La dermatitis atópica en niños es más común de lo que se piensa. Sin embargo, es una afección desconocida para la mayoría de nosotros. Por eso, hoy vamos a explicarte todo lo que necesitas saber para afrontar esta condición tan molesta.

Vamos a abordar todos los punto, desde sus síntomas más característicos, hasta su tratamiento y cómo mejorar su calidad de vida; pero antes que nada, vamos a explicar claramente en qué consiste esta enfermedad.

¿Qué es la dermatitis atópica?

También conocido como eccema, consiste en una inflamación crónica de la piel, lo que significa que estará presente a lo largo de toda la vida porque no tiene cura.

Se caracteriza por tener un tipo de piel muy sensible, la cual tiende a irritarse con facilidad. Y los síntomas habituales que produce son: sequedad, picazón, descamación, enrojecimiento e inflamación.

El picor extremo se convierte en uno de los principales enemigos de la condición, puesto que el rascado puede acabar empeorando el problema, lo que originará una mayor inflamación e irritación. Y lo que es peor: un aumento del riesgo de infección.

Los brotes suelen aparecer en áreas con pliegues, como en los brazos, la parte posterior de las rodillas y las muñecas, así como el cuello y la cara -sobre todo en las mejillas-.

Es considerada una de las enfermedades cutáneas más comunes entre los bebés y los niños pequeños, pero no es contagiosa ni infecciosa. Su aparición disminuye sustancialmente con la edad.

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¿Cuándo aparecen los primeros síntomas en los niños?

Es tremendamente común que la dermatitis atópica aparezca por primera vez entre los 3 a 6 meses de edad.

Entre un 65-70% desarrollan los primeros síntomas a lo largo del primer año de vida -antes de los 6 primeros meses-, y el 90% han desarrollado síntomas antes de los 5 años.

Y un 50-60% de los bebés con dermatitis atópica continuarán teniendo uno o más síntomas incluso aunque hayan alcanzado la adolescencia o la etapa adulta.

Por suerte, en muchas ocasiones la condición mejora durante los años escolares, hasta incluso llegar a desaparecer por completo durante la adolescencia.

Eso sí, la barrera de la piel nunca se recupera, de forma que nunca será del todo normal. Por este motivo, es común que algunos síntomas puedan surgir más tarde, pero siempre de manera leve.

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Síntomas de la dermatitis atópica en niños

¿Cuáles son las causas que lo provocan?

Por el momento se desconoce la causa específica que origina la dermatitis atópica. No obstante, los expertos sí saben que es debida a una combinación de factores genéticos y ambientales, que pueden ocasionar una hipersensibilidad.

Por este motivo, quienes lo padecen a menudo tienen antecedentes familiares de dermatitis atópica, eccema, asma o rinitis alérgica.

En los últimos años se han descrito distintas mutaciones en el gen de la proteína filagrina en algunas personas con dermatitis atópica, esencial para la construcción de una barrera cutánea saludable.

Esto significa que la barrera no ejerce su función de protección adecuadamente, de manera que los alérgenos pueden entrar fácilmente al organismo a través de la piel, lo que origina una sensibilización alérgica.

A su vez, pueden existir otros desencadenantes que podrían hacer que el problema se agrave, como alérgenos, irritantes, factores emocionales, ambientales y agentes infecciosos.

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Cómo tratar la dermatitis atópica en niños

Es esencial tener en cuenta que el tratamiento implica una asociación entre el médico, el niño, y los miembros de su familia.

El especialista aconsejará un plan de tratamiento en función de la edad, los síntomas y la salud general del niño. La mayoría pueden tratarse con éxito con determinados cambios en el estilo de vida.

Es primordial mantener la piel lo más saludable posible, y para conseguirlo, es importante seguir una rutina diaria de cuidado de la piel.

Para ello, es fundamental la limpieza diaria utilizando un jabón suave y agua tibia, así como el uso continuado de cremas hidratantes sobre la piel todavía húmeda para sellar la humedad.

Los baños tibios con blanqueadores pueden ser de ayuda, así como el baño con avena coloidal, un remedio antiinflamatorio y calmante que consigue reducir al máximo los síntomas.

