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Piel atópica en bebés: síntomas, causas y tratamiento

Dermatitis atópica en bebes

La piel atópica es algo que puede cambiar por completo el ritmo de vida de las personas. La excesiva sequedad y la falta de grasas provocan serios problemas que pueden derivar en reacciones alérgicas o una continua irritabilidad cutánea causada de la forma más simple y sencilla.

Esto, en los bebés es algo especialmente molesto, e incluso preocupante para los padres. Los bebés con piel atópica requieren de unos cuidados especiales ya que, por ejemplo, no pueden seguir las pautas de alimentación para personas con piel atópica, o cualquier otro tratamiento propio de adultos.

Síntomas de la piel atópica en bebés

Aunque no puedan hablar con sus padres para explicarles qué les molesta, se puede detectar con facilidad un caso de piel atópica en bebés si se conocen los síntomas de este tipo de pieles.

El tacto de la piel es áspero, de hecho, es algo bastante notable. También es habitual que aparezca una inflamación que produzca esos picores que tanto incitan a buscar remedios para calmar el picor causado por la piel atópica.

En ocasiones, es posible que esto empeore y que las áreas más secas muestren eccemas con un enrojecimiento pronunciado, amén de un incremento del picor. Hay que prestar atención a las mejillas y al cuello, las rodillas y los codos, ya que son las zonas donde aparece con más frecuencia en bebés lactantes.

Es algo que debe detectarse con rapidez, ya que la piel atópica en bebés facilita la aparición de infecciones por hongos, virus o bacterias, y eso es algo que perjudica seriamente su salud, sobre todo en edades tan tempranas.

Causas de la piel atópica en bebés

Aunque hay muchos estudios con conclusiones de lo más variadas, la inmensa mayoría de expertos coinciden en que la principal causa es la predisposición genética. Es algo que viene en los genes, aunque también hay factores externos que pueden influenciar en ello.

Cerca de un 20% de los niños padecen esta enfermedad, y en gran parte se debe a trastornos alimenticios o a la presencia de elementos alérgicos o factores ambientales que les atacan desde pequeños. De hecho, es posible que determinados tejidos en la ropa favorezcan la aparición de este problema.

Mala calidad de sueño, un ambiente contaminado o una alimentación inusual pueden hacer que aparezca en los bebés esta afección. Por eso, siempre hay que acudir en primera instancia a un especialista para que informe sobre cuáles son las pautas adecuadas y, así, proceder correctamente para evitar que aparezcan problemas en el niño.

Tratamientos para bebés con piel atópica

Desafortunadamente, en los bebés no se puede usar la mejor crema para pieles atópicas, ya que lo más recomendable es recurrir a otros tratamientos más sencillos. Son muy sensibles, por eso hay que andarse con especial cuidado.

Lo primero que hay que saber es que, en caso de que se dé este tipo de piel, los baños han de ser breves y sin jabones de ninguna clase. Hay que combinar el uso de agua tibia con aceites de baño infantiles, ya que están pensados para limpiar a la vez que proteger e hidratar la piel. De hecho, tampoco es aconsejable usar esponjas, hay que utilizar las manos e ir con sumo cuidado al lavar al pequeño.

En el caso de que el bebé manifieste también algún tipo de asma, diarrea o rinitis, es aconsejable buscar si hay algún tipo de alergia, ya que la combinación de estos factores con la piel atópica es síntoma de que es alérgico a algo. Probablemente, a la ropa que lleva puesta o a cualquier otro factor ambiental que haya pasado desapercibido.

Por otra parte, es totalmente recomendable usar toallas de algodón que no hayan sido tratadas con suavizantes, como también evitar temperaturas extremas, dado que pueden aumentar la irritación. Asimismo, se aconseja ventilar las habitaciones a diario y evitar alfombras, libros, muebles y otros elementos, como también animales domésticos, ya que pueden ser los causantes de una reacción alérgica.

La clave está en evitar los posibles causantes y en cuidar la piel. Todo lo demás es prestar mucha atención para que la piel poco a poco se vaya normalizando.