tratamientos dermatitisLa dermatitis atópica es considerada como una de las enfermedades de la piel más comunes. A menudo es también conocida bajo los nombres de eccema o eccema atópico.

Explicado de forma simple y sencilla, podríamos decir básicamente que la dermatitis atópica consiste en una afección crónica de la piel que se caracteriza por la aparición de piel seca e inflamada con picazón.

Y es tan habitual que, se estima, afecta a alrededor del 20 por ciento de los bebés, niños pequeños y también adolescentes, y entre un 1 a un 3 por ciento de los adultos.

El motivo principal por el que pocos adultos presentan esta enfermedad, especialmente si tenemos en cuenta el mayor volumen de casos existentes en la etapa infantil, es debido fundamentalmente a que con frecuencia disminuye considerablemente o desaparece en la edad adulta.

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¿Qué síntomas presenta?

En la mayoría de las ocasiones cursa con brotes, lo que significa que los síntomas aparecen de repente después de que un determinado factor los desencadene, para posteriormente desaparecer durante un tiempo.

Pueden haber períodos prolongados sin síntomas, o bien con síntomas y sin síntomas (esto es, de forma alterna).

Los síntomas dependiendo de la edad en la que aparezca la condición suelen variar un poco.

Por ejemplo, en el caso de los bebés, es más habitual que desarrollen erupciones de color rojizo, inflamadas y supurantes, con piel seca y costras, principalmente en el área de la cara, el cuero cabelludo, los brazos, las manos, las piernas y los pies.

Sin embargo, tanto los niños como los adultos suelen desarrollar estos síntomas solo en algunas partes del cuerpo, como la zona de las manos, delante de los codos, detrás de las rodillas o en la parte superior de los brazos. Es decir, únicamente en algunas partes o puntos del cuerpo.

No obstante, los síntomas más comunes tienden a ser tener la piel excesivamente seca y con picazón. Pero también pueden surgir en la piel erupciones dolorosas, que pueden volverse en un auténtico problema por la noche, de manera que la sensación de picor constante puede causar noches de insomnio, e interferir en la calidad de vida de la persona afectada.

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Además, con motivo de aliviar la picazón, es común que se produzca lo que los expertos denominan como el “ciclo de picor-rascado”, que se traduce en que ese picor origina una necesidad inmediata de rascarse.

El rascado alivia el picor momentáneamente, pero puede acabar produciendo una mayor inflamación, por lo que la necesidad de rascarse aparece de nuevo. Y así sucesivamente.

Se produce a menudo un rascado incontrolable, lo que puede a su vez hacer que la piel se vuelva todavía más gruesa (liquenificación). Además, el rascado constante puede aumentar el riesgo de infección cutánea, especialmente entre los más pequeños de la casa.

eczema

Cuáles son sus causas

Si bien es cierto que los médicos no saben cuál es la causa real que origina la aparición de los síntomas, sí se sabe que está especialmente relacionada con los genes. De hecho, a menudo tiende a ser hereditaria, junto con la rinitis alérgica y el asma.

Originalmente, sí se sabe que la dermatitis atópica surge como consecuencia de la existencia de un defecto en la estructura de las capas superficiales de la piel.

Es decir, surge debido a un defecto en la piel, caracterizado en la mayoría de los casos por la carencia de una proteína, conocida con el nombre de filagrina, la cual hace que esta sea mucho más vulnerable a las diferentes agresiones externas.

Debido a ello, las áreas donde se forma la dermatitis se caracterizan por ser zonas de fácil entrada, por la que de hecho podrían acceder distintas partículas que, posteriormente, contactan con nuestro sistema inmune.

En las personas con dermatitis, es fácil que los alérgenos (sustancias a las que podemos desarrollar algún tipo de alergia a lo largo de nuestra vida, entre los que destacan principalmente determinados alimentos, polen y ácaros del polvo) contacten con nuestro sistema inmune a través de la piel.

Ese contacto origina una sensibilización de manera repetida, que con el paso del tiempo puede acabar produciendo una alergia. Finalmente, es esa alergia la que puede provocar las intolerancias a los alimentos, el asma o la rinitis alérgica.

