Una esponja exfoliante se convierte en una opción única para exfoliar nuestra piel de forma mucho más suave y respetuosa, de tal manera que es incluso apta para cualquier tipo de piel. Es evidente que cualquier tipo de piel necesita exfoliarse con cierta regularidad, algunas más que otras.

Pero hasta las pieles normales, delicadas, sensibles o mixtas precisan de la exfoliación, ya que de esta manera conseguimos dar paso a una nueva capa de células cutáneas renovada, saludable, mucho más suave y joven. Es más, independientemente de que tengamos la piel madura o más joven, dentro de la rutina de cuidado de la piel, la exfoliación es tan esencial como importante.

Esponja exfoliante

En cualquier caso, es evidente que la forma de exfoliar nuestra piel dependerá del tipo de piel, preferencias y necesidades que tengamos en ese momento.

Aunque es cierto que existen dos formas de exfoliación básicas (física y química), dentro de las exfoliaciones físicas podemos mencionar también el uso de diferentes utensilios y herramientas, como por ejemplo es el caso de la esponja exfoliante. Te explicamos todo lo que necesitas saber sobre ellas.

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¿Qué es una esponja exfoliante y en qué consiste?

Las esponjas exfoliantes se caracterizan por ser esponjas naturales (es decir, fabricadas y elaboradas con ingredientes cien por cien de origen natural), de procedencia orgánica, las cuales tienden a ser efectivas para el cuidado de la piel.

Una de las opciones más utilizadas es la que proviene de la lufa, o luffa, una planta que pertenece a la misma familia que el pepino. Eso sí, debemos tener en cuenta que también existen otras variedades, elaboradas con otros materiales, por lo que escoger una u otra opción dependerá básicamente de nuestros gustos personales.

Pero también podemos mencionar otras opciones, como por ejemplo es el caso de las conocidas como esponjas Konjac, que son ideales, como veremos, a la hora de exfoliar las partes y áreas más secas de nuestro cuerpo (son recomendadas, por ejemplo, para el área de los codos, las piernas y los talones).

Son ideales para exfoliar la piel. Debemos tener en cuenta que las células muertas de la piel en ocasiones tienden a agruparse alrededor de la capa superior de la piel (esto es, la capa más superficial), dando una apariencia más opaca, apagada, áspera e incluso menos juvenil.

Este tipo de esponjas lo que hacen es frotar esta capa suavemente, retirando todas las impurezas acumuladas en esta zona, dando paso a células más jóvenes y sanas que se encuentran debajo.

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Qué ventajas y beneficios proporciona el uso regular de una esponja exfoliante

Son muchos los beneficios que nos proporciona el uso regular de una esponja exfoliante, especialmente si la añadimos a nuestra rutina de cuidado de la piel.

Por lo general, este tipo de herramienta se caracteriza por ser más suave y menos áspera que otras opciones más rugosas (como por ejemplo podría ser el caso de los guantes), por lo que muchos especialistas indican incluso que no habría ningún tipo de inconveniente en usarla diariamente en la ducha.

A continuación te mencionamos cuáles son esos beneficios y ventajas:

  • Limpieza profunda. Las microfibras presentes en la esponja son capaces de atrapar la suciedad, las impurezas, los residuos del maquillaje y las bacterias presentes habitualmente en la superficie de la piel. Además, dado que no tocamos la piel con las manos, también ayuda a disminuir el riesgo de propagación de bacterias y ocasionar otros problemas no deseados.
  • Exfoliación mucho más suave. A diferencia de otras opciones más intensas con la piel, las esponjas exfolian ligeramente la piel, pero sin embargo se caracterizan sobre todo por no ser demasiado ásperas. Por ejemplo, son ideales a la hora de eliminar todas las células muertas que se han ido acumulando sobre la superficie de la piel cada día.
  • Facilidad de uso. Al igual que ocurre con los guantes, las esponjas exfoliantes destacan porque son tremendamente simples y sencillas de usar. No en vano, basta únicamente con enjuagarla un poco con agua tibia, humedeciéndola, y aplicarla directamente sobre aquellas áreas de la piel donde deseemos exfoliar. Eso sí, es conveniente que la piel también haya sido humedecida con agua tibia.
  • Apta para cualquier tipo de piel. Este tipo de herramienta es considerada como uno de los productos más suaves y ligeros que podríamos utilizar tanto para la limpieza como para la exfoliación facial, lo que hace que se convierta en una opción útil para prácticamente cualquier tipo de piel, lo que incluye a su vez a la piel más sensible y delicada. No obstante, en caso de tener heridas abiertas, cortes o acné, no es aconsejable presionar demasiado fuerte sobre estas áreas.
  • El resto de productos se absorben mejor. Como sucede con cualquier otro tipo de exfoliación, el proceso en sí ayuda positivamente a conseguir preparar la piel para el resto de tratamientos que forman parte de la rutina de cuidado de la piel. Y como esta es limpiada a fondo, permite conseguir una superficie renovada, mucho más suave y lisa, de tal forma que el resto de productos simplemente tienden a absorberse mejor.
  • Económicas. No hay duda que las esponjas exfoliantes se caracterizan por ser más baratas que otras opciones, pudiendo comprarlas incluso en el supermercado, no siendo necesario acudir a ningún tipo de tienda de belleza especializada. Por tanto, dado que no supone mucha inversión adquirirlas, recuerda que es esencial cambiarlas una vez al mes, no utilizándola nunca durante mucho tiempo.

