Los cannabinoides son sustancias químicas que encontramos en las diferentes plantas de Cannabis, que es la fuente original tanto de la marihuana como del cáñamo. Concretamente, los científicos han sido capaces de identificar más de 100 sustancias químicas diferentes de esta planta (en la actualidad se estima que son alrededor de 113). Aunque es cierto que existen dos que, por su aplicación terapéutica y medicinal, han pasado a convertirse en las más populares y conocidas.

De hecho, aunque ahondaremos sobre ello a lo largo de la presente nota, en la actualidad abundan algunos estudios científicos en los que se ha encontrado que ambas sustancias podrían ser útiles para tratar el dolor y la inflamación, así como para tratar una amplia diversidad de síntomas y afecciones, entre las que se incluyen inflamación, dolor crónico, enfermedades mentales y el cáncer.

Aceite CBD para dormir

Por un lado se trata del tetrahidrocannabinol (THC), el popular compuesto psicoactivo que, después de ser consumido, origina el tradicional y conocido “subidón” de la marihuana. Y, por el otro, nos encontramos con el cannabidiol (CBD), que a menudo se deriva del cáñamo y que no causa un efecto similar al originado por el THC.

El cannabidiol es considerado como el segundo ingrediente activo más importante o prevalente del cannabis. Si bien es cierto que el CBD se convierte en un componente esencial de la conocida como marihuana medicinal, o cannabis medicinal, lo cierto es que se deriva directamente de la planta de cáñamo. Aún cuando el cannabidiol, por tanto, se considera un componente más del cannabis (entre los cientos encontramos hasta el momento), por sí solo no origina el popular “subidón”, no causando ningún tipo de efecto potencial que pueda originar abuso o dependencia, a diferencia de lo que puede ocurrir con el THC. Además, hasta el momento, no existen evidencias de problemas relacionados con la salud pública, principalmente asociados con la utilización del extracto de CBD puro.

¿Qué son y en qué consisten los trastornos del sueño?

Los trastornos del sueño consisten en un grupo de diferentes afecciones que afectan a la capacidad de dormir adecuadamente, sobre todo de manera regular. Podrían ser causados por demasiada ansiedad o estrés, o por un problema de salud físico. Sea como fuere, lo cierto es que los trastornos del sueño son cada vez más comunes en nuestro país, así como en la mayoría de los países desarrollados.

Lo cierto es que, lo más habitual, es que la mayoría de las personas tiendan a experimentar, de forma ocasional, algunos problemas para dormir cuando pasan una época puntual de demasiado estrés o ansiedad. No obstante, cuando estos problemas -o la propia dificultad en sí para dormir con normalidad- empiezan a ocurrir de forma regular, llegando a interferir con la calidad de vida y con la propia vida diaria, podrían indicar la presencia de un trastorno del sueño. Eso sí, dependiendo del tipo, las personas afectadas podrían presentar dificultades para conciliar el sueño, o tener problemas a la hora de dormir con normalidad a lo largo de la noche, por lo que suelen sentirse extremadamente agotadas y cansadas a lo largo del día siguiente. De hecho, la falta de sueño puede tener un impacto tremendamente negativo en la salud en general, así como en la energía, el estado de ánimo y la capacidad normal de concentración.

También debemos tener en cuenta otro aspecto fundamental: el trastorno del sueño podría ser un síntoma de otra afección médica subyacente, de manera que el trastorno en sí no debe ser concebido como una enfermedad, sino más bien como un síntoma. Así, cuando la causa subyacente es médica y debidamente tratada, los problemas para dormir pueden desaparecer eventualmente. Por todo ello, es imprescindible recibir un adecuado diagnóstico y un tratamiento médico inmediato, dado que los efectos negativos comúnmente causados por los problemas para dormir podrían acabar teniendo más consecuencias negativas para la salud.

El insomnio suele ser uno de los trastornos del sueño más comunes. Se refiere fundamentalmente a la incapacidad para conciliar el sueño, o para permanecer dormido el tiempo suficiente. Esto podría ser causado por el estrés, la ansiedad, el desfase horario, problemas digestivos o las hormonas, aunque también es necesario tener en consideración que podría tratarse de un síntoma de otra afección médica subyacente. Dado que puede convertirse en un serio problema para la salud cuando no es debidamente tratado, podría ocasionar aumento de peso, depresión, irritabilidad, dificultad para concentrarse y, además, mayor ansiedad, a lo que se le uniría un rendimiento laboral o escolar más deteriorado.

El insomnio, de hecho, es considerado como uno de los trastornos más frecuentes entre los adultos, estimándose que al menos un 50 por ciento de los adultos lo llegan a experimentar an algún momento de sus vidas. Y puede ser transitorio, que ocurre cuando el insomnio dura apenas unas pocas noches; interminente, cuando ocurre de forma periódica; o crónico (o a largo plazo), que es cuando ocurre de forma regular durante un período de al menos 1 mes.

También existen otros tipos de trastornos del sueño, entre los que podemos mencionar:

