La dermatitis atópica es considerada como una enfermedad crónica de la piel, lo que significa que se trata de una condición cutánea que cursa a largo plazo, para la que no existe una cura específica, de manera que el tratamiento marcado por el especialista médico lo que persigue básicamente es reducir y aliviar muchos de sus síntomas (en particular también los más molestos), y prevenir la aparición de nuevos brotes. Y es que se trata de una condición que suele aparecer y desaparecer con el tiempo, de forma que mientras que en algunos momentos puntuales no existen síntomas tan evidentes, en otros momentos vuelven a formarse nuevos brotes.

Conocido también médicamente bajo el nombre de eccema atópico, la dermatitis atópica es la forma más común de dermatitis. Se trata de una afección que causa la sequedad de la piel, el agrietamiento y picazón. Tiende a ser más común en los niños, de manera que lo más habitual es que se desarrolle antes del primer año de vida (o, como mucho, entre los 2 a los 5 años de edad). Aunque, es cierto, la mayoría de los casos ocurren antes de que el niño haya cumplido los dos años; más habitualmente entre los 3 a los 6 meses de edad. No obstante, y esto es algo que no saben muchas personas, la realidad es que en ocasiones puntuales (se trata, es cierto, de algo no tan común) también podría desarrollarse en la adolescencia o en la etapa adulta.

Cómo tratar la dermatitis atópica en el cuero cabelludo

Se trata de una afección cutánea crónica (a largo plazo), aunque como manifiestan muchos especialistas, es cierto que puede mejorar de manera muy significativa, o incluso llegar a desaparecer completamente en algunos niños a medida que van cumpliendo años y crecen. No se sabe muy bien por qué ocurre esto, aunque los expertos consideran que podría ser debido a la barrera cutánea protectora de la piel, que en los bebés y niños con dermatitis atópica suele ser deficiente, pero que posteriormente, con el tratamiento adecuado y la aplicación de cremas hidratantes y emolientes, podría restaurarse ligeramente (lo que ayudaría sin duda alguna a la desaparición de los síntomas más característicos de esta enfermedad).

Eso sí, no se debe confundir al eccema en sí con el eccema atópico. De hecho, ¿sabías que originalmente existen siete tipos de eccema diferentes, entre los que precisamente se encuentra el eccema atópico? El eccema por sí mismo consiste en un grupo de afecciones que hacen que la piel se inflame, surja en ella distintas erupciones, y pique. Se convierte en una condición de la piel tremendamente común. Y, entre los distintos tipos de eccema, como ya te hemos mencionado anteriormente, el eccema atópico (o dermatitis atópica) es uno de los más habituales, sobre todo entre los bebés y niños pequeños.

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¿Qué es la dermatitis atópica del cuero cabelludo?

La dermatitis atópica del cuero cabelludo son los síntomas y signos que cursan de la dermatitis atópica en esta área del cuerpo. La dermatitis atópica en sí misma consiste en una enfermedad cutánea inflamatoria (esto es, en una enfermedad inflamatoria de la piel), que además se caracteriza por ser crónica y por cursar con recaídas, la cual no es contagiosa pero sí extremadamente pruriginosa. La atopia es considerada de hecho como uno de los hallazgos más comunes en la mayoría de personas afectadas con el eccema atópico, aunque es cierto que la IgE no destaca por ser un requisito previo en todas las personas afectadas.

La dermatitis atópica destaca precisamente por ser uno de los tipos de eccema más comunes. De hecho, cuenta con una prevalencia que oscila entre el 2 y el 5 por ciento, mientras que en bebés, niños y adultos jóvenes alcanza alrededor del 10 por ciento. Es, por tanto, una de las dermatosis más habituales.

Además, debemos mencionar en esta ocasión la conocida como marcha atópica, que consiste en una serie de “enfermedades atópicas” que suelen cursar después de la aparición de los primeros síntomas relacionados con este tipo de dermatitis. Es el caso, por ejemplo, de las alergias alimentarias, el asma infantil y la rinitis alérgica. Distintos especialistas, de hecho, han propuesto una especie de rasgo multifactorial, con loci de genes en distintos cromosomas. Consideran que la predisposición genética es uno de los factores de riesgo más evidentes, la cual ejerce sus efectos de manera inmunológica y específica.

Antes de desarrollar los síntomas, uno de los pasos más importantes es la exposición a un alérgeno. Es decir, mientras que existe cierta predisposición genética a la atopía, finalmente la progresión larga y a menudo incompleta de esa susceptibilidad genética a través de la hipersensibilidad mediada por IgE a la hiperreactividad tanto de la piel como de las mucosas, y finalmente las propias manifestaciones -y aparición de los síntomas de la enfermedad alérgica- está mediado o modulado por factores ambientales.

No obstante, en lo que se refiere al cuero cabelludo, originalmente muy pocas personas saben que la dermatitis atópica también podría afectar a esta área del cuerpo. Y es que a diferencia de lo que habitualmente se tiende a pensar, lo cierto es que la dermatitis atópica no solo afecta a las partes más visibles de nuestro cuerpo, sino que también podría acabar afectando al cuero cabelludo. Es más, ¿sabías que la dermatitis del cuero cabelludo es considerada incluso por los especialistas como un tipo de dermatitis que hace que la piel situada en esta zona se inflame, seque y pique? Aunque, eso sí, no debemos confundir la dermatitis atópica que también cursa en esta parte del cuerpo con la conocida como dermatitis seborreica, cuyo síntoma más habitual -y desagradable- es la caspa. Cuando el cuero cabelludo de un bebé adquiere esta piel seca y escamosa, a menudo es médicamente conocida como costra láctea.