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Cómo utilizar la esponja exfoliante fácilmente

Una vez hayas encontrado la esponja exfoliante más adecuada en función del material con que ha sido fabricada (asegurándote especialmente que, aunque la mayoría son perfectamente aptas para cualquier tipo de piel, es adecuada en este caso para la tuya), es el momento de aprender a usarla. Lo cierto es que el proceso es tan sencillo como simple. No es ni mucho menos complicado.

Debemos empezar añadiendo un poco de gel de ducha a la esponja, y utilizarla con cuidado sobre la piel, siempre con intensidad moderada y con movimientos suaves circulares. De esta manera, conseguirás estimular la circulación a la vez que masajearás el área exfoliada.

Es recomendable aplicarla sobre la piel de todo el cuerpo, lo que incluye el abdomen, pecho, muslos, brazos, por encima de las rodillas e incluso desde el tobillo a la pantorrilla. Por otro lado, siempre y cuando el material no sea muy rugoso y áspero, también es recomendable utilizarla sobre la piel del rostro, para exfoliarla con suavidad.

Ventajas de la esponja exfoliante

Pero en este caso en concreto puedes hacer dos cosas: o bien disponer de una esponja específica para esta área del cuerpo, o empezar siempre por esta zona. Y es que muy posiblemente no desees aplicarte la esponja sobre la cara inmediatamente después de haber exfoliado la planta de los pies.

Se aconseja utilizarla durante algunos minutos, hasta que no te hayas dejado ninguna parte del cuerpo sin exfoliar. Finalmente, continúa con la ducha o baño, limpiándote y enjuagándote la piel como habitualmente haces. Y una vez has terminado, llega el momento de limpiar nuestra esponja.

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¿Cómo elegir una?

Las esponjas vegetales, como las elaboradas con lufa se caracterizan por ser las más populares, simples y económicas. Se elaboran a partir de calabazas Luffa secas, las cuales son sumergidas en agua, se pelan, se eliminan sus semillas y, una vez se encuentran completamente secas, son cortadas en rodajas, cortadas o moldeadas de distintas formas para luego ser usadas como esponjas.

También podemos mencionar las esponjas marinas, habitualmente conocidas también como esponjas de mar, que son incluso una alternativa a las esponjas vegetales.

Es más, es una opción ideal también a la hora de limpiar y exfoliar la piel gracias a que este tipo de esponjas contienen algunas enzimas naturales capaces de acabar con las bacterias.

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La esponja de Konjac también puede convertirse en otra opción útil y recomendada. Suele ser popular a la hora de utilizarla como una herramienta adecuada para limpiar y retirar el maquillaje, pero lo cierto es que igualmente es interesante para exfoliar la piel con cierta suavidad.

Su forma, de hecho, es tan característica que es común diferenciarla rápidamente cuando la encontramos en la tienda de belleza especializada. Y, a diferencia de la esponja de loofah o lufa, esta se elabora a partir de la raíz de konjac, un tubérculo poroso que crece en Asia.

Nuevamente, y como ocurre con los guantes, a la hora de escoger una esponja debemos fijarnos en algunos detalles importantes: tamaño, material y rugosidad o aspereza.

Recuerda que toda esponja exfoliante, especialmente si es natural, se caracteriza por ser más respetuosa con la piel, debido fundamentalmente a que, en la mayoría de las ocasiones, no contienen conservantes ni sustancias químicas. Por lo que siempre será la mejor opción.

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