Las estrías pueden llegar a convertirse en un auténtico quebradero de cabeza para muchas mujeres, especialmente cuando aparecen, dado que son muchos los factores que pueden acabar influyendo en su aparición, de tal forma que intentar prevenirlas o evitarlas al máximo puede acabar siendo en muchas ocasiones algo casi prácticamente imposible. Se suele pensar que tienden a aparecer a consecuencia de un aumento brusco de peso. Y si bien es cierto que esta es una de las causas físicas más evidentes (puesto que la piel no es capaz de responder de forma eficiente a ese crecimiento rápido de volumen), la realidad es que no es la única. Es más, ¿sabías que las bajadas de peso repentino también pueden influir en su aparición? Como vemos, en este caso su aparición no se debe a un aumento de peso, por lo que sus causas -así como los factores de riesgo que pueden influir en ello- son real y verdaderamente variadas.

Si ya tienes algunas, o incluso alguna de ellas te ha aparecido hace tiempo y otras más recientemente, es muy probable que ya te hayas percatado de que fundamentalmente existen dos tipos de estrías: las estrías rojas (o violáceas) y las estrías blancas. Lo cierto es que conocer cuáles son sus diferencias es fundamental a la hora de tratarlas, dado que las opciones que existen de tratamiento son distintas en función de la etapa en la que la estría se encuentre. Y, efectivamente, el hecho de que una estría sea roja o se haya vuelto blanca significa que las posibilidades de eliminarla podrían variar enormemente, y no ser -incluso- tan efectivas.

Evitar estrías en el embarazo

Empezando por el principio: ¿Qué son las estrías y en qué consisten?

En resumidas cuentas, las estrías no son más que líneas o rayas largas y estrechas que tienden a desarrollarse en la piel, y que ocurren principalmente como consecuencia de un estiramiento brusco y repentino. Si nos estás leyendo ahora mismo es muy posible que lo hagas porque quieres y deseas descubrir un poco más de ellas, probablemente porque te han podido aparecer algunas y no sabes muy bien cómo tratarlas. Si es así, no debes preocuparte. Y es que son extremadamente comunes. Tanto, que solo en el embarazo se estima que cerca de un 50-55 por ciento de las mujeres las experimentan en algún momento.

Es más, a diferencia de lo que habitualmente suele pensarse, la realidad es que cualquier persona puede acabar desarrollando estrías, independientemente del género. Esto significa en definitiva que tanto hombres como mujeres pueden desarrollarlas. Aunque, todo hay que decirlo, es cierto que las mujeres suelen tener una mayor predisposición a padecerlas, especialmente en determinadas partes del cuerpo, como los muslos, caderas, estómago, senos, brazos y en el área de la espalda baja.

Aunque descubriremos más sobre ellas en el apartado donde te hablaremos de los principales factores de riesgo y las causas que al final terminan desencadenando su aparición, sí debemos indicar en un primer momento que las estrías consisten originalmente en cicatrices, las cuales se forman cuando nuestra piel no es del todo capaz de volver a su forma original y normal después de un período de crecimiento abrupto, rápido y bastante intenso (de ahí que el embarazo sea considerado como una de las etapas más evidentes donde tiende a ser más común que se formen, aunque evidentemente no es el único momento de la vida en que pueden desarrollarse). En resumen, podríamos decir que las estrías no son más que desgarros superficiales en la piel; aunque es cierto que este desgarro tiende a no doler, aunque sí es posible que lleguen a originar una incómoda y molesta picazón.

Básicamente, podríamos decir que las estrías consisten en cicatrices o lesiones que se forman sobre la piel y que tienden a ser desfigurantes. Reciben diferentes nombres, como estrías gravídicas, estrías atróficas o estrías distensas. Y lo más común es que suelan hacer acto de aparición en determinadas áreas del cuerpo, fundamentalmente porque estas zonas son más proclives o presentan una mayor predisposición a “sufrir” más ese crecimiento abrupto de volumen: abdomen, caderas, nalgas, muslos y pechos, entre otros.

Si bien es cierto que no son en absoluto peligrosas, sí pueden acabar afectando negativamente a la autoestima de una persona, lo que puede a su vez causar ansiedad. Para algunas personas incluso podrían convertirse en una preocupación estética verdaderamente importante, que puede incluso afectar a su vida diaria y a su propia calidad de vida (más por una baja autoestima, es cierto, que por las propias estrías en sí, dado que estas no suelen causar síntomas molestos o dolorosos que afecten a la normalidad de la vida cotidiana).

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¿Qué son las estrías rojas? ¿Y las blancas?

Debemos tener en cuenta que las estrías se caracterizan principalmente por ser una afección de la piel tremendamente común, que aparecen, como conoceremos de forma detallada en el próximo apartado, por un estiramiento rápido de la piel, la cual no es capaz de volver a su posición o aspecto original después de un crecimiento de volumen intenso y veloz. En un principio, las estrías cuando se forman suelen tener un color rojizo, aunque esta tonalidad puede variar entre púrpura, violáceo, rosado, azul o incluso negro. De hecho, cuando las estrías son de color rojo reciben el nombre de striae rubra.

No debemos olvidarnos que las estrías no son más que cicatrices de la piel, por lo que a medida que empiezan a sanar se vuelven blancas. A partir de ese momento, su nombre más correcto es estrías alba. En cualquier caso, es cierto que las estrías de color rojizo suelen aparecer sobre todo en aquellas partes de nuestro cuerpo donde el estiramiento y el propio aumento de volumen en sí se caracteriza por ser mayor. Por este motivo, es muy común que las estrías de color rojo se formen principalmente en áreas como el abdomen, las caderas o los muslos. Aunque, como posiblemente habrás descubierto ya, también es habitual que se formen y aparezcan en cualquier lugar del cuerpo, incluyendo brazos y piernas.

Para entender por qué las estrías son en un principio de color rojo debemos pensar en ellas como pequeñas lesiones en la piel que cicatrizan. Es cierto que es algo que puede ser un poco confuso de entender en un principio, especialmente porque no nos hemos lesionado el área o no nos hemos hecho ninguna herida en ella. ¿Cómo puede ser, entonces, que la piel se lesione y cicatrice, formando esa cicatriz a modo de estría? Muy sencillo: a medida que los tejidos intentan adaptarse a los efectos causados por el estiramiento, la piel presenta una respuesta inflamatoria leve. Es por este motivo por el que las primeras estrías, también conocidas como estrías frescas, adquieren una tonalidad rojiza o violácea.

