En los últimos años el CBD ha pasado a convertirse en uno de los productos que mayor interés ha empezado a tener entre muchos consumidores, especialmente a medida que, en algunos países, se ha legalizado su producción y su utilización desde un punto de vista tanto terapéutico como medicinal. Y es posible que te preguntes… ¿por qué su legalización? Básicamente porque, como conoceremos detalladamente en un apartado próximo, originalmente el CBD se refiere al extracto de cannabis no intoxicante.

Sin embargo, su uso en diversos países sí está permitido principalmente por una peculiaridad sumamente importante: no proporciona las diferentes propiedades psicoactivas del tetrahidrocannabinol (o THC), de manera que, cuando se consume, no tiende a “colocar” a las personas ni, en resumidas cuentas, produce el típico “subidón” habitualmente asociado al consumo de cannabis o marihuana.

Aceite de CBD

¿Qué es exactamente el CBD? ¿Y el aceite de CBD?

Generalmente conocido bajo el término de CBD, el cannabidiol consiste en el segundo compuesto químico más prevalente que encontramos en la planta del cannabis. Es decir, consiste en el segundo compuesto con mayor presencia en esta planta. Fue descubierto por primera vez en la década de 1940. Desde entonces, a medida que han ido pasando los años el CBD se ha vuelto cada vez más popular como alternativa terapéutica y tratamiento natural en una amplia diversidad de afecciones, debido fundamentalmente no solo a la opinión -subjetiva, dicho sea de paso- de los propios pacientes en sí que han asegurado que tras consumirlo han observado una mejora en sus síntomas, sino por los resultados obtenidos por distintos estudios científicos.

Puede derivarse de la planta del cáñamo o de la marihuana, aunque es cierto que existen diferencias importantes dependiendo de si utilizamos cannabidiol de una fuente o de otra. Por ejemplo, el CBD derivado del cáñamo contiene trazas de THC, mientras que el CBD derivado de la planta de la marihuana puede contener todavía más. ¿Resultado? Sus efectos no solo serán distintos, sino que su uso desde un punto de vista terapéutico podría acabar siendo considerado como no legal. Pero vayamos por partes.

En lo que se refiere al propio aceite de CBD en sí, lo más habitual es que nos encontremos con extracto puro de CBD mezclado con un aceite portador inerte, como es el caso del aceite de coco, el aceite de almendras o incluso el propio aceite de semilla de cáñamo. El aceite de CBD específico, embotellado como tal, suele recibir el nombre de tintura, y es vendido en una amplia variedad de diferentes concentraciones, dependiendo por tanto de los usos terapéuticos que se vayan a realizar de él.

Como conoceremos detalladamente en el apartado dedicado a descubrir muchos de los beneficios que proporciona el aceite de CBD, es cierto que algunos expertos consideran que el aceite de CBD podría ser de mucha utilidad a la hora de estimular el apetito, tratar el dolor, disminuir la inflamación y reducir la ansiedad. Efectivamente, de la misma manera que lo hace el THC o la propia marihuana en sí. Además, la realidad es que el CBD también a mostrado resultados ciertamente prometedores en el tratamiento de ciertos tipos de convulsiones, particularmente en las convulsiones causadas por dos síndromes epilépticos que originan la aparición de convulsiones graves en la infancia, especialmente a partir del primer año de vida.

En Estados Unidos, de hecho, la Administración de Drogas y Alimentos (FDA) aprobó en el año 2018 una solución oral a base de cannabidiol que demostró ser eficaz en el tratamiento de ciertas formas raras de epilepsia en niños menores de dos años de edad. Mientras que, en otros países, el uso terapéutico y / o medicinal del propio cannabidiol en sí se está considerando, principalmente por el hecho de que no es un compuesto que origina los efectos psicoactivos del THC o del cannabis o la marihuana en sí.

Principales beneficios del aceite CBD

Muchos expertos coinciden en señalar que, al menos por el momento, el mecanismo de acción exacto del cannabidiol no está del todo claro. A diferencia de lo que ocurre con el THC, el CBD posee en realidad una afinidad bastante más baja por los receptores cannabinoides del cerebro, unas moléculas que son las que se une el THC para provocar la mayoría de sus diferentes efectos psicoactivos. No obstante, se cree que el cannabidiol sí tiende a influir en otros receptores, incluyendo los receptores opioides que se encargan de regular tanto el dolor como los receptores de glicina, implicados principalmente en la regulación de la serotonina, la conocida -y reconocida- hormona que ayuda a mejorar el estado de ánimo al hacernos sentir más bien (y felices).

Muchos de los defensores del aceite de CBD afirman que puede ser bastante útil a la hora de tratar una amplia diversidad de problemas y afecciones de salud, entre los que principalmente se encuentran:

  • Anorexia
  • Ansiedad
  • Depresión
  • Dolor crónico (por sus cualidades analgésicas y antiinflamatorias)
  • Adicción a las drogas y abstinencia
  • Epilepsia
  • Hipertensión arterial
  • Glaucoma
  • Insomnio
  • Espasmos musculares
  • Acné
  • Enfermedad de Parkinson

Es cierto, todo hay que decirlo, que algunas de estas creencias o afirmaciones se encuentran respaldadas por los resultados obtenidos por diferentes investigaciones científicas; en otras los resultados no han sido tan prometedores o se requieren más estudios para confirmar los resultados obtenidos; o, bien, no se observaron mejoras o los resultados esperados. Y es que no debemos olvidarnos que, aún cuando hoy en día el aceite de CBD se ha convertido en un producto popular tremendamente buscado por muchos consumidores (especialmente a medida que los científicos continúan estudiando sus efectos y distintos países legalizan su producción, consumo y uso), todavía sigue siendo un producto muy poco investigado.

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Ansiedad

Es normal sentirse ansioso de vez en cuando, pero cuando esa ansiedad se siente sin motivo aparente, y además esas preocupaciones tienden a persistir no solo a lo largo del tiempo, sino que llegan incluso a afectar a nuestro día a día, es posible que tengamos lo que los especialistas denominan trastorno de ansiedad generalizada.

Sus síntomas más comunes suelen incluir principalmente una sensación constante de tensión o nerviosismo, irritabilidad, impaciencia, inquietud o falta de concentración. Además, es posible que surjan determinados cambios de salud a nivel físico, como tensión muscular, dolores musculares o de espalda y de cuello constantes (debido precisamente a la tensión de los músculos), fatiga, dolor de cabeza, dolor de mandíbula, sensación de opresión en el pecho, sudoración excesiva, indigestión e hinchazón, entre otros.

Mientras que algunas personas suelen utilizar el aceite de CBD con la finalidad de aliviar y calmar muchas de sus preocupaciones diarias, incluso como opción de masaje terapéutico para relajar músculos y articulaciones después de un día estresante o angustiante, otras lo utilizan también para tratar afecciones mucho más graves, como precisamente es el caso del trastorno de ansiedad generalizada.

Los trastornos de ansiedad, leves o graves, son considerados como una de las enfermedades mentales más comunes en nuestro país. En Estados Unidos, por ejemplo, se estima que afectan a más del 20 por ciento de la población cada año, mientras que en nuestro país la cifra se sitúa en un 18 por ciento aproximadamente. Y lo que es aún peor, tal y como alertan muchos especialistas, los casos continúan aumentando día tras día.

En lo que a los trastornos de ansiedad se refiere, si bien es cierto que, por lo general, suelen tratarse con psicoterapia, fármacos o bien una combinación de ambos, muchas personas optan por algunas terapias más “naturales” o “alternativas”. Y es aquí donde nos encontramos con el aceite de CBD, debido principalmente a sus cualidades para aliviar la ansiedad, los síntomas asociados con la depresión y, a su vez, el dolor.

No obstante, debido fundamentalmente a la falta de estudios existentes hasta el momento, los científicos no están del todo seguros acerca de cómo realmente el aceite de CBD podría ser de utilidad a la hora de tratar problemas como la ansiedad, el estrés o la depresión. NO obstante, algunas investigaciones sí han sugerido que, además de afectar al propio sistema endocannabinoide del cuerpo, el CBD en sí podría influir en los distintos receptores específicamente involucrados en la modulación de la serotonina, el cual, como te hemos mencionado, es un mensajero químico que -se cree- juega un papel importantísimo en la regulación de la ansiedad.

En lo que a los estudios se refiere, podemos mencionar por ejemplo un informe publicado en el año 2015 en la revista especializada Neurotherapeutics, en la que los estudiosos analizaron una investigación preliminar. En ella, los científicos descubrieron que el aceite de CBD podría convertirse en una opción de tratamiento prometedor en el tratamiento agudo de afecciones como el trastorno de ansiedad generalizada. Pero también para el trastorno de ansiedad social, el trastorno de pánico, el trastorno de estrés, el trastorno postraumático y el trastorno obsesivo-compulsivo.

