca de karité

Al igual que ocurre con la manteca de cacao, es cierto que la manteca de karité también destaca por ser un producto altamente humectante, de origen cien por cien natural, que sorprende por sus cualidades hidratantes y preventivas para, por ejemplo, la aparición de estrías y otras cicatrices.

Es también muy rica en ácidos grasos y vitamina E. Si bien es cierto que no posee un aroma tan característico y dulce como sí ocurre con la manteca de cacao, sí destaca principalmente porque posee más vitaminas, útiles para reparar el daño de la piel y acelerar el proceso de curación de la misma.

Cómo usarla: Ocurre absolutamente lo mismo que con la manteca de cacao. Es muy habitual encontrar manteca de karité como un ingrediente más en muchos productos de cuidado de la piel, como lociones y cremas corporales. Por tanto, basta con aplicarse este producto sobre la piel, con la ayuda de suaves masajes, para favorecer su absorción al máximo.

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¿En qué áreas se forman las estrías durante el embarazo?

Vientre

Es evidente que el vientre o el abdomen se convierte en una de las zonas más comunes donde habitual y tradicionalmente tienden a formarse y a aparecer las estrías durante la gestación. Y la causa es más que evidente: el crecimiento del bebé, de manera que el abdomen debe acomodarse a su crecimiento de tamaño, continuo y constante.

Por este motivo, si bien es cierto que algunas primeras estrías pueden formarse muy pronto en el embarazo, lo más común es que surjan en los últimos meses, cuando el tamaño del bebé es más evidente, y cuando el vientre o abdomen ha alcanzado un volumen mucho más elevado.

Caderas

No deberías sorprenderte que si las estrías se expanden hacia otra área del cuerpo, especialmente por proximidad con el vientre, las caderas pasa a convertirse en otra zona común para su formación.

A medida que la pelvis se llena con el bebé, y se aumenta poco a poco de peso, es posible que se empiecen a notar algunas estrías -más débiles, eso sí- que empiezan directamente en la zona de las caderas.

En ocasiones, es posible notar que estas marcas empiezan en un lado específico de las caderas, y acaban moviéndose hacia el otro lado, en una especie de gran línea. En otros momentos, sin embargo, se notará que ambas caderas son áreas distintas, donde las estrías se han formado de manera diferente.

Aún cuando aparezcan en esta zona, tener estrías en las caderas o en los costados no debe ser, en la mayoría de las ocasiones, motivo de preocupación. ¿Sabes por qué? Fundamentalmente porque estas suelen ser más claras que las que se forman en el vientre, de manera que una vez que el embarazo ha finalizado, lo más probable es que terminen siendo no tan visibles como el resto.

Senos

Puesto que los pechos también tienden a aumentar de volumen y a crecer de tamaño a medida que se preparan para la producción de leche, es posible que también se noten algunas líneas plateadas tenues en la base del seno. En ocasiones también tienden a dar la vuelta únicament een la parte inferior, o bien en los lados.

Eso sí, las estrías que se forman en los senos no son siempre iguales, lo que significa que cada mujer tenderá estrías de distintas formas, extensión y apariencia. Incluso es perfectamente posible que los senos aumenten de volumen durante la gestación (algo total y absolutamente normal), y que no se formen estrías. De la misma manera que también pueden haberse formado durante la pubertad.

Piernas

Aunque no lo creas, en el área de las piernas es también perfectamente posible que se formen estrías, sobre todo en determinadas zonas donde incluso suelen aparecer de manera más incidiosa, como por ejemplo es el área situada en el interior de los muslos, dado que es un área donde las mujeres pueden aumentar de peso con bastante facilidad. Por tanto, si antes del embarazo tendías a ganar peso en esta zona, es muy probable que durante la gestación también lo hagas, y que las estrías acaben formándose y apareciendo aquí.

No obstante, no es la única área de las piernas donde las estrías pueden formarse. Por ejemplo, cerca de la rodilla o en la parte posterior de las piernas son también otras zonas comunes para la aparición de estrías.

Espalda baja

Si bien es cierto que el área de la espalda no se caracteriza por ser una zona común para la aparición de estrías, puesto que no aparecen aquí con tanta frecuencia, algunas personas sí podrían notar la formación de estrías en este lugar, especialmente en la zona de la espalda baja (es decir, en la parte superior de las nalgas), justo debajo de donde se encontraría la cintura.

En ocasiones únicamente notarás una pequeña almohadilla de grasa sobre las nalgas, mientras que en otras se formarán estrías largas, que puedan ir incluso de un lado a otro de la espalda, de forma horizontal.