Eso sí, ese enrojecimiento no tiende a durar para siempre, de manera que a medida que el tiempo pasa, y las propias estrías en sí comienzan a sanar, acabarán volviéndose blancas. Y, cuando adquieren esta tonalidad, tenemos una buena noticia que darte: es común que se vuelvan menos notoras -y visibles- a medida que empiezan a desvanecerse con el paso del tiempo. Aunque, todo hay que decirlo, también tenemos una noticia no tan positiva: el momento ideal para tratar las estrías es cuando son frescas (es decir, cuando acaban de aparecer y son rojas), de manera que no acabarán respondiendo tan bien al tratamiento cuando optamos por reducirlas o eliminarlas cuando ya han “sanado” y han adquirido una apariencia blanca o blanquecina.

De hecho, si ya has notado algunas líneas de color rojo en la piel de los muslos, el estómago, los brazos o en definitiva en cualquier otra parte del cuerpo, te encuentras ante las temidas estrías. Y son rojas principalmente que la piel del área afectada se vuelve más fina. Debido a ello, los vasos sanguíneos presentes debajo de la piel acaban volviéndose más visibles, por lo que adquieren una tonalidad rojiza o púrpura.

Sea como fuere, el color de las estrías es una señal o indicación clara de si han aparecido recientemente, o son más antiguas.

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Principales causas y factores de riesgo a tener en cuenta

Como te mencionábamos en una ocasión anterior, es común pensar que las estrías aparecen como consecuencia de un aumento de peso, por lo que tendemos a creer que tanto el sobrepeso como la obesidad suelen ser dos causas directas y evidentes. Si bien es cierto que esto es así, la realidad es que se trata de una causa originalmente estereotipada. ¿Sabes por qué? Principalmente porque existen muchas otras causas que pueden terminar influyendo en la aparición de las mismas. Para muestra, a continuación te ofrecemos un breve resumen con algunas de las causas más comunes:

Cambios de peso

Como te hemos indicado, es cierto que un aumento rápido de peso (es decir, ganar mucho peso en poco tiempo) suele ser una de las causas más comunes, como consecuencia de que ese exceso de peso ejerce cierta presión sobre la piel, la cual debe estirarse y estirarse para poder adaptarse al aumento de masa corporal. Por tanto, es cierto que tanto el sobrepeso como la obesidad son dos factores de riesgo -o incluso causas directas- tremendamente comunes.

Pero, ¿sabías que una pérdida de peso repentina y abrupta también puede ocasionar la aparición de estrías de color rojo? Esto es debido a que, nuevamente, la piel presenta problemas para poder adaptarse con normalidad a ese cambio de volumen. Y, en esta ocasión, no se debe a un aumento de peso sino a una disminución, por lo que si ocurre también de forma muy rápida o intensa, lo más probable es que la elastina no sea del todo capaz de poder adaptarse, de manera que empiezan a formarse cicatrices como consecuencia de esa lesión.

Embarazo

La gestación se convierte también en otra de las causas más comunes. De hecho, la gestación es considerada como uno de los factores de riesgo más comunes y evidentes, estimándose que entre un 50 a un 55 por ciento de las futuras mamás sufrirán estrías en algún momento de la gestación, aunque lo más probable es que aparezcan especialmente a partir del segundo trimestre, cuando el rápido crecimiento del bebé hace que el abdomen empiece a crecer y a crecer. Además, a medida que los senos se preparan para la producción de leche materna, es habitual que estas también aparezcan en los pechos.

¿Y por qué ocurre? Muy sencillo: durante el embarazo es normal experimentar un rápido crecimiento corporal, el cual se hace más evidente en determinadas zonas como los senos, abdomen, muslos y caderas, no solo durante el segundo sino también durante el tercer trimestre de gestación. Precisamente, es ese aumento de presión debido al incremento de peso y al crecimiento del vientre los que pueden acabar estirando la piel en exceso, y debido a ello, producir estrías rojas, especialmente en la zona baja del vientre, aunque hay mujeres que las sufren también a lo largo de toda la barriga.

Pubertad

La pubertad suele ser también otra causa común para la aparición de estrías rojas, principalmente durantel la adolescencia, puesto que durante esta etapa es muy común que ocurra lo que los expertos denominan como brotes de crecimiento. De esta forma, las estrías se forman como consecuencia de un rápido crecimiento corporal, por lo que en esta ocasión no tienen por qué tener relación con un aumento de peso.

Es decir, aunque tendamos a pensar que las estrías durante esta etapa ocurren porque el adolescente tenía sobrepeso, la realidad es que puede estar en normopeso (es decir, tener un peso absolutamente normal), y sufrir estrías porque crece muy rápido, y la piel necesita estirarse demasiado rápido para poder adaptarse.

Aumento de senos

Durante el embarazo, la formación de estrías en los senos se debe principalmente al aumento de volumen causado directamente no solo por la presencia de leche materna, la cual comienza a producirse un tiempo antes del nacimiento del bebé, sino por el crecimiento y los diferentes cambios que habitualmente ocurren incluso desde un principio de la gestación. De hecho, los cambios en los senos suelen ser considerados como uno de los primeros síntomas de embarazo.

Pero cualquier aumento de senos también tiende a influir en la posible aparición de estrías rojas, debido principalmente a que también supone un aumento de tamaño, y el consiguiente estiramiento de la piel. No obstante, debemos tener en cuenta que el hecho de que se formen o no estrías no tiene que ver únicamente con el aumento de pechos en sí, sino que dependerá también de la elasticidad de la propia piel, además del propio tamaño de los implantes que se hayan colocado.

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Corticosteroides

Es común que un plan de tratamiento a base de corticosteroides se diseñe únicamente para su administración a corto plazo, debido a los distintos efectos adversos o secundarios que pueden llegar a provocar. Sin embargo, el uso de corticosteroides durante demasiado tiempo no solo podría ocasionar efectos poco deseables, sino que podría ocasionar la aparición de inflamación en el cuerpo, provocando a su vez un aumento de peso y, con ello, el estiramiento de la piel.

Por otro lado, también se ha encontrado que el uso constante de hidrocortisona igualmente podría acabar adelgazando la piel con el paso del tiempo, lo que aumenta el riesgo de sufrir estrías.

