Conocido también técnicamente bajo el nombre de cannabidiol, en los últimos años el CBD se ha puesto tremendamente de moda, principalmente después de que muchos países autorizaran y legalizaran su utilización en una amplia variedad de productos tanto de salud como de belleza, principalmente en forma de aceite. De hecho, el aceite de CBD (el cual suele combinarse con un aceite portador, como por ejemplo podría ser el caso del aceite de almendras, coco o el mismo aceite de semillas de cáñamo) ha ganado enormemente en popularidad por su uso a la hora de realizar masajes terapéuticos, y por sus supuestas cualidades y beneficios.

Apenas hace dos años, enconcretamente en 2018, se aprobó en Estados Unidos la legalización del cáñamo industrial, mientras que la legalización del cannabis medicinal y recreativo a nivel estatal, al menos en este país, ha hecho que muchos de los productos de CBD se hayan disparado en disponibilidad -y popularidad- a lo largo del último año. En la Unión Europea, por otro lado, y concretamente en España, tanto el uso del CBD como incluso la producción de productos ricos en este principio activo sería legal siempre y cuando el producto en cuestión sea destinado para su uso externo, como por ejemplo para el tratamiento de distintas afecciones cutáneas o para el cuidado de la piel.

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¿Qué es exactamente el CBD?

El CBD, también conocido habitualmente bajo la denominación de cannabidiol (de hecho, en el INCI de muchos productos de belleza y cosméticos es más común encontrarlo con este término), consiste en un compuesto químico perteneciente a la familia de los cannabinoides, que encontramos de forma total y completamente natural en la planta de cannabis, concretamente en la conocida como Cannabis sativa. No en vano, los científicos han sido capaces de aislar alrededor de 108 tipos distintos de cannabinoides procedentes del cannabis.

No obstante, el tetrahidrocannabinol (su nombre químico más exacto es delta-9-tetrahidrocannabinol), también conocido habitualmente bajo THC, es posiblemente uno de los más populares debido fundamentalmente a sus propiedades psicoactivas. En cualquier caso, en los últimos años, como te mencionábamos precisamente al comienzo de esta nota, el cannabidiol o CBD está ganando muchísimo terreno, y además de forma muy rápida, debido fundamentalmente a sus posibles usos, cualidades y beneficios terapéuticos.

¿De qué forma y cómo actúa el CBD o cannabidiol?

¿Sabías que nuestro cuerpo posee un sistema endocannabinoide? Consiste en un sistema regulador compuesto por una serie de moléculas naturales, tremendamente similares al cannabis. Estos endocannabinoides funcionan como neurotransmisores, unos mensajeros químicos cuyo trabajo principal es el de transmitir señales de las células nerviosas a las conocidas como células diana, las cuales pueden estar en los músculos, glándulas y en otros nervios.

En este caso en concreto, los endocannabinoides funcionan como neurotransmisores con la finalidad de enviar una serie de mensajes a través del cuerpo para ayudar al mantenimiento de la homeostasis, que consiste en la habilidad o capacidad de mantener un estado interno relativamente estable, el cual tiende a persistir a pesar de los cambios que ocurran en el mundo exterior.

En este sentido, cannabinoides como el cannabidiol o el THC interactúan con el sistema endocannabinoide naturalmente presente en nuestro organismo a través de dos receptores conocidos: el CB1 y el CB2. En el caso del primero, se encuentran presentes princnipalmente en el cerebro, donde tienden a estar involucrados en las habilidades motoras, el dolor, la memoria, cognición, sistema nervioso periférico, tiroides, hígado y el útero, entre otros. En el caso particular del THC, por ejemplo, se adhiere a estos receptores inhibiendo la liberación de neurotransmisores, y los expertos creen que también podría actuar aumentando la liberación de otros, alterando el funcionamiento normal del cuerpo.

En un principio, los científicos pensaban que el cannabidiol o CBD actuaba de la misma manera, pero con los receptores CB2 que encontramos no solo en el cerebro y en el sistema nervioso, sino también en el sistema inmunológico y en el sistema gastrointestinal. Sin embargo, distintos estudios posteriores han mostrado que esto originalmente no es cierto. Aún cuando se desconoce la manera exacta en la que el CBD tiende a afectar a nuestro organismo, los científicos consideran que el CBD actúa estimulando al cuerpo a la hora de producir más endocannabinoides naturales (es decir, una mayor cantidad de sus propios neurotransmisores), pudiendo ayudar a reducir la ansiedad y el estrés, así como calmar el dolor y disminuir la inflamación.

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Beneficios y propiedades del CBD o Cannabidiol

Puede ayudar a disminuir la ansiedad, el estrés y la depresión

Hoy en día, tanto la ansiedad como el estrés, y también la depresión, son considerados como trastornos de salud mental muy comunes a día de hoy, que pueden tener efectos muy negativos en nuestra propia salud y en nuestro bienestar diario. Pero es evidente que existen ciertas diferencias entre ellos. Por ejemplo, la ansiedad es considerada como una respuesta natural al estrés, que cursa con un sentimiento de opresión, temor o miedo hacia lo que está por llegar. No obstante, se trataría de un trastorno de ansiedad cuando esos sentimientos ansiosos se caracterizan por ser más extremos, durar más de seis meses e interferir en la calidad de vida de la persona. El estrés, por otro lado, es considerado como un sentimiento de tensión física o emocional, como una reacción del cuerpo ante una demanda o un desafío, el cual puede ser positivo siempre y cuando sea breve; en caso contrario, cuando dura mucho tiempo, puede acabar dañando la salud. Y por último nos encontramos con la depresión, una enfermedad médica cómo -y grave- que afecta de forma muy negativa a cómo siente, piensa y cómo actúa la persona.

Es común que tanto la ansiedad como la depresión sean médicamente tratados mediante determinados fármacos o medicamentos, que pueden ocasionar una serie de efectos adversos o secundarios, entre los que se encuentran principalmente el dolor de cabeza, la sensación de somnolencia, la agitación, el insomnio y cierta disfunción sexual. Además, algunos medicamentos con determinados principios activos, como por ejemplo es el caso de las benzodiazepinas, pueden llegar a ser tremendamente adictivos.

Distintos estudios han mostrado que el aceite de CBD podría ser muy interesante a la hora de tratar tanto la ansiedad como la depresión. Podemos mencionar, por ejemplo, un estudio publicado en el año 2018 en el que participaron un total de 57 hombres que recibieron CBD por vía oral, o bien un placebo, 90 minutos antes de someterse a una prueba -simulada- de hablar en público. Los investigadores encontraron que una dosis de 300 mg de cannabidiol resultó ser la más útil y efectiva a la hora de reducir de forma significativa la ansiedad durante esta simulación, mientras que dosis de 150 mg o de 600 mg tuvieron originalmente poco o ningún tipo de efecto sobre la ansiedad.

Otro estudio, esta vez publicado en el año 2016, encontró que podía convertirse en una opción de tratamiento segura para el insomnio y la ansiedad entre los niños, especialmente en aquellos con trastorno de estrés postraumático, lo que se convertiría en un ejemplo claro de que el cannabidiol no sería en apariencia tan “malo” como lo habrían pintado en un principio, principalmente porque no actúa de la misma forma a como originalmente sí lo hace el THC, puesto que no “coloca” ni produce ningún tipo de subidón. Mientras que, en animales, otro estudio llevado a cabo en el año 2009 encontró que también podría ser de utilidad en el tratamiento de la depresión, al mostrar unos efectos similares a los antidepresivos.

De acuerdo a los expertos, todas estas propiedades calmantes estaría principalmente relacionadas con la capacidad natural que posee el cannabidiol para actuar de forma más o menos directa sobre los diferentes receptores cerebrales de la serotonina, un conocido neurotransmisor capaz de regular el estado de ánimo así como el propio comportamiento social de las personas.