  • Apnea del sueño. Consiste en un trastorno grave del sueño que se produce cuando, durante el sueño, la respiración de una persona se interrumpe, dejando de respirar repetidamente durante el sueño, en ocasiones incluso cientos de veces, lo que significa que posiblemente el cerebro y el resto del organismo no reciba la suficiente cantidad de oxígeno. Existen dos tipos, la apnea obstructiva del sueño, donde el flujo de aire se detiene porque el espacio presente en las vías respiratorias se encuentra obstruido, o es demasiado estrecho, y la apnea central del sueño, en la que existiría un problema en la conexión entre el cerebro y los diferentes músculos que controlan la respiración.
  • Parasomnias. Consisten en tipos de trastornos perturbadores que pueden ocurrir justo antes de quedarse dormido, mientras se duerme o al despertar. Los más comunes son las pesadillas, hablar en sueños, somnambulismo, enuresis nocturna, apretar la mandíbula o rechinar de dientes.
  • Síndrome de piernas inquietas. Consiste en una necesidad abrumadora y constante de mover las piernas, un impulso que, en ocasiones, se acompaña de una sensación de hormigueo en las mismas. Aunque estos síntomas pueden ocurrir a lo largo del día, es muy común que sean más frecuentes durante la noche. A menudo se asocia con otros problemas de salud, como la enfermedad de Parkison o el déficit de atención con hiperactividad.
  • Narcolepsia. Se caracteriza por la aparición de auténticos ataques de sueño, los cuales surgen sin embargo mientras se está despierto. Esto significa que, la persona afectada, comienza de repente a sentirse extremadamente agotada y cansada, llegando incluso a quedarse dormida sin previo aviso, en cuestión de minutos. A su vez, se ha encontrado que este trastorno podría causar la conocida como parálisis del sueño, que podría hacer que la persona no sea capaz de moverse físicamente después de despertarse. Los expertos consideran que podría estar asociada con ciertos trastornos neurológicos, entre los que se encontraría la esclerosis múltiple.

No te pierdas: Cuál es el mejor aceite CBD del mercado

¿Cuáles son las principales causas de los trastornos del sueño?

Existen una amplia diversidad de enfermedades, trastornos y afecciones que pueden ocasionar la aparición de diferentes alteraciones y trastornos del sueño. Salvo por la ansiedad o el estrés, en la mayoría de las ocasiones muchos de los trastornos que surgen es debido a la existencia de un problema de salud subyacente. A continuación te ofrecemos un breve resumen donde analizamos -y descubrimos- algunas de las principales causas que podrían influir:

Ansiedad y estrés

Es evidente que nos encontramos ante dos de las causas más comunes y cotidianas a día de hoy, especialmente en los trastornos del sueño que surgen de forma puntual, y temporal. Sea como fuere, la realidad es que ambos pueden tener un impacto realmente negativo en la calidad del sueño, ya que podrían afectar a la capacidad para conciliar el sueño, o para permanecer dormidos.

Además, ¿sabías que pueden ser una causa común de sufrir de sonambulismo, hablar dormido o tener pesadillas? Todo ello podría acabar interrumpiendo el sueño, afectando por tanto a la calidad del mismo.

Dolor crónico

El dolor crónico es concebido como un tipo de dolor constante, a largo plazo. Cuando surge, y además se mantiene en el tiempo, puede dificultar las posibilidades de conciliar el sueño, o incluso ocasionar que tendamos a despertarnos por la noche.

En lo que al dolor crónico se refiere, son varias las afecciones comunes que pueden influir en su aparición, entre los que se encuentran la fibromialgia, artritis, síndrome de fatiga crónica, enfermedad inflamatoria intestinal, dolor lumbar continuo y la aparición de dolores de cabeza o migrañas persistentes.

Nocturia

La nocturia, o micción frecuente, puede llegar a interrumpir el sueño varias veces a lo largo de una sola noche, por lo que tiende a hacer que nos despertemos durante las horas nocturnas.

Las enfermedades del tracto urinario o los desequilibrios hormonales pueden contribuir a la aparición y desarrollo de esta afección tan inmensamente incómoda y molesta.

¿Qué es exactamente el aceite de CBD?

El CBD, o cannabidiol, consiste en un compuesto químico que encontramos en la planta del cannabis, que también es conocida popularmente como marihuana. Se trata concretamente de una sustancia de origen natural que se utiliza fundamentalmente en la elaboración de diferentes aceites, como por ejemplo es el caso del propio aceite de CBD.

El aceite de CBD, también conocido habitualmente como aceite de cannabidiol, consiste en un aceite que proviene de la planta de cannabis, el cual es utilizado desde hace un tiempo como una terapia natural, alternativa y popular para una amplia diversidad de afecciones, no solo para el tratamiento de determinados síntomas, sino también para prevenir la progresión o aparición de otros. Concretamente, se obtiene del cáñamo, o más precisamente, de las plantas de Cannabis sativa L.

A diferencia del THC (también conocido como delta-9-tetrahidrocannabinol o simplemente tetrahidrocannabinol), otro componente que también encontramos en las plantas de cáñamo y que se caracteriza fundamentalmente por ser psicoactivo (y responsable del estado de efecto narcótico del cannabis en sí), el CBD, sin embargo, no es una sustancia psicoactiva, lo que significa que no causa el efecto en el sistema nervioso que causa originalmente el THC. Es decir, mientras que el THC destaca además por ser el principal ingrediente activo del cannabis o marihuaba, el CBD no ejerce como psicoactivo. Al contrario, se ha encontrado incluso que puede llegar a proporcionar muchos beneficios terapéuticos, pudiendo ser de mucha utilidad a la hora de tratar el dolor crónico (sobretodo aquel que no responde a otros tratamientos a base de analgésicos), la inflamación y otros síntomas.

En el caso particular del aceite de CBD, consiste básicamente en un extracto de cáñamo que se obtiene de la citada planta, y para que pueda ser vendido su contenido en THC no debe exceder el limite legal de entre 0.2 a 0.3 por ciento. Por tanto, al ser el CBD parte no psicoactiva de la planta, no tendrá efectos en el sistema nervioso, como por ejemplo podría ser el caso de la euforia, o no producirá el típico “subidón” habitualmente asociado con el THC. De hecho, aún cuando las dos especies principales de la planta Cannabis sativa, cáñamo y marihuana, contienen CBD; lo cierto es que en la planta del cáñamo encontramos un porcentaje mayor de cannabidiol, pero niveles muy bajos de tetrahidrocannabinol, especialmente si lo comparamos con la marihuana.