Determinadas condiciones médicas

Además del rápido aumento de peso ocasionado por el sobrepeso o la obesidad, también se han identificado determinadas condiciones médicas o afecciones que podrían acabar influyendo muchísimo en la aparición / formación de estrías. A continuación te resumimos dos de las más comunes:

  • Síndrome de Cushing. También conocido médicamente como hipercortisolismo, es una condición médica que se produce como consecuencia de la existencia de niveles anormalmente elevados de cortisol. Cuando esta hormona se encuentra anormalmente alta, puede causar aumento de peso, mayores depósitos de grasa, aparición de estrías (sobre todo en los senos, abdomen, brazos y muslos), adelgazamiento de la piel, lesiones cutáneas (las cuales se caracterizan por tardar en sanar), debilidad muscular, fatiga y acné.
  • Síndrome de Ehlers-Danlos. Consiste en una afección hereditaria que afecta principalmente a los diferentes tejidos conectivos del cuerpo, los cuales son responsables de sostener y estructurar la piel, los huesos, los órganos y los vasos sanguíneos, y se encuentra formado por colágeno, células y material fibroso.

Crecimiento muscular rápido

Al igual que el aumento de peso rápido, el culturismo o el simple entrenamiento con pesas en ocasiones podrían provocar la aparición de estrías rojas en las zonas de mayor crecimiento muscular, debido fundamentalmente a que los músculos tienden a aumentar de tamaño, a fortalecerse y a crecer durante un corto período de tiempo.

Herencia y género

Aunque no lo creas, parece que las estrías pueden ser hereditarias, de manera que parece que existe cierta predisposición genética, lo que significa que si tu madre o tu abuela tuvieron estrías es tremendamente probable que tu también las tengas. En este sentido, el riesgo de padecerlas tiende a ser mayor en función de la herencia familiar.

Por otro lado, como de buen seguro sabrás, el género también suele influir muchísimo, de tal forma que es más común encontrar estrías en la mujer que en el hombre. Se estima que las mujeres tienen al menos 2,5 veces más probabilidades de desarrollarlas, en comparación con los hombres.

No obstante, esto no significa que el género masculino no las tenga. Tanto la mujer como el hombre tienen riesgo de desarrollarlas en algún momento de la vida, especialmente durante la pubertad, o debido a un crecimiento rápido de peso.

¿Por qué aparecen las estrías rojas y cuándo se vuelven blancas?

Debemos tener en cuenta que nuestra piel es elástica, de manera que se puede estirar, por lo que en la mayoría de las ocasiones suele responder bastante bien a determinados cambios, como por ejemplo podría ser el caso del aumento o la pérdida de peso, siempre y cuando se produzcan de forma progresiva en el tiempo, y nunca de forma abrupta o demasiado rápida. Cuando ocurre esto, o incluso en aquellos casos en los que la piel acaba estirándose más de lo habitual, termina dejando cicatrices, y origina la aparición de una estría.

Como ya te hemos mencionado en momentos anteriores, las estrías son marcas que aparecen como una banda de líneas en la piel, generalmente verticales, aunque también pueden ser horizontales. En un principio, estas adquieren una tonalidad rojiza, lo que es un claro indicativo de que acaban de formarse. Luego, a medida que va pasando el tiempo, suelen cambiar gradualmente de color, adquiriendo una tonalidad blanca o blanquecina. Aunque nos ocuparemos de ello en un próximo apartado, desde un principio debemos advertir algo fundamental: las estrías tienden a ser más fáciles de tratar cuando son rojas, porque originalmente hace poco que se han formado.

De acuerdo a los expertos, cuando las estrías son rojas o moradas significan que son nuevas, y justo en el momento en el que aparecen, lo más probable es que no haya trascurrido ni un año desde que se han formado. Como ya conocimos en un apartado anterior, se muestran con este color o tonalidad tan característica porque la piel afectada, por el momento, presenta una ligera delgadez, de manera que los vasos sanguíneos presentes debajo de ella se vuelven más visibles.

A medida que va pasando el tiempo, y sobre todo cuando no son tratadas en absoluto o no son tratadas debidamente, tienden a adquirir una tonalidad violeta, y eventualmente acabarán convirtiéndose en estrías de color blanco o plateado. Así, es más común que las estrías blancas también se formen en las áreas comunes de formación de estrías rojas (lo que incluye el área del estómago, senos, muslos y parte superior de los brazos), puesto que no son más que estrías rojas que aparecieron hace ya bastante tiempo.

En cualquier caso, también es común que tiendan a volverse más visibles después del embarazo, los cambios hormonales o tras haber perdido o aumentado mucho de peso, o bien de forma muy rápida y / o abrupta. No en vano, como ya te hemos indicado ya, la principal causa la encontramos en una rápida expansión de la piel, la cual origina un desgarro en la capa de la dermis, lo que hace que la elastina no pueda ser del todo capaz de volver a su lugar (la elastina es una proteína presente en la piel, responsable de su elasticidad).

También es posible establecer algunos factores de riesgo que pueden aumentar el riesgo de desarrollar estrías. Además de las propias causas directas en sí, también tendremos un riesgo mayor de padecerlas dependiendo de nuestra propia historia familiar (aún cuando las estrías por sí solas no sean hereditarias, sí parece existir cierta predisposición genética, por lo que el riesgo tiende a aumentar considerablemente cuando nuestra madre, padre o abuela las tuvo), así como determinadas enfermedades crónicas, un índice de masa corporal (IMC) muy elevado por lo que existe sobrepeso u obesidad, y durante el embarazo, a consecuencia del peso del niño en el momento del nacimiento.

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Principales diferencias entre las estrías rojas y las estrías blancas

Las estrías rojas son estrías que han aparecido recientemente. Es lo que los dermatólogos y especialistas denominan como estrías frescas. No en vano, marcan el comienzo del estiramiento de la piel. Y, como ya hemos visto, ese característico color o tonalidad rojiza proviene no de la lesión o del desgarro en sí, o de la propia piel, sino de los vasos sanguíneos presentes justo debajo, debido fundamentalmente a que la piel sí se vuelve más delgada en las áreas donde se ha producido ese estiramiento y la consecuente cicatriz.

Las estrías blancas, sin embargo, no son más que el resultado de un estiramiento prolongado y progresivo de la piel. Esa tonalidad blanquecina o plateada significa que las estrías han permanecido demasiado tiempo en la piel, ya sea porque no han sido tratadas, o porque el tratamiento aplicado no fue verdaderamente efectivo.