Tratamiento de la dermatitis atópica en el cuero cabelludo

Tal y como opinan los especialistas, si en la actualidad llevas un tiempo lidiando con una incómoda irritación intensa en el cuero cabelludo, es conveniente no asumir que podemos combatirla por nuestra cuenta, siendo esencial acudir a un dermatólogo pronto, lo antes posible. Y es que será el médico el único capaz ya no solo de diagnosticar la existencia de esta condición cutánea, sino que es fundamental a la hora de encontrar un tratamiento médico eficaz para tratar la afección y reducir al máximo tanto los síntomas más incómodos como la formación de los brotes tan característicos de esta enfermedad.

En cualquier caso, es común que el tratamiento de la dermatitis atópica en el cuero cabelludo tienda a ser algo más complicada que en el resto del cuerpo, principalmente por el hecho de que en la cabeza tenemos cabello, lo que hace enormemente difícil aplicarnos muchas de las cremas emolientes e hidratantes que se aconsejan en el resto de la piel. Por tanto, es conveniente saber de qué manera es posible hidratar el cuero cabelludo, utilizando para ello los productos más adecuados. Dicho esto, ¿qué opciones serían útiles o recomendadas en este sentido?

Dado que la dermatitis atópica es una afección o condición crónica de la piel, significa que no tiene cura, de manera que el tratamiento recomendado o aconsejado por el médico persigue la finalidad de reducir los síntomas, controlar la afección en sí, y reducir al máximo la aparición de nuevos brotes. Además, existen muchos métodos distintos que pueden ser de muchísima utilidad a la hora de tratar con éxito la dermatitis atópica en el cuero cabelludo. A continuación te explicamos cuáles son los más habituales:

Champús

El champú anticaspa suele ser una de las mejores opciones para limpiar y lavar el cabello con dermatitis atópica en el cuero cabelludo, tanto seco como con picazón. Algunos ingredientes como por ejemplo podría ser el caso del ácido salicílico o el zinc podrían ser de mucha ayuda. La urea también se convierte en una opción útil. En cualquier caso, es fundamental que el champú sea lo más suave posible, y que no contenga colorantes o perfumes. En definitiva, debe ser específico para pieles atópicas o sensibles.

Por tanto, los champús humectantes se convierten siempre en la mejor opción, sobre todo aquellos que han sido especialmente formulados para adaptarse al cuero cabelludo seco, y en cuya formulación o composición nunca encontraremos ingredientes químicos agresivos que podrían acabar despojando la piel de sus aceites naturales tan valiosos e indispensables.

Por otro lado, si el champú te ha funcionado, no es conveniente cambiar de producto con demasiada frecuencia. Además, a la hora de utilizarlo, es imprescindible enjuagar bien el champú. Para ello, debes usar suficiente agua tibia para retirar cualquier residuo del producto que pueda quedar. Luego, envuélvete la cabeza con la ayuda de una toalla con la finalidad de que se seque sola.

No es recomendable el uso de secador, al igual que tampoco se aconseja frotar el cuero cabelludo y el cabello con la toalla, dado que tanto el calor como el frotamiento podrían agravar la picazón presente en el cuero cabelludo, mientras que la elevada temperatura causada por este dispositivo puede incluso generar todavía una mayor sequedad. Eso sí, si aún así deseas secarte el cabello con un secador, por ejemplo porque tienes que salir a la calle y tienes prisa, es mejor optar por la configuración fría. Tampoco son adecuados los productos típicos de peinado, como geles y espumas.

¿Y cómo aplicarnos el champú para hidratar el cuero cabelludo con dermatitis atópica? A continuación te explicamos cómo debes hacerlo:

  • Champú + aceites. Tanto el champú suave como los aceites podrían ser realmente eficaces cuando se combinan bien. Por ejemplo, en el caso de los aceites esenciales el aceite del árbol del té pasa a convertirse en una de las mejores opciones, mientras que el aceite de jojoba es un producto natural igual de eficaz. Si piensas utilizar conjuntamente el aceite esencial o aceite en sí con el champú, solo tienes que añadir unas gotitas a la botella o envase de champú, y seguir los pasos que te indicaremos en el próximo apartado.
  • Solo aceite hidratante. También es posible aplicar aceites por sí solos. Puedes optar por aceite del árbol del té, aceite de jojoba, de lavanda, eucalipto o menta. Luego, si el aceite esencial -eso sí- es demasiado potente, puedes diluirlo con algún aceite portador, como el aceite de coco, oliva, aguacate o almendras. Este paso es esencial siempre antes de aplicarlo directamente en el cuero cabelludo, sobre todo si tienes la piel muy sensible.

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A la hora de aplicar el aceite en el cuero cabelludo, se recomienda masajearlo con la ayuda de los dedos, mediante un movimiento circular. Es fundamental hacerlo durante unos minutos, con paciencia, para asegurarnos que el aceite en sí penetra completamente en la capa superior de la piel. Posteriormente, se aconseja dejar el aceite entre 1 a 8 horas aproximadamente, para conseguir que actúe completamente. Por este motivo es mejor hacerlo por la noche, aunque en caso de hacerlo así lo más adecuado es proteger la almohada con alguna toalla, o incluso utilizando un gorro de ducha. Luego, al día siguiente, lávate el cabello con el champú suave específicamente diseñado para pieles sensibles, atópicas o con dermatitis atópica.