Además, es necesario diferenciar entre el aceite de cáñamo, que comúnmente se refiere al aceite extraído a partir de las semillas de la planta de cáñamo, con el propio aceite de CBD. No en vano, el CBD a menudo es diluido en el aceite de semillas de cáñamo, o cualquier otro aceite portador (como el aceite de coco o el aceite de almendras), con la finalidad de diluirlo y reducir el riesgo de que pudiera producir algún tipo de irritación o efecto adverso cuando es consumido y / o aplicado externamente.

Descubre más: CBD para vapear: mejores productos

¿El aceite de CBD es ideal para dormir?

Aunque el cannabidiol es considerado igualmente como un principio activo con efecto psicoactivo, es evidente, como te hemos mencionado ya en momentos anteriores, que sus efectos no tienen en absoluto nada que ver con el THC, ya que tiende a afectar al cerebro de forma diferente. Es más, podríamos decir que, a diferencia del tetrahidrocannabinol, en realidad el CBD no daña el cerebro ni afecta de forma negativa al sistema nervioso, salvo en aquellos casos -puntuales- en los que puede causar algún efecto adverso o secundario conocido.

Como hemos visto en el apartado dedicado a los principales beneficios que proporciona el cannabidiol, o el aceite de CBD en sí mismo, es cierto que las personas suelen utilizarlo por distintas razones, especialmente con fines medicinales o terapéuticos, lo que incluiría su utilización en el tratamiento de las convulsiones, a la hora de calmar el dolor, disminuir la inflamación o reducir los síntomas relacionados con la ansiedad y el estrés. En este sentido, distintos estudios han demostrado que el aceite de CBD también podría ser de mucha utilidad a la hora de ayudar a dormir. Pero, ¿qué hace exactamente y cómo actúa?

Aceite CBD para el insomnio

Es cierto, como hemos visto y te hemos indicado ya en algún que otro momento anterior, que con la legalización de la marihuana con fines medicinales en algunos países, y su uso e interés cada vez más creciente entre los usuarios y consumidores en genera, son muchos los científicos que se han acercado a estudiar los distintos beneficios de la marihuana o cannabis, y en particular, los efectos que tendría el uso regular del CBD. Así, en la última década han surgido infinidad de estudios científicos que ofrecen cierta lus al respecto. Y, al menos, algunos estudios han indicado que dosis elevadas de cannabidiol podrían ser de cierta utilidad a la hora de ayudar a conciliar el sueño y a dormir mejor, convirtiéndose incluso en una opción terapéutica útil en caso de problemas de insomnio y cuando la ansiedad y / o el estrés afecta no solo a las posibilidades de conciliar el sueño, sino a la propia calidad en sí del descanso.

Se ha demostrado que, por la mañana, es común que los niveles de cortisol, popularmente conocida como la hormona del estrés, tiendan a alcanzar su punto máximo. Sin embargo, se ha encontrado que las personas con problemas de insomnio pueden llegar a tener incluso niveles elevados de esta hormona por la noche, lo que se asociaría con un mayor número de despertares nocturnos, y por tanto, con una peor calidad del sueño, independientemente de que, en origen, la persona pueda tener o no insomnio.

Un estudio publicado el pasado año en The Permanente Journal, en el que se investigaron cuáles podían ser los diferentes efectos del CBD, encontró que en aquellos participantes a los que se les había administrado dosis de aceite de CBD de 300 o 600 mg, los niveles de cortisol tendieron a disminuir de forma más significativa. Lo que sugeriría que el aceite de CBD, y particularmente el cannabidiol en sí, afectaría a la liberación del cortisol, actuando posiblemente como un sedante natural.

En ese mismo estudio, los investigadores estudiaron cuáles eran los efectos del CBD cuando se combinaba con otros medicamentos recetados. Debemos recordar que los participantes en el mismo presentaban problemas con el sueño o tenían ansiedad. Así, las dosis de CBD variaron entre 25 a 175 mg. Bien, los investigadores, sorprendentemente, encontraron que la dosis más baja (es decir, la de 25 mg), era la más eficaz para el tratamiento de la ansiedad, mientras que, a la hora de abordar específicamente los problemas de sueño, sí requería dosis más elevadas.

Durante la investigación, que duró 4 meses, los estudiosos siguieron la evolución de los participantes cada mes. En el primer seguimiento, el 66,7 por ciento informó de una mejora en el sueño, pero el 25 por ciento, sin embargo, observó un empeoramiento del mismo. En el segundo mes, el 56,1 por ciento informó haber observado una mejora del sueño, pero el 26,8 por ciento había empeorado.

En este sentido, los investigadores concluyeron que, aún cuando el cannabidiol podría ser de cierta utilidad para ayudar a las personas a dormir mejor y conciliar el sueño a corto plazo, es posible que estos efectos no se mantengan. Y los estudiosos sospechan que esto podría ocurrir a medida que el organismo se acostumbra o se hace a la acción o efecto del CBD.

Podemos mencionar, también, otro estudio llevado a cabo y publicado en el año 2012, que encontró que una dosis de CBD de 160 mg, en comparación con un placebo, era capaz de aumentar la duración del sueño. Así, los investigadores concluyeron que el placebo, consistente en la administración de 5 mg de nitrazepam (un principio activo comúnmente utilizado en el tratamiento del insomino), y entre 40, 80 y 160 miligramos (mg) de CBD fueron útiles para que los participantes fueran más capaces de conciliar el sueño.

Beneficios del aceite de CBD contra la ansiedad

Lo cierto es que tanto la ansiedad como el estrés podrían influir en la aparición de distintos problemas del sueño, entre los que el insomnio tiende a ser uno de los más habituales o comunes. Y es aquí donde el aceite de CBD puede convertirse en una opción ciertamente interesante, ya que en los últimos años ha pasado a destacar como un remedio muy poular frente a problemas relacionados con la ansiedad. Así, mientras que algunas personas optan por utilizarlo para aliviar sus preocupaciones propias del día a día, en particular casos de ansiedad leves, otros optan por usarlo para el tratamiento de afecciones asociadas más graves, como el trastorno de ansiedad generalizada.