Aún cuando existe originalmente una falta de ensayos clínicos a gran escala que hayan podido probar el uso del aceite de CBD en el tratamiento de la ansiedad, un pequeño estudio llevado a cabo en el año 2011 y publicado en la revista Neuropsychopharmacology determinó que el cannabidiol podría ser de mucha utilidad a la hora de aliviar la conocida como ansiedad social. Los resultados, de hecho, revelaron que un pretratamiento a base de CBD fue capaz de reducir significativamente la ansiedad en aquellas personas que recibieron una dosis de 600 mg de CBD, el deterioro cognitivo y la incomodidad, dado que eran sometidos posteriormente a una prueba simulada de hablar en público.

Otro estudio, esta vez publicado en el año 2017 en Frontiers in Pharmacology, encontró que el efecto reductor de la ansiedad principalmente proporcionado por el CBD podría seguir una curva de dosis-respuesta en forma de campana, de manera que administrar distintas dosis de aceite de cannabidiol antes de una prueba para hablar en público podría ayudar a reducir la ansiedad. En este sentido, las dosis que fueron más efectivas fue la de 300 mg, mientras que la dosis de 100 o de 900 mg no ayudaron mucho.

En este mismo año, otro estudio encontró que el cannabidiol no fue capaz de reducir las respuestas a los estímulos emocionales negativos, así como disminuir la ansiedad en sujetos sanos. En este caso, los estudiosos probaron respuestas de los participantes a las palabras negativas o imágenes, y también mostraron caras emocionalmente amenazantes así como preguntar acerca de una mayor sensibilidad social después de cada administración de cannabidiol oral. Sin resultados.

También existe otra investigación, esta vez publicada en el año 2018 en la edición especializada Journal of Psychopharmacology que probó los efectos del cannabidiol en personas que habían sido diagnosticadas con rasgos paranoides elevados. Los investigadores llegaron a descubrir que el cannabidiol originalmente no tenía ningún tipo de impacto sobre la aneisad, la presión arterial sistólica, los niveles de cortisol, la frecuencia cardíaca o, en resumidas cuentas la ideación persecutoria. En este caso concreto, sin embargo, tal y como vemos, el cannabidiol no tuvo ningún tipo de efecto sobre la ansiedad.

Debido a los resultados inconclusos y poco claros, los expertos indican que si se experimentan síntomas relacionados con la ansiedad, como inquietud frecuente, tensión muscular, irritabilidad, dificultad para concentrarse con normalidad, sentimientos constantes de preocupación y / o problemas para dormir, hablar con el médico lo antes posible, trabajando con un profesional de la salud mental con la finalidad d eencontrar un plan de tratamiento médico que sea verdaderamente adecuado para nuestro caso particular.

¿Sabes por qué esto es particularmente importante? Principalmente porque dejar un trastorno de ansiedad sin tratamiento puede afectar negativamente a la calidad de vida de la persona, promovando determinados problemas de salud físicos, como por ejemplo podría ser el caso de mayores afecciones digestivas. Por tanto, lo más adecuado siempre es intentar buscar el asesoramiento de un especialista, en lugar de autotratarse con opciones naturales o terapéuticas cuyos efectos no han sido verdaderamente demostrados del todo.

Dolor

El CBD ha demostrado ser capaz de aliviar y calmar el dolor gracias principalmente a sus beneficios analgésicos. De hecho, tal y como coinciden en señalar la mayoría de especialistas y expertos en este sentido, para un buen número de personas que tienden a experimentar dolor crónico, y para los que, especialmente, otras opciones de tratamiento clásicas no han hecho efecto, el aceite de CBD ha pasado a convertirse en una opción de tratamiento natural útil, debido a que, en su gran mayoría, muchas de las personas con dolor que lo han usado han observado beneficios en sus síntomas.

Debemos tener en cuenta que el cannabidiol a menudo se vende como un compuesto que, en ocasiones, se promociona como una alternativa natural a los analgésicos, particularmente en el tratamiento de diferentes afecciones comunes, como por ejemplo pod´ria ser el caso del dolor de espalda o la artritis (inflamación de las articulaciones, la cual puede afectar únicamente a una sola articulación o a múltiples articulaciones).

En el caso de la artritis, por ejemplo, lo más habitual es que los síntomas generalmente tiendan a desarrollarse poco a poco, con el paso del tiempo, pero también es cierto que, en algunas ocasiones, también podría aparecer y desarrollarse de repente. Aún cuando puede desarrollarse en niños, adolescentes y adultos jóvenes, lo más común es que aparezca con mayor frecuencia en mayores de 65 años de edad.

¿Y por qué se cree que el aceite de CBD podría ser interesante en este sentido? Básicamente porque se cree que podría ayudar a aliviar el dolor crónico, debido principalmente a sus efectos a la hora de reducir la inflamación, una respuesta natural de nuestro sistema inmunológico a la presencia de una enfermedad o lesión. Así, cuando nos lesionamos o enfermamos, los glóbulos blancos liberan sustancias químicas de caracter inflamatorio no solo en la sangre, sino también en diferentes tejidos del cuerpo, con el fin de proteger al cuerpo de  la presencia de posibles invasores extraños, como por ejemplo podría ser el caso de virus y bacterias. Esta liberación química origina un aumento del flujo sanguíneo a las zonas del cuerpo que se han podido ver afectadas, ocasionando calor y enrojecimiento. Mientras que algunas veces pueden acabar filtrándose en los tejidos y causar hinchazón, pudiendo incluso estimular las diferentes terminaciones nerviosas y causar dolor.

Por otro lado, los expertos también creen que el aceite de cannabidiol podría promover un sueño mucho más profundo, tratando incluso la interrupción del sueño que comúnmente suele aparecer en aquellas personas aquejadas de dolor crónico. A lo que se le une algo importantísimo sobre lo que ya te hemos hablado en otros momentos: la mayoría de los productos de aceite de CBD no contienen THC, por lo que no es intoxicante y tampoco ejerce efectos psicoactivos.

A menudo, los analgésicos recetados y de venta libre se recomiendan para el tratamiento del dolor crónico, pero muchas personas tienden a buscar opciones más “naturales” o alternativas terapéuticas, particularmente cuando los fármacos tradicionales no brindan ningún tipo de efecto. Además, algunas de estas personas también suelen evitar muchos de los efectos secundarios asociados a los medicamentos analgésicos tradicionales, como daño en los riñones y en el hígado, mientras que, sin embargo, a otras personas les preocupa volverse dependientes de dichos fármacos.

No obstante, como continuamos viendo a lo largo de la presente nota, la realidad es que todavía los científicos están tratando de descubrir y de determinar de qué manera el aceite de CBD es del todo capaz de aliviar el dolor y reducir la inflamación. Empero, sí existe alguna evidencia de que el CBD puede afectar al sistema endocannabinoide del cuerpo, además de contruir a las funciones del estado de ánimo y de la memoria, el sistema endocannabinoide presente naturalmente en nuestro organismo tiende a influir en cómo experimentamos el dolor.

Y muchos especialistas coinciden en señalar que, a la hora de aliviar el dolor, lo mejor es aplicarlo tópicamente en forma de masajes, ya que su aplicación tópica en áreas localizadas donde comúnmente surge el dolor, proporcionaría niveles más consistentes de cannabidiol, con una menor participación sistémica.

En lo que se refiere a los propios estudios científicos existentes hasta el momento, y relacionados específicamente con las investigaciones llevadas a cabo con la finalidad de descubrir hasta qué punto el CBD podría ser de cierta utilidad en el tratamiento del dolor debido a sus efectos analgésicos, la mayoría de las realizadas por ahora están basadas en animales. En el año 2017, concretamente en la revista Pain, se publicó un estudio en el que los científicos observaron cómo el tratamiento CBD tópico ayudaba a frustrar -y reducir al máximo- el desarrollo del dolor articular en ratas con osteoartritis. También debemos mencionar otro estudio, esta vez publicado un año antes –en 2016-, en el European Journal of Pain, en el que se encontró que el gel tópico de CBD era capaz de reducir de forma significativa la hinchazón de las articulaciones, así como el dolor y la inflamación en ratas con artritis.

Otro informe publicado en 2018 en la edición especializada Pediatric Dermatology encontró que aquellos padres que habían utilizado de forma tópica CBD (en forma de aceite, aerosol o crema) en niños con epidermólisis ampollosa (una rara afección cutánea que cursa con la aparición de ampollas), las heridas tendieron a cicatrizar más rápido, mientras que el dolor mejoró considerablemente y, a su vez, aparecieron menos ampollas.