En lo que a los aceites esenciales se refiere, recuerda que son aceites altamente concentrados, elaborados a base de hierbas que contienen el ingrediente activo (o esencia) de la planta en sí (o incluso de varias plantas). Mientras que los aceites esenciales antiinflamatorios podrían ayudar a la hora de aliviar y calmar la inflamación del cuero cabelludo, el uso de aceites esenciales con cualidades antimicrobianas podrían ser útiles para combatir la costra láctea causada por la levadura, en especial cuando cursa con dermatitis atópica. No obstante, es conveniente preguntar primero al pediatra antes de aplicarlos al cuero cabelludo del bebé.

Por otro lado, también existen otros consejos útiles que deberías tener en cuenta, a la hora de aplicarte el champú. Toma nota:

  • Escogiendo el champú. Recuerda, como te hemos mencionado en las líneas anteriores, que el champú debe ser siempre humectante, y hacer sido desarrollado para su uso en pieles atópicas, sensibles o con dermatitis. No deben contener ingredientes o sustancias agresivas, ya que podrían eliminar los aceites naturales presentes no solo en la piel, sino también en el cabello.
  • La temperatura del agua. Es imprescindible que el agua del baño o de la ducha no esté caliente. Al contrario, es conveniente que se encuentre tibia o a temperatura ambiente, lo que ayudará a evitar que los síntomas del cuerpo cabelludo ya de por sí sensible se agraven.
  • Aplicar dos o tres veces a la semana. No es adecuado utilizar el champú cada día, ya que si lo haces con demasiada frecuencia (por ejemplo, diariamente), acabará eliminando la grasa necesaria en el cuero cabelludo, dejándola todavía más seca. Eso sí, dado que es probable que te duches cada día, es recomendable utilizar un gorro de ducha para cubrirte la cabeza, y mantenerla lo más seca posible.
  • Cuidado con los acondicionadores. Si tienes por costumbre utilizar algún acondicionador, recuerda que es esencial aplicarlo solo desde el medio hasta las puntas, nunca aplicándolo directamente sobre el cuero cabelludo, dado que podría acabar obstruyendo los poros y, con ello, empeorar la picazón o el picor.
  • A la hora de secar. Tal y como ya te hemos mencionado brevemente en las líneas anteriores, para secarte el cabello es imprescindible hacerlo suavemente, acariciándolo con la ayuda de una toalla. De esta manera conseguirás retirar el exceso de agua. Luego, debemos dejarlo secar al aire libre. Por tanto, no es conveniente frotarse la cabeza vigorosamente con la toalla, o secarlo -como te hemos explicado ya- con la ayuda de un secador, puesto que la elevada temperatura que alcanza podría empeorar todavía más los síntomas y molestias asociadas a un cuero cabelludo ya de por sí sensible y reseco.

Además de los champús suaves que puedes comprar en supermercados o en farmacias, también existen algunos champús medicinales que puedes adquirir en farmacias bajo el consejo del médico, pero son de venta libre, lo que significa que no se requiere ningún tipo de prescripción médica. Este tipo de productos son útiles para tratar los casos más leves de dermatitis atópica del cuero cabelludo, y suelen contener en su composición una serie de ingredientes útiles para tratar muchos de los síntomas relacionados con el eccema, como por ejemplo podría ser la acción o el efecto antifúngico.

Emolientes

La hidratación de la piel seca es siempre fundamental, siendo todavía más importante en caso de dermatitis atópica. Pero, ¿cómo es posible hidratar el cuero cabelludo, si no podemos aplicar sobre él cremas emolientes de la misma forma como lo haríamos en el resto de la piel del cuerpo? En estos casos, es conveniente optar por tratamientos hidratantes capilares, que ayudan a abordar la piel seca a diario, y además han sido especialmente concebidos para su uso en el cuero cabelludo. Aunque también es posible optar por otros productos naturales cuya textura y consistencia ayudan enormemente cuando los aplicamos en esta zona.

Para lidiar con problemas del cuero cabelludo, como por ejemplo es el caso de la dermatitis atópica, la dermatitis seborreica o incluso la psoriasis del cuero cabelludo, afortunadamente existen distintas soluciones, incluyendo no solo remedios naturales, sino también tratamientos médicos.

No obstante, existen determinados tratamientos emolientes específicos para cuidar la piel del cuero cabelludo cuando existen brotes o han surgido síntomas molestos, como sequedad, inflamación y picazón. En muchos casos estos productos hidratantes poseen una textura y consistencia ideales para poder ser aplicados en esta zona del cuerpo, y suelen venir en envases que facilitan su aplicación.

Cremas con esteroides

También conocidas médicamente bajo el nombre de corticosteroides tópicos, son opciones útiles para tratar casos moderados y graves de dermatitis atópica en el cuero cabelludo. Actúan eficazmente reduciendo la hinchazón, la inflamación, el enrojecimiento y la picazón, y son especialmente adecuados durante los brotes de eccema, ya que bloquean la liberación de determinadas sustancias químicas inflamatorias, que se caracterizan por ser las principales “culpables” de la mayoría de los síntomas asociados a la dermatitis atópica severa.

Eso sí, este tipo de cremas específicas, tanto para el cuero cabelludo como para cualquier otra área del cuerpo, deben ser siempre recetadas por un médico, y ser adquiridas en una farmacia mediante la debida prescripción médica.