Puede aliviar el dolor al actuar como un analgésico natural

En diferentes estudios publicados hace apenas unos pocos años, los científicos han descuerto que determinados compuestes del cáñamo, como por ejemplo es el caso del cannabidiol, ejercen una acción analgésica. Como te hemos mencionado brevemente en un apartado anterior, nuestro propio cuerpo posee un sistema especializado conocido bajo el nombre de sistema endocannabinoide, el cual, como hemos visto, participan activamente en la regulación de una amplia diversidad de funciones, entre las que se encuentran no solo la respuesta natural del sistema inmunológico, sino el sueño, el apetito y el dolor.

De esta manera, el cuerpo produce sus propios endocannabinoides, que son una serie de neurotransmisores capaces de unirse a los distintos receptores de cannabinoides presentes en el sistema nervioso. Así, por ejemplo, un estudio publicado en el año 2018 demostró que el CBD podría ayudar a reducir el dolor crónico en determinadas patologías y afecciones, debido principalmente a que afectaría directamente a la actividad del receptor endocannabinoide, interactuando con los neurotransmisores a la vez que reduce la inflamación.

Ahondando un poco más, podemos mencionar un estudio publicado un año antes, en 2017, en la edición especializada Frontiers in Pharmacology, que encontró que las inyecciones de cannabidiol en ratas ayudó a reducir la respuesta al dolor en caso de llevarse a cabo una incisión qurúrgica, mientras que otro estudio consistente en un tratamiento por vía oral con CBD encontró que también era capaz de reducir de forma significativa tanto la inflamación como el dolor del nervio ciático.

Otros estudios, esta vez llevados a cabo en humanos, encontraron igualmente que una combinación de THC con CBD era eficaz para el tratamiento del dolor asociado con la esclerosis múltiple, la cual implica un proceso inmunomediado en el que se produce una respuesta anormal del sistema inmunológico del cuerpo, causando una inflamación que daña la mielina, que es una sustancia grasa que rodea y aísla las fibras nerviosas, además de las células productores de mielina y a las propias fibras nerviosas en sí.

En este sentido, podemos mencionar un estudio publicado en el año 2015 en el que se examinaron los efectos que un determinado aerosol oral podía tener en un grupo de 47 pacientes con esclerosis múltiple, los cuales fueron estudiados durante un período de 30 días. Se observó que los participantes experimentaron mejoras en los espasmos musculares, la marcha y en el alivio del dolor. Otro estudio también encontró que este mismo fármaco en forma de aerosol mejoraba de forma significativa el dolor en reposo, durante el movimiento e incluso la calidad del sueño en pacientes con artritis reumatoide.

En un informe publicado en el año 2018 en la edición especializada Pediatric Dermatology, los científicos informaron que en aquellos padres que utilizaron tópicamente CBD (en forma de aceite, aerosol o crema) en niños con epidermólisis ampollosa, una rara afección cutánea en la que surgen ampollas, se observó que las heridas tendrían a cicatrizar mucho más rápido, surgían menos, y el dolor mejoraba considerablemente. Y lo que era aún mejor: no se informaron efectos adversos.

Como vemos, es cierto que para muchas personas que experimentan dolor crónico el aceite de cannabidiol se convierte en un remedio popular cuyo uso está aumentando en los últimos años como método natural para calmar y aliviar el dolor, siendo útil incluso no solo en caso de artritis (como conoceremos de manera más o menos detallada en un furuto apartado), sino del dolor de espalda, debido principalmente a que se cree que este principio activo sería capaz de aliviar el dolor crónico reduciendo la inflamación, ayudando de forma positiva a la hora de promover un sueño más placentero y profundo en personas que experimentan este tipo de dolor prolongado.

Podría calmar los síntomas relacionados con el cáncer

En lo que se refiere al tratamiento del cáncer, tal y como conoceremos a lo largo del presente apartado, es cierto que existen algunos estudios científicos que respaldarían los posibles beneficios del CBD frente al cáncer, debido principalmente a sus supuestas cualidades anticancerígenas.

No obstante, debemos tener en cuenta algo fundamental antes de avanzar en ellos: la mayoría de las investigaciones llevadas a cabo hasta el momento consisten en estudios realizados en animales e in vitro. Pero, en varios estudios sí se ha encontrado cierta evidencia de que el cannabidiol podría ayudar a disminuir el crecimiento de los tumores de próstata y pulmón, así como ocasionar la muerte celular de las células cancerosas de cerebro, pulmón y colon, y disminuir la propagación o metástasis en el caso del cáncer de mama.

De acuerdo a los resultados obtenidos por otros estudios, los expertos creen que el cannabidiol podría ayudar a reducir los síntomas relacionados con el cáncer, así como los diferentes efectos secundarios asociados a su tratamiento, como podría ser el caso principalmente del dolor, las náuseas y los vómitos, comúnmente causados por los tratamientos de quimioterapia.

Podemos mencionar un estudio publicado en 2010, que entre otros interesantes aspectos analizó los efectos del THC y el CBD en pacientes con dolor asociado al cáncer, quienes no habían experimentado con anterioridad ningún tipo de alivio con los analgésicos. Los pacientes tratados con un extracto que contenía tetrahidrocannabidiol y cannabidiol experimentaron una redución significativa del dolor, especialmente en comparación con aquellos que únicamente recibieron un extracto a base de THC.

Los resultados fueron similares a los obtenidos en un estudio publicado unos años antes, en 2006, que encontró que el CBD también ayudaría a reducir las náuseas y vómitos causados por la quimioterapia, que como de buen seguro sabrás, son dos de los efectos secundarios más comunes relacionados con la quimioterapia.

Otro estudio publicado en 2010 en la edición especial de British Journal of Clinical Pharmacology, en el que participaron un total de 16 pacientes sometidos a quimioterapia, encontró que una combinación, administrada a través de un aerosol bucal, de THC y CBD era efectivo para reducir las náuseas y los vómitos relacionados con la quimioterapia, en comparación con el tratamiento tradicional a base de analgésicos, aplicado únicamente.

Aunque algunos experto señalan también que el CBD podría ejercer algún tipo de efecto anticancerígeno, todavía es muy pronto para afirmarlo. Por ejemplo, distintos estudios en animales han demostrado que el cannabidiol podría ejercer este efecto al inducir la muerte cleular en células de cáncer de mama humano, mientras que otro estudio, esta vez en ratones, mostró que el cannabidiol era capaz de inhibir la propagación de las células de cáncer de mama agresivas.

Como hemos visto, aún cuando todos estos resultados son sin duda alguna prometedores, todavía son necesarios ensayos clínicos más grandes, sobre todo en humanos, para comprender mejor de qué manera el CBD podría ser efectiva y verdaderamente eficaz en el tratamiento del cáncer, puesto que serían igualmente útiles a la hora de analizar diferentes elementos relacionados directamente con su propia efectividad, como por ejemplo la cantidad de dosis, su perfil de seguridad, y la interacción con otros fármacos o medicamentos comúnmente utilizados en el tratamiento.

Eso sí, como también te hemos mencionado, sí existen evidencias científicas de que el CBD, el THC o una combinación de ambos extractos podrían ser eficaces a la hora de reducir ciertos síntomas relacionados con el cáncer, y con su tratamiento, como ocurre con la pérdida del apetito, las náuseas y los vómitos inducidos por la quimioterapia, y el dolor.

Podría ayudar a proteger las neuronas

Muchos científicos coinciden en señalar que el CBD, al tener la capacidad de actuar directamente sobre el sistema endocannabinoide y otros sistemas de señalización cerebral, podría proporcionar ciertos beneficios a pacientes con algunos trastornos neurológicos, gracias a sus cualidades neuroprotectoras.

Por ejemplo, hasta el momento uno de los usos más estudiados del cannabidiol es en el tratamiento de determinados trastornos neurológicos comunes, como sería el caso de la esclerosis múltiple (sobre la que ya te hemos hablado en un apartado anterior), o la epilepsia. No obstante, todavía los estudios son relativamente nuevos y se requiere una mayor investigación al respecto, aunque diferentes investigaciones han mostrado resultados bastante interesantes.