Sin embargo, se ha demostrado que si la barrera cutánea se encuentra en buen estado, como ocurre en los niños y adultos sanos, sin dermatitis, esta es capaz de proteger al sistema inmune del contacto con los alérgenos.

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Cómo tratar eficazmente la dermatitis atópica

A la hora de conseguir un tratamiento lo más adecuado, es esencial mantener una asociación óptima entre el paciente y el médico, y también entre los diferentes miembros de la familia (especialmente si la persona afectada es un bebé o un niño pequeño).

De hecho, es común que el médico recomiende o sugiera un plan de tratamiento específico atendiendo a distintos factores, entre los que destacan fundamentalmente la edad, la salud general y los síntomas que hayan podido surgir.

Debemos hacer especial hincapié en el propio paciente y en los diferentes miembros de la familia, puesto que todos juegan un papel esencial e importante en que el plan de tratamient pueda tener o no éxito. Por este motivo, es imprescindible que todos sigan de forma cuidadosa las instrucciones indicadas por el médico.

¿Y qué opciones existen a la hora de tratar la dermatitis atópica? A continuación te descubrimos algunas de las principales opciones de tratamiento para el eccema.

También es necesario tener en cuenta que la dermatitis atópica no tiene cura, por lo que la clave del tratamiento es encontrar qué hábitos y consejos pueden ser de mucha ayuda a la hora de prevenir los brotes; o, al menos, reducir al máximo los síntomas.

Como opinan muchos expertos, en la actualidad los tratamientos comúnmente utilizados para la dermatitis atópica por lo general tienden a dividirse en dos grupos: los humectantes, que son útiles para aliviar la sequedad y la picazón, y los antiinflamatorios, que ayudan a reducir los síntomas asociados a la hinchazón, el enrojecimiento y la picazón.

El cuidado de la piel con un emoliente

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A la hora de cuidar la piel atópica basta con mantener un régimen simple y básico. Por ejemplo, es esencial utilizar un jabón adecuado para este tipo de piel, el cual debe contener un pH ácido y no tener ningún tipo de ingrediente o sustancia que pueda sensibilizar todavía más la piel, o aumentar la irritación.

También es imprescindible el uso diario de una crema hidratante. Es de vital importancia desarrollar, mantener y seguir una rutina diaria de cuidado de la piel, lo que además ayudará positivamente para prevenir brotes y episodios recurrentes.

Los expertos inciden muchísimo en el momento del baño.

Es conveniente aplicar el emoliente inmediatamente después de salir del baño, con la piel todavía húmeda y sin secarse con toalla. Esto ayudará a restaurar la humedad todavía presente en la piel, a la vez que inhibirá y prevendrá la evaporación del agua, útil para aumentar la velocidad de curación y establecerá una mejor barrera cutánea contra la irritación y la sequedad.

¿Y qué emoliente utilizar? Las cremas y ungüentos son más adecuados, y son los que mejor funcionan.

Es imprescindible que se cumplan dos factores clave: debe estar libre de fragancias y productos químicos, así como de sustancias sensibilizantes o irritantes.

Mi recomendación es la crema para piel atópica de Akento.

Medicamentos

Dependiendo de los síntomas, es posible que el médico recete cremas tópicas medicinales, o incluso medicamentos orales, con la finalidad de reducir la picazón, aliviar la inflamación e hidratar la piel. ¿Y cuáles son los fármacos más comunes?

  • Cremas con corticosteroides. Son útiles a la hora de aliviar la inflamación y las molestias asociadas a la picazón.
  • Inhibidores tópicos de la calcineurina. Son fármacos capaces de suprimir la inflamación, útiles por tanto para reducir los síntomas de los brotes.
  • Antihistamínicos. Algunos expertos consideran que podrían ayudar a disminuir la picazón, especialmente la picazón más severa.

Los inhibidores tópicos de la calcineurina, por otro lado, consisten en ungüentos tópicos no esteroides que contienen una serie de moléculas capaces de inhibir esta sustancia, la cual es importante en la inflamación.