El mismo año se realizó una revisión sistemática en la que se examinó el uso de una amplia variedad de medicamentos, a base de cannabis, para explorar los efectos analgésicos del aceite de CBD. Se descubrió que podrían tener algún efecto beneficioso en el tratamiento del dolor neuropático crónico. Se trata de un tipo de dolor originalmente desencadenado por un daño en el sistema somatosensorial (el sistema responsable de procesar los diferentes estímulos sensoriales), que ocurre sobre todo en personas con determinadas afecciones, como por ejemplo es el caso de la esclerosis múltiple o la diabetes.

En este mismo informe, los estudiosos revisaron un total de 16 estudios que habían sido publicados con anterioridad, y que habían probado el uso de distintos fármacos a base de cannabis en el tratamiento del dolor neuropático crónico. Encontraron alguna evidencia de que los diferentes medicamentos a base de cannabis habían ayudado a aliviar el dolor y su intensidad, así como mejorar todos los síntomas asociados a la angustia y las dificultades para dormir con normalidad. No obstante, no estuvieron exentos de efectos adversos, siendo los más comunes la somnolencia, la confusión mental y los mareos.

Por otro lado, de acuerdo a una encuesta publicada recientemente, el dolor crónico es considerada como una de la razones más comunes y habituales para el consumo del cannabis medicinal, sobre todo en aquellos casos de pacientes con este tipo de dolor a largo plazo y prolongado cuya sintomatología no ha podido ser totalmente controlada con el tratamiento estándar, aunque también es cierto que otras personas consideran su uso fundamentalmente con la finalidad de evitar la mayor parte de los efectos adversos de otros medicamentos.

Sea como fuere, y en lo que a la investigación preclínica se refiere (especialmente, al menos por el momento, llevada a cabo únicamente en animales), sugeriría que el CBD podría proporcionar efectos analgésicos moderados para el dolor neuropático, pero sin los efectos secundarios comúnmente asociados a los cannabinoides, lo que demostraría que, originalmente, no se trata de un psicoactivo como sí ocurre con el THC.

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Artritis

Durante los últimos años, como ya te hemos comentado en algunas líneas, el cannabidiol (CBD) o el aceite de CBD en sí como principal producto derivado, ha sido promocionado por su capacidad para calmar el dolor crónico, las migrañas y también la artritis, más concretamente en el caso de la osteoartritis.

La osteoartritis consiste en un tipo de artritis que, de acuerdo a algunas estadísticas, se estima afecta a más de 600 millones de personas en todo el mundo, lo que equivaldría a cerca de un 15 por ciento de la población mundial. Consiste en una enfermedad de las articulaciones que puede ocasionar una amplia variedad de síntomas diferentes, aunque los más comunes suelen ser inflamación (la cual se caracteriza por ser intermitente, lo que significa que no aparece siempre, sino que lo hace de vez en cuando), neuropatía periférica (consiste en un dolor causado por el daño a los nervios periféricos, es decir, los que se encuentran fuera del sistema nervioso central), así como la característica degeneración de las articulaciones.

Dado que a medida que la población envejece tipos de artritis como la osteoartritis tienden a aparecer, la mayoría de expertos consideran que es esencial la necesidad de encontrar nuevos tratamientos médicos, en especial más eficaces para el tratamiento de estas enfermedades de las articulaciones, puesto que los casos seguirán en aumento. Así, el cannabidiol ha pasado a convertirse en una posible opción de tratamiento, no solo total y completamente nueva, sino que parecer ser más eficaz a medida que se continúan teniendo nuevos resultados, de nuevoas investigaciones científicas que indagan acerca de sus diferentes efectos y beneficios en el tratamiento de la inflamación y el dolor crónicos.

Debemos tener en cuenta que el cannabis tiene propiedades curativas útiles para aliviar algunos de los síntomas comúnmente asociados tanto a la artritis como a la osteoartritis. Y estas propiedades incluyen, principalmente, tanto cualidades analgésicas como efectos antiinflamatorios. Por otro lado, también se cree que el cannabidiol ejerce cualidades que podrían ser de mucha utilidad a la hora de calmar muchos de los síntomas relacionados con la artritis, como también posibles efectos contra el insomnio y también posibles efectos ansiolíticos.

En el año 2017, por ejemplo, se publicó en la revista especializada Pain un estudio en el que se analizó la efectividad del cannabidiol para la neuropatía articular y el dolor osteoartrítico en las ratas. Los autores del estudio concluyeron que el CBD era capaz de proteger los nervios gracias a que actuaba específicamente disminuyendo la inflamación de las articulaciones, ayudando a aliviar los síntomas relacionados tanto con el dolor como con la neuropatía en los elementos de estudio.

Eso sí, como informan los mismos estudiosos, es necesario tener en cuenta que, debido a que todavía faltan estudios en humanos acerca de productos naturales como por ejemplo es el caso del aceite de CBD, por lo que, al menos por el momento, la mayor parte de los datos científicos que se han recopiado han sido siempre a partir de los resultados de estudios en animales. Si bien es cierto que este tipo de estudios no son tan confiables como los estudios -como es lógico imaginar- llevados a cabo en humanos, sí tienden a señalar la existencia de posibles beneficios.

Por ejemplo, ahondando un poco más, de acuerdo a una revisión de estudios publicada en 2018, los expertos concluyeron que existiría cierta evidencia que sugeriría que los distintos cannabinoides podrían ser útiles y beneficiosos para una amplia variedad de diferentes condiciones clínicas, que incluiría el tratamiento del dolor, inflamación, epilepsia, síntomas asociados a la esclerosis múltiple, trastornos del sueño, esquizofrenia, anorexia y otras condiciones médica.

En 2019 una revisión de estudios de CBD descubrieron mecanismos por los cuales el cannabidiol era capaz de inhibir dos de los síntomas más difíciles de tratar, y que, como vemos, se encuentran especialmente relacionados con la artritis: tanto el dolor neuropático como el dolor crónico. De acuerdo a este informe, llevado a cabo por Harvard Health Publishing, aplicado sobre la piel de forma tópica podría ser de mucha utilidad a la hora de reducir la inflamación y el dolor debido a la artritis. Pero en el mismo informe, continúan explicando los estudiosos, se hace patente que se necesitarían más estudios en humanos con la finalidad de respaldar las afirmaciones relacionados con el control del dolor, a la vez que se establecen parámetros seguros sobre la dosificación y seguridad.

La Arthritis Foundation explica que se sienten intrigados por el potencial que el cannabidiol podría tener acerca del tratamiento de la artritis, especialmente a la hora de ayudar a las personas a encontrar alivio para el dolor y la inflamación, por lo que la asociación está instando a las diferentes autoridades sanitarias a acelerar los estudios en humanos, y la propia regulación de este tipo de productos. Si bien es cierto que, en la actualidad no existen normas o regulaciones de calidad universales, sí existiría cierta evidencia científica, limitada eso sí, sobre la capacidad del CBD para ayudar a aliviar muchos de los síntomas relacionados con la artritis. Aunque son claros en este sentido: por el momento no existen realmente estudios “rigurosos” acerca de su eficacia para los síntomas de la artritis, aunque cuando se toma en dosis moderadas no se han identificado posibles interacciones medicamentosas o problemas relacionados con la seguridad. En cualquier caso, no se debe reemplazar el cannabidiol por medicamentos recetados para la artritis.

Por otro lado, sin suficientes estudios clínicos de calidad acerca del uso del cannabidiol y su efecto sobre la artritis, muchos médicos dudan por el momento de recomendar el CBD para aliviar muchas de las molestias y síntomas relacionados con esta enfermedad articular, puesto que no tienen claro qué individuos se beneficiarán más, y qué dosis -o forma de aplicación- sería realmente la más adecuada para cada paciente. De hecho, las dosis seguras varían dependiendo de la salud general de la persona, su edad y otros factores relacionados. De manera que, sin estudios científicos confiables, son los consumidores quienes deben tomar una decisión cuando se trata de tomar determinados productos naturales, como por ejemplo es el caso del cannabidiol.

Migrañas

Debido principalmente a los efectos debilitantes y tremendamente dolorosos de las migrañas, por el momento se han llevado a cabo muchas investigaciones clínicas destinadas principalmente a tratar de encontrar un tratamiento médico eficaz para aliviar el dolor y minimizar la frecuencia de aparición de las migrañas. En este sentido, los expertos consideran que el dolor causado por una migraña sería originalmente el resultado de una estimulación intensa de los nervios sensoriales, en respuesta a la presencia de una serie de agentes inflamatorios que se liberan cuando ocurre. Esto explicaría fundamentalmente por qué determinados agentes y principios activos antiinflamatorios y analgésicos, como por ejemplo podría ser el caso del aceite de CBD, podrían ser ciertamente eficaces en el tratamiento de algunos de los síntomas comúnmente relacionados con las migrañas.

¿Y cuáles son algunas de las propiedades del aceite de CBD que podrían ayudar a aliviar las migrañas? Principalmente destaca por sus cualidades para disminuir y calmar el dolor (analgésico), ayudan a prevenir las náuseas y los vómitos (propiedades antieméticas), así como potentes efectos antiinflamatorios.