En el caso del aerosol oral con extracto de cannabidiol sobre el que te hablábamos anteriormente, aparentemente útil para la reducción del dolor, en combinación con THC (y no solo CBD en sí), se convertiría en una opción segura y eficaz con la finalidad de reducir la conocida como espasticidad muscular (ocurre cuando los músculos se contraen, se vuelven rígidos o tienen espasmos, sobre todo de forma involuntaria, lo que podría dificultad moverse, caminar y hablar con normalidad) en personas con esclerosis múltiple.

Es lo que encontró un estudio en el que participaron un total de 276 personas con esclerosis múltiple, en el que este aerosol oral fue capaz de reducir los espasmos en el 75 por ciento de los pacientes, especialmente entre aquellos que habían experimentado algún tipo de espasticidad muscular resistente a otros medicamentos o fármacos.

En el caso de la epilepsia severa (trastorno crónico que causa convulsiones recurrentes no provocadas, consistente en una oleada repentina de actividad eléctrica en el cerebro), un estudio publicado en el año 2015 encontró que una dosis de entre 0,9 a 2,3 gramos de aceite de CBD por cada 2-5 g / kg de peso corporal en 214 pacientes fue capaz de ayudar a controlar y reducir sus convulsiones entre un 35 a un 36 por ciento. Otro estudio encontró también que el aceite de CBD podría reducir significativamente la actividad convulsiva en un trastorno complejo de la epilepsia infantil, conocido médicamente bajo el nombre de síndrome de Dravet, en comparación con aquellos niños que únicamente recibieron un placebo.

Pero sus cualidades neuroprotectoras no quedarían ahí. Por ejemplo, otras investigaciones han encontrado que un tratamiento a base de cannabidiol ayudaría a mejorar tanto el sueño como la calidad de vida en pacients con enfermedad de Parkinson, un trastorno neurológico progresivo cuyos primeros síntomas son problemas relacionados con el movimiento, consistiendo en una enfermedad crónica y que tiende a empeorar con el paso del tiempo. Además, también sería útil en el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer, encontrándose que podría ser capaz incluso a la hora de disminuir tanto la inflamación como ayudar en la prevención del deterioro cognitivo habitualmente relacionado con esta afección.

Podría ser útil para el cuidado del corazón

Diferentes investigaciones han relacionado el extracto de cannabidiol o de CBD con distintos beneficios para la salud del corazón y para el propio sistema circulatorio, lo que incluiría a su vez diferentes cualidades asociadas a la hora de disminuir la presión arterial elevada, la cual suele estar directamente relacionada con una serie de riesgos más elevados de sufrir determinadas afecciones cardiovasculares, como ataque cardíaco, síndrome metabólico y accidente cerebrovascular.

Estos estudios han mostrado que el extracto de CBD podría ser de cierta ayuda a la hora de reducir al máximo la presión arterial alta. Así lo demostró una investigación publicada en 2017, en el que nueve pacientes (hombres sanos) recibieron una dosis de 600 mg de aceite de CBD, descubriendo que esta dosis era capaz de disminuir la presión arterial, en comparación con el placebo. A su vez, estos pacientes fueron sometidos a pruebas de estrés, que normalmente aumentan la presión arterial, encontrándose que unan dosis única de cannabidiol ayudó a que experimentaran un aumento menor de presión arterial de lo normal.

En este sentido, los estudiosos han sugerido que el extracto de CBD ayudaría a reducir tanto el estrés como la ansiedad, gracias precisamente a que ayuda a reducir la presión arterial en estado de reposo.

Otros estudios también han mostrado que el CBD podría ser de bastante ayuda a la hora de reducir la inflamación y la muerte celular asociadas principalmente a enfermedades cardíacas, debido en especial a sus cualidades a la hora de reducir el estrés y a sus virtudes antioxidantes.

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Podría ayudar en el síndrome de fatiga crónica

El conocido como síndrome de fatiga crónica consiste en una enfermedad ciertamente complicada de tratar, caracterizado por la aparición de fatiga o cansancio extremo que no tiende a desaparecer con el descanso, y que no podría ser explicado por la presencia de una afección médica subyacente.

Pero, ¿podría ser verdaderamente el CBD una opción útil como tratamiento para disminuir o controlar muchos de los síntomas asociados a esta enfermedad? Si bien es cierto que no es posible afirmar que los resultados obtenidos hasta el momento podrían ser aplicados a condiciones similares (dado que por ahora no existe un estudio científico en sí que haya investigado específicamente acerca de los beneficios del cannabidiol en el tratamiento del síndrome), sí existiría cierta base para indagar al respecto.

Debemos recordar que se cree que el aceite de CBD es ciertamente eficaz a la hora de tratar el dolor y la inflamación, siendo considerado, además, como muy seguro incluso en su forma más pura. Por otro lado, la principal teoría señala que la neuroinflamación podría ser una causa relacionada con el síndrome de fatiga crónica, de ahí que muchos expertos consideren que se trataría originalmente de una enfermedad inflamatoria.

Un artículo publicado en el año 2017 sugirió que el CBD podría convertirse en una opción útil para disminuir la actividad de determinadas células cerebrales que podrían conducir a una sensibilización central, las cuales son conocidas bajo el nombre de glía. De hecho, la existencia de un SNC hipersensible sería una característica importante no solo en el síndrome de fatiga crónica, sino también en otros síntomas como la migraña, el síndrome del intestino irritable o la fibromialgia.

Se ha demostrado que la homeostasis (que mantiene en un equilibrio adecuado distintas funciones básicas como el flujo sanguíneo, la respiración y la temperatura) tiende a estar desequilibrada cuando se padece síndrome de fatiga crónica, y como ya te hemos mencionado en un apartado anterior, el CBD ayudaría con la homeostasis del cuerpo.

Por otro lado, es necesario mencionar una revisión publicada en 2016, que encontró cierta evidencia de que el CBD era eficaz en el tratamiento tanto del síndrome de intestino irritable como de la migraña, los cuales, además, suelen estar especialmente relacionados con el síndrome de fatiga crónica. A lo que se le une el resultado de otros estudios que han sugerido que el CBD sería interesante a la hora de combatir la inflamación, algo que es esencial para un síndrome que, de acuerdo a muchos expertos, consistiría en una inflamación crónica, y estaría posiblemente relacionada con la neuroinflamación como principal causa subyacente.

Puede aliviar la artritis

La osteoartritis consiste en un tipo de artritis que se estima afecta a cerca de un 15 por ciento de la población en todo el mundo, la cual consiste en una enfermedad de las articulaciones que produce una amplia variedad de síntomas diversos, entre los que se encuentran principalmente la existencia de una neuropatía periférica (cursa con dolor causado por daño a los nervios periféricos, que son aquellos que se encuentran fuera del SNC), la degeneración de las articulaciones y la inflamación intermitente.

El cannabis tendría propiedades curativas bastante interesantes, las cuales podrían ayudar a aliviar algunos de los síntomas relacionados con la osteoartritis, debido fundamentalmente a sus cualidades analgésicas (para aliviar el dolor) y antiinflamatorias, a lo que se le unirían otros dos más: sus posibles efectos anti-insomnio y sus posibles efectos ansiolíticos, ambos síntomas comúnmente relacionados con la artritis.

Por ejemplo, un estudio del año 2017 publicado en la revista especializada Pain evaluó cuál podía ser la efectividad del cannabidiol para el dolor osteoartrítico y la neuropatía articular en ratas, y los autores concluyeron que el CBD había sido capaz de disminuir la inflamación presente en las articulaciones, además de actuar como un protector de los nervios. Por tanto, se descubrió que este principio activo era útil en el tratamiento de los síntomas relacionados con el dolor y con la neuropatía.