Pero las diferencias no solo las encontramos en el tiempo de desarrollo de las estrías, o en los síntomas que surgen cuando aparecen. El tratamiento médico a aplicar suele ser igualmente diferente, debido principalmente a que las estrías rojas son, por lo general, más fáciles de tratar y de eliminar porque son frescas, lo que significa que se han formado muy recientemente, y aunque la piel esté desgarrada, es posible tratarla debidamente para conseguir que el proceso de cicatrización mejore considerablemente, con lo que se conseguirá, a su vez, atenuar la lesión y los síntomas asociados.

No ocurre lo mismo con las estrías blancas. ¿Por qué? Muy sencillo: una vez que las estrías rojas presentan una tonalidad blanca o plateada sugiere que los distintos vasos sanguíneos presentes debajo de la piel han terminado por estrecharse, por lo que la presencia o existencia de unos vasos sanguíneos más estrechos hacen que el tratamiento sea menos efectivo. En este sentido, aún cuando es cierto que algunas estrías podrían acabar desapareciendo por completo con el paso del tiempo, la realidad es que, en la mayoría de las ocasiones, no todas las estrías desaparecerán. Por lo que es necesario actuar rápidamente desde el primer momento en que notamos su presencia, y no esperar meses o años, porque al final acabará siendo tarde y el tratamiento a aplicar no solo no será el mismo, sino que también podría no ser todo lo efectivo que podría haber sido si se hubiera practicado al comienzo.

Cómo tratar las estrías rojas

Los diferentes tratamientos disponibles para las estrías incluyen principalmente tanto la administración de cremas retinoides (las cuales deben ser siempre recetadas por un dermatólogo), o bien determinados procedimientos dermatológicos. Esto significa que, aunque existen una amplia variedad de remedios naturales y caseros que podrían ser de cierta ayuda, no siempre pueden llegar a ser efectivos.

No obstante, es cierto que las estrías rojas se caracterizan por ser más fáciles de tratar, principalmente porque su tonalidad rojiza significa específicamente que existen vasos sanguíneos debajo de la piel. Y la presencia de estos vasos sanguíneos, todavía en funcionamiento, ofrece la posibilidad de que las estrías rojas puedan responder mucho mejor al tratamiento.

Cremas retinoides

Los retinoides son derivados de la vitamina A, los cuales actúan de muy diferentes maneras cuando son aplicados sobre la piel, comúnmente en forma de cremas. Por ejemplo, son capaces de acelerar la renovación celular, estimular el colágeno para reducir la aparición de líneas finas y arrugas, y destapar los poros (por lo que actúan en la mayoría de las ocasiones como exfoliantes de acción intensiva).

No deben ser confundidos con los retinoles, puesto que aunque los retinoles son también derivados de la misma vitamina, estos se caracterizan por ser más suaves con la piel, de manera que lo más habitual es que para su administración no se requiera o necesite ningún tipo de receta o prescripción médica. No ocurre lo mismo con la mayoría de los retinoides, de forma que, para su compra y uso, sí es fundamental contar con la receta del especialista. No en vano, si bien es cierto que las fórmulas recetadas producen resultados y efectos mucho más destacados e impresionantes, el retinol igualmente puede mejorar las líneas finas de expresión y los problemas asociados a la decoloración, aunque de manera más suave, debido principalmente a que suele convertirse en ácido retinoico de manera gradual (el ácido retinoico es el ingrediente activo presente en las cremas recetadas con retinoides).

En lo que al tratamiento de las estrías se refiere, es cierto que las cremas con retinoides, aplicadas de forma tópica, pueden ser de cierta ayuda a la hora de reducir o disminuir la aparición de las estrías. Además, se ha demostrado que suelen ser mucho más efectivas cuando las estrías son de reciente aparición, lo que significa que todavía presentan esa característica tonalidad roja o púrpura. Como veremos, cuando son blancas, sin embargo, los efectos pueden acabar siendo menos evidentes o drásticos, o incluso es posible que no se observe ningún tipo de mejora.

Estrías blancas y rojas

La tretinoína es considerado como uno de los primeros retinoides que se encuentran disponibles para su adquisición en farmacias, y hace casi 40 años era utilizado específicamente como tratamiento recetado para el acné. Sin embargo, los dermatólogos pronto comenzaron a notar que los pacientes que la utilizaban no solo experimentaban una piel mucho más clara, sino con menos arrugas, más suave y, por lo general, mucho más brillante. Por lo que empezaron a utilizarla como tratamiento dermatológico en otras condiciones y afecciones cutáneas. Y el tratamiento de las estrías rojas es uno de ellos. Esto es debido fundamentalmente a que este principio activo ayuda a construir el colágeno. No obstante, puede causar irritación en la piel, sobre todo las primeras semanas de uso, a lo que se le une que es considerado como no seguro tanto durante el embarazo como durante la lactancia materna, por lo que embarazadas y mamás lactantes deben evitarlo, y dejar el tratamiento para más adelante.

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Microdermoabrasión

Aunque es cierto que su nombre puede llegar a asustar un poco en un principio, la realidad es que quienes se han sometido a esta opción de tratamiento coinciden en señalar que es un procedimiento indoloro, además de que evidentemente es considerado como no invasivo. Su funcionamiento, sin embargo, sí se caracteriza por ser bastante particular, dado que implica la utilización de cristales finos y el uso de un dispositivo que ayuda a exfoliar y a eliminar la capa superior de la piel.

Este dispositivo, parecido a una especie de varita, y con la ayuda de los cristales finos que son rociados o frotados sobre la piel, esta es exfoliada con suavidad a lo largo de toda la superficie, con lo que se consigue eliminar la capa superior. Por lo general, como te hemos mencionado anteriormente, el procedimiento no suele ser doloroso, y dependiendo del área o de la extensión de piel a tratar, el especialista puede necesitar entre 30 a 45 minutos.

En lo que al tratamiento de las estrías con microdermoabrasión se refiere, antes de ver resultados es posible que sean necesarias varias sesiones. Aún así, también es probable que no desaparezcan todas las estrías, o que lo hagan levemente. En la mayoría de las ocasiones, estos resultados finales dependerán tanto de la edad como de la gravedad en sí de las estrías. No obstante, sí se convierte en una opción de tratamiento común, especialmente para las estrías rojas, puesto que actúa eliminando la piel muerta o lesionada, dejando una piel mucho más nueva y saludable.