Solo en Estados Unidos, se estima que los trastornos relacionados con la ansiedad afectan a más del 18 por ciento de la población cada año, convirtiéndose en la enfermedad mental más común en el país. Lo mismo ocurriría en nuestro país, donde la ansiedad esigualmente considerada como un problema tremendamente habitual, unido al estrés y a la depresión.

Aunque es común que los diferentes trastornos de ansiedad generalmente se tratan con medicación, psicoterapia o una combinación de los dos, muchas personas optan por otras opciones naturales, como por ejemplo podría ser el caso del aceite de CBD. Si bien es cierto que los científicos no están del todo seguro acerca de cómo el aceite de CBD podría ayudar a tratar problemas como la ansiedad, los rsultados obtenidos por diferentes investigaciones podrían sugerir que, además de afectar el sistema endocannabinoide, el cannabidiol podría influir directamente en los diferentes receptores involucrados en la modulación de la serotonina, que se trata de un mensajero químico que, se cree, juega un papel en la regulación de la ansiedad.

Por el momento, la mayor parte de la evidencia de los efectos del CBD sobre la ansiedad proviene principalmente de experimentos de laboratorio (en probeta), y en animales. Por ejemplo, en un informe publicado en el año 2015 en la revista Neurotherapeutics, los científicos analizaron una investigación preliminar, encontrando que el aceite de CBD podría convertirse en una opción prometedora en el tratamiento agudo de determinadas afecciones, como por ejemplo podría ser el caso del trastorno de ansiedad generalizada, el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), el trastorno postraumático, el trastorno relacionado con la ansiedad social y el trastorno del estrés. Por todo ello, los expertos sospechan que el aceite de cannabidiol podría ser de cierta ayuda en el tratamiento del insomnio.

En la actualidad no son suficientes los ensayos clínicos a gran escala que han podido estudiar los usos del aceite de CBD en el tratamiento del insomnio o de la ansiedad. Podemos mencionar, por ejemplo, un pequeño estudio publicado en el año 2011 en Neuropsychopharmacology, que determinó que el aceite de CBD podría ser de cierta utilidad al a hora de aliviar y tratar la ansiedad social. Para este estudio participaron un total de 24 personas con trastorno de ansiedad social, los cuales recibieron un placebo o 600 mg de CBD hora y media antes de particular en una prueba de hablar en público simulada. Por otro lado, otras 12 personas con el mismo trastorno realizaron la misma prueba, pero sin recibir ningún tipo de tratamiento.

Los resultados obtenidos revelaron que la administración de CBD de manera preventiva ayudó positivamente a la hora de reducir significativamente muchos de los síntomas asociados a la ansiedad, además de la incomodidad y el deterioro cognitivo habitualmente relacionado con la tensión nerviosa causada por este trastorno.

En el año 2017 se publicó un estudio de dosis-respuesta, en el que se comprobó el efecto reductor de la ansiedad del CBD, que podría seguir lo que los expertos denominan como una curva “dosis-respuesta” en forma de campana. En resumidas cuentas, después de la administración de distintas dosis de CBD antes de una prueba de hablar en público, los investigadores encontraron que la ansiedad se redujo únicamente en aquellas personas que recibieron una dosis de 300 mg de CBD, no observándose los mismos resultados en dosis de 100 o de 900 mg.

Otro estudio, publicado en el año 2018 en la edición especializada Journal of Psychopharmacology, estudió los efectos del CBD en personas con rasgos paranoides elevados. Descubrió que el cannabidiol no presentaba ningún tipo de efecto sobre la ansiedad, los niveles de cortisol, la frecuencia cardíaca, la ideación persecutoria o los niveles de presión arterial sistólica en estos pacientes.

Lee también: Descubre todas las propiedades del CBD

¿Qué otros beneficios proporciona el aceite de CBD?

Además de para el tratamiento del insomnio y los problemas para dormir, lo cierto es que la mayoría de expertos coinciden en señalar que, al menos por el momento, el mecanismo de acción exacto del cannabidiol no está del todo claro. No obstante, sí se sabe, como te hemos mencionado en un apartado anterior, que el CBD posee cierta afinidad por los diferentes receptores cannabinoides del cerebro, aunque esta afinidad es en realidad baja. ¿Y en qué consisten estas moléculas? Son las que se unen el THC para provocar la mayoría de sus efectos psicoactivos.

Sin embargo, se cree que el CBD influye en otros receptores, especialmente en los conocidos como receptores opidoides, que se encargan de regular el dolor, así como en los receptores de glicina, principalmente involucrados en la regulación de la hormona serotonina, la cual influye positivamente a la hora de conseguir un buen estado de ánimo. Así, de acuerdo a los estudiosos, se cree que el CBD pod´ria ayudar a tratar una amplia variedad de problemas de salud, que incluyen no solo el insomnio, sino anorexia, ansiedad, dolor crónico, inflamación, epilepsia, hipertensión arterial, fibromialgia, autismo, enfermedad de Parkinson y espasmos musculares.

A continuación te ofrecemos información breve acerca de otros beneficios proporcionados por el uso regular del aceite de CBD:

Adicción

Como sugirió una revisión publicada en el año 2015, el aceite de CBD podría ser de cierta utilidad en el tratamiento de las personas con adicción a las drogas. Se trató de un análisis de 14 estudios publicados con anterioridad. Los científicos concluyeron que el cannabidiol “mostró resultados prometedores” en el tratamiento de personas con adicción a los psicoestimulantes, opioides y cocaína.