Una revisión del año 2019 concluyó que los estudios de CBD habían descubierto distintos mecanismos por los cuales el cannabidiol inhibía dos de los síntomas comúnmente más difíciles de tratar, como es el caso del dolor neuropático y el dolor crónico en sí. Y de acuerdo a los investigadores, aplicado en la piel de forma tópica podría ayudar a reducir el dolor y la inflamación comúnmente asociados con la artritis. Y según distintas asociaciones relacionadas con pacientes con artritis, aún cuando no existen estudios “rigurosos” sobre la eficacia del CBD en el tratamiento de los síntomas de la artritis, sí podría ayudar con la ansiedad, el dolor y el insomnio, mientras que, cuando se toma a dosis moderadas, no se han identificado -al menos por el momento- posibles interacciones medicamentosas con otros fármacos comúnmente utilizados en el tratamiento de la artritis.

Puede calmar las migrañas

Posiblemente no haya nada más incómodo y doloroso que una migraña, una afección neurológica que puede causar una amplia diversidad de síntomas, aunque con frecuencia tiende a caracterizarse principalmente por la aparición de molestos dolores de cabeza, los cuales son intensos y pueden llegar a debilitar a la persona, pudiendo incluir además entumecimiento u hormigueo, sensibilidad tanto a la luz como al sonido, dificultad para hablar, náuseas y vómitos.

Un estudio publicado en el año 2018 en la edición de Frontiers in Pharmacy encontró que todavía no existiría la suficiente evidencia para poder demostrar que el tratamiento con aceite de CBD sería completa y verdaderamente efectivo para aliviar los dolores de cabeza comúnmente asociados a una migraña.

No obstante, los expertos coinciden en señalar que posiblemente con el tiempo, a medida que se permite el uso de la marihuana con fines medicinales, y el propio aceite de CBD en sí, es posible que mayores investigaciones pueden demostrar cómo funciona este aceite, y si pudiera o no ser verdaderamente útil para el tratamiento de las migrañas.

Eso sí, la mayoría coincide también en indicar que debido a sus efectos antiinflamatorios, analgésicos, anticonvulsivos y antieméticos, es evidente que el aceite CBD podría convertirse en una opción de tratamiento prometedor para el tratamiento agudo y preventivo -profiláctico- del dolor de la migraña, pudiendo ser de mucha ayuda a la hora de calmar y aliviar algunos síntomas comúnmente relacionados con las migrañas.

En el año 2016, por ejemplo, se publicó un estudio en Pharmacotherapy que encontró que la frecuencia de las migrañas se había conseguido reducir de 10 por mes a alrededor de 4 por mes en el grupo que había consumido marihuana, por lo que mostraría que los cannabinoides podrían ayudar en la prevención de las migrañas y en el propio tratamiento de los síntomas.

Así, una revisión publicada en el año 2018 describió la existencia -real- de cierta evidencia experimental para el uso de cannabinoides en el tratamiento no solo de la migraña, sino del dolor crónico y otros dolores de cabeza.

Puede ser útil en el tratamiento de la fibromialgia

La fibromialgia es una afección crónica (a largo plazo) que causa dolor en los músculos y en los huesos, determinadas áreas con mayor sensibilidad, fatiga general y trastornos cognitivos y del sueño. Se trata originalmente de una condición difícil de entender, incluso para los especialistas médicos, puesto que encontrar el diagnóstico es tremendamente complicado y difícil porque muchos de sus síntomas son idénticos a los que surgen en otras afecciones, y originalmente no existen -de momento- pruebas reales que puedan realizarse de forma específica para confirmar el diagnóstico. Por este motivo, también tiende a ser difícil de diagnosticar en algunos casos. Pero los fármacos, las terapias y distintos cambios en el estilo de vida pueden acabar siendo de mucha ayuda a la hora de controlar los síntomas, y mejorar la calidad de vida del paciente.

En el caso particular del CBD, los investigadores creen que el cannabidiol podría ser de cierta ayuda en el tratamiento de la fibromialgia como coadyuvante. Como ocurre con su supuesta utilidad en el tratamiento de otras afecciones, todavía la investigación está en pañales. Por ejemplo, una revisión llevada a cabo en el año 2016 de la literatura que existía hasta el momento concluyó que, por aquel entonces, no existía la suficiente evidencia como para recomendar ningún tratamiento médico a base de cannabis determinadas afecciones reumáticas y la fibromialgia.

Debemos tener en cuenta, como opinan muchos expertos, que en realidad la existencia de una evidencia anecdótica no es una prueba científica de nada. Por ejemplo, muchas personas con fibromialgia afirman que el CBD les ayuda positivamente a la hora de controlar y disminuir los síntomas. Mientras que, en lo que se refiere a las propias motivaciones de los científicos, los expertos creen que sí podría ayudar porque el CBD es capaz de aliviar el dolor, la ansiedad y el insomnio. Y, precisamente, cuando se trata de síntomas directamente relacionados con la fibromialgia, los tres mencionados anteriormente son ciertamente importantes.

Un artículo científico publicado en el año 2017 sugirió que el CBD era una opción de tratamiento útil para disminuir la actividad de las células glía, unas células cerebrales, lo que conduciría a la sensibilización central. Esta es, de hecho, una de las características importantes de la fibromialgia y de otros síndromes de sensibilidad central, entre los que se encuentran la migraña, el síndrome de fatiga crónica y el síndrome del intestino irritable.

Por otro lado, también se ha descubierto que la fibromialgia igualmente involucra una deficiencia de endocannabinoides, el sistema que, como hemos visto, se ocupa principalmente de los endocannabinoides presentes naturalmente en nuestro cuerpo, así como de la acción y efecto de los distintos productos de cannabis que podemos consumir cada día. Esto es lo que, precisamente, haría que productos como el CBD puedan convertirse en una opción de tratamiento ciertamente prometedora.

Incluso algunos estudios han mostrado que el CBD podría ser capaz de combatir la inflamación, debido principalmente a sus diferentes cualidades antiinflamatorias. Aunque es cierto, dicho sea de paso, que la fibromialgia no está clasificada como una afección inflamatoria como tal, la investigación sí sugiere que algunos casos podrían tener relación con la inflamación de la fascia, que consiste en una red de tejido conectivo presente en todo el cuerpo. Si esto sería así, evidentemente el CBD podría convertirse en una opción útil como tratamiento.

Puede ayudar en el tratamiento del lupus

El lupus consiste en una enfermedad autoinmune, lo que significa que el sistema inmunológico atapa los propios tejidos del cuerpo, ocasionando la aparición de algunos síntomas relacionados con esta condición como inflamación, dolor y daños potenciales. Si bien es cierto que puede afectar a prácticamente cualquier parte del cuerpo, con mayor frecuencia tiende a atacar a la piel, el corazón, pulmones, articulaciones, riñones, cerebro y células sanguíneas. Por otro lado, se sabe que la propia enfermedad puede tomar distintas formas, mientras que la más común es la conocida como lupus eritematoso sistémico. Por ahora se trata de una enfermedad que no tiene cura, pero el tratamiento sí puede ser de utilidad a la hora de reducir o disminuir los síntomas, al ayudar a controlar la respuesta autoinmune.

En lo que se refiere al tratamiento del lupus de forma segura con el aceite de CBD, en la actualidad todavía se están llevando a cabo diferentes investigaciones para comprobar si el cannabidiol podría verdaderamente convertirse en una opción de tratamiento segura, y sobre todo, realmente efectiva. Dado que el uso del cáñamo o marihuana en sí desde un punto de vista medicinal es todavía controvertida, y las leyes tienden a ser bastante confusas, existe cierta confusión al respecto.

Por el momento la realidad es que existe falta de investigación sobre el uso del aceite de CBD para el tratamiento del lupus, aunque es probable que se trate de un tratamiento potencial debido principalmente a que ayuda a tratar el dolor que no ha respondido a otros tratamientos, a la vez que actúa como un antiinflamatorio de origen natural. En su forma pura, generalmente se considera seguro, y como han mostrado muchos estudios científicos, el lupus implica la aparición de una inflamación considerable. A lo que se le une la existencia de cierta evidencia anecdótica de personas con lupus que dicen que originalmente sería efectivo.