Eso sí, cuando algunos de los tratamientos más comunes no son efectivos, el médico puede recetar costicosteroides sistémicos, que son medicamentos que se toman por vía oral, o se inyectan en el músculo, en lugar de ser aplicados directamente sobre la piel. Un ejemplo lo encontramos en la prednisona.

En cualquier caso, este tipo de fármacos únicamente se utilizan en casos resistentes. De hecho, únicamente son administrados por períodos cortos de tiempo, puesto que se pueden producir algunos efectos secundarios como daño en la piel, huesos debilitados o más delgados, azúcar elevado, presión arterial alta, cataratas e infecciones.

En casos graves de dermatitis atópica que no han respondido a ningún otro tratamiento, es posible la prescripción de los medicamentos inmunosupresores, los cuales actúan restringiendo el sistema inmunológico hiperactivo, gracias a que bloquean la producción de algunas células inmunes, frenando la acción de otras.

Pero, como ocurre con el resto de medicamentos, tampoco están exentos de efectos secundarios. Por ejemplo, pueden surgir náuseas y vómitos, problemas renales, presión arterial elevada, hormigueo, dolor de cabeza, infecciones y un aumento del riesgo de cáncer.

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Fototerapia

La conocida como terapia con luz ultravioleta (UV) puede también ser muy útil en caso de eccema, especialmente en aquellas personas que sufran eccema severo. De acuerdo a algunos estudios, las personas con eccema observan una mejoría en sus síntomas después de someterse a fototerapia.

¿Y cómo se lleva a cabo este tratamiento? Durante la sesión, un dermatólogo dirige una luz UVB en todo el cuerpo, o bien únicamente en las áreas afectadas. Esta luz es útil para reducir la inflamación y el picor, a la vez que estimula al cuerpo para la creación de vitamina D, esencial para mantener una adecuada salud cutánea.

También ayuda a la piel a combatir la presencia de bacterias, siendo ideal por tanto a la hora de prevenir infecciones.

Terapia con envoltura húmeda

Una investigación publicada en el año 2014 encontró que la terapia con envoltura húmeda podría ser de cierta utilidad en caso de dermatitis atópica, al ayudar a mejorar los síntomas directamente relacionados con el eccema, gracias a que es capaz de aumentar la humedad naturalmente presente en la piel.

¿Y cómo se realiza? Después del baño con agua tibia, y tras la debida humectación, se deben envolver las áreas afectadas con tiras de tela o gasas húmedas. También es imprescindible acabar colocando una capa seca sobre la caha húmeda.

Como se encontró en dicho estudio, ayuda a mantener la piel hidratada. Pero sus efectos positivos o beneficiosos no quedan aquí, puesto que también aumenta la acción de las cremas, emolientes y humectantes.

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Remedios caseros

Además de los tratamientos comúnmente utilizados para la dermatitis atópica, también existen algunos remedios caseros que pueden igualmente ser de ayuda. Aunque, la mayoría de expertos aconsejan siempre consultar antes con el médico.

A continuación te ofrecemos un breve resumen sobre los remedios naturales más útiles en caso de dermatitis atópica.

  • Aceite de coco. Aplicado directamente sobre las áreas con dermatitis atópica es muy útil para hidratar, además de reducir la presencia de bacterias. Se aconseja aplicarlo dos veces al día, mañana y noche, siempre sobre la piel húmeda.
  • Aceite de girasol. Es útil para mejorar la barrera protectora de la piel, que como ya hemos visto, en aquellas personas con eccema tiende a ser defectuosa y estar debilitada. Además, también reduce la inflamación. Se aconseja aplicarlo también dos veces al día.
  • Cardiospermum. Consiste en un extracto de origen vegetal que puede ayudar positivamente a la hora de reducir la inflamación, la presencia de bacterias en la piel y la picazón.
  • Baño de avena. Para hacerlo simplemente debes llenar tu bañera con agua tibia, y añadir avena molida al gusto. Luego sumérgete en el agua, y disfruta durante 20 minutos.
  • Baño de vinagre. Para hacerlo puedes utilizar vinagre de manzana o vinagre de vino tinto. Solo tienes que llenar la bañera con agua tibia y añadir bastante cantidad de vinagre.
  • Gel de áloe vera: Posee cualidades antibacterianas, antimicrobianas, cicatrizantes y además es un estimulante natural del sistema inmunológico.
  • Miel: Puede ayudar a estimular la función del sistema inmunológico y promover la curación de heridas, lo que significa que, además, podría ser de mucha utilidad a la hora de combatir infecciones.