Parte superior de los brazos

La parte interior de la parte superior de los brazos se caracterizan por ser la zona más cercana a los senos, de manera que es un lugar donde también posiblemente puedas empezar a notar estrías. Es posible incluso que ya las hayas notado antes, por ejemplo durante la pubertad, o bien que empiecen a formarse durante el embarazo.

Es cierto que, en su gran mayoría, muchas de las estrías que se forman aquí suelen ser más difíciles de ver a simple vista, aunque es evidente que, cuando son demasiado frescas o nuevas, pueden acabar siendo más notables.

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Otros consejos útiles que te serán de ayuda

Recuerda que, durante el embarazo, aunque suele ser una creencia popular muy extendida, es falso que se deba comer por dos. Aunque el apetito aumenta en distintos momentos y etapas del embarazo, y es absolutamente normal aumentar de peso, es un mito que originalmente sea necesario comer por dos.

Las mujeres embarazadas sí necesitan ingerir calorías adicionales para nutrir al bebé, estimándose en torno a 500 calorías adicionales por día, pero es imprescindible asegurarse de que estas calorías provengan única y exclusivamente de alimentos nutritivos, sin azúcares añadidos y no grasos, para que el aumento de peso sea de forma gradual y constante, lo que posteriormente ayudará -además- a que la pérdida de peso posterior después de la lactancia materna sea más sencilla y fácil.

Pero es necesario tener en cuenta algunos aspectos básicos relacionados con el aumento de peso en el embarazo. Por ejemplo, durante las primeras 12 semanas es común aumentar solo entre 1 a 2 kg, mientras que entre las semanas 12 a la 28 lo más habitual es ganar entre 300 a 400 gramos por semana. El incremento de peso tiende a ser más evidente en el último trimestre (esto es, de la semana 28 a la 40 de embarazo), cuando lo normal es aumentar entre 1 a 3 kg por mes.

En este sentido, no es ningún secreto que lo que comemos afecta a cómo nos sentimos y también a nuestra salud, y lo que se come durante la gestación puede acabar teniendo un enorme impacto en la forma en la que el cuerpo se adapta a las demandas constantes de crecimiento del bebé. Por todo ello, debes prestar especial atención a algunas de las siguientes vitaminas:

  • Vitamina A: Es esencial para el crecimiento de células cutáneas mucho más saludables y firmes, proporcionando a la piel todas las herramientas que necesita para poder estirarse a lo largo de toda la gestación, pero sin dejar cicatrices. La puedes encontrar en el hígado, batata, zanahoria, espinacas, pimientos rojos y mangos.
  • Vitamina C: Como ya hemos visto, se trata de una de las vitaminas más populares y conocidas para el cuidado de la piel. Y es que es esencial para la producción de colágeno y para su reparación. La puedes encontrar en los cítricos (principalmente limón, pomelo y naranja), brócoli, espinacas, pimientos (tanto rojos como verdes), tomates y manzana.

Tampoco debemos olvidarnos de otros nutrientes igual de útiles, recomendados y esenciales, y sobre los que ya te hemos hablado en otros momentos. Es el caso de la vitamina E, la biotina y el zinc.

La práctica de ejercicio físico regular es también de suma importancia, siempre y cuando esa actividad física sea adecuada para ser practicada durante la gestación. Debemos recordar que las estrías se producen cuando la piel no puede seguir el ritmo de expansión rápida tan común en el embarazo. Es aquí donde el ejercicio ofrece interesantes cualidades, dado que el ejercicio físico ayuda a los músculos a mantener el tono a la vez que reduce la acumulación excesiva de grasa. Pero sus beneficios no quedan aquí, puesto que también es de enorme utilidad a la hora de conseguir que la piel permanezca más elástica, a la vez que se promueve la eliminación de toxinas y desechos, lo que ofrece la posibilidad de que la piel pueda expandirse sin riesgo de que pueda producir tejido cicatricial.

El manejo del estrés es también importante, puesto que un exceso puede causar estragos en muchas áreas del cuerpo, y aunque no tiende a ser una consecuencia tan conocida, tanto la reparación como la salud de la piel suele ser una de las zonas más afectadas. El estrés, cuando es crónico, aumenta el cortisol, una hormona que puede dañar a la piel, al afectar a la capacidad para mantener la humedad. Por tanto, mientras que posiblemente sepas que la hidratación es fundamental para una piel saludable, el estrés puede afectar a la capacidad de retención del agua en el organismo.

Pero la activación del cortisol no solo puede ser una causa desconocida de deshidratación, sino que también desencadena la glicación, que acaba dañando el colágeno. ¿Lo más recomendable en este aspecto? Especialmente durante el embarazo, es de vital importancia intentar mantenerse lo más relajadamente y tranquila posible, practicando ejercicio físico regular (efectivamente, destaca por ser un buen desestresante natural), y meditando a diario.

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