Por ejemplo, un estudio de 2018, publicado en Cellular Inmunology, encontró que el CBD era capaz de alterar la actividad de las células T después de una lesión de médula espinal (las cuales forman parte del sistema inmunológico). Y los expertos consideran que la actividad anormal de las células T estaría involucrada en el lupus.

Por otro lado, el lupus puede incluir daño a los nervios (neuropatía), y distintos estudios donde se han investigado los efectos del CBD sugieren que podría aliviar este tipo de dolor por VIH y diabetes.

No obstante, al menos en este caso, la evidencia científica todavía no es suficiente como para afirmar que el aceite de CBD podría ser útil en el tratamiento del lupus y sus diferentes formas (como por ejemplo es el caso del lupus sistémico eritematoso), pero debido a su potencial de acción, y a sus efectos tanto analgésicos como antiinflamatorios, muchos estudiosos consideran que podría ser de cierta utilidad. Aunque es evidente que sr requieren más estudios al respecto, especialmente a la hora de comprobar si, verdaderamente, este aceite podría ocnvertirse en una opción de tratamiento para reducir los síntomas más molestos e incómodos de la enfermedad, y sobre todo, como una opción profiláctica (esto es, preventiva).

Y es que aún cuando existan estudios preliminares, y que sí han encontrado que el cannabidiol es eficaz como antiinflamatorio y analgésico, por el momento no se ha comprobado sus efectos concretos y específicos como tratamiento del lupus. Por lo que habrá que esperar un poco, a medida que los estudios científicos avanzan. A pesar de ello, los expertos están aprendiendo lo suficiente, por lo que consideran que podría ser posible que este aceite pueda convertirse en unos años en una opción de tratamiento para el lupus.

Puede ayudar a tratar los síntomas de la enfermedad de Parkinson

La conocida como enfermedad de Parkinson consiste originalmente en un trastorno neurológico progresivo, cuyos primeros síntomas son problemas en el movimiento, debido a la pérdida de la sustancia negra presente en una parte del cerebro, lo que origina a su vez una disminución en los niveles de dopamina, una sustancia que permite la realización de movimientos musculares suaves y cordinados por parte de nuestro organismo. Los expertos calculan que cuando sus niveles disminuyen entre un 60 a un 80 por ciento es cuando comienzan a aparecer los síntomas de la enfermedad de Parkinson.

Estas partes del cerebro, productoras de dopamina, la cual se encarga de enviar distintos mensajes al cuerpo para dirigir el movimiento, pueden acabar dañándose o morir, lo que da como resultado la aparición poco a poco de diferentes síntomas comunes de la enfermedad, como rigidez muscular, temblores, problemas relacionados con el equilibrio e incapacidad para realizar expresiones faciales.

Se trata de una enfermedad progresiva, lo que significa que es crónica, para la que en la actualidad no existe ningún tipo de cura, y que además tiende a empeorar con el tiempo. En lo que se refiere a su tratamiento, algunos expertos consideran que la marihuana medicinal podría ser de cierta utilidad para tratar los síntomas de determinadas afecciones, incluyendo la enfermedad de Parkinson.

Tanto el THC (tetrahidrocannabinol) como el CBD (cannabidiol) pueden ser de cierta utilidad a la hora de ayudar con los dolores o espasmos musculares y las náuseas, convirtiéndose así en una opción útil para ayudar a tratar los síntomas asociados al Parkinson. Además, dado que el cannabidiol consiste en un compuesto natural procedente de la planta Cannabis sativa, se ha demostrado que su uso en dosis normales está exento de efectos secundarios, a diferencia de lo que sí ocurre con muchos medicamentos recetados, entre los que se encuentran muchos de los utilizados en el tratamiento de esta enfermedad.

Las investigaciones acerca del uso del CBD para el tratamiento del Parkinson continúan avanzando, principalmente porque se estima que esta enfermedad afecta a alrededor de un 1 por ciento de la población mayor de 60 años, lo que significa que se trata de una afección bastante común.

En el caso tanto de la enfermedad de Parkinson como de otros trastornos relacionados con el movimiento, el cannabidiol puede ayudar a la hora de mejorar las diferentes habilidades motoras. Es el caso de los resultados obtenidos por un estudio publicado en Frontiers in Pharmacology, sobre el que precisamente ya te hemos hablado en una ocasión anterior, que demostro que el cannabidiol podía ejercer un papel preventivo a la hora de retrasar muchos de los síntomas asociados al Parkinson en animales.

También se sabe que las personas con la enfermedad pueden tener problemas para dormir debido al trastorno de conducta relacionado con el sueño REM, una afección en la que los pacientes tienden a “representar” sus sueños mientras duermen. Un estudio publicado en el año 2014 encontró que cuatro pacientes con enfermedad de Parkinson que además presentaban este trastorno de la conducta registraron una disminución de los síntomas durante el sueño durante el uso de CBD.

Por otro lado, en algunos casos, las personas con la enfermedad de Parkinson también podrían tener síntomas de psicosis, comprendiendo desde ilusiones vívidas y sueños a alucionaciones. La investigación también ha encontrado, curiosamente, que el CBD podría ser de cierta ayuda, puesto que en algún que otro estudio el CBD ayudó a disminuir los síntomas relacionados con la psicosis, mientras que no tuvo ningún impacto ni ningún tipo de efecto adverso en el empeoramiento de la función motora. Por tanto, podría desempeñar un papel interesante en los procesos cognitivos, no solo pudiendo ayudar positivamente con los distintos reveses y complicaciones físicas que habitualmente aparecen con la progresión de la enfermedad.

Otro estudio también encontró que el uso regular de CBD podría ser de cierta ayuda a la hora de mejorar la calidad de vida de las personas con enfermedad de Parkinson, aunque no se observaron diferencias significativas en los síntomas motores y generales, así como en los diferentes efectos neuroprotectores.

Sea como fuere, debemos tener en cuenta que la enfermedad de Parkinson podría afectar tanto a la memoria como a la función cognitiva, especialmente en aquellos casos en los que los síntomas tienden a progresar a la demencia relacionada con la afección. Se ha descubierto que el CBD podría convertirse en una forma eficaz y segura de tratar los síntomas de la enfermedad de Parkinson, porque interactúa principalmente con dos receptores cannabinoides del cuerpo que se encuentran en unas células conocidas como CB1 y CB2, pudiendo retrasar el desarrollo del temblor tan comúnmente asociado a esta afección, y además proporcionar beneficios neurológicos protectores.

No obstante, los expertos coinciden al indicar que, al menos por el momento, no es posible establecer una conclusión clara y uniforme al respecto, especialmente como método de tratamiento, lo que significaría que diferentes pacientes podrían reaccionar de forma distinta al usar CBD, de manera que mientras que algunas personas podrían observar una mejora considerable en sus síntomas, otros acaban viendo sin embargo poca diferencia. Aún cuando el CBD pudiera convertirse en una opción de tratamiento interesante, todavía no se han llevado a cabo investigaciones y estudios que sugieran que probar el cannabidiol en pacientes con la enfermedad de Parkinson o cualquier otra afección no pueda ser seguro, pero es necesario avanzar en más investigaciones.

En cualquier caso, con el uso de fármacos , terapia y otras opciones no tradicionales -o naturales- como por ejemplo podría ser el caso del CBD, se ha comprobado que muchos pacientes aquejados con la enfermedad de Parkinson podrían experimentar una mejor calidad de vida, así como una menor frecuencia y gravedad en los síntomas que en la mayoría de las ocasiones tienden a afectar a sus habilidades motoras.

Por tanto, si se desea probar cannabidiol para esta enfermedad, es conveniente hablar con el médico al respecto.

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Puede ayudar a reducir el acné

El acné se caracteriza por ser una afección cutánea muy común, que se estima afecta a entre un 9 y un 10 por ciento de la población. Suele aparecer sobre todo durante la pubertad y la adolescencia, debido principalmente a los distintos cambios hormonales que habitualmente ocurren durante esta etapa. Luego, con el paso de los años, lo más habitual es que acabe desapareciendo por completo, o bien que se mantenga ligeramente ocasionando algunos brotes en la etapa adulta.