En lo que se refiere a los diferentes estudios científicos que se han publicado hasta el momento, y que han indagado acerca de cuáles podrían ser verdaderamente muchos de los beneficios del aceite de CBD para el tratamiento específico de los síntomas asociados a las migrañas, un estudio publicado en Frontiers in Pharmacy, todavía no existiría la suficiente evidencia científica para demostrar que el tratamiento médico con aceite de CBD sería completamente efectivo a la hora de aliviar los dolores de cabeza causados por una migraña. En cualquier caso, los propios estudiosos coinciden en señalar que, con el paso del tiempo, especialmente a medida que vayan cambiando las normas acerca del uso de la marihuana medicinal, y se acepte el uso del aceite de CBD en este sentido, muy posiblemente un mayor número de investigaciones científicas puedan mostrar -y demostrar- que este aceite funciona bien, y de forma consistente, para el tratamiento de las migrañas.

Y es que los cannabinoides como el CBD, debido fundamentalmente a sus efectos antiinflamatorios, analgésicos, antieméticos y anticonvulsivos se convierten en una opción natural adecuada para el tratamiento agudo (a corto plazo y severo), así como incluso preventivo (profiláctico) del dolor asociado a las migrañas. Aún cuando todavía no se ha llegado del todo a una conclusión clara al respecto, sí se sospecha que el aceite de CBD podría ser de mucha utilidad a la hora de aliviar algunos de los síntomas comúnmente relacionados con las migrañas.

En lo que se refiere a los propios estudios en sí, es cierto que, por el momento, pocos estudios de investigación clínica han examinado el uso del CBD para el tratamiento específico de las migrañas. Podemos mencionar, por ejemplo, un estudio publicado en el año 2016 en la edición especializada Pharmacotherapy, que encontró que la frecuencia con la que aparecían las migrañas tendió a reducirse de 10 por mes a solo alrededor de 4 por mes entre el grupo de pacientes que habían consumido marihuana medicinal. Mientras que, en el año 2017, una investigación mostró que los cannabinoides podrían ser de cierta ayuda a la hora de prevenir no solo las migrañas en sí, sino calmar y disminuir el propio dolor de cabeza asociado a las mismas.

Otra revisión, esta vez publicada también el mismo año, del tratamiento con cannabis para los dolores de cabeza, analizó y describió muchas de las investigaciones existentes hasta esos momentos, mostrando la eficacia del cannabis para la migraña y también para otros trastornos relacionados con el dolor de cabeza. Lo mismo ocurrió con una revisión de 2018, en la que se describió cierta evidencia experimental sobre el uso de cannabinoides en el tratamiento de la migraña, el dolor crónico y otros dolores de cabeza.

En cualquier caso, si estás pensando utilizar el aceite de CBD para las migrañas recuerda que siempre debes consultar a tu médico, especialmente antes de tomarlo. Ten en cuenta que no todas las fuentes del producto son cien por cien confiables, puesto que aunque muchos de los productos con CBD no contienen THC en absoluto, algunos de venta libre sí podrían contener trazas.

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Enfermedad de Parkinson

La conocida como enfermedad de Parkinson consiste en un trastorno del movimiento que afecta principalmente al sistema nervioso, es crónica y, además, tiende a empeorar con el paso del tiempo. Ocurre cuando un cambio en el sistema nervioso afecta a la capacidad de la persona para poder moverse o permanecer quieta. Sus síntomas se desarrollan de forma gradual, lo que significa que no tienden a aparecer todos de una vez. Por ejemplo, a menudo empiezan con un leve temblor en una mano y con una incómoda sensación de rigidez en el cuerpo. Luego, poco a poco, a medida que pasa el tiempo, es común que se desarrollen otros síntomas, a la vez que algunas personas podrían desarrollar demencia. Tal y como opinan muchos expertos, la mayoría de los síntomas se deben a una disminución en los niveles de dopamina presentes en el cerebro.

Es decir, la dopamina es esencial ya que se encarga de enviar mensajes al cuerpo con la finalidad de dirigir el movimiento. Sin embargo, partes del cerebro tienden a dañarse o a morir, lo que origina la aparición de rigidez muscular, temblores, problemas relacionados con el equilibrio y la incapacidad a la hora de usar expresiones faciales. Por este motivo, la enfermedad de Parkinson es considerada como una afección neurológica que afecta principalmente al sistema nervioso.

Se ha demostrado que el CBD podría ayudar a mejorar las habilidades motoras, por lo que podría ser de cierta utilidad en el tratamiento tanto de la enfermedad de Parkinson como de otros trastornos relacionados con el movimiento. Podemos mencionar un estudio publicado en Frontiers in Pharmacology en 2018, en el que se encontró que el CBD podría ayudar a prevenir y retrasar los síntomas relacionados con movimientos anormales, tan comunes en la enfermedad de Parkinson. Así, con una detección temprana, combinada con el uso de cannabidiol, podría aumentar la posibilidad de reducir los síntomas asociados con el movimiento.

Por otro lado, también es habitual que las personas que padecen esta enfermedad presenten algunos problemas para dormir, debido a lo que los expertos denominan como trastorno de conducta del sueño REM, una afección en la que los pacientes tienden a “representar” sus sueños cuando duermen. Un estudio publicado en 2014 en el Journal of Clinical Pharmacy and Therapeutics encontró que aquellos pacientes con enfermedad de Parkinson y trastorno de conducta del sueño REM habían tenido una disminución de los síntomas de trastorno del sueño con el uso del cannabidiol.

También se ha encontrado que, en algunos casos, algunos pacientes con enfermedad de Parkinson también pueden presentar síntomas de psicosis, que comprende tanto sueños e ilusiones vívidas como alucinaciones. Alguna que otra investigación también ha encontrado que el cannabidiol podría ser de cierta utilidad en este sentido. Por ejemplo, una investigación llegada a cabo en una Universidad de Brasil, y publicada en el año 2009, aquellos pacientes que recibieron una dosis de CBD a partir de 150 miligramos por día, además de su propio plan de tratamiento médico durante un período de cuatro semanas, observaron una disminución en los síntomas de psicosis, ningún impacto en el empeoramiento de la función motora y no se mostraron efectos adversos, lo que significaría que no solo podría ayudar a la hora de controlar parte de los síntomas físicos asociados con la enfermedad de Parkinson, sino que también podrían desempeñar un papel interesante en los diferentes procesos cognitivos.

Otra investigación llevada a cabo en el mismo país sugirió que el CBD podía ayudar también a mejorar la calidad de vida general de las personas aquejadas con la enfermedad de Parkinson. En una muestra en la que participaron un total de 21 pacientes, aquellos que fueron tratados con dosis de CBD de entre 75 a 300 mg observaron un aumento significativo en la calidad de vida, aunque, todo hay que decirlo, no se observaron diferencias significativas en relación a los síntomas generales y motores, o en los efectos neuroprotectores, lo que demostraría que cuando se trata de los efectos del cannabidiol, los resultados podrían llevar a variar muchísimo, de ahí que sea necesario y preciso la realización de una mayor cantidad de estudios, en particular más amplios, para obtener con ello respuestas más definitivas acerca de esta opción de tratamiento, no solo en cuanto seguridad, sino efectividad y dosis.

No obstante, dado que la enfermedad de Parkinson puede llegar a afectar a la función cognitiva y a la memoria, los expertos coinciden en señalar que sería mucho más seguro optar únicamente por el CBD, que por una opción combinada de THC y CBD, puesto que el THC en sí puede afectar todavía más tanto a la función cerebral como al pensamiento. Y distintos estudios, como ya hemos visto, sí han descubierto que el CBD es una forma eficaz para ayudar al tratamiento de los síntomas asociados a la enfermedad de Parkinson, principalmente porque tiende a interactuar con dos receptores cannabinoides en el cuerpo que encontramos en determinadas células, conocidas bajo el nombre CB1 y CB2. No en vano, al interactuar con uno o incluso con ambos receptores, el cannabidiol podría retrasar el desarrollo del temblor tan comúnmente asociado al Parkinson, así como ejercer y proporcionar beneficios neurológicos protectores.

Pero todavía existen dudas al respecto, en especial si tenemos en cuenta que los pacientes pueden acabar reaccionando de forma diferente a una misma dosis, sobre todo a la hora de usar el cannabidiol, de manera que mientras que algunos observarán una mejoría en muchos de sus síntomas, otros verán poca o incluso ninguna diferencia. En cualquier caso, independientemente de si el CBD pueda ser o no una opción de tratamiento eficaz, por el momento no se han llevado a cabo investigaciones que sugieran que probar el cannabidiol no sería seguro para quienes padecen la enfermedad de Parkinson, o en definitiva, cualquier otro tipo de afección, patología o trastorno.