De acuerdo a los expertos, es considerado incluso como uno de los tratamientos más seguros, en comparación con otras opciones. Además, es de cierta utilidad en el tratamiento de estrías rojas pequeñas porque ayuda a impulsar la producción de nuevo colágeno y elastina, consiguiéndose con ello que la piel se vuelva más joven y rejuvenecida. Aún cuando sea más seguro, es posible que surjan algunos efectos secundarios comunes, como hinchazón a corto plazo y síntomas similares a los que surgen cuando nos hemos quemado por el sol (es decir, sensaciones parecidas a las quemaduras solares).

Microneedling

Es habitual confundir la dermoabrasión con el microneedling, pero la realidad es que son dos procedimientos o tratamientos dermatológicos ligeramente diferentes. El microneedling consiste en la utilización de agujas diminutas las cuales actuan perforando la piel. Son útiles en el tratamiento tanto de las estrías como de cicatrices menores, además de arrugas y daño solar. ¿Y cómo actúa el procedimiento en sí mismo? Los distintos rodillos abren con suavidad las fibras de colágeno presentes en la superficie de la piel, a medida que se deslizan sobre ella rompiendo las fibras más duras y fibrosas que forman el tejido cicatricial.

Nuestro cuerpo, en las áreas donde se ha aplicado el tratamiento, reconoce los cambios físicos introducidos por las microagujas, comenzando con ello una respuesta curativa, lo que da lugar a la aparición de fibras nuevas, mucho más fuertes y elásticas, que reemplazan el tejido cicatricial.

En resumidas cuentas, este procedimiento actúa aumentando la producción de colágeno, así como otros factores curativos al originar distintos traumatismos directamente en la piel. Debemos tener en cuenta que tanto el colágeno como la elastina son dos elementos indispensables en la prevención de la formación de estrías, puesto que ambas son dos proteínas indispensables a la hora de disfrutar de una piel rejuvenecida y elástica, con una textura firme y suave.

Como ocurre con otros procedimientos similares, como por ejemplo podría ser el caso de la microdermoabrasión, son necesarias distintas sesiones de tratamiento a base de microneedling para ver resultados reales.

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Terapia con láser

La terapia con láser es considerado también como otro tratamiento dermatológico útil a la hora de tratar y luchar contra la aparición de las estrías. Durante el procedimiento se utilizan potentes rayos de luz con los que se pretenden activar la regeneración natural de la piel. De acuerdo a los expertos, para que verdaderamente este procedimiento pueda ser efectivo, sobre todo en el tratamiento en sí de las estrías, es muy probable que sean necesarias hasta 20 sesiones, aplicadas durante varias semanas, lo que mostraría una mejora de entre un 20 a un 60 por ciento, aunque esto dependerá de cada persona, del estado de su piel y de la propia profundidad y extensión de las estrías.

No obstante, aún cuando las estrías puedan no desaparecer de forma completa, sí se ha demostrado que la terapia con láser puede ser bastante útil, sobre todo para suavizarlas y reducir su apariencia lo máximo posible. Por este motivo, no son solo útiles en le tratamiento de las propias estrías en sí, sino también para tratar una amplia variedad de diferentes cicatrices.

¿Y las estrías blancas? Cómo tratarlas

Recuerda que, mientras que las estrías rojas -es decir, las más nuevas- son por lo general las más fáciles de tratar, las estrías blancas se caracterizan fundamentalmente por ser más difíciles y complicadas de eliminar. ¿Sabes exactamente por qué? Esto es debido principalmente a que, a medida que los vasos sanguíneos empiezan a estrecharse, la estimulación de la producción de colágeno suele ser más complicada o difícil, por lo que las estrías blancas, al ser más antiguas, se caracterizan fundamentalmente por ser mucho más complicadas o difíciles de tratar.

Esto se traduce en algo básico: es posible que los resultados obtenidos por cualquier tratamiento puedan no ser tan evidentes o drásticos comparados con los resultados de los tratamientos aplicados sobre las estrías rojas. A pesar de ello, todavía existen determinadas opciones disponibles que pueden ser de cierta ayuda cuando no hemos llegado a tiempo de tratar las estrías en sus etapas más tempranas, al menos consiguiendo con ello que adquieran una tonalidad más natural, y puedan desvanecerse ligeramente.

Tratamientos tópicos

Existen determinadas cremas y ungüentos que se aplican directamente sobre la piel (es decir, consisten básicamente en tratamientos tópicos) que pueden ser opciones útiles y asequibles para reducir al máximo la aparición de estrías blancas. Mientras que algunas cremas están disponibles sin receta, lo que significa que pueden ser adquiriras fácilmente en la farmacia o en tiendas de belleza, otras necesitarán una receta realizada por el médico, como ocurre con muchas cremas con retinoides, sobre las que precisamente ya te hemos hablado en una ocasión anterior.

De acuerdo a los expertos, este tipo de tratamientos tópicos pueden llegar a ser ligeramente útiles cuando se aplican de forma regular a lo largo del tiempo. Y, si bien es cierto que no eliminen las estrías blancas por completo, sí pueden actuar aclarando su tonalidad, por lo que pueden hacer que su desvanecimiento origine la sensación de que han desaparecido (cuando en realidad no es así).

En cualquier caso, como ocurre con el uso de cualquier crema aplicada sobre la piel, antes de utilizarla es conveniente hablar simpre con el dermatólogo, dado que algunos tratamientos tópicos pueden desencadenar una reaccion alérgica, o pueden incluso no ser lo suficientemente fuertes como para ayudar a tratar las estrías, por lo que acabaremos desperdiciando nuestro tiempo y también perdiendo mucho dinero.

Exfoliaciones

Mientras que con las estrías rojas puede no ser una opción de tratamiento tan útil, cuando las estrías son blancas la exfoliación regular sí puede ser adecuado. Al menos se caracteriza por ser una forma simple, más económica y sencilla de tratarlas, dado que ayuda a eliminar el exceso de piel muerta, dando lugar a la aparición de piel nueva.

No obstante, es necesario tener en cuenta que la exfoliación puede ser incluso mucho más efectiva cuando se combina y complementa con otros métodos de tratamiento, puesto que al aplicar la exfoliación al princpio, se conseguirá eliminar la piel muerta naturalmente presente en las estrías, de manera que el resto de los procedimientos penetrarán más profundamente en la piel, pudiendo incluso actuar de forma más rápida.

Microneedling

Sobre esta opción de tratamiento ya te hemos hablado en el apartado dedicado al tratamiento de las estrías rojas, principalmente porque suele ser un procedimiento útil para su eliminación. Pero la realidad es que también pueden ayudar a disimular al máximo la presencia de estrías blancas.