Los expertos consideran que el acné se origina a su vez por una serie de factores diferentes, entre los que precisamente se encuentran las hormonas. Pero no es el único. Por ejemplo, una presencia excesiva de bacterias en la piel productoras de acné, la genética, la inflamación subyacente y una sobreproducción de sebo (secreción aceitosa natural producida por las diferentes glándulas sebáceas presentes naturalmente en la piel) tienden a influir muchísimo.

De acuerdo a los resultados obtenidos por diferentes estudios científicos, el aceite de CBD aplicado tópicamente sobre las áreas de la piel afectadas podría ser de cierta utilidad a la hora de tratar el acné. ¿Sabes por qué? Principalmente por sus acciones antiinflamatorias, así como por su capacidad para disminuir la excesiva producción de sebo.

Un estudio, por ejemplo, descubrió que el aceite de CBD era capaz de evitar que las distintas células de las glándulas sebáceas secretaran una mayor cantidad -o exceso- de sebo (o aceite), a la vez que proporcionaba cualidades antiinflamatorias y reducir al máximo que distintos agentes “pro-acné”, como las conocidas como citocinas inflamatorias, se activaran. Lo mismo ocurrió con otra investigación que concluyó que el aceite de CBD podría convertirse incluso en una opción de tratamiento segura y eficiente contra el acné, gracias a sus diversas propiedades antiinflamatorias.

No obstante, como sucede con muchos de los beneficios sobre los que te hemos hablado a lo largo del presente apartado, la mayoría de expertos coinciden en señalar que, todavía, muchos de estos resultados son prometedores, por lo que sería necesarios más estudios científicos.

Otros supuestos beneficios

Por otro lado, algunos expertos consideran que el cannabidiol podría ser de cierta utilidad a la hora de tratar el autismo. Por ejemplo, existe alguna evidencia de que el cannabidiol podría ayudar a aliviar síntomas específicos, así como mejorar el comportamiento en niños y en adultos con autismo, pero por el momento la investigación acerca de su seguridad y eficacia todavía se encuentra en las primeras etapas, por lo que todavía sería pronto para indicar si verdaderamente podría ser una opción más de tratamiento.

Sí se sabe que ni el CBD ni ningún otro fármaco es capaz de eliminar o curar los síntomas centrales del autismo, que incluyen disfunción sensorial, conductas repetitivas y restringidas y problemas relacionadas con la comunicación social, entre otros. Sin embargo, se ha encontrado que el CBD podría ayudar a aliviar algunos trastornos y problemas comúnmente asociados con el autismo, como la ansiedad, el estrés, el insomnio y la epilepsia. Es decir, ayudaría a disminuir algunos de los trastornos asociados, especialmente algunos de los más problemáticos del autismo.

Por ejemplo, podría reducir los comportamientos más agresivos al influir en una menor ansiedad y en un mejor sueño. También podría disminuir el estrés y facilitar la interacción social, al incidir en unas menores convulsiones, y a su vez podría facilitar el uso de las habilidades de comunicación social y facilitar un mejor aprendizaje, al influir en una menor ansiedad.

En este sentido, algunos estudios han explorado cuál sería el impacto real del CBD en los niños con autismo. Y se encontró que después del tratamiento con cannabis medicinal se observaron mejoras en los síntomas relacionados con la ansiedad, pánico, rabietas, agresión, comportamiento autolesivo y epilepsia. Los resultados del mismo fueron muy alentadores para los investigadores, ya que se observó que la mayoría de los niños con autismo que participaron observaron una mejora en la ira, la hiperactivad y la ansiedad.

Y lo que era aún mejor: se observaron mejoras significativas en el sueño, las autolesiones, la comunicación social, y se encontraron pocos efectos secundarios, mientras que los que aparecieron (cambios en el apetito y somnolencia, principalmente) fueron leves.

Beneficios del aceite de CBD

El aceite de CBD: una forma de utilizar cannabidiol

Probablemente nos encontramos ante uno de los productos que mayor popularidad ha conseguido en los últimos años, sobre todo en Estados Unidos, donde la legalización de la marihuana hace apenas unos pocos años ha hecho que el aceite de CBD haya ganado muchísima popularidad entre los consumidores. Mientras que en nuestro país, por ejemplo, cada vez más usuarios tienden a conocerlo y a descubrirlo, utilizando fundamentalmente este aceite derivado del CBD o cannabidiol como opción terapéutica a la hora de dar masajes. Y es que en él encontramos ciertas diferencias que debemos mencionar, especialmente si lo comparamos con otras variedades y tipos de extractos de cannabidiol.

El aceite de cannabidiol o CBD contiene básicamente CBD combinado o mezclado con un aceite portador inerte. ¿Y en qué consiste un aceite portador? Son aceites con poco o ningún aroma, comúnmente utilizados con la finalidad de diluir los aceites esenciales u otros aceites ligeramente más potentes antes de que sean aplicados sobre la piel durante el masaje terapéutico, o bien a la hora de ser utilizados en aromaterapia (por ejemplo, en forma de humidificador). Esto es sumamente importante, puesto que los aceites esenciales nunca deben ser aplicados directamente sobre la piel, por lo que la dilución tanto de estos aceites como de otros extractos oleosos altamente concentrados ayudan a esparcir una pequeña cantidad de este aceite sobre un área grande la piel, previniendo reacciones adversas, como la irritación de la piel.

Son también conocidos como aceites base, porque a menudo son mezclados con un aceite esencial o un aceite más potente en una dilución que oscila entre el 0,5 y el 5 por ciento para un adulto. En el caso del CBD, lo más común es mezclarlo con aceite de coco, aceite de almendras o incluso con el aceite de semillas de cáñamo. Luego es embotellado y vendido en diferentes concentraciones, momento en el que recibe el nombre técnico de tintura.

Como hemos visto en los distintos apartados donde te hemos hablado acerca de los diferentes beneficios y cualidades del CBD, algunos expertos creen que el aceite de CBD puede ayudar a tratar el dolor y reducir la ansiedad, a la vez que podría ayudar a estimular el apetito. A la vez que algún que otro estudio ha mostrado que podría convertirse en una opción útil en el tratamiento de ciertos tipos de convulsiones, entre las que se encuentra la epilepsia. Y sus defensores, atendiendo principalmente a los resultados obtenidos por diferentes estudios científicos, señalan que el aceite de CBD podría ser capaz de tratar una amplia diversidad de problemas de salud, que incluyen la ansiedad, el dolor crónico, la ansiedad, la depresión, la epilepsia, la hipertensión arterial, los espasmos musculares y los problemas relacionados con el insomnio (o, lo que es lo mismo, la dificultad para conciliar el sueño con normalidad y poder dormir).

En el caso de la ansiedad, por ejemplo, es cierto que el aceite de CBD ha mostrado ser una opción prometedora en el tratamiento de los diferentes trastornos de la ansiedad, como sugirió una revisión de estudios científicos publicada en el año 2015 en la revista especializada Neurotherapeutics, en la que este aceite demostró efectos ansiolíticos (es decir, efectos que aliviarían la ansiedad) bastante potentes en la investigación con animales, aunque, es cierto, con resultados algo contradictorios, puesto que las dosis utilizadas que realmente demostraron ser más capaces de tratar los síntomas de la ansiedad fueron en realidad más bajas, mientras que las más altas no mostraron prácticamente ningún efecto, lo que podría explicarse por la forma en que el cannabidiol actúa en el cerebro, ya que en muchos casos funciona como un agonista, de manera que desencadena una respuesta opuesta cuando se une a un determinado receptor. Por tanto, los especialistas creen que, en dosis bajas, podría provocar una respuesta agonista positiva, mientras que dosis altas “estresarían” al cerebro y desencadenarían un efecto compensador con la finalidad de “combatir” sus efectos.