No obstante, el efecto que se observó en el CBD en cada tipo de adicción fue, a menudo, diferente. Por ejemplo, con la adicción a los opioides el CBD se mostró originalmente poco efectivo a la hora de minimizar muchos de los síntomas asociados con los síntomas de abstinencia, especialmente cuando se administró en ausencia de THC.

Neuralgias

Una neuralgia consiste en un dolor punzante, intenso, el cual suele aparecer como consecuencia de la presencia de un nervio dañado o irritado. Puede ocurrir en cualquier parte del cuerpo, y el daño puede ser causado por diferentes causas, aunque en la mayoría de las ocasiones se debe principalmente al envejecimiento, la esclerosis múltiple, la diabetes o una infección (como por ejemplo podría ser el caso del herpes zóster).

A menudo, la marihuana medicinal es recetada con frecuencia a aquellas personas en las que los fármacos analgésicos comunes no tienden a proporcionar ningún tipo de efecto, así como en personas con dolores intratables, como podría ser el caso de pacientes con algún tipo de cáncer terminal. De hecho, desde un punto de vista científico, es cierto que existe alguna evidencia de que el cannabidiol podría ayudar a contribuir a este beneficio.

Por ejemplo, de acuerdo a los resultados obtenidos por un estudio publicado en el año 2012 en Journal of Experimental Medicine, el cual -dicho sea de paso- se llevó a cabo en animales, las ratas en las que se inyectó químicos inflamatorios en sus patas traseras experimentaron una menor inflamación y una disminución del dolor neuropático cuando fueron tratadas con una inyección espinal y una dosis oral de CBD.

En este sentido, los expertos consideran que el cannabidiol podría reducir el dolor a nivel de los nervios, debido fundamentalmente a que sus distintos compuestos son capaces de unierse a los conocidos como receptores de la glicina en el cerebro (sobre los que ya te hemos hablado en algún momento anterior), y que regulan la velocidad con la que las señales nerviosas pasan entre las células nerviosas. No obstante, los expertos son igualmente claros a este respecto: todavía faltan estudios en humanos que puedan ayudar a la hora de evaluar cuál sería el uso -real- del cannabidiol en el tratamiento del dolor crónico, aunque es verdad que se muestran ciertamente esperanzados.

Convulsiones

Sobre las convulsiones y el tratamiento a base de aceite de CBD ya te hemos hablado en otra ocasión anterior. Por ejemplo, ya existe en el mercado, al menos en Estados Unidos, un medicamento elaborado a base de cannabidiol y aprobado para el tratamiento de las convulsiones causadas por el síndrome de Lennox-Gastaut y el síndrome de Dravet en niños menores de 2 años de edad.

Ambas condiciones consisten en trastornos genéticos considerados como excepcionalmente raros al ser poco comunes, que originan la aparición de convulsiones graves de por vida, las cuales tienden a empezar a lo largo del primer año de vida (de hecho, no es tan común que surjan más tarde).

Fuera de estos dos trastornos, la eficacia del CBD en el tratamiento de las convulsiones (como por ejemplo podría ser el caso de la epilepsia) está en duda, dado que no existe la suficiente evidencia científica. Es decir, no está del todo claro si los efectos anticonvulsivos que se han encontrado en el CBD se debe directamente a este principio psicoactivo, o bien a algún otro factor que, al menos por el momento, se desconoce.

También es importante tener en cuenta que se han descrito diferentes interacciones entre el CBD y algunos medicamentos o fármacos anticonvulsivos, como por ejemplo podría ser el caso del clobazam, al “aumentar” su concentración en sangre. Pero esta interacción sería aparentemente positiva, puesto que no solo ayudaría a que el fármaco en sí fuera más efectivo, sino que incluso prolongará su efecto.

Salud del corazón

Según un estudio publicado en 2017 el aceite de CBD podría ser de cierta utilidad a la hora de disminuir el riesgo de enfermedad del corazón en aquellos pacientes con hipertensión arterial, debido principalmente a que sería capaz de aliviar y reducir la presión arterial alta en algunas personas.

En este estudio un total de 9 hombres sanos tomaron 600 ml de CBD o bien 600 mg de un placebo. De acuerdo a los investigadores, y según los resultados obtenidos, los individuos tratados con CBD presentaban una presión arterial más baja  tanto antes como después de la exposición a distintos estímulos estresantes, incluyendo las temperaturas bajas extremas (o frío extremo) y la práctica intensiva de ejercicio físico.

Por otro lado, también se encontró que el volumen sistólico, que consiste en la cantidad de sangre que quedaría en el corazón después de que se haya producido un latido, se redujo de forma significativa. Según los expertos, esto sugeriría que el corazón sería capaz de bombear y funcionar de forma todavía más eficiente. No obstante, como ocurre con el resto de beneficios mencionados hasta el momento, por ahora no existen evidencias de que el aceite de cannabidiol podría ser de utilidad en el tratamiento de la hipertensión arterial por sí solo, o bien prevenir la aparición de la propia presión arterial elevada en sí, sobre todo y particularmente en aquellas personas que presentan un riesgo mayor.

Tampoco debemos olvidarnos de algo fundamental: aún cuando el aceite de CBD pueda ser de cierta utilidad a la hora de disminuir los diferentes síntomas comúnmente asociados al estrés y a la ansiedad, y aún cuando el estrés pueda complicar la presión arterial al elevarla todavía más, no es una causa directa de hipertensión arterial.

Lee también: Dónde comprar cogollos de CBD

Otros usos del aceite de CBD

Como hemos visto a lo largo de la presente nota, el aceite de CBD posee muchos usos y, en definitiva, proporciona también una amplia variedad de beneficios, algunos de los cuales han sido constatados científicamente en diferentes estudios. Además, por lo general, se caracteriza por ser un principio activo seguro incluso en dosis elevadas. Aunque, como ocurre con cualquier suplemento nutricional, siempre que sea consumido es fundamental consultar primero al médico, especialmente si se sigue algún tipo de tratamiento a base de fármacos, en particular con anticoagulantes (aunque no son los únicos con los que podría causar interacciones).