Como ya te hemos explicado, consiste en un procedimiento a base de agujas diminutas o muy pequeñas que se dirigen a la dermis, la capa media de la piel donde habitualmente se forman las estrías, lo que desencadena la producción de colágeno. Gracias a ello, con el aumento en la producción tanto de colágeno como de elastina se promueve una regeneración de la piel que puede reducir las estrías, al mejorar la apariencia de la piel en general.

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Microdermoabrasión

Como ya te hemos mencionado también en un apartado anterior, consiste en un procedimiento indoloro que puede ser igualmente eficaz a la hora de reducir la aparición de las estrías blancas, de manera que no solo es de cierta utilidad en el tratamiento de las estrías rojas, a diferencia de otros procedimientos que únicamente son útiles cuando las estrías se encuentran en etapas muy tempranas.

El objetivo del procedimiento en cuestión es rociar pequeños cristales con cualidades exfoliantes sobre la epidermis (esto es, la capa superior de la piel), que actúan estimulándola con la finalidad de ocasionar una tensión en las fibras tanto de colágeno como de elastina. Luego, con la ayuda de un dispositivo con forma de varita, los cristales son eliminados con suavidad para evitar daños innecesarios, llevándose consigo la piel muerta habitualmente presente en esta área.

No obstante, a la hora de conseguir resultados, particularmente cuando las estrías ya han adquirido esa tonalidad blanquecina, tan común con el paso del tiempo, es imprescindible la realización de bastantes sesiones, siendo necesario repetirlas durante un período de tiempo.

Terapia con láser

Al igual que ocurre con las estrías rojas, la terapia con láser también puede ser ligeramente útil en el tratamiento de las estrías blancas. De hecho, es considerado como una de las opciones más habituales o comunes para eliminar este tipo de estrías más antiguas.

Como ya te hemos explicado, y volvemos a recordar brevemente en esta ocasión en concreto, los láseres penetran en la piel, desencadenando su regeneración antural, lo que estimula los diferentes tejidos situados alrededor de las estrías, para conseguir que tiendan a sanar a un ritmo mucho más rápido. A su vez, se consigue estimular la producción de melanina en el área donde la terapia ha sido aplicada, activando con ello las diferentes células pigmentarias de la piel, con lo que las estrías tienden a mezclarse y a combinarse -en apariencia- con el tono de la piel normal.

Eso sí, aunque es eficaz, es necesario tener en cuenta algo fundamental: para notar los resultados esperados, es fundamental llevara a cabo más de una sesión, lo que dependerá de las opciones indicadas por el dermatólogo.

Cirugía estética

Dado que las estrías blancas se caracterizan por ser más difíciles y complicadas de tratar, cuando los tratamientos anteriores no han sido efectivos o no han ayudado a conseguir los resultados esperados, la cirugía estética puede pasar a convertirse en una opción. Es cierto que se trata de un procedimiento bastante más costoso, aunque se diferencian en algo: tienden a ser más efectivos, puesto que pueden eliminar las estrías blancas del cuerpo de forma permanente. Eso sí, es imprescindible tener otro aspecto en cuenta: la propia cirugía en sí puede acabar dejando determinadas cicatrices.

La abdominoplastia es considerada en este sentido como una de las cirugías estéticas más comunes, no solo a la hora de eliminar las estrías, sino que también es tremendmente útil para eliminar el exceso de grasa y de piel presente en el abdomen. Es un tratamiento que brinda al abdomen y a la piel en sí un aspecto bastante más firme y plano, pero como ocurre con cualquier procedimiento quirúrgico, conlleva una serie de riesgos para la salud, lo que incluye a su vez la aparición / formación de nuevas cicatrices.

Otras opciones útiles

Aunque te hablaremos sobre el aceite de coco en un próximo apartado, principalmente porque se convierte en una opción natural útil para disminuir la apariencia de las estrías blancas, la realidad es que también puede ser usado en el tratamiento de las estrías rojas, gracias a que es capaz de disminuir el tiempo de curación de las cicatrices. Y si tenemos en cuenta que las estrías son originalmente cicatrices, que aparecen como consecuencia de un desgarro de la piel muy estirada, es evidente que se convierte en una opción tan útil como interesante.

¿Los remedios caseros y naturales podrían ayudar a eliminar las estrías rojas y blancas?

Aunque lo más adecuado -y recomendable- siempre es optar por un tratamiento profesional a manos de un dermatólogo con experiencia, especialmente cuando deseamos eliminar o desvanecer las estrías de forma verdaderamente eficaz, es cierto que existen algunos remedios caseros que podemos aplicar fácilmente en casa, y que podrían ayudar a disminuirlas. Esto no significa que desaparezcan. De hecho, lo más probable es que no podamos deshacernos de ellas únicamente a base de remedios naturales, pero sí podrían ser de cierta utilidad a la hora de minimizar su aparición, e incluso ayudar a la hora de que puedan desaparecer más rápidamente.

Exfoliación con azúcar

Lo cierto es que con un poco de azúcar moreno podemos elaborar un maravilloso exfoliante natural, convirtiéndose en un método de microdermoabrasión cien por cien casero, consistente en frotar un exfoliante elaborado con azúcar sobre la piel, con lo que se conseguirá exfoliar el área donde lo apliquemos.

Debido a la facilidad con que podemos elaborarlo, lo cierto es que vale la pena probarlo. Al menos durante algún tiempo, sobre todo para comprobar hasta qué punto podría ser útil y efectivo.

Para elaborarlo solo tienes que mezclar una taza de azúcar con ¼ taza de aceite de coco o aceite de almendras. Combina ambos ingredientes hasta conseguir la consistencia deseada (lo ideal es que adquiera una textura similar a la que tiene la arena de la playa cuando se humedece). Luego añade un poco de jugo de limón recién exprimido, y mezcla bien. Una vez elaborada, frótate la mezcla en aquellas zonas del cuerpo donde desees tratar las estrías, siempre mediante suaves masajes. Para terminar, elimina con agua tibia. Quienes lo han probado aseguran que lo que más funciona es aplicarte el exfoliante con la ayuda de un suave masaje durante al menos 10 minutos cada vez.

Es conveniente repetir varias veces a la semana, preferiblemente mientras te duchas.

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Vitamina A

Sobre los derivados de la vitamina A ya te hemos hablado en un momento anterior. Y es que de ella provienen los retinoides y retinoles, que pueden ser de muchísima ayuda a la hora de tratar distintas afecciones de la piel, gracias a sus cualidades exfoliantes, haciendo que la piel luzca más suave y rejuvenecida.

