Una esponja exfoliante es una herramienta más que tienes para exfoliar la piel de forma más suave y respetuosa. Pero quizás tengas dudas de cómo se utiliza. Hoy te contamos todos sus beneficios y te ayudamos a elegir la mejor opción.

Aunque, sinceramente, nos gustan más estos exfoliantes corporales por el buen resultado que dan.

Realmente, la forma de exfoliar nuestra piel dependerá del tipo, preferencias y necesidades que tengamos en ese momento.

Pero hasta las pieles normales, sensibles o maduras precisan de la exfoliación, ya que de esta manera conseguimos dar paso a una nueva capa de células cutáneas renovada, saludable, mucho más suave y joven.

Para ello tienes dos formas de exfoliación básicas: física y química. Dentro de la física podemos mencionar también el uso de diferentes utensilios, como por ejemplo la esponja exfoliante.

Así que vamos a conocer un poco más esta herramienta y cómo puede beneficiar a tu dermis.

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¿Qué es una esponja exfoliante?

Se caracterizan por ser esponjas naturales -elaboradas con ingredientes vegetales-, que ayudan a retirar las células muertas de la epidermis.

Lo que hacen es frotar la epidermis suavemente, retirando todas las impurezas acumuladas en esta zona, dando paso a células más jóvenes y sanas que se encuentran debajo.

Una de las opciones más utilizadas es la que proviene de la lufa, una planta que pertenece a la misma familia que el pepino.

Existen otras variedades, elaboradas con otros materiales, por lo que escoger una u otra opción dependerá básicamente de nuestros gustos personales.

Otra opción es la esponja Konjac, que es ideal a la hora de exfoliar las partes más secas de nuestro cuerpo -por ejemplo, los codos, las piernas y los talones-.

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Qué beneficios proporciona

esponja para exfoliar

Su uso regular viene acompañado de varios beneficios y ventajas:

  • Limpieza profunda. Las microfibras que la componen son capaces de atrapar la suciedad, las impurezas, los residuos del maquillaje y las bacterias presentes en la epidermis. Además, también ayuda a disminuir el riesgo de propagación de bacterias y ocasionar otros problemas no deseados.
  • Exfoliación suave. A diferencia de otras opciones, exfolian ligeramente sin ser demasiado ásperas. Por eso se pueden utilizar a diario.
  • Facilidad de uso. Basta únicamente con humedecerla y aplicarla directamente sobre aquellas áreas que deseemos exfoliar. Eso sí, es conveniente que la piel también haya sido humedecida con agua tibia.
  • Para cualquier tipo de piel. Al ser muy suave, es una opción útil para prácticamente cualquier tipo de dermis, lo que incluye a las más sensibles y delicadas. En caso de tener heridas abiertas, cortes o acné, no es aconsejable presionar demasiado.
  • Ayuda a la penetración de los productos. Prepara la dermis para el resto de tratamientos que forman parte de la rutina de cuidado de la piel. Permite conseguir una superficie renovada, mucho más suave y lisa, de tal forma que el resto de productos se absorben mejor.
  • Económico. Es una opción asequible y ampliamente disponible, pudiendo comprarlas incluso en el supermercado. Pero recuerda que es esencial cambiarlas una vez al mes.

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Cómo utilizarla

Su utilización no es nada complicado.

Debemos empezar añadiendo un poco de gel de ducha a la esponja, y utilizarla con cuidado sobre la piel, siempre con intensidad moderada y con movimientos suaves circulares.

De esta manera, conseguirás estimular la circulación a la vez que masajearás el área exfoliada.

Es recomendable aplicarla sobre la piel de todo el cuerpo, lo que incluye el abdomen, pecho, muslos, brazos, por encima de las rodillas e incluso desde el tobillo a la pantorrilla.

Por otro lado, siempre y cuando el material no sea muy rugoso y áspero, también es recomendable utilizarla sobre el rostro, para exfoliarla con suavidad.

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Pero en este caso en concreto puedes hacer dos cosas: o bien disponer de una esponja específica para esta área del cuerpo, o empezar siempre por esta zona.

Seguro que no deseas aplicarte la esponja sobre la cara inmediatamente después de haber exfoliado la planta de los pies.

Se aconseja utilizarla durante algunos minutos, hasta que no te hayas dejado ninguna parte del cuerpo sin exfoliar.

Finalmente, continúa con la ducha o baño, limpiándote y enjuagándote la piel como habitualmente haces. Y una vez terminado, llega el momento de limpiar nuestra esponja.

También puedes utilizarlas junto a un gel exfoliante mecánico para potenciar sus virtudes.

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¿Cómo elegir una?

Ventajas de la esponja exfoliante
Las versiones vegetales, como las elaboradas con lufa se caracterizan por ser las más populares, simples y económicas.

Se elaboran a partir de calabazas Luffa secas, las cuales son sumergidas en agua, se pelan, se eliminan sus semillas y, una vez se encuentran completamente secas, son cortadas en rodajas o moldeadas de distintas formas.

También podemos mencionar las marinas, habitualmente conocidas también como esponjas de mar, que son incluso una alternativa a las vegetales.

Es una opción ideal gracias a que este tipo contienen algunas enzimas naturales capaces de acabar con las bacterias.

Estas son ideales para cualquier zona del cuerpo.

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La esponja de Konjac también puede convertirse en otra opción útil y recomendada. Suele ser popular a la hora de utilizarla como una herramienta adecuada para limpiar y retirar el maquillaje, pero es igualmente interesante para exfoliar la piel con cierta suavidad.

Su forma, de hecho, es tan característica que es común diferenciarla rápidamente cuando la encontramos en la tienda de belleza especializada.

Y, a diferencia de la esponja de lufa, esta se elabora a partir de la raíz de konjac, un tubérculo poroso que crece en Asia.

Nuevamente, y como ocurre con los guantes, a la hora de escoger una esponja debemos fijarnos en algunos detalles importantes: tamaño, material y rugosidad o aspereza.

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Recuerda que toda esponja exfoliante se caracteriza por ser muy respetuosa con la piel, debido fundamentalmente a que, en la mayoría de las ocasiones, no contienen conservantes ni sustancias químicas.