Eso sí, si el pequeño está experimentando un brote de dermatitis atópica, es aconsejable evitar cualquier limpiador, y utilizar únicamente agua.

Exponer al pequeño unos pocos minutos al sol cada día, por ejemplo en un paseo por la calle o por la playa, es sumamente beneficioso, ya que el niño obtendrá la vitamina D que tanto necesita.

La luz solar parece ayudar a mejorar los síntomas leves a moderados de la dermatitis atópica; sin embargo, hay que limitarla a no más de 10 a 30 minutos a la semana.

Si estos tratamientos no dan resultado, aquí tienes otros que te pueden ayudar.

niño piel atopica

¿Qué son los brotes?

Se sabe que distintas condiciones ambientales pueden acabar ocasionando un empeoramiento de la inflamación. Y es en estos momentos cuando surgen los brotes de la enfermedad, en los que los síntomas empeoran de forma temporal.

Por ejemplo, un área que no presentaba ningún síntoma, ahora puede enrojecerse y picar en exceso.

A pesar de que evitar los desencadenantes puede ser de mucha utilidad a la hora de prevenir la aparición de brotes, hay que tener en cuenta que incluso aún así es posible que se presenten síntomas.

Independientemente de lo grave que pueda ser la dermatitis, es fundamental conocer, identificar y reducir al máximo todos los  desencadenantes para ayudar a mejorarla.

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Principales desencadenantes

Es posible que algunos padres no noten ningún desencadenante específico que empeore la enfermedad de sus hijos, mientras que otros sí podrían ser algo más evidentes.

Dado que existen muchos factores desencadenantes potenciales, a continuación te descubrimos algunos de los más comunes:

  • Algunos tejidos, como la lana o el poliéster.
  • Productos para el cuidado de la piel, perfumes, productos de limpieza para el hogar y desinfectantes.
  • Formaldehído (conservante).
  • Vendajes y adhesivos de látex.
  • Ácaros del polvo.
  • Polen estacional.
  • La caspa de algunas mascotas (en especial gatos y perros).
  • Determinados alimentos: Huevos, leche, soja, trigo, algunos frutos secos, pescados y mariscos.
  • Infecciones con Staphylococcus aureus, hongos o herpes.
  • Temperaturas elevadas.

Una de las opciones más sencillas de identificar un posible desencadenante es eliminándolo. Si los síntomas mejoran y se reducen, entonces es una de las causas relacionadas.

Cómo reducir la exposición del niño a desencadenantes

Además del tratamiento de la dermatitis atópica en sí, se pueden prevenir muchos de los síntomas asociados a esta condición al reducir al máximo la exposición del niño a posibles desencadenantes.

Estos consejos útiles podrían serte de mucha ayuda:

  • Revisa bien qué ropa le pones cada día. Cuando hace mucho calor, ponle ropa lo más ligera y fresca para evitar que sude en exceso. Es aconsejable ponerle telas como el algodón suave o la seda.
  • Utiliza productos de higiene y limpieza que sean adecuados para su delicada piel. Que en su etiquetado o en el envase especifiquen que son ideales para la piel atópica.
  • Evita los productos perfumados. No es adecuado ponerle ningún tipo de colonia, y optar siempre por lociones hipoalergénicas, lo que significa que el riesgo de que puedan producir reacciones alérgicas es muchísimo menor.
  • Utiliza filtros de calidad para el aire acondicionado, y cámbialos con cierta regularidad. En cualquier electrodoméstico y aparato que se pueda, utiliza un filtro de partículas de aire de alta eficiencia (HEPA).
  • Limpia la casa con bastante regularidad, lo que ayudará a reducir la exposición a los ácaros del polvo.
  • Si tienes mascotas en casa, tratar de cepillarlas y lavarlas al menos una vez por semana.
  • Reduce la exposición al humo, muy poco saludable, sobre todo entre los más pequeños.
  • Lleva a cabo un control de los alimentos que come el niño y de los síntomas que puedan presentarse con posterioridad. De esta manera, será muchísimo más sencillo comprobar si surge algún patrón.

Convivir con un niño con dermatitis atópica no es fácil, pero con todos estos consejos y pautas, su calidad de vida puede mejorar notablemente.