Consejos útiles para tratar la dermatitis atópica del cuero cabelludo en el bebé

La hidratación del cuero cabelludo del bebé es imprescindible. Para conseguirlo es esencial utilizar un aceite vegetal puro, como por ejemplo podría ser el caso del aceite de almendras, jojoba, coco o aceite de oliva. De hecho, el aceite de oliva se convierte en uno de los aceites vegetales más útiles para tratar la dermatitis atópica del cuero cabelludo en el bebé. Por otro lado, el tradicional aceite de bebé también tiende a funcionar bastante. Eso sí, cualquiera que se escoja, es fundamental probar primero con una pequeña cantidad en el cuero cabelludo del bebé y esperar al menos 12 horas, para comprobar si se origina o no algún tipo de irritación o reacción adversa.

Cómo aplicar el aceite en el cuero cabelludo del bebé:

A la hora de aplicarlo, a continuación te proponemos algunos consejos básicos:

  • Aplica una fina capa del aceite vegetal que hayas escogido en el cuero cabelludo del bebé.
  • Durante al menos un minuto, masajea con suavidad el aceite. Eso sí, si el bebé es pequeño y todavía tiene una parte blanda en la cabeza, es importantísimo tener especial cuidado en esta área a la hora de aplicar el producto (sobre todo para no ejercer mucha presión).
  • Deja que el cuero cabelludo y el cabello se empapen entre 10 a 15 minutos como máximo.
  • Finalmente, lava y limpia el aceite con la ayuda de un champú suave para bebés.

Siempre y cuando el niño no sea alérgico al aceite, se convierte en un método seguro y en la mayoría de las ocasiones efectivo. Además, puede ser utilizado una vez al día, preferiblemente después del baño del pequeño (recuerda, siempre con agua tibia, nunca caliente).

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Por otro lado, la higiene adecuada del cabello del bebé también puede ayudar muchísimo a la hora de controlar los brotes y los síntomas asociados. Es más, en caso de que la dermatitis atópica curse también con dermatitis seborreica (costra láctea), la higiene es imprescindible.

En la mayoría de las ocasiones, el uso de un champú suave para bebés puede ser suficiente para ayudar en el tratamiento de la costra láctea del pequeño. En cualquier caso, únicamente con el permiso, consejo y supervisación del médico podría ser posible el uso de un champú específico contra la caspa, dado que podría no ser seguro para la delicada piel del bebé.

Cómo aplicar el champú suave en el cuero cabelludo del bebé:

Al igual que con la aplicación del aceite, también es conveniente seguir una serie de pasos básicos para aplicar el champú. Toma nota:

  • Comienza humedeciendo con agua tibia tanto el cabello como el cuero cabelludo.
  • Luego masajea suavemente el champú suave en el cuero cabelludo del bebé.
  • Puedes utilizar una toalla de bebé para hacer espuma con el champú. Posteriormente, frota con suavidad las principales áreas afectadas. Por otro lado, mientras aplicas el champú, puedes cepillar el cabello con suavidad, lo que ayudará a arrastrar las áreas con escamas y costras.
  • Finalmente, enjuaga el cabello del bebé con agua tibia, para eliminar todo el champú (es imprescindible no dejar ningún tipo de residuo ni en el cabello ni en el cuero cabelludo).

Dado que un exceso de champú podría acabar secando todavía más la piel presente en el cuero cabelludo, y empeorar no solo la costra láctea sino la propia dermatitis atópica em sí, es adecuado preguntar al pediatra con qué frecuencia recomendaría lavar el cabello del bebé. En muchas ocasiones, no es necesario hacerlo cada día.

Cómo ayudar a prevenir los brotes de dermatitis atópica en el cuero cabelludo

La gravedad de la dermatitis atópica en el cuero cabelludo, como en definitiva ocurre con la dermatitis atópica que surge en el resto del cuerpo, puede reducirse controlando los distintos factores de riesgo y los desencadenantes que originan la aparición de los brotes, además de que es fundamental el cuidado regular de la piel. A la hora de controlar la dermatitis atópica del cuero cabelludo, y los propios brotes en sí, es necesario hacer todo lo posible por seguir algunas de las siguientes recomendaciones:

  • Es fundamental evitar la exposición a diferentes irritantes conocidos, así como a los alérgenos sospechosos de desencadenar muchos de los brotes y los síntomas asociados.
  • Limpia el cuero cabelludo a fondo, pero es esencial utilizar siempre un champú adecuado para dermatitis atópica o piel atópica. Es decir, el champú debe ser siempre lo más suave posible. No obstante, el exceso tampoco es conveniente, por lo que lo más recomendable es utilizar una pequeñísima cantidad de producto (del tamaño de una cucharada pequeña), así como usar agua tibia, nunca caliente. No es aconsejable frotar vigorosamente el cuero cabelludo a la hora de lavarlo.
  • También es conveniente lavarse siempre el cabello con un champú adecuado después de haber practicado ejercicio físico y / o haber sudado mucho. No podemos olvidarnos que la  transpiración, así como la sudoración excesiva, tienden a convertirse en un desencadenante de la dermatitis atópica, especialmente en el cuero cabelludo.

Aún cuando la dermatitis atópica del cuero cabelludo responda a menudo bien al tratamiento, también es tremendamente común que los brotes reaparezcan cada cierto tiempo. Por tanto, es de vital importancia prestar siempre atención a los síntomas que origina un brote, para comenzar con el tratamiento recomendado por el dermatólogo de inmediato. Esto ayudará a reducir las complicaciones, evitando al máximo la picazón y, con ello, el riesgo de infección.

¿Se puede prevenir la aparición de la dermatitis atópica en el cuero cabelludo?