De acuerdo a los expertos, el simple hecho de utilizar alguna crema tópica con vitamina A, o incluso tomar vitamina A a modo de suplemento podría ayudar positivamente a la hora de conseguir una mejor apariencia y salud general de la piel. Lo que incluye, también, seguir una dieta rica en alimentos con alto contenido en vitamina A, entre los que destacan fundamentalmente tanto las batatas como las zanahorias.

Ácido hialurónico

El ácido hialurónico consiste en un ácido alfa-hidroxiácido, concretamente un glicosaminoglicano de origen natural que encontramos en el tejido conectivo del cuerpo, proporcionando estructura a la piel, siendo uno de los principales responsables de su aspecto hidratado y terso.

El colágeno, por otro lado, consiste en la proteína de la piel ayuda a que mantenga su forma, y a que parezca mucho más saludable. Sin embargo, a medida que vamos envejeciendo, la cantidad de colágeno presente naturalmente en la piel disminuye. De hecho, su producción empieza a ralentizarse a partir de los 20 años de edad, por lo que es necesario optar por determinadas opciones -naturales o no- que puedan ayudar a estimular su producción. Y es aquí donde el ácido hialurónico puede ser de cierta ayuda.

Puesto que el ácido hialurónico actúa estimulando la producción de colágeno, ya sea aplicado tópicamente o bien tomaro en forma de cápsula o extracto.

Aceite de coco

Aunque es cierto que existe una amplísima variedad de aceites naturales que proporcionan excelentes beneficios para el cuidado natural de la piel, sobre todo por sus propiedades humectantes e hidratantes, el aceite de coco es considerado como uno de los más interesantes, especialmente en lo que al tratamiento de las estrías se refiere, puesto que el aceite de coco es un aceite que puede ayudar a curar la apariencia de las estrías rápidamente.

Ha sido ampliamente estudiado por sus diferentes cualidades curativas, encontrándose incluso que era de muchísima utilidad a la hora de reducir el tiempo que las cicatrices de heridas en la piel tardan en curarse.

¿Lo más adecuado? Optar por aceite de coco virgen, el cual significa que ha sido prensado en frío, y contiene la mayoría de sus nutrientes y beneficios curativos. En este aspecto, la mayoría de expertos aconsejan utilizarlo diariamente, aplicándolo mañana y noche sobre las estrías, lo que puede ser de bastante ayuda a la hora de eliminar las estrías blancas y rojas.

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La importancia de tratar las estrías rojas cuando aparecen

Mientras que el mejor tratamiento para las estrías es la prevención, sobre todo evitar que se formen y aparezcan, cuando ya han hecho acto de aparición, la mejor solución en este caso es tratarlas cuando las estrías se encuentran todavía “frescas”; es decir, cuando ya han aparecido y se encuentran todavía de color rojo o púrpura, lo que indica -como ya te hemos explicado- que justo debajo de la piel existen determinados vasos sanguíneos que son los principales responsables de esa coloración tan característica, lo que ayudaría a que la estimulación del colágeno tienda a ser mucho más efectiva.

Por todo ello, si no es del todo posible prevenir en su totalidad la formación de estrías en la piel (es evidente que, en muchas ocasiones, es inevitable que aparezcan aún cuando apliquemos todas las opciones preventivas recomendadas y disponibles), sí es útil intentar minimizar su apariencia, lo que ayudará de manera positiva a la hora de conseguir que no se vuelvan tan notorias y evidentes a largo plazo.

¿Lo mejor? Además de continuar hidratando la piel debidamente, es aconsejable concertar una cita con nuestro dermatólogo de confianza, para determinar en un primer momento qué es lo que podría estar causando su aparición, y aplicar algunas opciones de tratamiento que puedan funcionar mejor para esas nuevas estrías.

¿Las estrías rojas se pueden prevenir?

Debemos tener en cuenta que las estrías blancas no son más que el resultado del paso del tiempo sobre aquellas estrías que ya se han formado, de forma que la clave está en preguntarnos si, originalmente, las estrías rojas pueden prevenirse o evitarse. De hecho, como opinan la mayoría de expertos y dermatólogos, originalmente el mejor tratamiento para las estrías consiste básicamente en la prevención. ¿Por qué? Muy sencillo: al mantener la piel debidamente hidratada, es posible conseguir que la elastina se mantenga en los niveles adecuados para evitar que se formen cicatrices cuando esta tiende a estirarse demasiado, particularmente en aquellas etapas de la vida en las que, de hecho, se sabe que puede crecer mucho (como por ejemplo es el caso de la gestación).

Aunque esto no significa necesariamente que las estrías puedan evitarse o prevenirse en sí, sí es cierto que podrían no volverse tan evidentes o pronunciadas cuando se forman, lo que ayudará muchísimo posteriormente a la hora de tratarlas mejor, de tal forma que los procedimientos o terapias que se puedan aplicar luego podrían ser incluso bastante más eficaces. A continuación te proponemos algunas pautas básicas que ayudarían a la hora de evitar la formación de estrías rojas. Toma nota.

El control del peso es imprescindible

Dado que el estiramiento de la piel suele ser una de las causas específicas de la aparición de las estrías, es evidente que todo lo que origine ese estiramiento es una causa directa. Y el sobrepeso y la obesidad son dos de las más habituales. Por este motivo, una de las cosas más útiles que podemos hacer a la hora de evitar su aparición, independientemente de que se esté o no embarazada, es mantener un peso saludable.

Debido al aumento de peso, las estrías ocurren como consecuencia de los desgarros que se originan en la piel cuando esta tiende a separarse rápidamente. Pero ojo, ya que la pérdida rápida de peso también puede acabar influyendo en la formación de nuevas estrías, de manera que no solo tendrá relación con el exceso de peso.

Hidratación

Mantener la piel debidamente hidratada es fundamental a la hora de prevenir la formación de estrías, aún cuando la piel se estire mucho, debido principalmente a que una hidratación correcta -y adecuada- redundará en la presencia de colágeno y elastina en cantidades adecuadas. Por tanto, es imprescindible hidratar y humectar la piel de forma activa y regularmente cada día, con la ayuda de una crema hidratante o un aceite humectante (el aceite de coco, por ejemplo, se convierte incluso en una de las mejores opciones a la hora incluso de tratar las estrías rojas si ya han aparecido).