En caso de estar interesado/a en probar el aceite de CBD para el tratamiento de la enfermedad de Parkinson, recuerda que es particularmente interesante -y fundamental- hablar siempre con tu médico al respecto. Solo él podría indicarte las últimas investigaciones existentes hasta el momento, así como proporcionarse recomendaciones sobre su utilidad / legalidad. Además, en caso de aceptarse el uso terapéutico de este principio activo, también podría ayudar a monitorear y supervisar el progreso, para llegar a una conclusión de si, originalmente, este sería un plan de tratamiento adecuado o no.

Síndrome de fatiga crónica

El síndrome de fatiga crónica consiste en una condición que involucra la aparición de una fatiga constante y profunda, con un sueño reparador y un empeoramiento de los síntomas a medida que se va realizando cualquier tipo de esfuerzo físico. Por el momento se desconoce la causa exacta que origina la aparición del síndrome en sí, aunque los expertos consideran que, a la presencia de cierta predisposición genética, se le uniría la existencia de ciertos factores ambientales. Además, al no existir una prueba que ayude en el diagnóstico, este solo se lleva a cabo en función de los síntomas que tenga la persona y la exclusión, a su vez, de otras causas. El tratamiento no tiene cura, por lo que el objetivo del mismo es el de modificar el estilo de vida del paciente y buscar cierto alivio de los síntomas con la ayuda de determinados medicamentos y terapias.

En lo que al uso del CBD o el aceite de CBD se refiere, especialmente en el tratamiento del síndrome de fatiga crónica, debemos tener en cuenta que el cannabidiol ha pasado a convertirse en una opción prometedora, debido principalmente a sus aparentes cualidades a la hora de aliviar el dolor y la inflamación crónicos, incluyendo la neuroinflamación (que, de acuerdo a los expertos, debería ser siempre considerado como una característica o síntoma sospechoso de síndrome de fatiga crónica). Así como otros síntomas relacionados, como ansiedad y problemas relacionados con el insomnio.

Debemos tener en cuenta que el cannabidiol se viene investigando para una amplia diversidad de afecciones, y muchas de estas enfermedades tienden a compartir ciertas características con el síndrome de fatiga crónica. Por tanto, si bien es cierto que los expertos no pueden decir con certeza -hasta el momento- que los resultados positivos obtenidos en determinadas investigaciones podrían ser aplicados sin lugar para las dudas en condiciones similares, sí podrían proporcionar cierta base para una especulación informada. Es más, es muy probable que pronto podamos encontrarnos con determinados estudios que podrían investigar acerca del uso del CBD en el tratamiento específico de este síndrome.

Hoy en el día se utilizan una amplia variedad de distintos medicamentos para ayudar a disminuir muchos de los síntomas asociados al síndrome de fatiga crónica, aunque muchos de ellos no son del todo efectivos, y sí tienden a causar bastantes efectos secundarios. Por otro lado, sí se ha demostrado que el aceite de CBD puede ser de bastante utilidad a la hora de tratar el dolor y la inflamación, mientras que, en su forma más pura, se considera por lo general seguro. Por el momento, la investigación está de acuerdo en señalar que el síndrome de fatiga crónica estaría relacionado con la neuroinflamación, mientras que la evidencia encontrada hasta ahora indica que originalmente se trataría de una enfermedad inflamatoria, motivo por el cual sería necesario que otras investigaciones científicas indagaran acerca de cuáles serían los efectos reales del cannabidiol como tratamiento de esta enfermedad.

No obstante, de acuerdo a la evidencia anecdótica existente hasta el momento, en el año 2017 un grupo de expertos sugirió que el cannabidiol podría ser una forma útil de disminuir la actividad de las células cerebrales glía, que podrían conducir a una sensibilización central, tal y como te hemos mencionado ya en algún que otro momento. De hecho, la existencia de un sistema nervioso central hipersensible es considerado como una característica importante de esta enfermedad, así como de otros síndromes de sensibilidad central, como por ejemplo sería el caso de la migraña, la fibromialgia (sobre la que de hecho de hablaremos en un próximo apartado), y el síndrome del intestino irritable.

En este sentido, los expertos creen que el CBD ayudaría con la conocida como homeostasis del cuerpo, que mantendría en equilibrio determinadas funciones vitales, como el flujo sanguíneo, la respiración y la temperatura. Sin embargo, en las personas con síndrome de fatiga crónica, la homeostasis parece estar desequilibrada. Además, está adecuadamente documentado que en el síndrome de fatiga crónica existiría una deficiencia de endocannabinoides, la cual se caracterizaría por tener cantidades disminuidas -o más bajas de lo normal- de endocannabinoides producidos naturalmente por el organismo, lo que a su vez se habría relacionado con la aparición de la fibromialgia.

Otra revisión, esta vez publicada un año antes (en 2016, y que ya hemos mencionado en algún que otro momento), encontró cierta evidencia de que el cannabidiol podría ser ciertamente eficaz en el tratamiento del síndrome del intestino irritable y la migraña, ambos igualmente relacionados con el síndrome de fatiga crónica. Mientras que encontró que determinados tratamientos a base de cannabis parecían ser ciertamente efectivos para el tratamiento de la fibromialgia.

Como ya se ha mencionado en distintos momentos a lo largo de la presente nota, diferentes estudios científicos han sugerido que el CBD podría ser de bastante utilidad a la hora de combatir la inflamación. Esto sería particularmente interesante en el tratamiento de la inflamación crónica, así como en la neuroinflamación como causa subyacente. Por ejemplo, un estudio francés publicado en el año 2017 encontró que el CBD ayudaba a reducir el estrés oxidativo, suprimir la actividad proinflamatoria y disminuía la disfunción mitocondrial en la enfermedad de Alzheimer. Todo ello podría ser, a su vez, útil contra las disfunciones conocidas -y habitualmente asociadas- con el síndrome de fatiga crónica.

Lo mismo ocurrió con otro estudio, esta vez pubilcado en el año 2011 y llevado a cabo en Italia, en el que los investigadores sugirieron que el CBD podría ayudar a disminuir la inflamación intestinal mediante el control del conocido como eje neuroinmune. Aún cuando este estudio se centró específicamente en la enfermedad inflamatoria intestinal, los cambios en el eje neuroinmune también parece que podrían acabar siendo beneficiosos en el síndrome de fatiga crónica, por lo que es evidente que se necesitarían más estudios acerca de cuáles serían los efectos reales en la prevención y / o tratamiento del síndrome mediante el uso de cannabidiol.

Por tanto, mientras la investigación avanza, es imprescindible debatir y discutir siempre con el médico acerca de qué otras opciones de tratamiento podrían ser adecuadas a la hora de controlar muchos de los síntomas asociados al síndrome. Y que, además, puedan ser particularmente interesantes para nosotros, en especial de forma individual y específica, en especial si tenemos en cuenta que cada persona tienen un conjunto único de síntomas, cuya intensidad puede acabar variando de manera evidente de una a otra, de ahí que no exista un tratamiento estándar para este síndrome, y sí muchas opciones para controlar los síntomas y, sobre todo, para intentar al menos mejorar la calidad de vida de los pacientes, incluyendo no solo cambios en el estilo de vida en sí, sino también en los fármacos o medicamentos, en la terapia y en el manejo del estrés.

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Fibromialgia

La fibromialgia es un trastorno crónico que se caracteriza principalmente por la aparición de dolor generalizado, el cual a menudo tiende a acompañarse de otros síntomas como trastornos del sueño, fatiga, depresión, deterioro cognitivo y síntomas tanto digestivos como urinarios. Originalmente es considerado como un trastorno poco conocido en el que las señales del dolor, procesadas por el cerebro, tienden a parecer exageradas, lo que a su vez causa una amplificación de la sensación de dolor tanto en los tejidos blandos como en los músculos. Además, dado que no existen pruebas médicas que permitan un diagnóstico certero o su identificación, la fibromialgia suele diagnosticarse excluyendo otras posibles causas.

En lo que se refiere al tratamiento médico en sí, lo más habitual es la administración de analgésicos, medicamentos aprobados específicamente para el tratamiento de la enfermedad (como por ejemplo es el caso de la pregabalina), antidepresivos, fisioterapia y determinados cuidados personales. Mientras que, en los últimos años, es cierto que el aceite de CBD está recibiendo bastante atención como tratamiento potencial para la fibromialgia. No obstante, si bien es cierto que, hasta ahora, no existe mucha investigación al respecto, las que se han llevado a cabo hasta el momento sí parecen ser prometedoras en este sentido.

Por ejemplo, una encuesta llevada a cabo en el año 2016 de la literatura científica concluyó que todavía no existiría suficiente evidencia médica como para poder recomendar ningún tratamiento médico a base de cannabis para los síntomas tanto de la fibromialgia como de otras afecciones de origen reumático. En este sentido, aún cuando es cierto que la existencia de una evidencia anecdótica no es prueba científica de nada, sí existen una gran cantidad de pacientes con fibromialgia que afirman que el cannabidiol los ha ayudado a la hora de reducir e incluso controlar mejor sus síntomas.