Además de seguir el tratamiento recomendado por el médico y seguir también los consejos preventivos indicados por el especialista, existen algunos hábitos y consejos básicos que podrían ayudar a la hora de evitar que la dermatitis atópica pueda también formarse en el cuero cabelludo. Es más, muchas de las pautas a seguir son también útiles para prevenir la formación de nuevos brotes. Te explicamos algunas formas útiles preventivas:

  • Mantener el cuero cabelludo limpio. Lavarse el cabello con un champú suave y la cabeza con cierta regularidad, pero sin excesos (por ejemplo, entre 2 a 3 veces por semana), con agua tibia, puede ayudar a mantener a raya la dermatitis atópica en el cuero cabelludo. Además, es imprescindible eliminar el sudor inmediatamente después de la actividad física, o cuando las temperaturas en el ambiente son muy excesivas (lo que puede acabar ocasionando una sudoración excesiva).
  • Evitar los irritantes. Es conveniente limitar al máximo la exposición a ciertos químicos y también a determinados productos, como por ejemplo jabones, geles y champús fuertes, así como tintes para el cabello y el agua extremadamente caliente. Además, debes tener en cuenta que ciertos fármacos pueden hacer que la dermatitis atópica empeore o se agrave, por lo que siempre debes hablar con tu médico para comentarle esta condición antes de que te prescriba algún tratamiento específico para cualquier otra patología, afección o enfermedad.
  • Reducir el estrés. Como ocurre con la psoriasis, los brotes de dermatitis atópica pueden desencadenarse por distintas situaciones estresantes, e incluso también por ansiedad. Por tanto, es adecuado intentar reducir el estrés al máximo, optando para ello por la práctica de cualquier tipo de actividad física (ejercicio físico), practicar la meditación, seguir una alimentación lo más saludable posible, así como mantener una buena, correcta y adecuada higiene del sueño.

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¿Cuáles son los síntomas de la dermatitis atópica en el cuero cabelludo?

Es evidente que mucho de los síntomas que surgen en el cuero cabelludo son prácticamente los mismos que tienden a aparecer en el resto del cuerpo, particularmente en aquellas áreas más susceptibles de formarse la dermatitis, como por ejemplo es el caso de los pliegues de las articulaciones o las mejillas (en los bebés). Por tanto, uno de los síntomas de la dermatitis atópica en el cuero cabelludo es la aparición de parches cutáneos, los cuales surgen o se producen en la cabeza. Este parche cutáneo puede ser escamoso y rojo, simplemente escamoso, ceroso o grasoso, supurar o tener pequeñas lesiones supurantes, y además tiende a picar mucho (en ocasiones también podría llegar a sentirse que la piel arde).

Por tanto, si el bebé o el niño presenta la piel enrojecida, seca, inflamada y con picazón en la cabeza, y ya ha experimentado algunas señales o síntomas de dermatitis atópica en otras áreas del cuerpo, entonces lo más probable es que los síntomas presentes en el cuero cabelludo tengan evidentemente relación. Pero también existen otros síntomas igual de comunes, como podría ser el caso de ardor, decoloración de la piel, mayor grasa o apariencia cerosa, hinchazón, dolor y lesiones supurantes.

No obstante, es cierto que los síntomas varían dependiendo de la edad que tenga la persona. El síntoma principal, característico y más evidente es la piel seca con picazón, que poco a poco pasa a convertirse en una erupción rojiza. Independientemente de cuál sea el área del cuerpo afectada, es evidente que los síntomas tenderán a ser siempre los mismos, lo que incluye a su vez el cuero cabelludo. Además, uno de los mayores problemas de la dermatitis atópica es la picazón constante, de manera que si el cuero cabelludo te pica continuamente y, además, presentas en el resto del cuerpo algunas señales compatibles con eccema atópico, lo más probable es que lo que tengas en la cabeza también sea debido a la dermatitis.

Por edades, en el caso de los bebés lo más común es la aparición de la conocida como costra láctea (esto es, cuando se forma en el cuero cabelludo). Aunque sobre ello te hablaremos detalladamente en el próximo apartado, debes saber que se trata de un problema cutáneo muy común, que se origina en la cabeza del bebé y que consiste en un tipo específico de dermatitis, que puede estar o no acompañado de atopía. En los más pequeños también suelen surgir otros síntomas como piel seca, escamosa y con picazón, la erupción puede formarse en el cuero cabelludo y / o en las mejillas, y a su vez dicha erupción puede burbujear y supurar un líquido ligeramente transparente.

En los niños, sin embargo, es habitual que esa erupción no solo surja en el cuero cabelludo, sino que se forme también en los pliegues de las rodillas y los codos. Además, en el lugar donde se forme la erupción es habitual que aparezcan parches escamosos, la piel se vuelve gruesa y correosa a medida que surgen brotes con picazón y el niño se rasca continua y constantemente, y la piel acaba volviéndose extremadamente seca. En los adultos, por otro lado, además de la picazón, sequedad y descamación del cuero cabelludo suele ser común que se formen parches de piel descolorida, que además tiende a irritarse con demasiada facilidad, en especial en aquellas personas que tuvieron dermatitis atópica cuando eran niños.

Es más, en los bebés, la mayoría de expertos coinciden en señalar que el eccema en el cuero cabelludo suele ir acompañado de dermatitis atópica, por lo que este tipo de dermatitis no solo cursa en el área de la cara, manos, rodillas y codos. No obstante, por lo general, los síntomas de la dermatitis suelen ser más graves cuando el bebé, el niño o el adulto presenta ambas afecciones (es decir, no solo la dermatitis atópica, sino también la dermatitis seborreica). Cuando esto ocurre, es habitual que la dermatitis seborreica se superponga con la dermatitis atópica, por lo que el diagnóstico puede complicarse bastante.