Pero la hidratación de la piel no solo es externa, sino también debe provenir del interior. De hecho, una piel no solo se mostrará saludable cuando la hidratamos externamente, sino cuando la hidratamos también internamente. En este sentido, beber la suficiente cantidad de agua cada día ayudará a mantener la piel tan hidratada como suave. Y una piel suave no tiende a desarrollar estrías, en comparación con la piel seca. Por este motivo, las pieles hidratadas suelen luchar mejor contra el envejecimiento prematuro, que habitualmente incide en la aparición de las primeras arrugas y líneas de expresión (especialmente antes de lo considerado como normal para la edad).

Lo ideal es intentar tomar entre 8 a 10 vasos de agua al día. Pero cuidado: las bebidas con cafeína podrían acabar aumentando el riesgo de desarrollar estrías, puesto que la cafeína puede aumentar la deshidratación. Por tanto, si te apasiona muchísimo esta bebida, y tiendes a tomarla con cierta regularidad, lo más aconsejable es equilibrarla con abundante agua, otros líquidos sin cafeína y tés de hierbas (los cuales no poseen cafeína ni teína).

Mantén una dieta saludable especialmente rica en nutrientes

Una nutrición deficiente, basada en el seguimiento de una dieta poco equilibrada y, sobre todo, una alimentación malsana, puede ayudar el riesgo de formación de estrías, debido principalmente a que la piel no recibe los nutrientes necesarios para su salud. Por tanto, seguir una dieta variada y sana ayudará muchísimo, especialmente si se optan por alimentos ricos en determinados nutrientes esenciales.

En este sentido, por ejemplo, destacan principalmente alimentos con alto contenido en vitamina C, D y E, además de proteínas y minerales como el zinc.

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Vitamina D

Una investigación publicada hace algún tiempo encontró cierta correlación entre niveles bajos de vitamina D y una mayor incidencia de estrías. Aunque es cierto que se necesitan más investigaciones, la llevada a cabo hasta el momento sugiere que mantener niveles adecuados -y saludables- de esta vitamina podría ayudar a reducir el riesgo de estrías.

Una de las mejores formas de obtener la suficiente cantidad de vitamina D es mediante la exposición al sol. De hecho, bastará con exponernos al sol varios minutos al día (los expertos creen que basta con entre 10 a 15 minutos aproximadamente).

Además, también podemos encontrar vitamina D en productos lácteos como la leche o el yogur, aunque igualmente se utiliza para enriquecer otros alimentos como los cereales y el pan.

Vitamina C

Como ya te hemos mencionado en momentos anteriores, el colágeno es esencial para mantener una piel más fuerte, tersa y elástica. Es esencial a la hora de prevenir la formación de estrías, a la vez que ayuda a reducir la aparición de arrugas y líneas finas de expresión.

¿Sabías que la vitamina C es un nutriente esencial para el desarrollo del colágeno? Por tanto, es adecuado asegurarse de seguir cada día una dieta rica en alimentos con alto contenido en vitamina C, entre las que destacan muchas frutas y verduras. Por ejemplo, podemos mencionar determinadas frutas cítricas (como naranjas, pomelos y limones), además de calabaza, pimientos y kiwi.

Opta por alimentos ricos en zinc

Además de la vitamina D y la vitamina C, el zinc se caracteriza por ser otro nutriente esencial para la salud de la piel, aunque es cierto que esta cualidad tiende habitualmente a no ser tan conocida y popular por la mayoría de las personas.

A pesar de ello, es necesario saber que es capaz de ayudar a disminuir la inflamación, a la vez que juega un papel bastante interesante en el proceso de cicatrización y la curación de heridas.

Aún cuando por el momento no existen muchos estudios que hayan indagado acerca de cómo el zinc podría ayudar a prevenir la formación de estrías, sí parece que seguir una dieta rica en este nutriente puede ser de mucha ayuda a la hora de mantener la piel lo más saludablemente posible. Destacan principalmente alimentos como el pescado y las nueces.

¿Y qué ocurre con las estrías rojas del embarazo?

Aún cuando sigas una rutina diaria específica para evitar la formación de estrías durante la gestación, es cierto que el embarazo se caracteriza por ser una de las etapas más comunes para el desarrollo de estrías. No en vano, de acuerdo a las estadísticas, se calcula que entre un 50 a un 90 por ciento de las embarazadas las desarrollarán en algún punto de la gestación, antes del parto. A lo que se le uniría algo que pocas personas conocen: ¿sabes que después del parto también podrían formarse? En esta ocasión la causa no es el crecimiento del vientre, sino la pérdida de peso y de volumen, que en algunos momentos podrían ser también muy rápidos.

Pero durante el embarazo el crecimiento del vientre o del volumen en sí del cuerpo no solo puede influir. Los expertos creen que las hormonas propias del embarazo pueden influir muchísimo en este aspecto, haciendo a la futura mamá más propensa para el desarrollo de las estrías, ya que podrían actuar atrayendo más agua a la piel, relajándola y facilitando su desgarro cuando se estira, a la vez que podría hacerla ligeramente más débil.

Aunque en el mercado podemos encontrarnos con una amplia variedad de cremas para las estrías del embarazo, útiles teóricamente para su prevención, es necesario tener en cuenta que no son opciones útiles en todos los casos. En este sentido, los especialistas son claros: la mejor manera de prevenirlas y evitarlas es aumentar de peso de forma lenta y constante, así como intentar encontrar un plan dietético que ayude a evitar ganar demasiado peso, solo el necesario, proporcionando eso sí un adecuado equilibrio nutricional (no debemos olvidarnos que durante el embarazo es todavía más importante el seguimiento de una alimentación completa y nutritiva, aunque es falso la creencia típica de que es necesario comer por dos).

Sea como fuere, cuando las estrías se desarrollan durante el embarazo, es común que puedan llegar a desaparecer posteriormente. Así, con el paso del tiempo, ese color rojizo o rosado tan evidente y característico acabará madurando, hasta adquirir una tonalidad pálida o blanquecina, que ayudará a reducir su apariencia al máximo. En caso contrario, recuerda que existen muchas opciones de tratamiento útiles para aquellas estrías que no han desaparecido después de la gestación. En cualquier caso, no olvides algo fundamental: existen algunos procedimientos que no son adecuados ni durante el embarazo ni durante la lactancia materna, como ocurre -por ejemplo- con las cremas a base de retinoides. Por lo que, en caso de duda, lo más aconsejable es pedir cita con tu dermatólogo de confianza, quien te ayudará a descubrir qué tratamiento será el más adecuado para ti.

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