¿Cómo se puede tratar la dermatitis atópica en los bebés?

piel atopica bebe

Algunas investigaciones, sugieren que la lactancia materna exclusiva durante al menos los 6 primeros meses de vida podría ayudar positivamente a la hora de reducir el eccema en los bebés. Pero, por ahora, la evidencia científica existente no es clara, y mucho menos concluyente.

Dado que es difícil evitar que el bebé se rasque o se frote cuando surge la picazón, es común que el eccema empeore en los más pequeños.

Por eso, es recomendable seguir una serie de consejos básicos:

  • El uso de guantes o de calcetines puede ser de mucha ayuda a la hora de evitar que el bebé se rasque.
  • Usar una crema hidratante suave y con frecuencia.
  • No es aconsejable vestirlo con mucho abrigo, ya que la sudoración puede agravar la dermatitis atópica.
  • El baño regular es fundamental para limpiar la piel, pero el baño excesivo o con demasiada frecuencia puee acabar agravando los síntomas asociados a la piel seca.
  • Se recomienda utilizar únicamente champú y gel diseñado para niños con eccema.
  • Si utilizas toallitas húmedas para limpiar al bebé en momentos puntuales, es fundamental utilizar toallitas sin perfume ni alcohol.

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¿La dermatitis atópica puede prevenirse?

Es esencial evitar o disminuir al máximo el contacto con aquellas sustancias que se sabe pueden irritar la piel, o incluso aquellos alimentos a los que la persona es sensible, con la finalidad de prevenir la formación de una erupción cutánea.

  • Baños tibios: La temperatura del agua elevada es perjudicial, ya que podría aumentar el riesgo de que la piel se seque en exceso. Es aconsejable reducirlo a no más de 20 minutos.
  • Cuidado con el jabón que utilizas: Se recomienda utilizar siempre un jabón que contenga un pH ácido. Esto es debido a que los jabones fuertes tienden a ser alcalinos, y además deben estar exentos de cualquier tipo de sustancia sensibilizante o irritante.
  • A la hora de secarse: Después de cada baño, es esencial secarse la piel con sumo cuidado, utilizando toallas lo más suaves posibles. Además, no se aconseja frotar la piel, ya que aumentará el riesgo de daño e irritación.
  • Evitar los desencadenantes: Es fundamental evitar los desencadenantes conocidos para prevenir los brotes de forma sencilla y efectiva. A su vez, se deben evitar aquellos alimentos que habitualmente pueden provocar alergias, como la leche, los huevos y los cacahuetes.
  • Cuidado con las infecciones secundarias: Debido a la picazón y el rascado o frotado constante, es fundamental evitar las infecciones secundarias. Intenta mantener las manos siempre en otra parte cuando tengas la necesidad de rascarte.

¿Cuándo ver al médico?

Cuando surgen los primeros síntomas, lo más común es que sea el pediatra quien diagnostique la existencia de la dermatitis atópica, especialmente en las revisiones habituales y regulares del bebé.

Pero si observamos que el niño está continuamente irritable y nervioso, pierde el sueño con facilidad o no puede dormir adecuadamente por las noches, entonces sí es aconsejable hablar con el médico.

Eso sí, también se aconseja acudir al médico de inmediato si surgen síntomas de una infección bacteriana de la piel, como: hinchazón, dolor, sensibilidad y sensación de calor alrededor de la erupción, secreción cutánea, rayas de color rojizo que tienden a extenderse desde el lugar donde se ha producido la erupción cutánea, y fiebre.