En los adolescentes, la dermatitis atópica del cuero cabelludo puede ocurrir principalmente en las áreas donde la piel es más grasa, como efectivamente sucede con el propio cuero cabelludo. Además, existen otras áreas donde la hinchazón, la inflamación, la descamación grasosa y el enrojecimiento son tremendamente comunes en los adolescentes, como en la mitad del pecho, axilas, área de la ingle, parte superior de la espalda, los lados de la nariz y alrededor de las cejas. Así, cuando la erupción surge puede picar muchísimo, causando bastantes molestias.

Si se experimenta algunos de estos síntomas es necesario acudir a la consulta del médico, o dermatólogo, para confirmar el diagnóstico y encontrar, con su ayuda, un tratamiento médico adecuado que ayude a la hora de controlar algunas de las principales molestias. De hecho, la dermatitis atópica, independientemente de cuál sea la parte del cuerpo donde se formen los parches, es considerada como el tipo de dermatitis o eccema más grave, que además se caracteriza por ser crónico.

La costra láctea en los bebés

En muchas ocasiones, es muy habitual que la dermatitis atópica curse con costra láctea, que no es otra condición que la dermatitis seborreica en los bebés. Por tanto, nos podemos encontrar con casos en los que el eccema atópico aparece en las zonas del cuerpo del bebé más comunes (como por ejemplo las mejillas), y que, a su vez, presente síntomas relacionados igualmente con el eccema en el cuero cabelludo.

La costra láctea consiste en una afección cutánea inofensiva que cursa con parches de costras y escamas grasosas y amarillentas en el cuero cabelludo. Por tanto, sí existe una diferencia clara con la dermatitis atópica que aparece en el cuero cabelludo, y es que los parches suelen ser secos, sin enrojecimiento o inflamación. No obstante, como te hemos indicado, a menudo los bebés con costra láctea también presentan enrojecimiento en la frente o en las mejillas, por lo que también es probable que tengan dermatitis atópica.

Cómo tratar la dermatitis atópica en el cuero cabelludo

En lo que se refiere a cuál podría ser la causa de la costra láctea, como ocurre también con la dermatitis seborreica o con el eccema atópico, los expertos desconocen igualmente la causa, aunque en el caso particular de esta afección cutánea, sí creen que tenga especial relación con la existencia de un exceso de sebo o grasa, la sustancia cerosa naturalmente producida por las diferentes glándulas sebáceas. Además, la costra láctea también podría aparecer incluso en la etapa de la adolescencia, lo que sugeriría, además, que estaría especialmente relacionado con la actividad hormonal.

A diferencia de la dermatitis atópica, dicho sea de paso, a menudo lo más adecuado es dejar que la costra láctea evolucione y curse por sí sola, puesto que no tiende a producir síntomas incómodos, no molesta al bebé, y suele resolverse por sí solo (de hecho, lo más común es que antes de que el niño cumpla el primer año de vida, ya haya desaparecido prácticamente por completo). Algo que no curre con el eccema atópico, que suele mantenerse y cursar durante algunos años más, con el riesgo que supone que pueda evolucionar con lo que se conoce como marcha atópica, en la que surgen otras enfermedades atópicas, como alergias alimentarias, asma infantil y rinitis alérgica.

No obstante, cuando la costra láctea tiende a cubrir un área más grande del cuero cabelludo, se vuelve grave o muy evidente, y empieza incluso a invadir la piel de la cara del bebé, los expertos aconsejan frotar un poco de aceite vegetal (como el aceite de oliva) con la finalidad de aflojar las escamas y dejar que actúe durante todo el día o toda la noche. Luego se recomienda lavar el cabello del bebé con la ayuda de un champú suave infantil -sin perfume- y cepillar muy suavemente con un cepillo. Es útil para conseguir que las escamas y las costras secas se desprendan con mayor facilidad.

Aunque es cierto que la costra láctea o dermatitis seborreica se parece a la dermatitis atópica (también conocida médicamente bajo el nombre de eccema infantil), en la mayoría de las ocasiones un médico con la suficiente experiencia es perfectamente capaz de notar fácilmente la diferencia entre sus síntomas. Es más, no podemos olvidarnos de algo fundamental, a la par que tremendamente característico: mientras que la dermatitis atópica sí tiende a causar picazón o comezón, esta molestia no aparece en la costra láctea.

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¿Cuáles son las causas y factores de riesgo de la dermatitis atópica en el cuero cabelludo?

Aunque las causas exactas de la dermatitis atópica, tal y como te hemos mencionado en algún que otro momento, se desconocen prácticamente por completo, sí se han podido identificar distintos factores de riesgo, así como diferentes desencadenantes, que podrían terminar aumentando el riesgo de que la propia dermatitis atópica se desarrolle no solo en las áreas de la piel más comunes, sino también en el cuero cabelludo, agravándose la afección todavía más.

Los especialistas consideran que la inflamación es en realidad el resultado de la presencia de demasiadas células inflamatorias en la piel, y también se ha descubierto que quienes la padecen suelen tener una mutación en el gen de la filagrina, una proteína esencial para el buen y adecuado funcionamiento de la barrera cutánea natural de la piel. De hecho, en las personas con dermatitis atópica (en el cuero cabelludo o en el resto del cuerpo) se ha encontrado que tienen una barrera cutánea comprometida y / o deficiente, en comparación con las personas que no padecen el eccema y tienen una piel normal.