Por ejemplo, algunos de los principales estudios que se han llevado a cabo a la hora de descubrir y analizar cuáles son los principales efectos -y beneficios- del CBD cuando es utilizado desde un punto de vista medicinal y / o terapéutico, han encontrado que podría ser de utilidad contra la ansiedad, determinados trastornos psiquiátricos, insomnio (como ya te hemos mencionado detalladamente a lo largo de la presente nota), náuseas y vómitos, dolor e inflamación.

No obstante, si existe un primer fármaco que ha pasado a convertirse precisamente en uno de los primeros fabricados a base de CBD es un medicamento recetado para el tratamiento de formas raras y graves de epilepsia, mientras que también se ha comenzado a producir un medicamento combinado de CBD y THC especialmente utilizado para ayudar a aliviar la espasticidad muscular en pacientes con esclerosis múltiple. Pero, al menos en Estados Unidos, esta opción de tratamiento todavía no ha sido aprobado por parte de la FDA, mientras que en Europa aún se desconoce qué ocurrirá con los fármacos elaborados a base de cannabidiol y sus derivados.

En cualquier caso, debemos recordar algo fundamental: la mayoría de los investigadores consideran que el CBD puede ser útil a la hora de tratar o prevenir el dolor crónico, la depresión, la ansiedad, el estrés, el insomnio, la inflamación, la adicción a los opioides, la presión arterial alta, la diabetes, las náuseas causadas por el tratamitno a base de quimioterapia e incluso algunos tipos de acné (así como otras afecciones inflamatorias de la piel).

Efectos secundarios del aceite de CBD como tratamiento para dormir

Aún cuando en dosis normales el aceite de CBD es considerado como una opción de tratamiento natural segura, el uso del aceite de cannabidiol podría ocasionar una serie de efectos secundarios, incluyendo la propia ansiedad. Por ejemplo, algunas investigaciones han encontrado que el aceite de CBD también podría desencadenar algunos de los siguientes efectos adversos: diarrea, mareos, somnolencia, boca seca, náuseas, vómitos, presión arterial baja, cambios de humor y cambios en el apetito.

A una dosis de 900 mg se ha descubierto que el cannabidiol aumentaría ligeramente la frecuencia cardíaca, por lo que su efecto sería el contrario a lo que se perseguiría cuando se utiliza como tratamiento alternativo en caso de problemas de sueño, insomnio o ansiedad. Por otro lado, también se ha encontrado cierta evidencia de que el uso del aceite de CBD podría conducir a un aumento de los niveles de enzimas del hígado, un marcador común de daño hepático, motivo por el cual no se aconseja su utilización en personas con daño en el hígado.

El aceite de CBD también podría interactuar con diferentes fármacos, como por ejemplo podría ser el caso de las benzodiazepinas, los antihistamínicos, algunos tipos de medicamentos comúnmente utilizados en el tratamiento de la epilepsia (antiepilépticos) o los bloqueadores de los canales de calcio. Debido a ello, en caso de que se esté siguiendo algún plan de tratamiento con algún fármaco de los mencionados anteriormente es aconsejable consultar siempre al médico.

A pesar de lo indicado, es cierto que la evidencia disponible hasta el momento sugiere que el cannabidiol es adecuadamente bien tolerado. Si bien es cierto que algunas personas que han utilizado CBD informan de la aparición de algunos efectos adversos, como sedación mental o fatiga, los investigadores creen que, en realidad, esto podría estar relacionado con la dosis, y no con la acción en sí del principio activo.

De acuerdo a un gran estudio retrospectivo publicado en el año 2011, dosis de entre 10 a 400 mg de CBD al día, durante un período prolongado y a través de distintas vías, no ejerció ni causó ningún tipo de efecto tóxico en los participantes. Es más, dosis de hasta 1.500 mg por día fueron bien toleradas, no produciéndose ningún tipo de efecto adverso. No obstante, los investigadores advierten que requerirá más estudios determinar si, originalmente, existirían riesgos verdaderos a largo plazo por el uso de CBD.

Sea como fuere, por el momento no existen informes ni estudios que hayan alertado del registro de sobredosis letales de cannabidiol, aunque esto no significa que los científicos no estén preocupados por el abuso que las personas podrían hacer del CBD. En cualquier caso, es cierto que la información existente acerca de posibles complicaciones importantes es, por el momento, limitada.

El mismo estudio mencionado anteriormente, encontró que dosis relativamente altas de CBD, de entre 400 a 700 mg, sí podría agravar los déficits cognitivos en personas diagnosticadas con esquizofrenía. Sin embargo, también se observó una mejora de la cognición cuando el CBD se combinó con THC.

Por otro lado, la mayoría de los investigadores sí coinciden en señalar que el CBD podría causar otros efectos adversos menos conocidos, que incluirían:

  • Inhibición del metabolismo de los fármacos a nivel hepático (esto es, en el hígado)
  • Alteraciones de la viabilidad celular (en estudios llevados a cabo en cultivos celulares)
  • Disminución de la capacidad de fertilización. Por ejemplo, se ha encontrado que el CBD podría afectar a la fertilidad masculina.
  • Disminución de la actividad de la glicoproteína P, así como otros transportadores de fármacos.

Así, si se confirmaran estos efectos sobre el transporte de fármacos y sobre el metabolismo, los expertos son claros al respecto: no habría lugar para las dudas de que el CBD podría llegar a interferir con otros fármacos, por lo que, en general, es necesaria una mayor investigación.

¿El aceite de CBD es seguro?