En cuanto a las motivaciones que los expertos pueden llegar a tener a la hora de estudiar cuáles serían los efectos reales del cannabidiol y del aceite de CBD en sí en el tratamiento de la fibromialgia, es cierto que se sabe que podría ayudar a aliviar el dolor y los trastornos del sueño, así como a reducir la ansiedad. Estos tres síntomas son importantísimos en el tratamiento en sí de los síntomas asociados con la fibromialgia, puesto que los pacientes aquejados de esta enfermedad no solo cursan (como ya sabes) con dolor, sino que a su vez esos dolores constantes y exagerados les origina ansiedad, y finalmente problemas relacionados con el insomnio.

Un artículo científico publicado en el año 2017, por ejemplo, sugirió que el CBD podía ser una forma útil de disminuir la actividad de las células glía, unas células cerebrales que, de actuar de esta manera, ayudaría positivamente a la hora de conducir a una sensibilización central. Se trata, de hecho, de una característica ciertamente importante de tanto de la propia fibromialgia como de otros síndromes de sensibilidad central en sí (como la migraña, el síndorme del intestino irritable y el síndrome de fatiga crónica).

Se sabe que la fibromialgia también involucra a lo que los médicos conocen como deficiencia de endocannabinoides, el sistema que se ocupa de los diferentes endocannabinoides naturales del cuerpo, además de los distintos productos de cannabis que podemos consumir. Y, precisamente, esto es lo que haría de los productos de cannabis y derivados una opción de tratamiento ciertamente prometedora.

Por ejemplo, una revisión publicada en el año 2016 en Cannabis and Cannabinoid Research, encontró cierta evidencia de que el cannabidiol podría ser capaz de tratar el síndrome del intestino irritable y la migraña, dos trastornos que también se encuentran relacionados con la fibromialgia. Mientras que los expertos afirmaron en el mismo documento que algunos tratamientos a base de cannabis parecían ser ciertamente efectivos en el tratamiento de la fibromialgia, indicando a su vez que el cannabidiol sería preferible a la mayoría de los pacientes.

Otros expertos también han sugerido que el CBD podría ayudar a combatir la inflamación. Si bien es cierto que, en la actualidad, la fibromialgia no ha sido -de momento- clasificada como una afección inflamatoria, la investigación sugiere que, al menos en algunos casos, sí podría involucrar la existencia de una inflamación en la fascia, que es una red de tejido conectivo presente en todo el cuerpo. Si esto sería verdaderamente así, los expertos indican que podría convertirse en una razón más por la que se debería considerar el uso del CBD en el tratamiento de esta enfermedad.

Beneficios del aceite de CBD

Epilepsia

La epilepsia, una afección también conocida como trastorno convulsivo, consiste en un grupo diverso de trastornos neurológicos de diferentes tipos, intensidad y gravedad, que se caracterizan por la aparición de convulsiones recurrentes. Así, cuando una persona ha sufrido dos o más convulsiones que no han sido provocadas u ocasionadas por determinados eventos específicos (como fiebre, traumatismo, cambios químicos o infecciones), se considera que tiene epilepsia.

Especialmente para su uso médico, en los últimos años el CBD ha recibido mucha atención en el tratamiento de la epilepsia. De hecho, al menos en Estados Unidos, la única forma de CBD disponible con receta (en forma de medicamento) consiste originalmente en un medicamento recetado para la epilepsia, aprobado con la finalidad de ser utilizado para el tratamiento de las convulsiones en el síndrome de Lennox-Gastaut y el Síndrome de Dravet, dos tipos de trastornos raros de epilepsia que origina convulsiones graves a partir del primer año de vida.

En el caso del primer síndrome, por ejemplo (el de Lennox-Gastaut), consiste en un trastorno del desarrollo que habitualmente empieza en la denominada como primera infancia, el cual se caracteriza por la aparición de múltiples tipos de convulsiones, además de déficits tanto cognitivos como físicos. Estas convulsiones son, por lo general, difíciles de controlar y se tratan con un plan de medicación distinto al que comúnmente se utiliza para la mayoría de los diferentes tipos de epilepsia. Por otro lado, el síndrome de Dravet consiste igualmente en un trastorno del desarrollo que empieza también en la primera infancia y que también es asociado con múltiples tipos de convulsiones, además de convulsiones desencadenantes por fiebre. A menudo los pacientes suelen presentar también dificultades relacionadas con el aprendizaje y problemas de comportamiento.

Las convulsiones son causadas por la presencia de una actividad eléctrica anormal y errática en el cerebro, la cual puede llegar a extenderse y ocasionar movimientos físicos incontrolados, así como alteraciones de la conciencia. En este sentido, la mayoría de los fármacos anticonvulsivos que se recetan hoy en día con la finalidad de tratar la epilepsia son capaces de actuar ralentizando la actividad nerviosa excitadora del cerebro, pero en el caso de los dos síndromes mencionados anteriormente podrían ser tratados incluso con medicamentos que comúnmente no se utilizan para la mayoría de los distintos tipos de epilepsia, y a menudo requieren dos o incluso más medicamentos anticonvulsivos para intentar mantener las convulsiones bajo control.

Los expertos, al menos por el momento, no tienen del todo claro por qué el cannabidiol es capaz de disminuir o reducir al máximo algunos tipos particulares de convulsiones, como en el caso del síndrome de Dravet y de Lennox-Gastaut. Sí se ha encontrado que proporciona una amplia diversidad de efectos bioquímicos sobre las diferentes células nerviosas del cerebro, algunos de los cuales, dicho sea de paso, sí parecen ejercer cierto impacto en las convulsiones. No obstante, como ocurre con la mayoría de estudios científicos relacionados con el cannabidiol, por el momento las investigaciones sobre el uso del CBD en el tratamiento de la epilepsia se eucnentran todavía en las primera etapas.

Por el momento, al menos en Estados Unidos, el aceite CBD recetado es recomendado única y exclusivamente para el control de las convulsiones asociadas a los dos síndromes indicados en los apartados anteriores. Y, de hecho, su uso en ambos síndromes ha pasado a ser sumamente interesante para los especialistas, y particularmente importante para los pacientes, dado que incluso con el tratamiento médico recetado tradicionalmente, las personas con síndrome de Dravet o Lennox-Gastaut pueden continuar experimentando convulsiones persistentes.

En este sentido, como mostró un estudio publicado en el año 2017, el CBD, especialmente cuando se toma de forma conjunta con otros medicamentos anticonvulsivos, ayudaría a reducir tanto la frecuencia como la gravedad de las convulsiones en todos aquellos pacientes con estos trastornos. Otra revisión, esta vez publicada en 2019 de los distintos estudios que habían investigado acerca de los efectos del medicamento recetado para determinados tipos de convulsiones, encontró que el CBD fue capaz de mostrar una reducción sostenida de la frecuencia de las convulsiones de entre un 30 a un 60 por ciento aproximadamente, mientras que estas fueron alrededor de la mitad de graves y el conocido como estado postictal (es decir, lo que ocurre después de la convulsión, una vez ha acabado) igualmente fue mucho menos severo.

Lupus

El lupus consiste en una enfermedad autoinmune en la que el sistema inmunológico tiende a atacar los propios tejidos del cuerpo, originando la aparición de síntomas característicos como dolor, inflamación y daños potenciales. Si bien es cierto que el lupus puede llegar a afectar a prácticamente cualquier parte del cuerpo, es común que con mucha mayor frecuencia afecte a la piel, las articulaciones, las células sanguíneas, los pulmones, el cerebro y los riñones, siendo el lupus eritematosos sistémico una de las formas más comunes que puede tomar la enfermedad en sí misma. En la actualidad, todo hay que decirlo, no existe cura, pero el tratamiento sí puede ser de cierta utilidad a la hora de controlar tanto la respuesta inmune del organismo para disminuir la mayoría de los síntomas.

De acuerdo a muchos expertos, es cierto que, al menos por el momento, existe cierta evidencia anecdódita de personas con lupus que dicen que han utilizado el CBD y, aparentemente, ha sido efectivo para el tratamiento y control de muchos de sus síntomas. Por otro lado, también existen una gran cantidad de investigaciones que sugieren que el aceite de CBD podría ser ciertamente eficaz a la hora de controlar al inflamación y el dolor. Dado que el lupus implica la existencia de una inflamación considerable, podría acabar convirtiéndose en una opción natural adecuada, puesto que incluso en su forma más pura, generalmente es considerado como bastante seguro.