Debido a la existencia de esta barrera cutánea alterada o deficiente, las personas con dermatitis atópica suelen a su vez tener la piel más seca, lo que significa que es mucho más propensa no solo a la pérdida de agua o humedad, sino que la entrada de determinadas sustancias irritantes y alérgenos es más sencillo. Cuando entran alérgenos, se produce una sensibilización constante, que acaba originando una reacción exagerada del sistema inmune. A su vez, todo ello conduce al desarrollo de las típicas erupciones cutáneas, rojas y con picazón.

Es decir, la existencia de una interrupción en la barrera cutánea, que generalmente mantiene los irritantes fuera del cuerpo, y la hidratación en el interior de la piel, es la causa más común de aparición de dermatitis atópica. Dado que si esta barrera no funciona como en realidad debería hacerlo, lo más común es que la piel acabe secándose, se enrojezca, se irrite y se vuelva tremendamente sensible a la presencia no solo de irritantes, sino también de los alérgenos más comunes. Y, como te hemos mencionado en algún que otro momento, esa interrupción o deficiencia de la barrera puede ser impulsada por la existencia de una variación genética, una mutación o deficiencia.

En lo que al cuero cabelludo se refiere, es esencial descubrir qué factores desencadenan los brotes de dermatitis atópica, aunque tanto el estilo de vida que se siga cada día como determinados factores ambientales también suelen influir muchísimo. Por ejemplo, se ha encontrado que las duchas y los baños demasiado largos y con agua caliente pueden empeorar los síntomas, a lo que se le une la sudoración excesiva, las elevadas temperaturas (calor), la existencia de un clima frío y seco, determinados jabones o detergentes, la lana y determinados tejidos sintéticos, el estrés y el excesivo ejercicio físico.

También debemos prestar especial atención a los alérgenos, que pueden incidir directamente en la aparición de la propia dermatitis atópica con el paso del tiempo, a medida que la sensibilización alérgica se va volviendo más evidente. Es el caso del polen, la caspa de las mascotas y los ácaros del polvo, de manera que es sumamente aconsejable evitarlos -o hacer todo lo posible para disminuirlos- para reducir al máximo la aparición de los brotes.

Diferencias entre la dermatitis atópica y la dermatitis seborreica

Como ya te hemos mencionado en algún que otro momento, no debemos confundir la dermatitis atópica con la conocida como dermatitis seborreica. Y es que si bien es cierto que la dermatitis seborreica es considerada desde un punto de vista médico como un tipo de dermatitis crónica que afecta al cuero cabelludo, y que además se caracteriza por ser la forma más común de eccema crónico en esta área del cuerpo, suele estar habitualmente asociado con un hongo. Sin embargo, en el caso de la dermatitis atópica la existencia de una barrera cutánea deficiente o debilitada, unido a la sensibilización a determinados alérgenos, suelen ser las causas más comunes.

De hecho, a diferencia de la propia dermatitis atópica en sí, y que como hemos visto consiste en una forma crónica de eccema que -se cree- es originalmente causada por una reacción inmune anormal, la dermatitis seborreica no suele causar una picazón intensa. Aunque, sin embargo, los especialistas coinciden en señalar que, en algunas ocasiones, puede ser incluso posible diagnosticar ambos eccemas al mismo tiempo: es decir, diagnosticar la presencia de una dermatitis seborreica, y poco más tarde la dermatitis atópica.

En cualquier caso, y como ocurre con la propia dermatitis atópica, los expertos no están del todo seguros de cuál es la causa exacta y específica que origina la condición, y acaba desencadenando muchos de los síntomas de la enfermedad cutánea. Sí se sabe que, al igual que el eccema atópico, en el caso de la dermatitis seborreica la genética influye muchísimo, ya que podría hacernos más susceptibles, mientras que el estrés, las hormonas u otros factores desencadenantes podrían acabar ocasionando una respuesta inmune hiperactiva que, al final, hace que aparezcan muchos de los síntomas comunes, como piel inflamada, dolorosa, escamosa y enrojecida.

Eso sí, no debemos olvidarnos en esta ocasión de un invitado poco deseado: el hongo Malassezia, que se sabe también juega cierto papel. Efectivamente, se trata del mismo hongo que comúnmente se ha relacionado con la caspa, la cual es considerada como una forma más bien leve de dermatitis seborreica del cuero cabelludo. En cualquier caso, cuando los bebés y niños pequeños padecen eccema en el cuero cabelludo es conocido como costra láctea.

Entre los principales factores de riesgo, además de los mencionados anteriormente, también podemos nombrar otros comunes como un aumento en la producción de grasa en el cuero cabelludo, la presencia de otras afecciones cutáneas (como la psoriasis, el acné o la rosácea), la existencia de un sistema inmunológico debilitado así como condiciones médicas específicas.

Por tanto, sí encontramos una serie de síntomas característicos, que en parte son bastante similares a los que surgen con la dermatitis atópica. Por ejemplo, en el eccema seborreico son comunes la formación de parches de piel inflamada, seca y con picazón. Además, también suele ser habitual que se desarrollen distintas partes grasas que aparecen en el cuero cabelludo. Pero, como ocurre con la dermatitis atópica, también existen otras áreas que podrían verse afectadas, como podría ser el caso de las orejas, las celas y los lados de la nariz.