Por el momento se han llevado a cabo diferentes estudios científicos, en su mayoría en animales y de probeta (esto es, de laboratorio), aunque también algunos se han realizado en personas con distintas afecciones, enfermedades y trastornos de la salud, en los que el aceite de CBD se han utilizado con el fin de descubrir hasta qué punto podría ser interesante, útil y adecuado en el tratamiento de esas condiciones de la salud. Por este motivo, en distintos casos se ha venido utilizando con la intención de averiguar sus beneficios, seguridad y riesgos, y en la mayoría de los casos, aún cuando produzca determinados efectos adversos o secundarios, se ha descubierto que es una opción terapéutica natural segura en la mayor parte de los casos.

Como opinan los expertos, debemos recordar que nos encontramos ante un extracto no intoxicante de la marihuana, a diferencia de lo que habitualmente sí ocurre con el THC, que es considerado como uno de los principios psicoactivos más importantes y conocidos de esta particular planta. Y, como hemos visto, está ciertamente acreditado su uso a la hora de tratar distintos problemas médicos, sobre todo desde crisis epilépticas hasta convulsiones, pasando por la ansiedad, el tratamiento del dolor, la inflamación o la falta de sueño. Sin embargo, los especialistas indican que, al menos por el momento, la evidencia es escasa para algunos de los beneficios promocionados, principalmente porque son necesarias más investigaciones al respecto que puedan ayudar a identificar y concluir si, verdaderamente, el uso del CBD o del aceite de CBD como tal sería de utilidad en esos casos.

Por el momento, la legalización del cannabidiol y otros productos derivados en algunos países no ha tenido lugar, mientras que en su mayoría el CBD es producido sin ningún tipo de regulación. Si bien es cierto que no existe ningún tipo de problema en ello, esto da como resultado la producción / aparición de productos que originalmente tienden a variar mucho en calidad. De ahí que muchos especialistas aconsejen siempre optar nos olo por preparaciones de aceite de cannabidiol orgánicas, sino producidas por empresas reconocidas y con experiencia en el sector, que cuenten -a ser posible- con la mayor parte de las oopiniones vertidas por clientes positivas, y sobre todo, que se trate especialmente de productores locales.

Por ejemplo, en algunos estados americanos está permitido el uso de la marihuana desde un punto de vista medicinal y / o legal. Mientras que más de una docena cuenta, a su vez, distintas leyes específicas acerca del consumo y uso del cannabidiol. Sin embargo, en España y en Europa en general todavía falta una legislación que ofrezca la poibilidad de producción y consumo legalmente controlado.

En cualquier caso, vamos a fijarnos principalmente en aquellos países donde el uso de la marihuana desde un punto de vista medicinal o la venta del CBD está permitido. En España, por ejemplo, la legislación no es muy clara en este sentido, aunque sí se ofrece la posibilidad de utilizar el cannabidiol siempre y cuando la concentración en THC sea baja.

De hecho, es la concentración de THC en el cannabidiol lo que determina hasta qué punto puede ser legal o no. Debemos tener en cuenta que el CBD proviene originalmente de la planta del cáñamo, el cual suele contener menos del 0,3 por ciento de THC. Si cumple con estas características, es perfectamente legal en países como Estados Unidos. Sin embargo, si supera esta cantidad, es considerado cannabis, y a partir de ese momento es ilegal de acuerdo a la ley federal de dicho país. Así, la Administración de Control de Drogas (DEA) americana considera que aquellos productos de cannabidiol o derivados con más del 0.3 por ciento de THC son sustancias que no tienen un uso médico aceptado, y sí presentan un alto potencial de abuso (y de causar adicciones).

No obstante, las distintas autoridades sanitarias de EEUU han concluido que el CBD presenta una serie de beneficios interesantes que superan muchos de los riesgos asociados para algunos medicamentos utilizados comúnmente para la epilepsia. Algo que se basa en estudios llevados a cabo en pacientes con el síndrome de Lennox-Gastaut y el síndrome de Dravet, dos síndromes de epilepsia infantil rara que no tienden a responder a los tratamientos comunes a base de medicamentos o fármacos anticonvulsivos. Así, de acuerdo a los resultados obtenidos en 4 ensayos doble ciego controlados con placebo, se mostró que el aceite de CBD podría ser de muchísima utilidad a la hora de reducir de forma significativa la cantidad de convulsiones que los participantes en los mismos tenían.

Por otro lado, los distintos estudios llevados a cabo en animales también sugieren que el cannabidiol podría ser útil y eficaz en el tratamiento de algunos problemas, afecciones y trastornos mentales, como el TEPT, las fobias o la esquizofrenia. Es más, algunos investigadores esperan incluso que el cannabidiol pueda ser de cierta utilidad en el tratamiento de los trastornos por adicción y abuso de sustancias. No obstante, por el momento no existe la suficiente investigación en humanos para respaldar estas afirmaciones.

Puesto que algunos de los beneficios del CBD no están por el momento probados, los expertos dudan de los riesgos, aunque es cierto que algunos tienden a estar bastante claros. Por ejemplo, se han informado de efectos secundarios producidos por productos de CBD, como es el caso del aceite, que podrían incluir fatiga, disminución del apetito, somnolencia, diarrea y sequedad en la boca. Mientras que algunas investigaciones llevadas a cabo en animales encontraron que el cannabidiol podría dañar el sistema nervioso central (SNC) o el hígado, aumentando en este último caso las distintas enzimas hepáticas, que suelen ser marcadores de daño hepático.

Empero, por el momento no se sabe con certeza lo suficiente sobre el CBD como para comprender de qué manera podría incluso interactuar con determinados fármacos o medicamentos. Eso sí, la mayoría de expertos coinciden en señalar que no se deben consumir productos de CBD si se están tomando medicamentos anticoagulantes.