En lo que se refiere a los propios estudios científicos en sí, podemos mencionar un estudio publicado en Cellular Inmunology en el año 2018 que encontró que el CBD podría ser capaz de alterar la activifad de las células T después de una lesión en la médula espinal. Las células T forman parte del sistema inmunológico que se enfoca en la presencia de partículas extrañas específicas, atacando genéricamente a los antígenos, en especial a las sustancias extrañas. En este sentido, los investigadores han descubierto que la actividad anormal de las células T estaría involucrado en la aparición y desarrollo del lupus.

Por otro lado, debemos tener en cuenta que el lupus puede incluir a su vez dolor por daño a los nervios (neuropatía), y en este sentido, diferentes estudios han sugerido que el cannabidiol podría ayudar a aliviar este tipo de dolor causado sobre todo por VIH y diabetes, entre otros. En cualquier caso, tal y como vemos, todavía es pronto para decir claramente si el aceite de CBD o el CBD en sí podrían ser de utilidad en el tratamiento del lupus, por lo que es necesario esperar a la realización de más estudios científicos, que analicen e investiguen acerca de los posibles efectos del cannabidiol en el alivio de los síntomas de la enfermedad.

Diferencias básicas entre el CBD y el THC

Como te mencionamos de forma muy breve en un principio, es cierto que aunque ambos principios activos tienen un origen común, son ciertamente diferentes, principalmente por las distintas propiedades, cualidades y efectos que proporcionan cuando son consumidos. Y es que, ¿sabías que el cannabis contiene más de 100 compuestos químicos distintos? Son conocidos como cannabinoides, y lo cierto es que los expertos han conseguido identificar, al menos por el momento, hasta un total de 113.

Tanto el cannabidiol (CBD) como el tetrahidrocannabinol (THC) son dos tipos de compuestos químicos derivados de la planta del cannabis, cuyo interés, como ya te hemos mencionado al comienzo, ha aumentado enormemente en los últimos años por los posibles efectos y beneficios del cannabis para la salud de las personas, en particular cuando es consumido con fines terapéuticos. Y debido principalmente a que son dos de los compuestos químicos más activos en este sentido, es común que gran parte del interés de los consumidores se hayan centrado fundamentalmente en estos dos cannabinoides (al igual que por parte de los científicos).

Y es que a medida que van surgiendo estudios científicos que se encargan de indagar cuáles son los efectos -o beneficios- reales de estos dos tipos de cannabinoides, cada vez más personas se interesan por ellos.

El THC, también conocido como delta-9-tetrahidrocannabinol, o simplemente como tetrahidrocannabinol, se convierte en el principal ingrediente psicoactivo de la planta del cannabis. De acuerdo a muchos expertos, el THC es capaz de activar el sistema de recompensa del cerebro al señalar la liberación de la dopamina, un químico cerebral. Debemos tener en cuenta que un neurotransmisor es un mensajero químico que transporta, equilibra o impulsa las diferentes señales entre las neuronas (también conocidas como células nerviosas) y las células diana a lo largo de todo el cuerpo. En el caso de la dopamina, concretamente, se caracteriza por ser un neurotransmisor que juega un papel fundamental tanto en el placer como en el estado de ánimo.

Por ejemplo, al desencadenar una liberación de dopamina más elevada de lo normal, el THC origina que las personas puedan empezar a experimentar estados y sentimientos de euforia. A menudo, el tetrahidrocannabinol es administrado fumando marihuana (uno de sus usos más comunes), pero también es posible encontrar como un ingrediente más en aceites, cápsulas, suplementos y preparaciones alimenticias.

Ambos, el THC y el CBD, poseen un efecto determinado sobre el sistema endocannabinoide de nuestro cuerpo. ¿Y en qué consiste este sistema? Básicamente juega un papel esencial en el mantenimiento de la homeostasis, que es la tendencia del organismo a mantener siempre el equilibrio. Todavía hoy los estudiosos se encuentran investigando y trabajando con la finalidad de comprender cuáles son los entresijos de este sistema tan complejo, aunque saben que estaría asociado con procesos ciertamente complejos pero fundamentales para el cuerpo, como podría ser el caso del sueño, el apetito, la memoria, la fertilidad e incluso, obviamente, el estado de ánimo.

En este sentido, si bien es cierto que tanto el THC como el CBD comparten ciertas similitudes, existen algunas diferencias clave entre ambos compuestos. Por ejemplo, en lo que se refiere a sus propiedades psicoactivas, se sabe que afectan a distintos receptores del cerebro, de manera que, originalmente, el cannabidiol o CBD no tiene efectos psicoactivos; es decir, tras consumirlo no provocará ningún tipo de “subidón” ni causará que la perosna que se lo haya tomado se drogue. El THC, por el contrario, sí proporciona efectos psicoactivos; y es que se trata del compuesto psicoactivo que produce el efecto comúnmente asociado y conocido de la marihuana.

Tanto el CBD como el THC cuentan con una composición química ligeramente similar a los endocannabinoides que encontramos de forma natural en nuestro cuerpo. Estos endocannabinoides son neurotransmisores que actúan en el cerebro. Y, como te hemos mencionado en un principio, debemos tener en cuenta que los neurotransmisores son mensajeros químicos que se encargan de transmitir diferentes señales entre las células del organismo, desempeñando un papel prácticament esencial en una amplia gama de distintas funciones.

Ambos compuestos poseen una estructura molecular similar, pero se han encontrado diferencias ciertamente notables en la disposición de estas moléculas, que son, en definitiva, las principales responsables de los distintos efectos que proporcionan. Sea como fuere, al imitar a los endocannabinoides, son capaces de unirse a los receptores presentes en nuestro organismo, y causar distintos efectos en el cuerpo.

La procedencia de ambos compuestos también es ligeramente diferente. Por ejemplo, si bien es cierto que el CBD puede provenir de la marihuana o del cáñamo, es común que a menudo se derive de la planta del cáñamo, ya que el objetivo de la mayoría d eproductores es evitar que el producto o extracto derivado en cuestión contenga grandes cantidades de THC, lo que podría hacer que al final pueda no ser vendido o considerado como legal. El THC, por otro lado, se deriva únicamente de la planta de la marihuana. Así, cuando el CBD proviene de la marihuana, los expertos alertan de que podría contener una mayor cantidad de THC, motivo por el cual podría no ser adecuado ni ideal para aquellas personas que intentan evitar el tetrahidrocannabinol.

Por todo ello, debemos recordar algo fundamental: estudios de investigación diferentes han demostrado que, a diferencia del THC, el aceite de CBD no genera o causa efectos euforizantes ni psicotróopicos, de manera que desde un punto de vista terapéutico y / o medicinal sería menos controvertido y, a su vez, muchísimo más seguro. Y, como hemos visto, se ha demostrado, en un número -es cierto- ligeramente limitado de estudios científicos que el aceite de CBD es ciertamente eficaz a la hora de tratar una amplia variedad de trastornos, especialmente a la hora de reducir, disminuir, calmar o incluso prevenir algunos de sus síntomas más comunes, como en el caso de las migrañas, esclerosis múltiple, artritis o diabetes.

El tipo de cannabis del que está compuesto el aceite de CBD es por lo general bien tolerado y seguro. Así, se ha encontrado que cuando el cannabis se consumía con THC los sujetos del estudio sí experimentaron síntomas adversos (como ansiedad, síntomas psicóticos y un aumento de la frecuencia cardíaca), mientras que aquellos que únicamente tomaron aceite de CBD -como te hemos mencionado ya, carente de THC- no experimentaron ningún tipo de efecto adverso o secundario, lo que incluiría a su vez los síntomas psicóticos.

Principales efectos secundarios del aceite CBD

Los resultados obtenidos por diferentes investigaciones, y particularmente los efectos adversos que se han ido encontrando en los mismos, sugieren que tanto el CBD como el THC son por lo general considerados como seguros, los cuales tienden a producir originalmente pocos efectos secundarios. Podemos mencionar, por ejemplo, un estudio llevado a cabo en el año 2014, en el que encontró que el cannabidiol se toleraba adecuadamente bien en dosis de hasta 600 mg. Además, se ha descubierto, a diferencia de lo que se creía en un primer momento, que originalmente el THC también tiende a producir pocos efectos secundarios, a la vez que no parecería ser tan adictivo como se pensaba hasta entonces.

No obstante, aún cuando ambas sustancias sean consideradas como seguras, esto no significa necesariamente se no puedan experimentarse algunos efectos poco o nada deseados, algo que ocurre con cualquier tipo de suplemento nutricional, independientemente de que se trate de una opción natural o no. En lo que particularmente se refiere a los efectos secundarios del aceite de CBD, se han informado algunos de los siguientes efectos adversos:

  • Náuseas, mareos y vómitos.
  • Cambios de humor.
  • Cambios en el apetito.
  • Sentimientos de ansiedad.
  • Somnolencia.