En cualquier caso, cuando la dermatitis -sea seborreica o atópica- surge y aparece en el cuero cabelludo, los expertos coinciden en señalar que uno de los síntomas más notables y característicos es la caspa, de manera que las personas que la padecen pueden notar la presencia de escamas de color blanquecino o ligeramente amarillentas en la piel del cabello, así como también en la ropa. Y nos encontramos con otra característica común: cuando el eccema atópico se forma en el cuero cabelludo, es también tremendamente habitual que la afección cutánea se padezca a largo plazo, persistiendo durante años. Aunque, nuevamente, distinguimos algo igualmente en común: puede desaparecer o reaparecer sin previo aviso, siempre en forma de brotes.

Sin embargo, a diferencia de la dermatitis atópica, que tiende a aparecer a lo largo del primer año de vida del bebé, en el caso de la dermatitis seborreica lo más habitual es que, por lo general, se desarrolle durante la pubertad o incluso bien entrada la edad adulta. No obstante, como mencionábamos en un apartado anterior, si surge en los bebés es lo que habitualmente se conoce como costra láctea, aunque suele desaparecer por sí sola antes de que el bebé haya cumplido el primer año de vida (en algunos casos concretos el niño podría continuar con caspa, pero no se trata de la costra láctea en sí misma).

Diferencias entre la psoriasis y la dermatitis atópica del cuero cabelludo

Pero, como hemos visto, existen una cantidad sorprendente de diferentes condiciones que pueden acabar originando picazón en el cuero cabelludo, de manera que es fundamental acudir a la consulta del dermatólogo para que, después de una revisión física, atendiendo a los síntomas y al historial médico (así como a la posible existencia de antecedentes personales y familiares), sea quien diagnostique qué tipo de afección o condición de la piel tenemos. Aunque es cierto que la dermatitis seborreica se caracteriza por ser una de las principales causas, a lo que se le une la presencia de la propia dermatitis atópica, lo cierto es que no son las únicas. Por ejemplo, otra posibilidad la encontramos en la presencia de la psoriasis en el cuero cabelludo.

Tanto la dermatitis como la psoriasis causan la aparición de parches de piel roja y con picazón, aunque tienden a manifestarse de forma ligeramente diferente. Por ejemplo, a diferencia del eccema, la psoriasis se caracteriza por ser una afección autoinmune, a la vez que los parches inflamados que se forman en la piel causados por esta tienden a ser más gruesos y escamosos, y además, pueden tener un color o tonalidad grisácea. Estos parches engrosados son médicamente conocidos bajo el nombre de “placas”, y pueden desencadenarse por distintos factores ambientales, como por ejemplo podría ser el caso del estrés, o por la presencia de una infección viral o bacteriana.

Los síntomas de la psoriasis pueden afectar a todo el cuero cabelludo, o únicamente a pequeños parches. Además, como ocurre con la dermatitis atópica, también pueden extenderse a la línea del cabello, las orejas y el cuello. Suele ser más común en los adultos, aunque es cierto que también podría desarrollarse en los niños. De hecho, solo en Estados Unidos, se calcula que entre un 2 a un 3 por ciento de la población en Estados Unidos padece esta enfermedad.

En lo que al cuero cabelludo se refiere, uno de los tipos más comunes de psoriasis es la que origina la formación de parches rojos o placas secas en la delicada piel del cuero cabelludo. Y de acuerdo a la Academia Estadounidense de Dermatología, alrededor de un 50 por ciento de todas las personas con psoriasis experimentan al menos uno o dos brotes en el cuero cabelludo, lo que puede hacer enormemente difícil diferenciar entre la psoriasis y la dermatitis atópica. Aunque, es cierto que, cuando el eccema atópico surge en el cuero cabelludo, lo más común es que también se acompañe de la aparición de otros síntomas característicos en otras áreas habituales del cuerpo.

Si la psoriasis del cuero cabelludo es leve, el único síntoma que surge es la presencia de parches escamosos de piel, los cuales poseen un tamaño más bien pequeño. Sin embargo, es con la psoriasis graves cuando surgen otros síntomas más evidentes, y que suelen confundirse con la propia dermatitis atópica, ya que se la piel se vuelve seca, escamosa y con protuberancias rojas, que se entremezcla con una incómoda sensación tanto de ardor como de picor. Además, la pérdida del cabello (algo no común en la dermatitis atópica) suele ser habitual en las zonas afectadas, aunque por suerte tiende a ser temporal. Es decir, la psoriasis no causa la caída del cabello, pero los síntomas que surgen, unido a que la persona se rasque o pellizque los parches de la piel, pueden influir muchísimo, especialmente si la persona se frota la piel continuamente, y a su vez surgen sangrado e infección.

En cualquier caso, y tal y como ocurre con la dermatitis atópica, la psoriasis del cuero cabelludo consiste en una afección común que parece desarrollarse cuando el sistema inmunológico envía una serie de señales incorrectas al cuerpo, lo que hace que las células cutáneas se multipliquen demasiado rápido. Normalmente, la formación de nuevas células en el cuero cabelludo puede tardar semanas, pero cuando existe psoriasis las células tienden a formarse en unos pocos días, lo que dificulta que el cuerpo sea capaz de eliminar ese exceso de células, por lo que a medida que las diferentes células cutáneas empiezan a acumularse en la superficie del cuero cabelludo, originan la aparición de los clásicos parches escamosos.

Por otro lado, también encontramos claras similitudes con el eccema atópico. Por ejemplo, aunque se desconoce igualmente la causa exacta que origina la aparición de la psoriasis del cuero cabelludo, distintas investigaciones científicas han encontrado la existencia de un vínculo genético, de manera que aquellas personas que tienen algún miembro de la familia con la afección presentarán un riesgo mayor de desarrollar psoriasis en el cuero cabelludo.