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Otra revisión publicada en el mismo año encontró que el aceite de CBD podría ayudar a tratar a las personas con problemas de adicción, aunque su efecto en cada tipo de adicción fue, a menudo, ciertamente diferente. A pesar de ello, los científicos consideran que el cannabidiol se mostró como una opción de tratamiento prometedora en el caso de adicciones a los opioides, psicoestimulantes y la cocaína. Y también alguna que otra sugerencia ha indicado que podría ayudar en el tratamiento de la nicotina y del cannabis, aunque son necesarias más investigaciones.

El aceite de CBD también podría reducir el riesgo de enfermedad del corazón al actuar directamente sobre la presión arterial, disminuyendo la hipertensión (presión arterial alta). Tal y como sugirió un estudio publicado en el año 2017. Los hallazgos obtenidos en el mismo sugerirían que este aceite podría convertirse en una terapia complementaria interesante y adecuada para aquellos pacientes cuya hipertensión arterial se complicaría por problemas relacionados tanto con el estrés como con la ansiedad. Eso sí, por el momento no existiría evidencia real de que este aceite pueda tratar la hipertensión por sí solo, o bien prevenirla en personas de riesgo. Y es que debemos tener en cuenta que aún cuando el cannabidiol pudiera ayudar al tratamiento del estrés y de la ansiedad al actuar como un ansiolítico suave, aún cuando el estrés complique la presión arterial elevada, se sabe que no es una causa.

En el caso de las convulsiones, mientras que el cannabidiol ha demostrado ser útil en el síndrome de Dravet en niños menores de dos años (un tipo de epilepsia infantil), el aceite de CBD también ha mostrado ser adecuado en el tratamiento de Lennox-Gastaut, otro tipo de trastorno genético excepcionalmente raro que origina convulsiones graves desde el primer año de vida del niño. Aunque sí existe alguna ligera evidencia de que el CBD podría interactuar con medicamentos anticonvulsivos, aumentando su concentración en la sangre, por lo que haría que los medicamentos fueran más efectivos, prolongando su vida media.

No obstante, como ocurre con el extracto de CBD en sí, el aceite de CBD no está exento de ciertos riesgos y podría igualmente causar algunos efectos secundarios o determinadas interacciones con algunos fármacos. De hecho, la investigación clínica realizada y recogida hasta el momento ha demostrado que el aceite de cannabidiol podría desencadenar efectos adversos, aunque el tipo y la gravedad dependen y varían de una persona a otra. Los síntomas más comunes incluyen somnolencia, mareo, náuseas, vómitos, boca seca, diarrea, cambios en el apetito, ansiedad y cambios de humor.

También se ha encontrado que el aceite de CBD podría aumentar las enzimas hepáticas, que sería un marcador de inflamación en el hígado, por lo que las personas con enfermedad hepática deberían usar este aceite con precaución, preferiblemente bajo la supervisión de un médico para controlar con regularidad los diferentes niveles de estas enzimas en la sangre (y evitar posibles complicaciones o problemas mayores).

Los expertos aconsejan que el aceite de CBD y cualquier extracto de cannabidiol deben ser evitados durante el embarazo y la lactancia. Por ejemplo, un estudio publicado en 2018 y llevado a cabo por la Academia Estadounidense de Pediatría advirtió a las mujeres que el consumo de marihuana durante la gestación podría ocasionar riesgos potenciales para el desarrollo del bebé, recomendando evitarlo y no consumirlo ya que aunque no está claro cómo contribuiría, sí se ha demostrado que es capaz de atravesar la barrera placentaria. No ocurriría lo mismo con el aceite de CBD utilizado de forma tópica, por ejemplo en forma de masajes terapéuticos o con la finalidad de tratar distintos dolores en las articulaciones o los músculos, aunque en todo caso se aconseja siempre preguntar al médico antes de comenzar a usarlo, independientemente de que sea de manera externa.

En lo que se refiere a las propias interacciones en sí del aceite de CBD, sí se ha demostrado que podría llegar a interactuar con algunos medicamentos, incluyendo algunos que comúnmente se utilizan desde un punto de vista médico para el tratamiento de la epilepsia. Se sabe que el cannabidiol es capaz de inhibir la citocromo P450 (CYP450), una enzima que algunos fármacos utilizan para su adecuada y correcta metabolización en el cuerpo. Al interferir con ella, el cannabidiol podría llegar a aumentar la toxicidad, o disminuir la eficacia de estos fármacos.

En resumidas cuentas, las posibles interacciones medicamentosas que se han encontrado con el CBD incluyen principalmente fármacos para el tratamiento de las arritmias cardíacas, anticonvulsivos (carbamazepina y oxcarbazepina), antimicóticos (ketoconazol y voriconazol), antipsicóticos (pimozida), antidepresivos atípicos (mirtazapina), sedantes de benzodiazepinas (clonazepam y triazolam), inmunosupresores (ciclosporina), antibióticos macrólicos (claritromicina y telitromicina), medicamentos para la migraña (ergotamina), analgésicos opioides (fentanilo y alfentanilo) y medicamentos utilizados para el tratamiento de la tuberculosis (rifampicina).

No obstante, se ha advertido que originalmente muchas de estas interacciones serían leves por lo que no se requeriría por parte del médico llevar a cabo ningún tipo de ajuste en el tratamiento, aunque otros sí podrían requerir una sustitución puntual de medicamentos, o bien la toma de dosis separadas por varias horas. Eso sí, para evitar cualquier tipo de interacción, recuerda que si estás siguiendo un tratamiento médico a base de medicamentos o fármacos prescritos por el médico es conveniente siempre informarle y consultarte antes de consumir cualquier suplemento, aún cuando no se trate de cannabidiol o CBD, e incluso en aquellos casos en los que se traten de remedios herbales aparentemente conocidos, comunes y populares.

Pero, ¿de qué manera podemos intentar escoger el mejor aceite de CBD para su uso tópico? La mayoría de especialistas aconsejan siempre optar por comprar productos locales, puesto que el aceite de CBD de producción natural tiende a ser más seguro, debido a que en la mayoría de las ocasiones se mantienen unas mejores prácticas de cultivo. También recomiendan optar por cultivos orgánicos o ecológicos, puesto que tienen menos probabilidades de exponer a los consumidores a químicos dañinos, o a pesticidas. También es imprescindible leer bien la etiqueta del producto, ya que aún cuando optemos por utilizar un aceite de CBD de “espectro completo” (lo que significaría que contiene la mayor parte de los cannabinoides que encontramos de forma natural en la planta del cáñamo), no es adecuado asumir que todos los ingredientes presentes en el INCI son naturales, ya que podrían contener aromatizantes, diluyentes o conservantes que, en un principio, preferiríamos incluso no utilizar.

No obstante, muchos especialistas coinciden en señalar que por el momento el mecanismo de acción exacto del aceite de CBD (o, lo que es lo mismo, cómo actúa y funciona este aceite) no está del todo claro. Sí se sabe que, a diferencia del THC, el cannabidiol posee una afinidad bastante más baja por los distintos receptores cannabinoides presentes en el cerebro, las cuales, como ya te hemos mencionado, son una serie de moléculas a las que el THC se une para proporcionar -o provocar, según se mire- sus diferentes efectos psicoactivos. En el caso del CBD, sin embargo, parece que influiría en otros receptores, incluyendo los receptores opioides que regulan el dolor, así como en los receptores de glicina principalmente involucrados en la regulación de la hormona serotonina, fundamental para disfrutar de un buen estado de ánimo (de ahí que se piense que actúa básicamente en la regulación y correcto equilibrio de la homeostasis).

No debemos confundir el aceite de CBD con el aceite de cáñamo

Aunque es cierto que algunas personas utilizan los términos “aceite de CBD” y “aceite de cáñamo” como sinónimos, lo cierto es que también podrían referirse al aceite de semilla de cáñamo, que es común y principalmente utilizado para productos para el cuidado de la piel, para cocinar y para la producción de alimentos.

Y es que mientras que el aceite de CBD se elabora a partir de las flores, hojas, brotes y tallos de la planta Cannabis sativa o Cannabis indica, y debe contener al menos un 0,3 por ciento de THC, el aceite de cáñamo se elabora únicamente a partir de las semillas de Cannabis sativa, y no contiene THC.