En los estudios publicados hasta el momento, estos efectos adversos fueron mucho más comunes en las primeras dos semanas con el fármaco, después de lo cual tendieron a disminuir y a bajar. Además, en lo que a los supuestos beneficios para su uso como tratamiento contra la epilepsia se refiere, muchos de estos estudios incluyeron al menos otro medicamento anticonvulsivo, de manera que los expertos consideran que no todos los efectos secundarios serían debidos al fármaco en sí.

Sí existen algunos efectos secundarios considerados como más graves, sobre los que sería necesario comunicarse con el médico de inmediato en caso de que surgieran. Son los siguientes:

  • Cambios de humor. Tales como ansiedad, depresión o ideas suicidas.
  • Síntomas relacionados con una posible lesión hepática (de hígado). Dolor abdominal, vómitos, orina de color oscuro e ictericia (esto es, color amarillento tanto de la piel como de los ojos).

En el caso del uso del THC, por otro lado, es cierto que sí puede ocasionar efectos secundarios ligeramente un poco más desagradables, como por ejemplo podría ser el caso de la pérdida de memoria, la sequedad de la boca o el aumento del ritmo cardíaco, entre otros. Además, se ha descubierto que el tetrahidrocannabinol podría alterar el funcionamiento tanto del hipocampo como de la corteza orbifrontal, unas áreas cerebrales muy importantes dado que se encargan de la capacidad de cambiar la atención de una cosa a otra, y de formar nuevos recuerdos. De hecho, esto no solo afectaría a la capacidad de una determinada persona para aprender y formar nuevos recuerdos, sino que también dificultaría que las personas puedan ser capaces de llevar a cabo tareas más difíciles.

También se ha descubierto que la marihuana por sí sola puede causar una serie de efectos adversos no solo a corto plazo, sino también a largo plazo, entre los que se incluyen principal y fundamentalmente la alteración del juicio y deterioro de la coordinación y de la memoria a corto plazo. Mientras que, a largo plazo, podría llegar a alterar el desarrollo del cerebro, pudiendo incluso conducir a un deterioro cognitivo.

Como vemos, la investigación acerca de los efectos secundarios del aceite de CBD es, por el momento, limitada. Aún cuando el cannabidiol es el principal componente no psicoactivo del cannabis, debido a la falta de regulación existente hasta el momento todavía hay cierta inconsistencia relacionada tanto con su pureza como con su contenido. De hecho, la cantidad de cannabidiol puede acabar no siendo constante, mientras que algunos de estos productos podrían llegar a contener cantidades variables de THC.

Por otro lado, especialmente por parte de los científicos, existe cierta preocupación sobre si tomar cannabidiol a dosis elevadas podría acabar empeorando tanto los temblores como el movimiento muscular en aquellos pacientes con la enfermedad de Parkinson.

En lo que se refiere a la interacción del aceite de CBD con otros medicamentos, se ha comprobado que podría interactuar con anticonvulsivos y anticoagulantes, así como en aquellos fármacos modificados por el hígado (clozapina, progesterona, teofilina y la clorzoxazona), así como fármacos sedantes (morfina, fentanilo, fenobarbital y benzodiazepinas).

¿Cómo usar el aceite de CBD?

El cannabidiol puede utilizarse de muy diferentes formas. Por ejemplo, una de las opciones más comunes es usarlo en forma de aceite para la realización de masajes terapéuticos, una fórmula simple, bastante cómoda y sencilla de disfrutar de sus diferentes cualidades analgésicas y antiinflamatorias a la hora de reducir el dolor y la inflamación en los músculos y en las articulaciones doloridas. Pero lo cierto es que no solo podemos encontrar el CBD en forma de aceite. Por ejemplo, también es posible adquirirlo en forma de aerosoles, productos de vapeo (esto es, para vapear), tinturas, preparaciones alimenticias a modo de suplementos y bebidas que contienen aceite de CBD.

Debemos tener en cuenta que, al menos por el momento, el cannabidiol continúa siendo un tratamiento controvertido porque es uno de los principios o componentes que encontramos en la marihuana, originalmente una droga recreativa ampliamente conocida y consumida, considerada en la mayoría de los países como ilegal. Por ahora, sí ha demostrado ser efectivo para determinadas afecciones médicas, aunque debido a los efectos secundarios que puede originar, se aconseja usarla siempre con precaución.

El aceite de CBD puede ser también un producto tópico, lo que significa que el producto en sí es aplicado directamente sobre la piel. Y puede consistir no solo en aceite, sino también bálsamos y lociones, los cuales podrían ser aplicados sobre las articulaciones dolorosas. No obstante, al menos por el momento, no existen suficientes datos reales para respalsar si el aceite de CBD, aplicado tópicamente, podría ser capaz de llegar a la articulación debajo de la piel. Además, debemos tener en cuenta que los productos tópicos con cannabidiol podría contener a su vez otros ingredientes, como por ejemplo podría ser el caso de la capsaicina o el alcanfor, lo que dificultaría la evaluación de los diferentes resultados obtenidos originalmente por el CBD presente en los productos.

También podemos mencionar que el aceite de CBD se podría tomar por vía oral, siendo de absorsión más rápia que las píldoras o cápsulas, que suelen ser de absorción lenta, a lo que se le une a su vez una dosificación más complicada debido principalmente a la aparición tardía de sus beneficios, además de efectos secundarios -por el momento- desconocidos del tracto digestivo. Pero posee una ventaja: puede ser absorbido más rápidamente en el torrent sanguíneo, especialmente si el líquido se mantiene debajo de la lengua (sublingual) durante alrededor de uno a dos minutos, lo que podría reducir el tiempo en que el medicamento podría ser capaz de actuar, a veces incluso tan rápido como en apenas 15 minutos.

Los productos para inhalación (como los aceites de vapor disponibles a través de vapeo, como por ejemplo es el caso del propio aceite de CBD en sí) conllevan riesgos desconocidos, así como la presencia de determinados subproductos químicos. En lo que se refiere a su uso para el tratamiento de algunas patologías y enfermedades, como podría ser por ejemplo el tratamiento de la inflamación en la artritis, la presencia de estos químicos podrían llegar a aumentar la inflamación.

Sea como fuere, y como ocurre con los suplementos naturales y herbales, no existen -por ahora- pautas establecidas acerca de la dosis terapéutica del cannabidiol o del aceite de CBD en sí. No obstante, la forma líquida del aceite de CBD no es cien por cien cannabidiol, puesto que en la mayoría de las ocasiones está compuesto por un aceite portador, en el que el propio aceite puro de cannabidiol es diluido para evitar irritaciones y problemas debido a su alta concentración. Por todo ello, a la hora de comprar aceite de CBD es esencial siempre leer con atención la etiqueta para saber qué cantidad -en miligramos- de aceite de CBD contendría cada mililitro, cucharadita o, en definitiva, cualquier tipo de parámetro relacionado con la dosis líquida.

Recuerda que no es aconsejable tomar aceite de CBD a menos que un médico lo indique, y es fundamental hacerlo siempre bajo su supervisión. En caso de ser así, los expertos recomiendan tomar únicamente unos pocos miligramos de cannabidiol líquido dos veces al día debajo de la lengua (es decir, por vía sublingual). En caso de no obtenerse los efectos deseados, los especialistas recomiendan aumentar lentamente la dosis unos pocos miligramos en una semana. Y, si es necesario, continuar aumentando la dosis a base de pequeños incrementos, pero solo unos pocos miligramos cada semana, durante varias semanas. Una vez que se haya obtenido el alivio del dolor y / o la inflamación, sería necesario mantener esa dosis para mantener con ello un nivel estable de cannabidiol en la sangre.

No obstante, los expertos son también claros en este sentido: si después de varias semanas el cannabidiol no funciona para aliviar el dolor (siempre y cuando la marihuana medicinal sea legal en nuestro país), es fundamental hablar con el médico acerca de la posibilidad de tomar cannabidiol junto con una dosis muy baja de algún producto que contenga THC. Eso sí, si el CBD es tomado conjuntamente junto con THC, es necesario tener en cuenta que incluso cantidades muy pequeñas de tetrahidrocannabinol podría causar determinados problemas cognitivos, motores o del equilibrio.

Recuerda que el CBD es considerado por el momento como un suplemento natural o herbal, por lo que al no ser un fármaco ni un medicamento legalizado en este sentido no existen por el momento regulaciones que rijan su seguridad, calidad y pureza. Debido a ello, debemos tener en cuenta que recae en el consumidor la carga de garantizar que, la obtención de un producto puro, se encuentre debidamente etiquetado tanto con los ingredientes activos como con la dosis.

En caso de tener preguntas acerca del uso del aceite de CBD o, en definitiva, cualquier producto derivado del cannabidiol, especialmente si se trataría o no de un tratamiento adecuado o apropiado para nosotros, es imprescindible hablar primero con el médico.

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