También existe otra preocupación añadida: el etiquetado de muchos productos de CBD, el cual en ocasiones puede llegar a ser originalmente poco fiable. Podemos mencionar, por ejemplo, un estudio llevado a cabo y publicado en el año 2018 de distintos productos de CBD vendidos a través de Internet, en el que se constató que más de una cuarta parte de los productos examinados contenían en realidad una menor cantidad de CBD que lo indicado en el etiquetado, mientras que otros también contenían más THC del anunciado. Por otro lado, otro estudio encontró que 9 de cada 14 uestras de productos de CBD presentaban o tenían concentraciones “notablemente diferentes” a la cantidad indicada en su etiquetado.

Por tanto, es evidente que la incertidumbre acerca de la composición original del producto, y más concretamente el contenido real de los productos de cannabidiol podría llegar a aumentar los riesgos. El pasado año, sin ir más lejos, se supo que la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) americana envío cuatro cartas de advertencia a algunos de los mayores fabricantes de cannabidiol o CBD, los cuales habían etiquetado de manera incorrecta la cantidad de extracto de CBD presente en la composición de sus diferentes productos, y / o habían afirmado falsamente que sus productos podían curar enfermedades como el Alzhéimer o el cáncer.

A finales del pasado año la propia FDA llegó a cabo una actualización relacionada con las preocupaciones relacionadas con la seguridad del CBD, indicando que todavía existen muchas preguntas sin respuesta acerca de la ciencia, la seguridad y la calidad de los productos que contienen CBD. Y la agencia señaló que la mayoría de los productos de CBD que se vendían en la actualidad en Estados Unidos no se encontraban regulados ni probados, señalando que sus propias pruebas habían demostrado que algunos productos no contenían la cantidad de CBD que afirmaban contener, mientras que otros productos de CBD contenían THC, pesticidas y metales tóxicos. Y señaló que algunos datos disponibles hasta el momento han provocado ciertas preocupaciones sobre los daños potenciales asociados al consumo regular de los productos de CBD, incluyendo diarrea, somnolencia, lesión hepática, cambios en la fertilidad masculina, cambios de humor y posibles interacciones con determinados fármacos, tal y como te hemos mencionado en algún momento a lo largo de esta nota.

A pesar de todo ello, la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó recientemente una revisión crítica en la que indicaba que el CBD es un tratamiento prometedor para una serie de afecciones médicas. Es más, en dicho informe afirmó que por lo general se toleraba adecuadamente bien, presenta un buen perfil de seguridad, y no parece -además- ser un riesgo de dependencia o abuso, o cualquier otro problema relacionado de forma directa con la salud pública. Dicho de otra forma, la propia OMS considera que el CBD no debería ser considerado como un extracto de riesgo, y que sus productos derivados están bien.

No en vano, si ahondamos en la mayoría de las investigaciones y / o artículos científicos publicados hasta el momento que hacen una referencia directa al CBD, ciertamente es difícil o complicado encontrar alguna evidencia real de efectos secundarios graves, peligrosos o contraindicaciones. Es decir, aún cuando se carezca de cierta evidencia clínica a favor del cannabidiol en algunos casos, también se carece de evidencia clínica contra el uso del mismo. Y es que, de los pocos ensayos clínicos que se han llevado a cabo al respecto, no se han encontrado o han surgido efectos secundarios graves que puedan ser concluyentes. En cualquier caso, y dado que en muchas supuestas aplicaciones terapéuticas el uso del CBD está en duda, es común que su seguridad real preocupe a algunas autoridades sanitarias, y también al consumidor en general.

Debemos tener en cuenta que un ensayo clínico brinda a los pacientes productos seguros y de alta calidad que, en el caso del cannabidiol, contienen una cantidad segura y confiable de CBD. En el caso de algún fármaco con CBD donde se observó efectos secundarios, como por ejemplo podría ser el caso del Epidiolex, los efectos adversos que surgieron son los que se podría esperar de una dosis elevada, en un producto con un extracto realmente puro. A lo que se le une la falta de regulación en la producción de productos derivados, por lo que si se compran productos de CBD potencialmente inseguros, fabricados por empresas deshonestas que no informan claramente de la cantidad de extracto de cannabidiol presente en su composición o alertan de la posible presencia de determinadas sustancias químicas no tan seguras, sí sería posible experimentar efectos adversos o secundarios muy diferentes.

De hecho, algunos de estos productos poco fiables podrían contener metales pesados de malas prácticas agrícolas, plaguicidas, cannabinoides sintéticos, niveles elevados de THC, así como cualquier tipo de contaminante, como por ejemplo podría ser el caso de bacterias o moho, entre muchos otros. Incluso se ha encontrado que, en algunos casos, los productos de CBD no contenían cannabidiol en absoluto, en cuyo caso no se experimentará prácticamente ningún tipo de efecto, ni negativo ni positivo. De ahí que la mayoría de especialistas aconsejen siempre optar por aceite de CBD orgánico fabricado por empresas certificadas y con reconocida experiencia, que cuenten con la mayor cantidad de opiniones positivas vertidas por los clientes posible.

Como hemos visto, los auténticos productos de cannabidiol se preparan y elaboran a partir de la planta de cáñamo, que sí puede contener unas pocas trazas de THC, a menos que sea específicamente eliminado durante el proceso de extracción del mismo. En caso de que dicho producto contenga niveles elevados de THC, los expertos consideran que muchos de los efectos secundarios mencionados en la mayoría de los estudios (como alteración del estado del ánimo y del pensamiento, la disminución del apetito, la diarrea o la sequedad en la boca), es debido principalmente al contenido elevado del THC, y no al propio cannabidiol en sí, el cual se ha mostrado en la mayoría de las ocasiones casi prácticamente exento de cualquier tipo de efecto adverso, siempre y cuando sea utilizado en dosis normales y nunca excesivas, y no sea usado junto con algunos fármacos con los que podría causar cierta interacción.

No te vayas sin haber leído: Harmony CBD: opinión y mejores productos