Además, también debemos tener en cuenta algo fundamental: en la mayoría de las ocasiones el aceite de semillas de cáñamo se suele utilizar como un aceite portador o aceite base para diluir el aceite de CBD, por lo que es evidente que son productos naturales ligeramente diferentes.

Principales diferencias entre el CBD y THC

Como te hemos mencionado brevemente al comienzo, poco a poco el uso legal del cáñamo y otros productos derivados del cannabis están haciendo que los consumidores sientan una mayor curiodad por las diferentes opciones existentes en el mercado en estos momentos. Lo que incluye principalmente tanto el uso del cannabidiol (como hemos visto, como se conoce también al CBD) y al tetrahidrocannabinol (THC), dos de los principales compuestos naturales que encontramos en las diferentes plantas pertenecientes al género Cannabis, concretamnte de la planta Cannabis sativa.

Al menos en Estados Unidos, para que el cáñamo pueda ser legal debe contener 0.3 por ciento de THC o menos. Mientras que, en el caso particular del cannabidiol, también es comúnmente vendido en forma de aceites, geles o suplementos.

Debemos tener en cuenta que el THC se convierte en el principal compuesto psicoactivo del cannabis, que produce la conocida sensación de “subidón” cuando es consumido. De hecho, antes de la llegada al mercado de los productos derivados de cannabidiol, era considerado como uno de los más populares y conocidos, principalmente por su consumo a través del tabaco. Es cierto que ambos compuestos ineractúan con el sistema endocannabinoide natural de nuestro cuerpo, pero tienen efectos muy distintos que es necesario conocer y diferenciar.

Desde un punto de vista químico, tanto el cannabidiol como el tetrahidrocannabinol poseen la misma estructura molecular (esto es, 30 átomos de hidrógeno, 21 átomos de carbono y 2 átomos de oxígeno). Sin embargo, una ligera diferencia en la disposición de esos átomos es lo que hace que sus efectos en el cuerpo sean bastante diferentes. Es más, ambos son incluso químicamente similares a los diferentes endocannabinoides de nuestro cuerpo, lo que les permite interactuar con nuestros receptores cannabinoides, cuya interacción afectaría a la liberación de distintos neurotransmisotres en el cerebro, los cuales son una serie de sustancias químicas responsables de la transmisión de mensajes entre las células, y ejercen algunas funciones básicas principales, como podría ser el caso de la función inmunológica, el estrés, el sueño y el dolor (únicamente por mencionar, eso sí, tan solo unos sencillos y simples ejemplos).

En lo que se refiere a los distintos componentes psicoactivos que encontramos en ellos, y aún cuando posean estructuras químicas bastante similares, el cannabidiol y el tetrahidrocannabinol no ejercen los mismos efectos psicoactivos. Aún cuando el propio CBD es considerado igualmente como un principio psicoactivo, originalmente no lo es de la misma forma que el THC, dado que no produce el típico subidón comúnmente asociado con el THC. No en vano, como hemos visto en el apartado dedicado a las diferentes propiedades del CBD, se ha encontrado que este ayuda principalmente a la hora de tratar las convulsiones, el estrés, la depresión y la ansiedad, a la vez que podría actuar como un antiinflamatorio y analgésico natural, aliviando los dolores y molestias de músculos y articulaciones (principalmente cuando es usado en form ade masajes).

En este sentido, es necesario tener en cuenta que ambos principios activos sí comparten muchos beneficios, de tal forma que ambos pueden ser capaces de brindar alivio para absolutamente las mismas condiciones. No obstante, existe una diferencia tan importante como palpable: el cannabidiol -CBD- no causa los efectos eufóricos tan conocidos y que habitualmente se producen con el THC. Por este motivo, es común que muchas personas prefieran usar el primero, debido principalmente a la falta de este efecto secundario.

Como hemos visto a lo largo de la presente nota, mientras que el THC se útil para calmar el dolor, las náuseas, la ansiedad, la disminución del apetito, los problemas relacionados con el insomnio, o el glaucoma, en el caso del CBD encontramos con que es adecuado para el tratamiento de la ansiedad, el estrés y la depresión, la psicosis y distintos trastornos mentales, convulsiones, inflamación, dolor, migrañas e incluso para la enfermedad inflamatoria intestinal.

No obstante, es imprescindible mencionar algunos efectos secundarios o adversos. Aún cuando el CBD se tolere bien en la mayoría de las ocasiones, incluso en grandes dosis, una investigación llevada a cabo por la Organización Mundial de la Salud (OMS) sugirió hace pocos años que cualquier efecto adverso que ocurra con el uso del CBD se debería probablemente al resultado de interacciones entre medicamentos, y no al propio CBD en sí. Así, mientras que el THC sí causa una serie de efectos secundarios temporales más comunes, como podría ser el caso de la boca seca, ojos rojos, tiempos de reacción más lentos, pérdida de la memoria, ansiedad, problemas relacionados con la coordinación y aumento de la frecuencia cardíaca, el CBD ocasiona cambios en el apetito, fatiga, mareo, diarrea y pérdida de peso. Efectivamente, estos efectos secundarios son debidos principalmente a las diferentes propiedades psicoactivas del compuesto en sí, aunque ninguno de ellos es considerado como fatal.

Posibles efectos secundarios y contraindicaciones del CBD o cannabidiol

Por el momento se continúan llevando a cabo distintas investigaciones y estudios que ayuden a evaluar cuál es la seguridad del CBD o cannabidiol. No obstante, por ahora no se han encontrado distintos problemas graves de seguridad relacionados directamente con dosis moderadas. En cualquier caso, sí se han asociado distintos efectos secundarios, como: náuseas, fatiga e irritabilidad.

Respecto a las contraindicaciones, debemos tener en cuenta que una contraindicación consiste en una situación o momento específico en la que no se debería utilizar un medicamento, cirugía o procedimiento al poder ser perjudicial para una determinada persona. O en la que, incluso, no se deben tomar medicamentos de manera conjunta. Y, en el caso de las contraindicaciones relacionados con el cannabidiol, que serían tratamientos médicos en los que no se debería tomar CBD, incluirían los siguientes: anticoagulantes, corticosteroides, determinados antidepresivos, naptroxeno, tofacitinib, tramadol y celecoxib.

Por otro lado, también se ha encontrado que el CBD podría aumentar los niveles de otros fármacos o medicamentos específicos en la sangre, por lo que cualquier persona que siga un determinado tratamiento médico, o a base de suplementos, no debería tomar CBD sin antes consultar con el médico.

Aún cuando se aplique únicamente de forma tópica, si después de utilizar CBD o aceite de CBD se experimentan efectos secundarios o síntomas no deseados, es conveniente suspender su uso y consultar con tu médico de confianza.

Usos y seguridad: pautas útiles a tener en cuenta

Aún cuando en dosis normales, y utilizado de forma externa (por ejemplo, tópicamente) el aceite de CBD y el extracto puro de CBD en sí son considerados como dos elementos seguros, exento en la mayoría de las ocasiones de efectos secundarios o adversos, siempre es fundamental consultar al médico antes de comenzar a utilizarlo, especialmente si se padece alguna afección o enfermedad, y sobre todo, cuando se sigue algún determinado tratamiento farmacológico y / o médico.

Y es que, como hemos visto, el CBD podría interactuar con determinados medicamentos, mientras que también aumentaría el riesgo de efectos secundarios cuando un paciente decide combinar la marihuana medicinal (como es el caso del cannabidiol) con su plan de tratamiento (que básicamente consiste en la administración de ciertos fármacos o medicamentos recetados por su médico).

Por tanto, si se tiene el convencimiento de utilizar marihuana medicinal o incluso el CBD por sí solo, es conveniente siempre consultar al médico antes de empezar a combinarlo con otros medicamentos, para asegurarse de que efectivamente pueda ser seguro para nosotros, y no estar contraindicado.

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